AFGANISTÁN EN CLAVE SECURITARIA​

LA GUERRA DE AFGANISTÁN (2001-2018) Y LA REACTIVACIÓN DEL MOVIMIENTO TALIBÁN

Por Aitor Lekunberri

La guerra de Afganistán (2001-2018)

Los atentados del 11 de septiembre de 2001, cometidos por 19 miembros de la red Al Qaeda, dejaron un saldo de 3016 muertos y 6000 heridos. Estos marcaron un punto de inflexión en la política estadounidense hacia Oriente Próximo que se materializó en la denominada “guerra contra el terrorismo”[1]. Asimismo, los ataques proporcionaron a la administración Bush (2001-2009) una coartada para impulsar nuevas guerras en la región, materializadas en las invasiones de Afganistán (2001) e Irak (2003).

Invasión Afganistán//Fuente: Telesur

En el caso de Afganistán, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la creación de una coalición internacional para atacar el país, con el objetivo de derrotar al Emirato Islámico de Afganistán, gobernado por el emir mulá Omar, bajo el pretexto de que dicho gobierno – en manos de los talibanes –  daba cobijo a Osama bin Laden y otros líderes de Al Qaeda. La denominada “Operación Libertad Duradera” contó con el apoyo de países como Australia y Canadá, así como de países de la Unión Europea y de la OTAN, estableciéndose asimismo una Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

Tras el derrocamiento de los talibanes la presidencia del país quedó en manos de Hamiz Karzai, quien en el pasado había sido consultor del holding petrolero Unocal, compañero de trabajo de Condoleeza Rice en Asia central, amigo personal de la familia Bush, ex agente de la CIA, e incluso había llegado a ser candidato de los talibanes para ocupar un sillón en la ONU (Amirian y Zein, 2007: 123). De esta forma, el país quedaba bajo la influencia y el control occidentales.

Karzai gobernó durante 13 años (2001-2014), y su gobierno tomó medidas como la imposición de la sharía, a pesar de que la intervención occidental de 2001 se había vendido ante la opinión pública como necesaria para liberar a las mujeres del burka (Amirian y Zein, 2007). Su gobierno estuvo salpicado por casos de corrupción, como el envío desde 2001 por parte de la CIA de decenas de millones de dólares a su oficina presidencial en Kabul. Gran parte de estos fondos fueron a parar a manos de jefes militares y líderes políticos, muchos de ellos vinculados con el tráfico de drogas e incluso con grupos talibanes, reforzando de esta forma a las mismas redes delictivas y terroristas contra las que teóricamente luchaban las fuerzas estadounidenses (Público, 2013)

A partir de 2003, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) pasó a estar bajo mando directo de la OTAN, y para el año 2009 contaba con más de 64.000 efectivos en el país. Con el paso de los años, se intensificó su presencia en la parte sur del país – en provincias como Kandahar, Nimruz, Helmand o Zabul-, ante la importante presencia talibán en la zona.

Las elecciones de 2014 pusieron fin a la etapa de Karzai, siendo sustituido por el actual presidente Ashraf Ghani, antiguo analista del Banco Mundial así como ex ministro de Finanzas de Karzai. Pese a su fama de tecnócrata y buen gestor y sus propuestas para impulsar una triple lucha contra la corrupción, la pobreza y la inseguridad, Ghani no ha podido evitar que Afganistán continúe siendo una nación arruinada y sin tejido productivo, totalmente dependiente de la ayuda exterior y extenuada por una sucesión de conflictos bélicos que no ha cesado desde el lejano año de 1978 (CIDOB, s.f.).

Control gubernamental en Afganistán

Claves sociales del Afganistán post-2001:

La invasión de 2001 marcó a sangre y fuego el devenir del país, abriéndose un período marcado por la inestabilidad, las luchas por el control territorial, y la violencia. La guerra se ha convertido en un fenómeno persistente que está desangrando al país, poniéndolo al borde del colapso.

Entre los principales factores de inestabilidad a los que tiene que hacer frente Afganistán destacan la pobreza – la población afgana es la más pobre y analfabeta de Asia-, la presencia de una economía tambaleante y cada vez más dependiente de las ayudas externas y del dinero proveniente de las drogas, así como la elevada y persistente corrupción gubernamental; pero por encima de todo destacan las viejas divisiones entre pashtunes y tayikos, que constituyen la principal brecha étnica del Afganistán moderno (Dalrymple, 2017).

Pasados casi 17 años desde el inicio de la invasión liderada por Estados Unidos – que se trazó como objetivos centrales destruir a Al Qaeda y expulsar a los talibanes del poder- la realidad es que los talibanes controlan el 80% del sur de Afganistán y el 43% del conjunto del país, lo cual significa que el gobierno de Kabul únicamente controla el 57% del territorio – cifra que se ha venido reduciendo-. Por su parte, Al Qaeda está presente en el territorio fronterizo con Paquistán (Dalrymple, 2017). A todo ello hay que añadir el aumento de la presencia del Estado Islámico en el país, protagonista de una mortífera ola de atentados, como el ejecutado contra un centro cultural chií en Kabul, el atentado contra el hotel Intercontinental de Kabul, la explosión de una ambulancia cargada de explosivos en el centro de la capital, o el asalto suicida a la sede de la ONG Save the Children en Jalalabad.

Fuente: Insider Pro
Fuente: El Orden Mundial

Junto a lo anterior, han aumentado las actividades ilegales. Entre ellas, la producción de drogas – especialmente de opio- se ha incrementado notablemente, y en este sentido, en el año 2006 Afganistán produjo el 92 % del opio y la heroína del mundo, convirtiéndose en el principal narcoestado de la escena internacional (Amirian y Zein, 2007: 127).

En cuanto a la situación de la mujer, si bien la invasión promovida por Estados Unidos enarbolaba como una de sus banderas principales la defensa de sus derechos – pisoteados bajo el régimen talibán (1996-2001)-, en realidad poco ha mejorado su situación (Serrano, 2008: 472). Según datos de Naciones Unidas y de la Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán (RAWA, por sus siglas en inglés), ocho de cada diez mujeres sufren violencia doméstica, y un 60 por ciento se ve obligada a contraer matrimonio antes de los 18 años (Lobo, 2009).

“El mundo se puso en marcha en nombre de la «liberación de la mujer afgana» y se invadió nuestro país. Sin embargo, el sufrimiento y las privaciones de la mujer afgana no sólo no se han reducido sino que realmente se ha incrementado día a día el nivel de opresión y brutalidad en la población más arruinada de nuestra sociedad”

(RAWA, 2007)

El dilema de la OTAN: entre la retirada y el envío de nuevas tropas

Si bien en 2014 la OTAN puso formalmente fin a sus operaciones militares en Afganistán – transfiriendo la seguridad al nuevo gobierno afgano del presidente Ghani-, en la práctica ha continuado la presencia 13.000 soldados en el país en la forma de una misión de asistencia y capacitación del ejército afgano. En noviembre de 2017, y contradiciendo la estrategia de retirada paulatina planteada por Obama, la administración Trump anunció el envío de 3000 nuevos soldados, poniendo de relieve el deterioro de la situación de seguridad del país ante el creciente avance talibán.  

A la hora de analizar este incremento militar -que eleva a 16.000 el número total de efectivos desplegados-, hay que tener presente cuáles son los objetivos fundamentales que persigue Estados Unidos en el país centroasiático. A juicio de Armanian, estos objetivos podrían resumirse en, por un lado, tratar de impedir que el país se convierta en un aliado de China; y, por otro, en hacer fracasar las negociaciones rusas con los talibanes. El posicionamiento estadounidense partiría, desde esta perspectiva, de la constatación de que pese a su contundente presencia militar y a tener al gobierno de Kabul de su lado, Estados Unidos ha sido incapaz de contener la creciente influencia de China, Rusia, Irán, Pakistán e India en el país (Armanian, 2018).

“Afganistán es el país más estratégico del mundo para la OTAN: le ofrece una ventaja geopolítica única sobre China, Rusia, India e Irán, siendo la plataforma para aplicar la doctrina Wolfowitz, que propone prevenir el surgimiento de un poder regional o global que pueda cuestionar la hegemonía de EEUU”

Las implicaciones geopolíticas de esta presencia también son planteadas por Dinucci, para quien Estados Unidos estaría tratando de ocupar el vacío de poder que el derrumbe de la URSS dejó en Asia Central, siendo esta un área de importancia primordial tanto por su posición geoestratégica en relación con Rusia y China como por sus reservas de petróleo y gas natural en los límites del Mar Caspio. Desde esta perspectiva, Afganistán sería una posición clave para el control del área, hecho que explicaría el enorme despliegue de fuerzas de Estados Unidos y la OTAN (Dinucci, 2016).

Cada vez son más las voces que claman por un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra. Los crímenes de guerra y las violaciones a los derechos humanos, la muerte de más de 100.000 personas durante la ocupación del país, y las más de 1,17 millones de denuncias de crímenes de guerra recogidos por la Corte Penal Internacional (Guallar, 2017), reflejan la magnitud de la catástrofe humanitaria que asola al país.

Fuente: El Periódico

En este contexto hay que ubicar la propuesta de conversaciones de paz “sin precondiciones ni restricciones” que el pasado 28 de febrero el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ofreció a los talibanes, manifestando de esta forma su disposición al reconocimiento político de los insurgentes, la puesta en libertad de prisioneros y la retirada de sanciones, entre otras medidas (Khan Sahel, 2018). Este acercamiento se produce en un momento en el que los talibanes se enfrentan a la ausencia de un liderazgo claro: a la muerte en 2015 de su histórico líder, el mulá Mohammad Omar, le siguió en 2016 la muerte de su sucesor, el mulá Akthar Mansour, asesinado en un ataque con aviones no tripulados en los EE. UU. a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán (Castro, 2018). Tras la muerte de Mansour, el liderazgo talibán quedó en manos de Haibatulá Ajundzada.

Pero la búsqueda de la paz con los talibanes podría llevar a poner encima de la mesa la necesidad de acabar con la ocupación militar de la OTAN, hecho que permitiría la recuperación de una soberanía nacional pisoteada por décadas de injerencias extranjeras de un pueblo que no se resigna frente a los intentos de asimilación e imposición.

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Notas:

[1] Para entender los efectos de la “revolución conservadora” en la región véase el artículo “Estados Unidos en Medio Oriente”, disponible en http://www.menanalisis.com/estados-unidos-en-oriente-medio/

Bibliografía:

Amirian, Nazanín y Zein, Martha (2007): Irak, Afganistán e Irán. 40 respuestas al conflicto en Oriente Próximo. Ediciones Lengua de Trapo. Madrid.

Armanian, Nazanín (2017): 16 motivos del acercamiento de Rusia al Talibán, Público, 6 de abril de 2017, disponible en http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3848/16-motivos-del-acercamiento-de-rusia-al-taliban/ (consultado: 13 de febrero de 2018).

Armanian, Nazanín (2018): Afganistán: la ola de atentados y la estrategia de Trump para Asia Central, Público, 1 de febrero de 2018,  disponible en http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4631/afganistan-la-ola-de-atentados-y-la-estrategia-de-trump-para-asia-central/ (consultado: 8 de febrero de 2018)

Brzezinski, Zbigniew (1998): «Sí, la CIA entró en Afganistán antes que los rusos…», Voltairenet, disponible en http://www.voltairenet.org/article185558.html (consultado: 6 de marzo de 2018).

Castro, Ana María (2018): Afganistán ofrece amnistía a los talibanes para poner fin a la guerra, Mercado Militar, 1 de marzo de 2018, disponible en https://www.mercadomilitar.com/afganistan-ofrece-amnistia-a-los-talibanes-para-poner-fin-a-la-guerra-15053/ (consultado: 6 de marzo de 2018).

CIDOB (s.f): Biografia de Ashraf Ghani, disponible en  https://www.cidob.org/biografias_lideres_politicos/asia/afganistan/ashraf_ghani (consultado: 24 de febrero de 2018)

Dalrymple, William (2017): Afganistán, la guerra que nadie ha podido ganar, El País, 20 de agosto de 2017, disponible en https://elpais.com/internacional/2017/08/18/actualidad/1503067055_730227.html (consultado: 17 de febrero de 2018).

Dinucci, Manlio (2016): Afganistán, ocupación duradera, Voltairenet, 12 de octubre de 2016, disponible en http://www.voltairenet.org/article193677.html (consultado: 14 de marzo de 2018).

Escola de Cultura de Pau (s.f.): Afganistán, disponible en http://escolapau.uab.es/conflictosypaz/ficha.php?paramidioma=0&idfichasubzona=38 (consultado: 12 de marzo de 2018).

Flores, Félix (2018): A los talibanes les sale la peor competencia, La Vanguardia, 30 de enero de 2018, disponible en http://www.lavanguardia.com/internacional/20180130/44406280575/afganistan-talibanes-estado-islamico-isis-irak-siria.html (consultado: 7 de febrero de 2018).

Guallar, Amador (2018): La CPI recoge 1.17 millones de denuncias por crímenes de guerra en Afganistán, El Mundo, 19 de febrero de 2018, disponible en  http://www.elmundo.es/internacional/2018/02/19/5a8adcc2468aebe0328b46d7.html (consultado: 25 de febrero de 2018).

Khan Sahel, Baber (2018): La ambigüedad de los talibanes alienta la esperanza en Afganistán, La Vanguardia, 16 de marzo de 2018, disponible en http://www.lavanguardia.com/politica/20180316/441560701607/la-ambiguedad-de-los-talibanes-alienta-la-esperanza-en-afganistan.html (consultado: 16 de marzo de 2018).

Lobo, Ramón (2009): Afganistán se olvida de las mujeres, El País, 24 de agosto de 2009, disponible en https://elpais.com/diario/2009/08/24/internacional/1251064801_850215.html (consultado: 13 de marzo de 2018).

Oxfam (s.f.): Crisis en Afganistán, disponible en https://www.oxfamintermon.org/es/accion-humanitaria/emergencia/crisis-en-afganistan (consultado: 5 de marzo de 2018).

Público (2013): La CIA envió decenas de millones de dólares a las oficinas del presidente de Afganistán después del 11-S, 29 de abril de 2013, disponible en http://www.publico.es/internacional/cia-envio-decenas-millones-dolares.html (consultado: 26 de febrero de 2018).

Rashid, Ahmed (2002): Los talibán. El Islam, el petróleo y el nuevo <> en Asia Central. Ediciones Península, S.A. Barcelona.

RAWA (2007): Declaración por el día internacional de la mujer, disponible en     http://www.rawa.org/events/march8-07_sp.htm (consultado: 10 de marzo de 2018).

Serrano, Pascual (2008): Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, Ediciones Península, Barcelona.

Zamora, Augusto (2016): Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos. Ediciones Akal. Madrid.

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