La fractura chií- suní, los orígenes

Por Airy Domínguez

La expansión del Islam

En el año 610 Muhammad reveló una nueva fe a la gente de La Meca, el Islam. Esta nació como una religión monoteísta, que incorporó algunas tradiciones tanto judías como cristianas y se expandió de manera progresiva. Antes de su muerte, el Profeta consiguió consolidar su poder en Arabia – tanto a nivel político como religioso – [1]. Mientras que sus seguidores construirían un imperio que se extendería desde Asia Central hasta España. Sin embargo, en lo que respecta a la comunidad, esta quedaría dividida tras su muerte.

Para atender a los orígenes del llamado cisma del Islam basta con recurrir a la etimología de las palabras que designan a las partes que lo conforman. “Chiita” proviene de la contracción de “Shiar Ali” que significa “partidarios de Alí”, por su parte, “sunnita” nace de “Ahl al-Sunna”, es decir, “gente de la tradición”. En este sentido, el enfrentamiento se remonta al año 632 d.C., cuando tras la muerte de Mahoma – el Profeta – y el consiguiente vacío de poder, se inicia una lucha para designar a su heredero. Aquí, quienes posteriormente serían designados como chiitas defendían que el elegido debía ser un descendiente directo del Profeta, lo que les llevó a tomar partido por Alí [2] y a rechazar a los notables elegidos como califas o sucesores del profeta – Abu Bakr (632-634), Omar (634-644) y Utman (644-656) – (Fernández, A. 2014: 3). Por su parte, los sunnitas defendían que el sucesor habría de ser elegido por la comunidad sin necesidad de vínculo directo con Muhammad.

Tras el asesinato de Utman, Alí fue elegido cuarto califa por un año, pues este sería cuestionado por el Gobernador de Damasco y primo de Utman, el omeya Muawiya, lo que daría lugar a la Batalla de Siffin. Esta, resuelta finalmente por medio de un arbitraje, dio la razón a Muawiya provocando la retirada de Alí y sus partidarios a Kufa (Irak), donde contaría con cierto poder (Fernández, A. 2014: 3). Como afirma Hans Küng, la elección de Alí como califa cuenta con un defecto congénito, pues para algunos este es desacreditado por no haber arrestado y castigado a los asesinos de Utman y valerse de su apoyo para ser elegido Califa ( 2007: 214).

En el 661, Alí fue asesinado por un miembro de la facción de los jariyiés, quienes pese a su inicial apoyo terminaron considerándole un traidor. Los sunnitas, consideran a Alí como el cuarto y último Califa “Rectamente Guiado”, mientras que para los chiitas, Alí se trata del primer imán al cual consideran – junto con sus descendientes – como sucesor legítimo de Mahoma. Tras el asesinato de Alí, sus partidarios fijarían su mirada en su hijo Hassan, quien bajo la idea de evitar a toda costa otra guerra civil renunció al poder. Posteriormente, los chiitas se fijarían en Hussein – segundo hijo de Alí -, quien instigó una rebelión contra los omeyas establecidos en Damasco. Será precisamente su tortura y muerte en el campo de Batalla de Kerbala (680), lo que marcará el principio del cisma entre chiitas y sunnitas.

Elaboración propia a partir de "El Islam, historia, presente y futuro"

Si bien la línea chiita de descendientes de Alí y Hussein se extinguió en el 873 con la muerte del último Imán chiita a los cuatro años – sin hermanos ni hermanas – estos negaron su muerte afirmando que se había ocultado por medios sobrenaturales. Esto les lleva a afirmar que seguiría vivo hasta su regreso al final de los tiempos, y a la imposibilidad de sucederle. Esta es un figura mesiánica muy presente entre los chiitas en la actualidad, quienes dejaron el poder tras varios siglos de modo temporal, hasta el regreso del decimosegundo Imán – el Imán Mahdi – (Fernández, A. 2014: 3-4). Sin embargo, los sunitas aún esperan su aparición.

Para una información más detallada sobre las diferencias entre las ramas suní y chií del islam, léase el artículo El islam y sus dos Escuelas mayoritarias: el sunismo y el chiismo

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NOTAS AL PIE

[1] “[…] la unificación religiosa la logró gracias a su mensaje de la unicidad de Dios, la política gracias a una nueva manera de ejercer poder. El islam, que vincula la soberanía religiosa y el poder político, como fundamento de la unicidad de Arabia” (Küng, H., 2007: 142).

[2] Primo y esposo de su hija Fátima.

BIBLIOGRAFÍA

Council on Foreing Relations, 2014. The Sunni-Shia divide. Council on Foreing Relations. Disponible en: https://www.cfr.org/interactives/sunni-shia-divide#!/sunni-shia-divide (Consultado el 18/02/2018).

Fernández, A., (2014). EL ENFRENTAMIENTO SUNNITA-CHIITA, SU REFLEJO EN LA TRADICIONAL RIVALIDAD ARABE-PERSA Y SU REPERCUSIÓN EN ORIENTE MEDIO. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Disponible en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2014/DIEEEO38-2014_EnfrentamientoSunnita-Chiita_AFdezMartin.pdf (Consultado el 10/02/2018).

Hans, K., 2007. El Islam, historia, presente y futuro. Trotta: Madrid.

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