La historia de Qatar: el ascenso en el escenario internacional

Por Youssef Bouajaj

El Ex Emir de Qatar Hamad bin Khalifa al Thani (izq.) y el Ex Ministro de Exteriores qatarí Hamad bin Jassim al Thani (der.)// Fuente: Getty Images

En los últimos años Qatar ha conseguido tener una mayor presencia internacional a través de la publicidad en equipos de fútbol, grandes inversiones en el extranjero, así como por la celebración de eventos deportivos. Este protagonismo es posible en un contexto internacional marcado por la globalización, donde países pequeños territorialmente pero con muchos recursos económicos tienen más margen para ganar protagonismo internacional. En este sentido, en el caso de Qatar, el gas natural se presenta como el principal recurso económico, convirtiéndolo en el país más rico del mundo en renta per cápita.

En cuanto al sistema político, con una población de 2,6 millones de personas – de los cuales únicamente 300.000 son qataríes – los gobernantes han establecido un Estado rentista. Según Aurèlia Mañé Estrada y Carmen de la Cámara Arilla, el Estado rentista se caracteriza por:

1) La dependencia de la economía nacional en la exportación de un recurso.

2) Las rentas obtenidas de la venta del petróleo son utilizadas por los gobernantes para proveer servicios y bienes a la población con el fin de legitimar el régimen político. En el Estado rentista el ciudadano no tiene voz en la decisión de las políticas públicas. Las elites acaparan el poder y fomentan sociedades autoritarias. Este tipo de Estado difiere del Estado liberal, construido bajo la premisa “no hay tributación sin representación” donde la sociedad al pagar impuestos al Estado, tiene la capacidad de escoger a sus representantes, quienes toman decisiones políticas y permiten que el Estado sea democrático.

3) El fuerte peso de los recursos fósiles en la economía, condiciona mucho la economía nacional, poniendo trabas al desarrollo de otros sectores económicos y dependiendo mucho de las importaciones.

Lo anterior, ha permitido a la monarquía qatarí tanto mantenerse el poder sin tener que democratizar el país, como llevar a cabo una política exterior agresiva sin preocuparse por la política interna.

Los inicios del reino de Qatar

En el siglo XIX, el Reino Unido – preocupado por la amenaza de otras potencias europeas a las rutas hacia su colonia más preciada, la India – vio la necesidad de hacerse con el control de la península Arábiga. Los británicos pusieron fin a la actividad de la tribu de Al Qasimi, que bloqueaba el Estrecho de Ormuz y cobraba impuestos a los barcos que lo cruzaban. Por medio de los tratados de Paz (1820) y de Tregua perpetua Marítima (1853), el Reino Unido impuso su control sobre la región a cambio de garantizar protección a los líderes árabes con quienes había negociado. Entre ellas la tribu Al-Thani, que se estableció en la península qatarí a mediados del siglo XIX y cuyos dirigentes fueron reconocidos por el Reino Unido en 1868 como los gobernantes legítimos de la península. El Imperio Otomano con presencia en la región desde el siglo XVI, intentó invadir Qatar para contrarrestar la influencia británica. La victoria por parte de los qataríes, sentó las bases para la creación de un reino autónomo. 

Mapa Político de Oriente Medio // Fuente: Paco Arnau https://ciudad-futura.net/2009/10/16/cartografia-mapa-politico-paises-arabes/m

El estallido de la Primera Guerra Mundial, fue el inicio del fin del Imperio Otomano y el completo dominio de las potencias occidentales en la región. Qatar, ante la caída de los otomanos y el ascenso regional de Abdelaziz al Saud en Arabia Saudí, pactó con el Reino Unido en el 1916 el establecimiento de un protectorado, para que garantizara su seguridad ante la amenaza de otros Estados.

En cuanto a la economía qatarí, en los años 20 y 30 esta dependía del comercio de perlas que exportaba principalmente a los países occidentales. Sin embargo, debido a la gran crisis económica mundial de 1929 y por la competencia japonesa, el comercio de este producto se resintió dejando el país en una grave situación económica. El descubrimiento de petróleo por parte de la Compañía de Petróleo Anglo-Persa en el año 1939 (antiguo nombre de la actual British Petroleum) supuso el descubrimiento de un nuevo recurso económico que salvaría la economía del país. No fue hasta 1949, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Qatar exportaría por primera vez hidrocarburos. La compañía británica ostentó los derechos para producir, transportar, refinar y comercializar el petróleo, hasta finales de los años 70, cuando fue nacionalizada. A diferencia de otros países del Golfo, la producción de petróleo de Qatar nunca llegó a los niveles de sus países vecinos.

En 1968, Reino Unido anunció su intención de acabar con su presencia en los países de Golfo, debido a los altos costes que suponía mantener el despliegue militar para garantizar la seguridad de estos países. Las autoridades qataríes se mostraron reacias a la decisión británica, ya que de esta manera perdían la protección del Reino Unido. Tras fracasar un intento de unión con los Emiratos Árabes, en 1971, Qatar se convirtió en un Estado independiente. A partir de aquí y de manera progresiva, Estados Unidos iría reemplazando al Reino Unido como garante de la seguridad de Qatar.

 

A finales de los años 70, el descubrimiento del yacimiento de gas natural South Pars-North Dome, el yacimiento de gas más grande del mundo, compartido entre Irán y Qatar, permitió a este último obtener una fuente de ingresos muy importante. Actualmente, es el cuarto productor de gas natural del mundo y el primer exportador de gas natural licuado, es decir, gas en estado líquido que permite su transporte a distancias largas sin la necesidad de construir gasoductos.

El salto a la arena internacional

El Emir Khalifa que llegó al poder en 1972, un año después de la independencia del país sufrió un golpe de Estado en 1995, orquestado por su hijo el Sheikh Hamad. Según cuenta el Doctor Kristian Coates en su libro “Qatar y la Primavera Árabe”, los golpes de Estado han sido la forma más común de transición de poder en Qatar. Estos nacen de los enfrentamientos de las facciones de la familia real, lo que convierte a la familia real en el principal foco de cuestionamiento del sistema. Aquí, cabe mencionar el papel de la población, quien ha permanecido en calma gracias a la distribución de la renta proveniente de la comercialización del gas. El éxito del golpe de Estado fue fruto de las debilidades del Emir Khalifa, la gran cuota de poder que tenían sus hijos, ciertas prácticas corruptas y la mala distribución de los beneficios de gas y petróleo. Sin embargo, en el ámbito regional el cambio de Emir resultaría en el empeoramiento de las relaciones con Arabia Saudí, debido a que el Emir Khalifa tenía una política pro-saudí. En este sentido, pese a la oposición de algunos países del Golfo a la llegada al poder del nuevo Emir, el apoyo de los Estados Unidos legitimó el golpe.

Una de las primeras decisiones que tomó el Emir Hamad fue consolidar su poder dentro de la familia real para evitar cualquier otro golpe. Para ello estableció un Consejo Familiar con el fin resolver las disputas, garantizar la distribución de salarios a los miembros de la familia real e institucionalizar la sucesión en sus hijos. También mejoró la distribución de recursos a la sociedad a través de la transferencia de rentas, servicios públicos y trabajo en el sector público.

En el ámbito económico, el Emir Hamad introdujo reformas liberales con el objetivo de atraer a las inversiones extranjeras para potenciar la tecnología del gas licuado. Eso permitió que a finales de los 90 Qatar empezara a exportar gas licuado, dando como resultado no sólo beneficios económicos, sino el refuerzo de la seguridad qatarí, pues el partenariado comercial en gas licuado crearía dependencia con otras potencias como Reino Unido y Japón.

Todo lo anterior, junto con otros cambios, iría acompañado de un giro en el ámbito internacional. Ante los grandes beneficios de la exportación de gas, los gobernantes qataríes decidieron en 2005 crear un fondo de inversiones, la Autoridad de Inversiones de Qatar, con el objetivo de diversificar los beneficios e invertir en todo tipo de sectores. Entre ellos, destacan sus inversiones en los bancos Barclays, Deutsche Bank, Credit Suisse y el Agricultural Bank of China. Además, han buscado promocionar la marca Qatar en el sector deportivo, como con el contrato de patrocinio con el FC Barcelona, la celebración del Mundial de Qatar en 2022 y la adquisición del equipo de fútbol francés el Paris Saint Germain.

Una vez llevadas a cabo sus reformas en el país, el Emir Hamad, junto con el primer ministro y el ministro de exteriores  – Hamad Bin Jassim-, decidió cambiar la política exterior qatarí con el objetivo de aumentar su protagonismo en la arena internacional. En esta línea, un primer paso hacia la internacionalización de Qatar fue la creación de la cadena de televisión Al Jazeera en 1996. Esta surge a partir de la compra de los derechos de la BBC Árabe, aprovechando un personal de experimentados periodistas formados en Occidente y con un presupuesto inicial de 137 millones otorgado por el gobierno qatarí. Con todo, este canal se presentaría como el primer medio árabe de programación de 24 horas llegando a alcanzar una audiencia de 35 millones en el mundo árabe.

Al Jazeera supuso una oportunidad para tratar temas anteriormente ignorados en los medios árabes, incluidas críticas a gobernantes de la región. Aquí, las amenazas por parte de estos a la cadena, reforzaron su carácter de medio veraz. Junto a lo anterior, hay que destacar la cobertura – bajo una perspectiva árabe – que dio Al Jazeera a sucesos como la primera intifada o las guerras de Irak, Gaza, Afganistán y Líbano. Con todo,  en poco tiempo Al Jazeera se convirtió en un instrumento de diplomacia pública para reforzar la imagen de Qatar en el mundo árabe.

La mediación en conflictos internacionales

La principal política de Qatar para potenciar su imagen ha sido la mediación en conflictos internacionales. En este sentido, Qatar incorpora en el artículo 7 de su constitución que su política exterior “ha de ser guiada por el principio de reforzar la paz y la seguridad mediante el fomento de la solución pacífica de las controversias internacionales […]”.

Aprovechando la promoción que suponía la cadena Al Jazeera, su capacidad para establecer relaciones con países como Israel e Irán y el protagonismo en organismos internacionales como la Secretaría General en el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (2002-2011) y miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2006-2007), Qatar construyó una imagen de país neutral para mediar en conflictos internacionales. Los tres principales conflictos en los que Qatar ha actuado como mediador son: en el Líbano, Yemen y Darfur. También cabe destacar la presencia de una oficina política de los Talibanes en Doha. En este campo, autoridades qataríes aseguran que acogen a los Talibanes por petición del Gobierno de los Estados Unidos para facilitar el diálogo y conseguir la paz en Afganistán. Aquí, cabe destacar que una de las principales herramientas de Qatar para garantizar la consecución de acuerdos de paz es usar sus recursos financieros para prometer ayuda e inversiones a las partes del conflicto.

Lina Khatib afirma que hay una serie de razones que llevaron a Qatar a mediar en los conflictos. En primer lugar, mantener su propia seguridad. La invasión de Kuwait en 1990 por parte de Irak, avisó de que ante la inestabilidad de Oriente Medio, los países de la zona no podían hacer frentes por sí solos a las amenazas. Frente a esta situación, las élites de Qatar tomaron conciencia de que para garantizar su supervivencia hacía falta llegar acuerdos con potencias extranjeras, y para eso tenían que ganar más peso internacional. En segundo lugar, los gobernantes qataríes buscaron aumentar su influencia en la región y desarrollar un papel de potencia regional. Egipto desde los acuerdos de Camp David, y Arabia Saudí con su imagen dañada tras el 11-S, habían dejado un hueco que Qatar ha buscado ocupar.

La ambiciosa política exterior de Qatar es posible gracias a que su seguridad queda garantizada por Estados Unidos. En 1992, Qatar y Estados Unidos firmaron un acuerdo de cooperación en materia de defensa que a día de hoy sigue vigente.  La fuerza militar qatarí es inferior respecto a la de los otros países de la región, debido a sus condiciones demográficas. Además, según una filtración de WikiLeaks, las autoridades qataríes carecen de una estrategia militar nacional y no tienen problemas de externalizar su estrategia militar a los EE. UU. En este sentido, Qatar cuenta con dos bases militares americanas, Al Udeid y As Sayliha. La de Al Udeid destaca por contar con 10.000 efectivos y con el Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas, que coordina las operaciones aéreas de las intervenciones americanas en Oriente Medio.

La Primavera Árabe como punto de inflexión

En definitiva, a partir de la llegada al poder del Emir Hamad y debido a cuestiones como el papel del fondo de inversiones de Qatar y el viraje en la estrategia de política exterior, donde destaca el papel de Al Jazzera, Qatar ha ido adquiriendo un rol cada vez más importante tanto a nivel regional como mundial. Lo anterior ha incomodado a su país vecino, Arabia Saudí, una realidad que se ha podido apreciar a lo largo del periodo Post-Primavera Árabe, donde ambos países ha mostrado tener políticas divergentes que han causado tensión entre ellos. Qatar apoyó a las diversas fuerzas islamitas que se instalaron en los gobiernos de Libia, Egipto o Túnez. Arabia Saudí siempre ha visto a los islamistas, especialmente a los Hermanos Musulmanes, como un actor capaz de derrocar los gobiernos autoritarios de  la región, incluidos a los propios saudíes. Por eso, las élites saudíes iniciaron una política de contrarrevolución para reducir la presencia islamista en el Mundo Árabe.

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