Energía y Geoestrategia 2018

Por Airy Domínguez Teruel

#ENERGEO18

Basándose en el sabido peso de la energía en la esfera de la política internacional, así como en la importancia del binomio Energía/Geoestrategia, el pasado día 29 de mayo el Instituto Español de Estudios Estratégicos, el Comité Español del Consejo Mundial de la Energía y el Club Español de la Energía presentaban en el campus de Repsol (Madrid) Energía y geoestrategia 2018. Un informe que en palabras del General Miguel Ángel Ballesteros “favorece el conocimiento y la concienciación ciudadana tanto a nivel energético como en temas de geopolítica”.

La quinta edición de Energía y geoestrategia pone el foco sobre cuatro áreas geográficas, a saber, Rusia, Turquía, India y Sahel. Estas son analizadas por una serie de expertos de carácter multidisciplinar entre los que se encuentran Beatriz Mesa, Lara Lázaro, Melike Janine Sökmen, Eduard Soler i Lecha, José Pardo de Santayana, Sunjoy Joshi y Lydia Powell. Todos ellos coordinados por el Ex Ministro de Industria y Energía Claudio Aranzadi. Junto a lo anterior, este libro incluye una entrevista con el responsable de la política energética en la Unión Europea, el comisario de Medio Ambiente y Energía Arias Cañete.

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El transcurso del evento estuvo marcado por dos cuestiones fundamentales: el incremento de la incertidumbre y el aumento riesgo geopolítico en el campo energético dictados por la actualidad. Así, la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y la consiguiente salida del país de dos acuerdos internacionales estratégicos, el acuerdo nuclear con Irán y el Acuerdo de París, se hicieron con el protagonismo del encuentro. Lo anterior debido a que ambas iniciativas del ejecutivo norteamericano aumentan el riesgo en el escenario estratégico, refutando su papel de primera potencia mundial. Al mismo tiempo, estas acciones han permitido el traslado de la incertidumbre ante la elección del nuevo presidente y el cumplimento de sus promesas electorales, a la incertidumbre respecto a las consecuencias de sus acciones.

Junto a este eje central se tratarán otras cuestiones como el acelerado crecimiento chino – especialmente en el campo tecnológico – sus consecuencias y su posicionamiento como líder mundial en tecnologías bajas en carbono ; el papel de Rusia como potencia; la situación de inseguridad el Sahel; y el papel de India y Turquía en el tablero de la geopolítica. Todo ello con la energía en Europa, especialmente España, como punto de referencia para el análisis.

Tras las presentaciones y el análisis ofrecido por Antonio Brufau Niubó, Íñigo Díaz de Espada, Miguel Antoñanzas Alvear y Arturi Romani, el coordinador de Energía y Geoestratégia, Claudio Aranzadi, dio paso a las intervenciones de los autores del libro. De este modo, los expertos presentarían brevemente el contenido de sus respectivos capítulos, incitando a las más de cuatrocientas personas presentes en la sala a leer el informe. Posteriormente, se daría paso a un turno de preguntas que permitía la participación de los asistentes.

La intervención de los expertos empezaba con la investigadora del Real Instituto El Cano Lara Lázaro, quien durante su exposición transmitió la importancia de la cuestión climática. En este sentido, incidía en la preocupación que suscita el cambio climático en los ciudadanos europeos, así como su demanda de acción climática. Al mismo tiempo apuntaba que, pese a las notables diferencias entre países, el cambio climático se presenta como el tercer problema más grave a nivel mundial tras el terrorismo internacional, la pobreza, el hambre y la falta de acceso al agua potable. Asimismo, recordaba que constituye la principal preocupación de seguridad internacional según el Real Instituto El Cano.

Junto a lo anterior, la investigadora alertaba de la gravedad de alejarse del cumplimiento de los compromisos climáticos del nuevo modelo de desarrollo, al tiempo que denunciaba la falta de interés de las potencias por la reducción de la temperatura media. Sin embargo, no todo eran malas noticias, pues mostraba cierto optimismo al referirse a acciones importantes como el planteamiento de crear una sociedad ecológica nacido en China el pasado 2013.

Refiriéndose al abandono del Tratado de París por parte de EEUU, afirmaba que es la segunda vez que el país lleva a un default climático – refiriéndose con ello al Protocolo de Kioto -. Pese a ello, Lázaro volvía a mostrar optimismo al referirse, entre otras cuestiones, al hecho de que la decisión de EEUU se anunciase en 2016 y no en 2009 así como a la disminución del coste de las renovables y la consiguiente minimización del “daño” de la decisión. 

Por su parte, el coronel José Pardo de Santayana se centraba en el papel de la diplomacia rusa dentro del panorama geoestratégico. Aquí, destacó el control estatal sobre las empresas energéticas del país y su utilización para favorecer sus intereses geoestratégicos en Oriente Medio. Así, recurría a explicar la relación de Rusia con Irán, y su aparentemente incongruente relación paralela con Israel y Arabia Saudí.

Respecto a las motivaciones tras la política seguida por el país, Pardo señalaba que Rusia persigue reivindicar y asentar su papel de potencia, así como la implantación de un modelo multipolar en el que se vería favorecido. En este sentido, minutos más tarde el coronel se referirá a la intervención rusa en Siria asegurando que ha sido determinante para otorgar a Rusia -con Alepo y lo que le sucede- la categoría de héroe, de garante del orden en la región.

Por otra parte, relacionaba el país con Europa apuntando que debido a que en torno a 2/3 del mercado energético ruso depende de las exportaciones a Europa, esta se presenta como una región de gran importancia. Según Pardo de Santayana, Rusia estaría focalizada en Oriente Medio, buscando no sólo financiación, sino una vía para evitar las sanciones tecnológicas. Así, perseguiría evitar que Oriente Medio se presente como alternativa al gas ruso que llega a Europa. Por último, estarían los intereses económicos. Con todo, el autor recalcaba que el objetivo último del país no es sino la defensa de su rango de potencia y la alteración del orden hegemónico.

La cuestión de Turquía era tratada por Eduard Soler i Lecha, investigador del CIDOB. Éste explicó cómo las sanciones a Irán suponen una mala noticia para el país debido a una serie de cuestiones fundamentales, a saber, por hacerlo más dependiente de Rusia; por las posibles tensiones con EEUU fruto fundamentalmente de la imposición o no de sanciones a Irán; el aumento de la factura energética y el riesgo político-económico de cara a las próximas elecciones del día 24 de junio. Con todo el investigador defiende que la sensación del país es la de estar aproximándose a una situación crítica. En este sentido, advertía que la retirada de EEUU desde una perspectiva histórica perjudica política y económicamente al dar fuerza a sus aliados en la región, es decir, alimenta la valentía de Arabia Saudí, Emiratos Árabes e Israel.

Respecto a la colaboración entre la Unión Europea y Turquía en el sector energético, el experto aseguraba que se trata de uno de los ámbitos menos complicados. Así, defendía que la posibilidad de colaborar existe incluso ante los baches políticos. En este sentido apuntaba que para Turquía la relación con la UE es necesaria, pero que está la cuestión del interés europeo respecto a las sanciones a Irán.

Por último, destacaba que la voluntad turca de ser líder regional palpable en la retórica de 2012-2013 se vio disminuida ya en 2013, dándose un reajuste de la opinión regional respecto a ella.

Por su parte, la Doctora Beatriz Mesa García nos trasladaba al terreno de la (in)seguridad en la región del Sahel, entendiéndola como una cuestión clave dentro de la esfera del binomio energía/geoestrategia. En este sentido, abría su intervención afirmando la imposibilidad de un desarrollo energético sin un contexto de seguridad estable. En este sentido, se refería al significativo empeoramiento de la situación en la región del Sahel a pesar de la presencia de las tropas francesas, de los cascos azules de la MINUSMA, anterior al conflicto de 2013, y de los Estados Unidos a través de diferentes programas militares en el contexto de prevención del terrorismo. Alertaba así de que cinco años después nos encontramos con más tensión, más crisis, más inseguridad.

"No puede haber desarrollo energético sin un contexto de seguridad estable"

En línea con lo anterior, la experta apuntaba a la imposibilidad de una solución centrada únicamente en la vía militar, debido fundamentalmente a la capacidad que han tenido los actores no estatales de armase económicamente y militarmente consiguiendo incluso una cierta legitimidad popular, y convirtiéndose en rivales de los Estados del Sahel – débiles, con instituciones frágiles, absorbidas por la corrupción, con cuerpos y fuerzas de la seguridad limitados, etc. –

Si bien el yihadismo era clave en su exposición, la académica se esforzaba en resaltar la existencia de otras inseguridades en la región, como puede ser la alimentaria, y el levantamiento – por medio de la fuerza- de ciertos grupos como nuevo motor económico que funciona como alternativa: la economía criminal.

Basándose en lo anterior concluía que el problema no se reduce a la cuestión del yihadismo o secesionismo, ni a la literatura de una radicalización de las poblaciones sahelianas. Definía así el “problema” como violencia radical – separándola de la connotación religiosa – y destacaba el carácter multifactorial de la inestabilidad existente en la región.

Por otra parte, Mesa denunciaba la visión extremadamente occidental del análisis hegemónico, y en un esfuerzo basado en su andadura por el terreno nos invitaba a ponernos las lentes de aquellos que se encuentran a la otra orilla y a ver el carácter multidimensional de lo que ocurre en la región. A comprender la situación que vive el Sahel como batalla; guerra de grupos tribales; grupos armados, actores internacionales; regionales; etc. Destacando asimismo la importancia del papel jugado por Turquía, Rusia y Arabia Saudí.

Respecto a las relaciones de Europa con la región invitaba a valorar la idea de Marruecos como amigo de España y conductor hacia esta zona. Asimismo, apuntaba al miedo de Europa frente al continente africano como uno de los principales impedimentos para su aproximación al Sahel y, por consiguiente, para su competencia frente al gigante chino – cuya relación con las regiones del Sahel se está estrechando-. Así, para garantizar avances proponía disminuir el miedo y superar la barrera de inseguridad jurídica.

Junto a estas exposiciones Lidia Powell se refería al caso de India, su acusada dependencia del carbón y su iniciada transición de una política enfocada a aumentar la calidad de recursos energéticos, a su intento por mejorar la calidad de los mismos. Una cuestión que sin embargo no se muestra como prioritaria frente a otras como el progreso económico o la justicia social. De igual modo, la experta atendía a otros temas como el enorme reto económico que supone para la India la persecución del bajo carbono en el contexto de la viabilidad comercial del sector eléctrico indio.

Finalmente, tras las intervenciones, el General de la Brigada de Artillería y director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, Miguel Ángel Ballesteros y Claudio Aranzadi ofrecerían un balance final, dando paso a la entrega de un ejemplar de la obra del que vosotros podéis disfrutar en el siguiente enlace:

http://www.ieee.es/Galerias/fichero/cuadernos/Energia_y_geoestrategia_2018_.pdf 

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