LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA

Por Airy Domínguez

Al igual que La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente: el territorio, el presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma su recurso territorial; ideológico y de la violencia en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

 Esta segunda entrega se va a centrar en la ideología, entendiéndola como un recurso en manos del grupo que le permite acumular poder. En Dabiq quedan reflejadas cinco características fundamentales de la ideología del grupo, a saber, la vinculación entre política y religión, la concepción bipartita del mundo, la superioridad y pureza ideológica, el antinacionalismo y el antioccidentalismo. Líneas que serán analizadas a continuación.

1. Vinculación entre política y religión

Uno de los puntos clave de la ideología del EI es la vinculación entre política y religión (Domínguez, A., 2017: 18). Una idea que queda reflejada en el primer número de DabiqEl retorno del Califato, donde tras mostrar una serie de narraciones sobre el Profeta, el EI señala que estas son una evidencia de que “[…] the meaning of imamah – that it includes both political and religious leadership equally – is correct” (Dabiq 1: 23). Asimismo, aluden a la necesidad de que “los ostentadores de la verdad” alcancen un imamato (imamah) político comprensivo sobre el territorio y la gente para su establecimiento en cuestiones religiosas. En línea con lo anterior, defienden que el imamato concedido a Ibrahim es tanto político como religioso, al tiempo que señalan que “Ibrahim´s  fulfillment of Allah´s commands is the direct reason he achieved imamah, so it would only be fitting that these same commands become the reason for his descendants after him to attain this temendous position” (Dabiq 1: 26).

2. Concepción bipartita del mundo

Junto a la vinculación entre política y religión, el grupo defiende una concepción bipartita del mundo. Se puede estar con o contra ellos, con el islam o contra él (Domínguez, 2017: 18). En este sentido, Dabiq recurre al discurso de al-Baghdadi – referido como el Amirul-Mu’minin – donde defiende que “[…] the world today has been divided into two camps and two trenches, with no third camp present: The camp of Islam and faith, and the camp of kufr (disbelief) and hypocrisy – the camp of the Muslims and the mujahidin everywhere, and the camp of the jews, the crusaders, their allies, and with them the rest of the nations and religions of kufr, all being led by America and Russia, and being mobilized by the jews” (Dabiq 1, 2014: 10). En esta línea, en la portada de la segunda entrega, recurriendo a la da´wah del Profeta Noe, el EI advierte: “Es el Estado Islámico o el diluvio”.

DABIQ 2
Portada Dabiq 2

En este contexto, recurren a la creencia en la legalidad de la Mubahalah y defienden que “[…] is a matter raised to Allah so that He judges between two parties and exposes the deceitful party that claims it is upon truth when in fact it is upon falsehood and lies” (Dabiq 2: 28). Para explicarlo, hacen referencia a su recurso en la historia del islam y, tras respaldar su posición atendiendo tanto a cuestiones históricas como a religiosas, afirman que de acuerdo con los académicos el resultado se materializa “[…] within a year from the day of mubāhalah. The materialization of the mubāhalah may consist of a disgraceful demise (which does not include the honorable death of shahādah), disease, exodus, or poverty. When it occurs between two parties, then triumph for one party and defeat for the other are obvious outcomes. This outcome shows more clearly which party is the deceitful party, than merely having an individual member of one of the two parties demise in a condition of disgrace” (Dabiq 2: 22). Se apoyan así en la religión para manifestar que sólo un bando será salvado y advertir que el mundo se ha dividido en dos campos “[…] one for the people of faith, the other for the people of kufr, all in preparation for the final malhamah” (Dabiq 4 : 44).

Esta maniquea concepción del mundo permite la creación de uno de los pilares conceptuales del discurso ideológico del grupo, la llamada greyzoneEsta hace referencia a los musulmanes en tierras “cruzadas” y quienes son objeto de recurrentes ataques. En este sentido, desde el EI advierten que Alá está de su parte y que “[t]his crusade against the Islamic State is the greatest testimony from Allah for the proper manhaj of this Khilāfah [the caliphate]. Anyone who says otherwise now should review his faith before death suddenly takes him while he stands with one foot in the trench of the crusaders and the other in the trench of the hypocrites whilst claiming he is in the grayzone! The mujāhid knows no grayzone. As the liar Bush truthfully said, ‘Either you are with us or you are with the terrorists’” (Dabiq 4: 43)

Junto a lo anterior, recuerdan que con la llegada del Califato la posibilidad tanto de emigrar a él como de luchar contra los cruzados, los Nusayriyyah, los Rafidah y los distintos regímenes, se encuentra al alcance de todo musulmán, al igual que el disfrute de una vida bajo la sharía. Así, anuncian que la greyzone ha sido destruida gracias a la existencia de un lugar no gobernado por los infieles (Dabiq 7: 61 y 62). Una idea que llega a dar nombre a la séptima entrega de la revista, De la hipocresía a la apostasía: La extinción de la zona gris.

En consonancia con lo anterior, una de las manifestaciones más claras del rechazo hacia los musulmanes que se oponen a sus prácticas lo encontramos tras los atentados del Charlie Hebdo. En la entrega de Dabiq que sucede al ataque, se refieren a quienes lo condenan acusándolos de Kufr [1].

 

Portada Dabiq 7

3. Superioridad ideológica

Uno de los pilares fundamentales del autorretrato ofrecido por el EI en Dabiq es su superioridad ideológica, la presentación de sí mismo como el único actor puro a nivel ideológico. Esta idea se encuentra relacionada con su división del mundo en dos bandos y le permite, a partir de la edificación de un discurso basado en la demonización del otro, mostrarse por encima de aquellos a quienes considera sus competidores (Domínguez, 2017: 16-18). Con lo anterior, el grupo da vida a un discurso donde conceptos como kufr, apostasía[2], traición, hipócrita[3], incapacidad de implementación de la sharía[4], falta de seguimiento del islam[5], etc., se presentan como centrales.

Esta lucha por mostrar superioridad frente a otros grupos queda resumida de manera clara en la octava entrega. En ella se diseccionan el campo de batalla sirio y las facciones militares presentes antes de la expansión del EI. En este sentido, afirman que existían facciones islámicas con agenda internacional, facciones islámicas con agenda nacionalista, facciones nacionalistas con agenda islámica y facciones secularistas con agenda democrática. Es decir, les adjudican adjetivos que hacen referencia a todo aquello que es objeto de crítica en sus publicaciones.

Junto a lo anterior, una vez diseccionadas las características de los distintos grupos, advierten que fundamentalmente la segunda y la tercera categoría han sido financiadas de manera tanto pública como privada por los regímenes árabes, Occidente, Turquía, la Coalición Nacional Siria, el Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), los Hermanos Musulmanes, los Sururiyyah y los intelectuales del palacio Saudí.

Igualmente, hacen referencia a la vinculación de algunos de los líderes de las facciones nacionalistas e islamistas con el SNC (Syrian National Council), el FSA ( Free Syrian Army o Ejército Libre de Siria), y los Hermanos Musulmanes. Además, advierten que gran parte de las facciones estaban infectadas por bid’ah (algunas de las cuales eran kurfī) a nivel interno, aunque no estaba en sus credos oficiales. Aseguran que las facciones islámicas estaban infectadas de Sururiyyah; Jamiyyah – pro-Saudi “Salafiyyah”-; y Irja, mientras que las nacionalistas con Jahmiyyah – Irja’ extrema y negación de los atributos de Alá-; Ikhwaniyyah –Metodología de los Hermanos musulmanes-; sufismo y Quburiyyah – adoración a los muertos – (Dabiq 8: 53 y 54).

 

Enfrentamiento con grupos armados y grupos terroristas

Dentro de la competición por el poder en la que se encuentra, el EI considera distintos rivales. Sin embargo, su destacado objetivo en esta batalla ideológica no es otro que Al Qaeda – y sus aliados –. Ello queda claramente reflejado en la sexta entrega de Dabiq, Al Qaeda de Waziristan: Un testimonio desde dentro, a través de un artículo en el que un supuesto exmiembro, explica la evolución del grupo – especialmente a nivel ideológico –, sus fallas y los motivos que llevaron a que muchos abandonasen sus filas para unirse al EI[6] (Dabiq 6: 40- 55).

Así, desde la organización marcan distancias con Al Qaeda y destacan sus diferencias, encontrándose entre las principales el manifiesto rechazo por parte del EI de todo aquel que no responde a su ideología[7]. Una diferenciación ideológica que les permite presumir de su “pureza”. Junto a lo anterior, Al-Qaeda es criticada por su hipocresía, incoherencia y ‘doble naturaleza’[8].

En esta lucha la referencia y crítica tanto de las distintas ramas de Al Qaeda como de sus alianzas, se presenta como una constante. Entre otras cuestiones, se critican las asociaciones con facciones de tinte nacionalista[9], se evidencia su relación con aquellos que participan en la “religión de la democracia en nombre del islam”[10] y con quienes cuentan con apóstatas entre sus filas[11].

Portada Dabiq 6

Entre los grupos enemigos destacados – relacionados con Al Qaeda – destaca el Frente Jawlani – más conocido como Jahbat al-Nusra o, ahora, Frente Fath al-Sham–. Entre otras cuestiones, esta facción es criticada por su adopción de posiciones previamente criticadas y denunciadas al EI[12], su falsa adopción de la sharía[13], su cooperación con los “cruzados”[14], o su falta de unidad[15]. Junto al Frente Jawlani nos encontramos otros como Ansar Al-Sharia (Libia)[16], Harakat Ash-Shabab [17] o el Frente Islámico[18], donde Ahrar as-Sham[19] representa el bloque más grande (Dabiq 11: 7). 

Por su parte, los talibanes, son igualmente demonizados[20]. Aquí, ante la duda de si el mulá Omar sigue o no vivo, Dabiq se pronuncia ofreciendo argumentos que sostienen por qué independientemente de la muerte o no de este, al-Baghdadi es el Califa. Entre las múltiples razones se menciona la colaboración de Omar con los occidentales y su tinte nacionalista, lo que según la doctrina defendida por el grupo lo alejaría de un gobierno bajo el Islam y la sharía (Dabiq 10: 19-24). El recurso a los talibanes para dinamitar a Al Qaeda se muestra mediante el rechazo a la existencia de una diferencia actual entre ambos. En este sentido, se argumenta que el líder de Al Qaeda, Ayman adh-Dhawahiri, ha dado bay’ah  al que fuera líder talibán Akhtar Mansour recientemente, siendo este último quien da las ordenes. Se informa de que “[b]oth ultimately fall under the authority of the Pakistani intelligence, and both are against the Khilāfah [Caliphate] and its Wilāyah in Khurāsān, and in reality, against Islam” (Dabiq 13: 53).

Otros grupos demonizados son el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Libya Dawn y Jaysh al-Mujahidin. En el caso del PKK, por ejemplo, se pone en evidencia su alianza con Occidente y se destacan las victorias militares sobre el grupo[21]. En cuanto a Lybia Dawn, entre otras cuestiones, se desprestigia su ideología afirmando que “[t]hese former jihād claimants apostatized and joined the religion of democracy by entering into its system and fighting for its upholding ” (Dabiq 8: 26), al tiempo que se afirma que ha entrado en el campo del kufr (Dabiq 8: 26) y se destaca su incapacidad para implementar la sharía[22]. Con respecto al grupo suní Jaysh al-Mujahidin, entre las criticas se encuentra su apoyo al gobierno turco en la lucha contra el EI[23].

Junto con los ejemplos anteriores, se explican y critican tres importantes declaraciones de los aliados de Al-Qaeda en ash-Sham, afirmando que están impregnadas de nacionalismo y democracia. Estas son, en primer lugar, la firmada por las facciones principales aliadas de Al-Qaeda en ash-Sham, así como las facciones pertenecientes a Jaysh al-Fath y Jund al-Malahim (coaliciones que tienen el Frente Jawlani como miembro). Los firmantes incluyen facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin, Al-IttihAd al-Islamili Ajnad ash-Sham,  y Ahrar ash-Sham.

El segundo documento es el de Los Cinco Principios de la Revolución Siria. Se dice que está decorado con la bandera jahili de Sykes-Picot y que fue firmado por las principales facciones aliadas al Frente Jawlani, entre las que se encuentran facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin y Al-Ittihad al-Islami li Ajnad ash-Sham[24]. En este documento, la atención se pone en el primer punto donde se defiende eliminar a “ […] Bashar al-Asad and all the pillars of his regime and to bring them before a just trial” (Dabiq 12: 13). Aquí, la crítica del EI se fundamenta en su creencia en la obligación de matarlo, ya que lo consideran “[…] a murtadd [apostate] tāghūt belonging to the apostate Nusayrī sect and apostate Baath party” (Dabiq 12: 13). En este sentido, defienden que “[h]is evil is so clear-cut it does not require a trial to prove his apostasy and crimes except in the religion of the crusaders whom these nationalists seek to please” (Dabiq 12: 14).

Por último, se informa sobre la tercera declaración, afirmando que ha sido firmada por los principales aliados del Frente Jawlani en ash-Sham – entre ellos Ahrar ash-Sham –, así como por la Coalición Nacional Siria y algunas de las facciones aliadas con miembros del PKK. Una de las críticas presentes es la inexistencia de wala’ y bara’ en el credo de estas facciones, un rasgo que se extrapola como distintivo de todas las facciones islámicas nacionalistas aliadas del Frente Jawlani. En este sentido, apuntan que son “[…] apostate parties that have no religion except factional interests. If the success of their faction or the preservation of their leadership necessitates worshipping the United Nations, democracy, or nationalism, then they worship these idols”. Además, denuncian la utilización de la religión para atraer a determinados seguidores y su finalidad de establecer “[…] a nationalist, democratic tāghūt” (Dabiq 12: 16).

Enfrentamiento con la esfera política

Junto a los distintos grupos armados, el EI piensa en algunos gobiernos y grupos políticos de la región en calidad de competidores. En este sentido, en el intento por presentarse como la única alternativa posible ante la situación de gobierno presente, una de sus tácticas es la demonización de las Primaveras Árabes. Así, explican el origen de las banderas de la Jahiliyyah – edad de la ignorancia – basándose en el papel que estas han jugado en las Primaveras Árabes[25] (Dabiq 9: 20). Dedican un espacio considerable a relatar su historia y profundizan en su demonización, para con ello sentenciar que “[…] every Muslim should reject any group raising these jāhilī banners and every party cooperating with those who raise them against the Islamic State ” (Dabiq 9: 23).

Fragmento Dabiq 5

Del mismo modo, el EI recurre a las Primaveras Árabes para afirmar su pureza frente a quienes se levantaron en las protestas. Así, en uno de los artículos de la revista, el autor muestra su desengaño ante estas revueltas por considerar que parte importante de los manifestantes no fue impulsada por el islam. En este sentido, defiende que “[m]any secularists, who called for a new tāghūt based in democracy, would repeat ‘Allāhu akbar’ due to the background and culture they were raised in, not because they believed Allah was greater and accordingly alone had the right to legislate. Many of them would attend tarawīh and Friday prayers only to join the protests, otherwise they had nothing to do with prayer and masājid” (Dabiq 12: 30-31). Además, apunta a la existencia de “[…] thoughtless ‘Islamists’ who would admit that Burhān Ghalyūn and the Syrian National Council were kuffār, but would claim it was not the time to declare takfīr of them! (there were also the online jihād [yihad] claimants that said it was not the time for jihād because it would damage the image of the ‘revolution’)” (Dabiq 12: 31).

Junto con lo anterior, se alude a la aparición del EI en medio del aumento de las protestas, del nacionalismo, y del secularismo, lo que, unido a otros factores, defiende como el motor que provocó que secularistas y nacionalistas redireccionaran su ideología hacia el islamismo uniéndose a él – de manera superficial –, o a algunas de las facciones más islámicas (Dabiq 12: 31). Así, el autor explica cómo la nacida polarización ayudó a cambiar el espectro religioso y político, haciendo que las facciones nacionalistas y criminales fingiesen un tono islámico, cuya hipocresía resonaría. Lo que asegura hizo que varias facciones cambiaran su estética hacia un tono más islámico. Defienden que “[e]ven the jihād [yihad] claimants allied to the nationalist and secularist factions changed their tone” (Dabiq 12: 32). Todo con la finalidad de situar al Califato como el verdadero lugar para un musulmán, un espacio que permite ser partícipe de un modo de vida acorde a lo revelado por Alá[26].

Los Hermanos Musulmanes van a ser uno de los grupos más atacados en este campo, hasta el punto que darán nombre a la entrega número 14 (Domínguez, 2017: 21). En ella se afirma que “[i]ts religion was a hodgepodge of deviance bequeathed by the Ottomans combined with the various tenets and rites of democracy, liberalism, pacifism, and socialism borrowed from the pagans of the West and the East” (Dabiq 14: 28). Junto a ello, denuncian que su finalidad era servir, a corto plazo, a los intereses individuales y partidarios de sus líderes y miembros. Al mismo tiempo, se les acusa de librar una guerra contra el islam y los musulmanes mientras que clamaban trabajar para la implementación de la sharía, el resurgimiento de Califato, y el cumplimiento de la yihad. Así, desde el EI se refieren a la Hermandad musulmana como “un cáncer”, asegurando su cooperación con los “tawāghīt” y los cruzados en Iraq, Argelia, Filipinas, Somalia, Yemen, Túnez, Libia, Paquistán, Bangladesh, Indonesia, Malasia, y Egipto, entre otros. Además, inciden en su servidumbre a los cruzados.

Fragmento Dabiq 14

Aluden a la historia de la Hermandad, sus carencias y sus ‘traiciones’, en un intento por demonizar la vía política islamista (Dabiq 14: 28-43). Un ataque a la rama política, queda igualmente patente en la entrevista realizada a Shaykh Abuu Ibraahiim al-Haniif, el amir de los soldados del Califato en Bengal. Aquí, Bangladesh Jamaat-e-Islami se sitúa como uno de los partidos islamistas  deslegitimizado, al advertir que se trata de un partido político que ha cometido actos de kufr shirk, procediéndose a su enumeración (Dabiq 14: 61).

En la esfera religiosa

En el campo de la religión, el islam se presenta como una religión holística, que puede ser abrazada y defendida desde distintos frentes (Dabiq 3:16). Dentro de la lucha por descatalogar a los posibles adversarios de la liga del islam, el odio hacia los chiitas y las minorías religiosas se presenta como una constante (Domínguez, 2017: 19).

Respecto a los chiíes, con el fin de rechazar la relación de estos con el islam, recurre a los Safawiyyah, sus ascendentes, afirmando que su relación con el islam se reduce a su disuasión. Señalan que “[t]heir Rāfidī state left behind a rotten cultural legacy filled with spite, and that hatred was directed to none other than Ahlus-Sunnah” (Dabiq 13:12). Todo para afirmar que este legado con Ahl as-Sunnah como adversario central – por encima de los judíos, los cruzados, o apóstatas – es defendido por iraníes, iraquíes, libaneses y otros “Rafidah” en el presente “[…] in addition to the worship of the dead and other forms of kufr and shirk” (Dabiq 13:12) y, por tanto, para descatalogarlos.

En otras ocasiones volverán a referirse a los rafidah, una de las veces afirmando que ellos y los judíos son la cara de la misma moneda. Denuncian que la religión de Rafd (Chiísmo) era un complot de un judío que seguía los pasos de su predecesor Pablo, “[…] who had corrupted the pure religion of the Messiah, leaving the Christians upon the Pauline deviance and heresies of the cross, original sin, incarnation, atonement, the lordship, divine sonhood, and godhead of the Messiah, and antinomianism (abandonment of the Law of Mūsā )” (Dabiq 13: 33). Asimismo, aprovechan para arremeter contra otros grupos afirmando que pese a las distintas formas de kufr sostenidas y practicadas por los rafidah “[…] various jihād claimants try to portray the Rāfidah as a sect of ignorant ‘Muslims’. These claimants rely upon two major shubuhāt to justify their claim” (Dabiq 13: 37).

En línea con lo anterior, tras exponer la carta de al-Zarqawi a Shaykh Usāmah Ibn Lādin advierten que este “[…] considered the blood of the Rāfidah obligatory to spill, so he did not hesitate in executing operations that lead to their deaths. Every day, the Rāfidī cities and neighborhoods of Iraq were targeted with car bombs and truck bombs. In contrast, adh-Dhawāhirī considers that the filthy blood of the Rāfidah is harām to spill, and so he censures any attempt at reviving jihād against these pagan apostates!” (Dabiq 13: 42). Asimismo, defienden que los rafidah deben ser tratados con la espada contra riddah, distinta de la espada contra kufr, para posteriormente explicar sus siete diferencias[27].

De igual modo, en un intento por justificar su posición, presentarse como víctimas e incitar al odio, el EI recurre en la revista para explicar los crímenes de los Rafidah contra Ahl as-Sunnah. En este sentido, afirman su presencia tras la muerte de al-Husayn, su guerra contra el Califato Abbasi a través del llamado Estado ‘Fatimī’, su apoyo a los mongoles contra los califas Abbassi, y el ofrecido tanto a los francos como a los cruzados en sus invasiones de ash-Sham y Palestina. Además, hacen referencia a su posicionamiento contra Ahl as-Sunnah a través del Estado de Safawi, y la ayuda a los estadounidenses en sus invasiones de Afganistán e Irak, entre otros (Dabiq 13: 44). Todo ello les sirve de apoyo para concluir con su condena, señalando que los Rafidah “[…] not only reject Abū Bakr and ‘Umar, they also rejected Islam and the very basis of the religion. And throughout history, they have never hesitated to cooperate with the Jews, Christians, and pagans against Islam and the Muslims. Thus, the Rāfidah are mushrik apostates who must be killed wherever they are to be found […] ” (Dabiq 13: 44).

Junto al chiísmo, el EI va a enfrentarse contra el judaísmo y, especialmente, en el cristianismo (Dabiq 15: 46-63). En este sentido, uno de los recursos empleados para desarrollar su argumentación es la entrevista a Abu Sa’d at-Trinidadi, un cristiano que se convirtió al Islam y se unió a las filas del Califato. Este pone de relieve el carácter incongruente de los argumentos del cristianismo, explicando por qué no le convencían. Junto a ello, narra cómo a través de un compañero de trabajo comenzó a conocer el Islam, una religión que argumenta sí que tiene sentido. Así, afirma que las creencias de los cristianos son corruptas y se dirige a ellos para decirles que “[…] you have strayed far away from the true teachings of Abraham, Moses, and Jesus. Your book was corrupted long ago by your leaders. I call on you to remember the first two commandments, for they are what led me to Islam and to the true teachings of all the prophets. […] Follow the final messenger, Muhammad, for in doing so you will be following all of the prophets. If you refuse, then we offer you the option to pay jizyah and live under the authority of Islam in humiliation. If you refuse, then the only thing between you and us is the sword” (Dabiq 15: 69).

Imagen publicada en Dabiq 15

Otra de las vías empleadas en esta lucha contra el cristianismo es el recurso a identidades religiosas y a sus mensajes en la sección En palabras del enemigo. Pese a señalar la existencia de antecedentes, sitúan el Concilio de Clermont, como el momento en el que la Iglesia ofreció de manera clara su posición en contra del Islam. Afirman que el Papa Urbano II, reclamándose divinamente inspirado, llamó a destruir a todos los musulmanes que extendieron el gobierno de Alá. De este modo, se señala que se lanzaron las cruzadas que continúan hoy y que, durante siglos, los Papas “[…] overtly and loudly professed their goal of eradicating Islam through war and conversion […]” (Dabiq 15: 74-75).

Por otra parte, indagan en la intención de presentar las religiones como aptas para la convivencia. Defienden que “[w]hile Benedict XVI met public disapproval for quoting a centuries-old Byzantine emperor, Francis continues to hide behind a deceptive veil of “good will,” covering his actual intentions of pacifying the Muslim nation” (Dabiq 15: 75). Esto se ejemplifica con una declaración de Francisco en la que afirmaba que “[…] our respect for true followers of Islam should lead us to avoid hateful generalizations, for authentic Islam and the proper reading of the Quran are opposed to every form of violence” (The Joy of the Gospel)” (Dabiq 15: 75). A continuación, señalan que mientras que los Papas anteriores hablaban contra el Islam basándose en la enemistad mutua, los recientes han abogado por difundir una idea de amistad para alejar a las masas de musulmanes de emprender la yihad contra los no creyentes.

También, recurren a esta sección para reforzar su carácter antidemocrático. Así, emplean las palabras de Benedicto XVI, quien apuntó que la democracia “[…] contradicts the essence of Islam, which simply does not have the separation of the political and the religious sphere that Christianity has had from the beginning (Truth and Tolerance)” (Dabiq 15: 75). Para, a continuación, afirmar que “[d]espite being a liar, he certainly spoke the truth on this issue – democracy undoubtedly contradicts the essence of Islam – showing thereby that the apostates from Islam, like many of the ‘imams’ in the West and teachers at so-called ‘Islamic’ universities, have less of an understanding of Islam than Benedict the Disbeliever has ” (Dabiq 15: 75).

El recurso a occidente para legitimar su posición

En la sección In the words of the enemy, el EI recurre a las palabras de entidades occidentales para con ellas demostrar la veracidad de su discurso. En este sentido, por ejemplo, ponen en evidencia las relaciones entre diversos grupos armados y Occidente, presentándolos como aliados del enemigo, siendo Al-Qaeda el grupo más penalizado (Dabiq 10: 68). Utilizan las palabras de Ahmed Rashid en el artículo ¿Por qué necesitamos a al-Qaeda publicado en New York Review of Books el 15 de junio de 2015, para hablar del acercamiento y la reconciliación entre los Taghut y Al Qaeda. En este artículo se defendía que “[m]embers of the US-led coalition against ISIS, including Turkey and Saudi Arabia, are actively supporting al-Nusra with arms and money [indirect support, through opposition joint operations chambers and military, civilian, and local councils, and with the approval and awareness of the aid-providing countries]. … [M]uch of the Arab world is now essentially siding with AQAP in a Saudi-led war against Houthi rebels in that country. … The truth is that al-Qaeda has evolved in profound ways since the death of Osama bin Laden and the emergence of ISIS. … It also has increasingly set itself apart from ISIS in strategy and aims on battlefields in both Syria and Yemen…” (Dabiq 10: 68).

Asimismo, recurren a Yaroslav Trofimov y su pieza Para los aliados de los EEUU, la filial de Al Qaeda en Siria se convierte en el mal menor – A medida que el Estado Islámico gana terreno, los llamamientos al soporte del Frente al Nusra se intensifican, publicada en el Wall Street Journal el 15 de junio de 2015. En ella, el autor afirmaba que “[t]he three main forces left on the ground [in Syria] today are the Assad regime, Islamic State and an Islamist rebel alliance in which the Nusra Front—an al Qaeda affiliate designated a terrorist group by the U.S. and the United Nations—plays a major role. Outnumbered and outgunned, the more secular, Western-backed rebels have found themselves fighting shoulder to shoulder with Nusra in key battlefields. As the Assad regime wobbles and Islamic State, or ISIS, gains ground in both Syria and Iraq, reaching out to the more pragmatic Nusra is the only rational choice left for the international community, supporters of this approach argue…” (Dabiq 10: 69).

Utopía califal: la emigración al Califato (Hijrah)

Su posicionamiento como el actor más puro, más coherente y cercano al islam, le lleva a argumentar la necesidad de emigrar al Califato. La tercera entrega de Dabiq bajo el título Una llamada a la Hijrah centra su contenido en este concepto, destacando, entre otras cuestiones, la dedicación de dos páginas a una serie de consejos y recomendaciones dirigidos a quienes hayan decidido emprender el camino hacia las tierras del EI (Dabiq 3: 33 y 34).

El EI rechaza la idea de que sean la marginalización y la precariedad lo que lleve a la unión a las filas del EI, y defiende que se trata de una cuestión más profunda. Así, la autora de un artículo destinado a las mujeres afirma que “[t]he opponents often repeat that those who perform hijrah to the Islamic State belong to a marginalized class in their former lands, living in difficult conditions between unemployment, poverty, family problems, and psychological disorders. But I saw something contrary! I saw sisters who divorced the Dunyā and came to their Lord, striving. I saw sisters who abstained from a life of luxury and abundant wealth. I saw sisters who abandoned a beautiful home and luxurious car, and ran for the cause of their Lord, as if they were saying, {“My Lord, build for me near You a house in Jannah”} [At-Tahrīm: 11]. I consider them as such, and Allah is their judge!” (Dabiq 8: 33 y 34). Junto a ello, se dirige a las mujeres que emigran al Califato, dándoles fuerza, explicando la importancia de su papel, y dedicando páginas al valor de quienes se han puesto en marcha (Dabiq 8: 32-37).

Portada Dabiq 3
Portada Dabiq 3

 4. Antinacionalismo

Como se ha ido mostrando a lo largo del presente artículo, otro de los rasgos ideológicos fundamentales del EI es el antinacionalismo (Domínguez, 2017: 18). Este queda reflejado en las críticas a sus adversarios y en acciones como la destrucción del patrimonio histórico. Por ejemplo, tras desplegar un texto del Frente Shamiyyah en el que expone sus bases ideológicas, aseguran que “[…] according to the allies of al-Qā’idah in Syria, there is no difference between Muslim, Christian (Assyrian/Syriac), and Nusrayrī, Rāfidī, Durzī, and Ismā’īlī; Syria is a country for all of them! […] the Syrian National Coalition, the Syrian Interim Government, and the regimes of Turkey, Āl Saud, and Qatar are all their Muslim brothers! […], it is more important to unify upon nationalism and revolution than to divide for the sake of tawhīd and the truth!” (Dabiq 8, 2015: 11). Junto a ello afirman que los que se definen como yihad claimants de Siria y otras regiones están dispuestos a sacrificar los principios de la religión y luchar contra ellos “[…]in defense of a jāhilī nationalism coated with a thin veneer of “Sharī’ah,” knowing full well that should they succeed in taking any territory from the Khilāfah [Caliphate], that territory would no longer be ruled by Allah’s pure Sharī’ah” (Dabiq 10, 2015: 4).

Del mismo modo, en la octava entrega – Sólo la Sharía gobernará África –, encontramos un claro ejemplo en el que la ideología antinacionalista y la destrucción del patrimonio histórico se muestran vinculados. En ella se defiende que “ [t]he kuffār had unearthed these statues and ruins in recent generations and attempted to portray them as part of a cultural heritage and identity that the Muslims of Iraq should embrace and be proud of. Yet this opposes the guidance of Allah and His Messenger and only serves a nationalist agenda that severely dilutes the walā’ that is required of the Muslims towards their Lord. It was not the people of the kāfir nations that the Prophet (sallallāhu ‘alayhi wa sallam) was instructed to revere and identify himself with. Rather, he was instructed to identify with and emulate the example of his father Ibrāhīm (‘alayhis- salām) and those with him”  (Dabiq 8: 22 y 23).

 

Imágenes de destrucción de patrimonio en Dabiq

En línea con lo anterior, afirman que “[t]he scenario of nationalist ‘Islamism’ working together alongside nationalist secularism to set up a nationalist government with elements of ‘Islam’ and democracy within a constitutional framework is the same scenario that Egypt, Libya, and Tunisia have experienced. The crusaders, expecting the eventual division of the two sides over the cake, sit back and wait to support the side more favorable towards their interests against the other. The two sides compete to display more and more apostasy so as to win the favor of the crusaders and their allies – the Arab tawāghīt” (Dabiq 8: 9).

El rechazo al nacionalismo es asimismo empleado como un mecanismo para posicionarse como ganador ideológico frente al resto de miembros de la competición. Así, se afirma que “[…] all nationalist agendas in the Muslims’ usurped lands are ultimately doomed to fail, even those that seek to unite the members of one nation, or even one ethnicity as in the case of the Kurdish murtaddīn. This includes the agenda of “Islamist” nationalists, who would readily sacrifice their religion for the sake of temporary political gain, in contrast with the mujāhidīn of the Khilāfah [Caliphate] who would readily cut off the heads of the murtaddīn from their own people in defense of Allah’s Sharī’ah” (Dabiq 10: 33-34). Junto a ello, aprovechan el antinacionalismo para desvincularse del racismo recurriendo a las palabras de al-Adnani donde afirma que la guerra con los Kurdos no es nacionalista sino religiosa, ya que solo luchan contra los kufār que hay entre ellos, los aliados de los cruzados y los judíos. Aseguran con ello que los Kurdos musulmanes son su gente (Dabiq 10: 34)

5. Antioccidentalismo

El EI cuenta con un marcado carácter antioccidentalista (Dominguez, 2017: 17-19), el cual se ha ido haciendo manifiesto en los distintos apartados del artículo. En este sentido, por ejemplo, se recurre al racismo en Occidente. Para ello, se centran en los incidentes relacionados con la raza en América, asegurando que “[…] racism does not go ignored by the Muslim minority living in the lands of kufr” (Dabiq 11: 19). A continuación, se dirigen a los musulmanes que intentan integrarse en Occidente y aseguran que el modo de enfrentarse al racismo desde una perspectiva islámica es “[…] to reassert the importance and significance of walā’ and barā’, and to state in clear and unequivocal terms that those who wage war against Islam and the Muslims will not be spared on account of their skin color or ethnicity. The fate of a kāfir waging war against the Muslims is one and the same across the entire racial spectrum – slaughter” (Dabiq 11: 19). Junto a ello aseguran que “[t]oday, non-Arab Muslims come to the lands of the Khilāfah [Caliphate] in the heart of the Arab world from all corners of the earth and are received by their Arab brothers with enthusiasm, so they can stand together and wage war against the tawāghīt, both Arab and non-Arab alike” (Dabiq 11: 20), con lo que se desmarcan del racismo. Asimismo, la materialización del antinacionalismo queda plasmada en este número a través de la exposición de la destrucción de los templos de Baalshamin y Bel (Dabiq 11: 33 y 34)

El rechazo a Occidente queda vinculado a los sentimientos y la identidad. En este sentido, se afirma que vivir entre los “cruzados” supone un sentimiento de extrañeza para un musulmán, siendo su realidad diaria la de una lucha constante (Dabiq 12, 2015: 30). Asimismo, advierten que vivir entre los pecaminosos “mata el corazón” y presentan el abandono de la yihad como uno de los peores pecados de los tiempos modernos (Dabiq 3, 2014: 32).

En línea con lo anterior, en la sección destinada a las mujeres, se afirma que tras la eliminación de la sharía “[…] the laws and rulings of the kuffār gained power in the lands of the Muslims, Islam was shamefully abandoned, and faces turned towards promiscuous Europe, the voice of falsehood rose and with it the voices of those hostile towards the people of the religion, and the cancer of those who legislate besides Allah ate away at the Ummah’s body” (Dabiq 12:10). Se asegura que se prohibió lo que Alá permitió y se permitió lo que prohibió, así como que “[…] one of the most manifest things that they ruined and defamed in defense of women and their rights – as they claimed – was polygyny” (Dabiq 12: 20).

Incluso se habla del “fatal destino” de muchos jóvenes musulmanes en Occidente, refiriéndose a su relación con las drogas, el alcohol y el sexo, tildando estas prácticas de enfermedades sociales (Dabiq 12: 33). Frente a ello se ofrece la solución de la huida que consiste en no educarlos al estilo occidental, y evitar la emigración a Occidente, donde afirman hay veneno esperando a los jóvenes (Dabiq 12: 34). Además, apuntan que “[…] the kuffār – whether they are Catholic, Protestant, or Orthodox Christians, whether they are Orthodox, Conservative, or Progressive Jews, whether they are Buddhists, Hindus, or Sikhs, whether they are capitalists, communists, or fascists – they are ultimately allies of one another against Islam and the Muslims” (Dabiq 12: 43). Ello les sirve para destacar la grandiosidad del islam, afirmar su carácter de amenaza para “sus religiones de falsedad”, el temor de las elites de estas religiones a perder el control sobre los que las siguen, y las ganas de “ceguera” de los propios seguidores. Así, definen al islam como la mayor amenaza para los intereses de sus enemigos y sustentan su argumento apoyándose en la unión de varias coaliciones en su contra (Dabiq 12: 43).

En la última entrega de la revista Occidente adquiere un gran peso. Junto al extremado carácter violento de su contenido, en ella se manifiesta de manera clara un esfuerzo por razonar la postura antioccidentalista que caracteriza al EI, pues se hace referencia a las causas que la producen. Así, se ofrecen 6 razones que sustentan esta posición, entre ellas, no ser creyentes; el carácter de sociedades liberales seculares que permiten cosas prohibidas por Alá y prohíben otras que él permite; el asesinato y mutilación de su gente con drones y aviones bomba; la opresión, la tortura y la guerra contra los que llaman a la verdad por sus “títeres” en las tierras usurpadas de los musulmanes; y la invasión de sus tierras (Dabiq 15: 31-32). Asimismo, señalan que la razón principal de su odio no dejará de existir hasta que se abrace el islam (Dabiq 15: 33).

Otro ejemplo lo encontramos en la novena entrega, Ellos conspiran y Alá conspira, donde el rechazo de las teorías conspiranoicas resulta central. Estas se conciben como un intento de exagerar el poder de los kuffar haciendo que “[…] the Muslims become paralyzed by analysis of current events and eventually fear the kuffār more than they fear Allah (ta’ālā). It is a method to ruin a Muslim’s tawakkul (reliance) upon his Lord. Over time, he will find himself being encompassed by the following verses: {Give tidings to the hypocrites that there is for them a painful punishment – those who take disbelievers as allies instead of the believers. Do they seek with them might? But indeed, might belongs to Allah entirely} [An- Nisā’: 138-139]” (Dabiq 9: 19).

Deja un comentario

NOTAS:

[1] “If merely sitting silently with the kuffār during a gathering of kufr is kufr, how much more so is it to rally on behalf of a newspaper mocking the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or give verdicts in defense of the newspaper, against the mujāhidīn who killed those who mocked the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or raise banners and slogans with the words ‘Je Suis Charlie’ on them? There is no doubt that such deeds are apostasy, that those who publicly call to such deeds in the name of Islam and scholarship are from the du’āt (callers) to apostasy, and that there is great reward awaiting the Muslim in the Hereafter if he kills these apostate imāms…” (Dabiq 7: 60).

[2] El recurso a la apostasía para denigrar al otro es muy frecuente. En este sentido, por ejemplo, en la primera entrega el EI muestra una lista de militantes – incluso mujahidin –  los cuales afirma que cayeron en apostasía, bien al lado de los ‘cruzados’ o entrando en la religión de los parlamentos y las presidencias taghut  (Dabiq 11: 25-27).

[3] La idea de los hipócritas es una de las principales herramientas empleadas para atacar a las distintas facciones. Se denuncia la no aplicación de la sharía en el territorio “liberado”, así como el establecimiento de comités y tribunales “[…] that were ‘planning’ – for more than two years – to implement the Sharī’ah but would not execute the hudūd, enforce the good, and ban the evil either because the committee claimed it was not the right time to do so or because the court ruled over only certain domains of life (so that it would not clash with the emotions of the masses and not contradict the interests of the other factions)” (Dabiq 8: 54). Junto a ello aseguran que “[t]hese committees and courts consisted of different judges from the various deviant backgrounds mentioned before: the SurūriyyahMurji’ahJahmiyyahIkhwānSūfiyyahQubūriyyah, and even secularist lawyers, and worse yet, secularist judges who only recently abandoned the Baathist regime but never repented from apostasy! All of these – in addition to the jihād [yihad] claimants’ “scholarship” – were tasked with implementing the Sharī’ah together…” (Dabiq 8: 54).

[4] El EI se presenta como el único capaz de llevar a cabo la implementación de la sharía (Domínguez, 2017: 20). En este sentido, el portavoz oficial del EI aconseja a la gente que antes de luchar contra el EI tenga en cuenta que  “[…] there is no place on the face of the Earth where the Sharī’ah of Allah is implemented and the rule is entirely for Allah except for the lands of the Islamic State. Remember that if you were able to capture one hand span, one village, or one city from it, the law of Allah in that area would be replaced with the laws of men. Then ask yourself, ‘What is the ruling on someone who replaces or is a cause for the replacement of the law of Allah with the law of man?’ Yes, you become a kāfir because of that. So beware, for by fighting the Islamic State you fall into kufr whether you realize it or not” (Dabiq 10: 53). Un discurso que induce a comprender que la única salida para seguir a Alá es unirse al grupo.

[5] Aseguran que algunas facciones poseen unidades completas de soldados “[…] who neither pray the five daily prayers nor fast Ramadān and who only kill Muslims and steal their wealth, they would respond that after fifty years of life under the rule of the Baathists one had to excuse these factions for their “mistakes” and rely upon them in fighting the common enemy, the Islamic State!” (Dabiq 8: 56)

[6] El autor señala que “[…] a number of brothers from amongst those who would later go on to sign the declaration of our bay’ah to the Islamic State prior to my hijrah to Shām, resolved to wage war against Tandhīm al-Qā’idah by exposing it after all the paths leading to a resolution with it were closed” (Dabiq 6: 52). Asimismo, afirman que “we – Arabs and non-Arabs, muhājirīn and ansār alike – began by inquiring about what was taking place in the arena, and we made a list of questions for the Tandhīm so that it could respond to them and so that these responses would be the final junction ending our relationship with the Tandhīm” (Dabiq 6: 52). Preguntas que se informa nunca fueron contestadas.

[7] A través de la matanza de doce coptos y del asesinato de cristianos, se pone de manifiesto como estos grupos son considerados por el EI como enemigos mientras que, por otra parte, se clarifica como para Al-Qaeda el enemigo es fundamentalmente EEUU (Dabiq 7: 32).

[8] Entre otras cuestiones, el EI se refiere a la denuncia – por parte de Al-Qaeda – del asesinato de los “huthies murtaddin” en Sanaa por el EI, donde afirmaban que “[…] the Islamic State’s operation was carried out against Sunnis in a public place of gathering not specific to the Houthis, when in reality the opposite was true” (Dabiq 8:19). Una acción que contraponen a la operación de Al-Qaeda contra los Houthi en Tahrir Square en Sanaa, para preguntarse “[I]s it permissible for Al-Qa’idah – according to Dhawāhiri’s feeble guidelines – to bomb a Houthi rally in a public square, but forbidden for the Islamic State to bomb a Houthi gathering in a Houthi temple? Or is this distinction based on blind partisanship?” (Dabiq 8: 19).

[9] Afirman que en “Khurasan” Al-Qaeda está con las facciones de talibanes que “[…] announced their adoption of nationalism and resistance towards walā’ and barā’, lied to the Ummah by attributing their deviant declarations to the deceased Mullā ‘Umar, and shamelessly flaunted their brotherhood with the apostate tawāghīt and the Rāfidah” (Dabiq 12: 5). Además, se informa de su alianza con las facciones nacionalistas de Cachemira en la India, cuyos avances y retiradas son sólo por orden del ejército pakistaní apóstata.

[10] Se refieren por ejemplo a alianzas en el norte de África con las facciones libias

[11] Por ejemplo, en Yemen apuntan al Hadhrami Domestic Council como uno de los principales aliados de Al Qaeda. A partir de diversos recortes de prensa y declaraciones manifiestan que se trata de un consejo cuya misión es “[…] to reestablish the ‘Abd Rabbuh regime in Hadramawt while taking advantage of the partisanship, irjā’, and foolishness of the Yemeni branch of al-Qā’idah […]”. Junto a lo anterior, explican que tras expulsar al taghut en el poder, Al-Qaeda se negó a tomar el control e imponer la sharia, entregándoselo a una selección de Ikhwan, partidarios saudíes, adoradores de los muertos, así como a ex oficiales parlamentarios, militares y de seguridad. A continuación, expresan su distanciamiento y afirman que “[m]eanwhile, as their relationship with the nationalist resistance grows, their enmity towards the Islamic State surges. They are not able to fathom takfīr and war against both the Rāfidī Houthis and the murtadd [apostate] regime forces together. And if matters carry on as they had in Shām, the common enemy between the Yemeni Qā’idah and the nationalist resistance will become the Khilāfah [Caliphate]. May Allah guide the soldiers in the ranks of al-Qā’idah out of the ranks of partisanship and into the ranks of the Jamā’ah before they follow the footsteps of the apostate Jawlānī front” (Dabiq 12: 7). Otro ejemplo lo encontramos en la sección Los aliados de Al-Qaeda en Sham: el final, donde afirman que “[s]ince the de-‘Islamization’ of the nationalist ‘Islamic’ sahwāt began – those factions having loyalty towards the Arab and Turkish tawāghīt – not a month passes without a declaration of nationalism and democracy being released by the allies of al-Qā’idah in Shām” (Dabiq 12: 11). Así, apuntan que “[t]he tawāghīt are ordered by the crusaders to pressure the sahwāt into announcing more and more concessions for continued military and non-military aid to reach them as well as for them to gain international political support and air cover from the crusaders” (Dabiq 12: 11). Estas concesiones son empleadas para evidenciar su apostasía.

[12] Desde el EI afirman que “[…] they adopted positions which they formerly criticized the Islamic State on, including the targeting of armed opposition that operate like gangsters plundering the wealth of the Muslims, and declarations censuring military and political organizations directly and indirectly belonging to the nationalist opposition including the “shar’ī” commissions. These are things the Islamic State had done for a long me while being denounced by the Jawlānī Front for changing the direction of the “revolution” and jihād [yihad], which – according to them before – should only be against the nusayriyyah” (Dabiq 2: 26).

[13] Se manifiesta, por ejemplo, mediante la condena por parte del Frente al asesinato de más de veinte drusos. Se afirma que de acuerdo con ellos y sus aliados “ […] spilling the blood of the apostate and treacherous Druze is oppression! And if it is proven that a person has done so, then he must be punished according to the ‘shari’ah’ they follow! The only matter left is whether or not handing over those involved to the ‘neutral shar’i’ court of their allies is part of the ‘shari’ah’ and if they do not submit to this court, have they abstained from submitting to the ‘shari’ah?’ ”(Dabiq 10: 12).

[14] Recurren al artículo Las consecuencias mortales de la discriminación de los revolucionarios de Siria, escrito por el jefe de asuntos exteriores de Ahrar al-Sham – un grupo sirio que se autodenomina suní –, publicado por el Washington Post el 15 de julio de 2015, para demonizar tanto a este grupo como al Frente Jawlani. Así, afirman que “[…] he disavows ‘al-Qaeda’ and its so-called ‘ideology’ and announces they are willing to cooperate openly now with the crusaders against the Islamic State after almost two years of indirect cooperation through their tāghūt allies. And this faction was supposedly the most ‘Islamic’ faction according to the Jawlānī front, who themselves aided them against the Islamic State despite their extreme deviance!” (Dabiq 10:13). Asimismo se señala que “[…] it is known to every impartial person with vision that those who fight as proxies on behalf of the dog of the White House and his puppets as well as those who ally with the proxy factions against the Islamic State while falsely claiming that they are fighting for the cause of Allah and His Sharī’ah yet you don’t find them implementing this Sharī’ah in any span of territory over which Allah has given them control, and their only concern is to please ‘the people’ even at the expense of angering Allah, as is the case with the Jawlānī front – it is known that all such groups are Sahwāt (may Allah destroy them)” (Dabiq 10: 42).

[15] Se recurre a la exposición de un texto publicado por Abu Firas as Suri, ex militante de Al-Qaeda y uno de los entonces líderes del Frente. En este, el propio autor es quien encabeza una crítica, que será utilizada para hacer eco de su colapso, apuntar a la existencia de una lucha y de críticas internas, y poner de manifiesto las relaciones del Frente y las reuniones a puerta cerrada con los líderes de Sahwah. Así, defienden que “[i]ts top leaders publically denounce the extreme deviance of their closest allies, criticize each other, and accuse each other of lies, disobeying orders, and not respecting nor abiding by shūrā ” (Dabiq 12: 54).

[16] Entre otras cuestiones, se asegura que muchos de los líderes y soldados del grupo fueron los primeros en proclamar bay’ah en Libia al Estado Islámico, y que continúa teniendo hombres que desean implementar la sharía. Asimismo, se le reprocha la preferencia de los grupos por la división que por la unidad, su decisión de no prestar juramento de lealtad al EI y su unidad con movimientos revolucionarios vinculados al régimen apóstata de Tarabulus (Trípoli) en algunas regiones. Además, se señala que en algunas regiones reciben ayuda sospechosa de “manos manchadas”. Con todo, muestran una falta de unidad ideológica, la cual se dice varía en función de la región debido a las diferentes orientaciones de sus dirigentes y a las alineaciones de sus soldados. Al mismo tiempo se defiende que muchas de las contradicciones ideológicas responden a la cercanía de algunos de sus líderes con los de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Dabiq 11: 62).

[17] El entrevistado Abu Muharib as Sumali, un ‘muyahidín’ asentado en Somalia (Dabiq 12: 54) se refiere a la decisión del grupo yihadista de África del Este, Harakat Ash-Shabab, de continuar con Al-Qaeda. A continuación alude al descontento que la decisión ha supuesto para muchos de sus soldados, a las defecciones masivas y agitación política, lo que asegura es fruto de “ […] the leadership contradicting its official rhetoric of working for the revival of khilāfah [caliphate]. It did this by refusing advice and ignoring the appeals of its soldiers to give bay’ah when the Khilāfah was finally established” (Dabiq 12: 60). Asimismo, Abu Muharib denigra la ideología del grupo afirmando que lo sucedido “[…] has reinforced the notion that the jihād [yihad] of the Shabāb leadership was more for the sake of hizbiyyah and taqlīd rather than fighting for the clear shar’ī objective” (Dabiq 12: 60). Además, se dirige a los “hizbiyyīn” bajo el estandarte de Al-Qaeda, a los talibanes, y a otras facciones para que teman a Alá con respecto a su yihad, invitándoles a cuestionarse quién es el verdadero estandarte a seguir e induciéndoles, a través de preguntas retóricas, a pensar en el EI como única respuesta (Dabiq 12: 62)

[18] Tras exponer fragmentos de una entrevista realizada a Zahran Alloush – líder del Frente Islámico –  en Turquía por los “cruzados” del proveedor de noticias estadounidense McClatchy, afirman que “[h]e believes in self-determination, a cornerstone of democracy. He believes in freedom of religion and religious coexistence, a cornerstone of secularist nationalism. And he compromises religious fundamentals, meets with Jewish leaders part of the crusade against Islam, and raises banners of secularist jahiliyyah for the sake of obtaining aid”. Añaden que “[…] Alloush has been one of the top allies of ‘al-Qa’idah’ in Syria (the Jawlani front) – openly having praised both Jawlani and al-Harari (a major leader of the Jawlani front) in interviews released officially by his ‘Army of Islam’. He himself has been praised by al-Harari via internet tweets” (Dabiq 10: 7).

[19] Los islamistas salafistas de Ahrar ash-Sham quedan incluidos en la coalición contra el EI, y afirman “[…] has extended its hand agrantly to the apostate regime and army of Turkey and nominated itself to be their agents in Syria” (Dabiq 11: 9). Este grupo es aprovechado para atacar al Frente Jawlani, quien se afirma se esforzó por retratar a Ahrar ash Sham como “mujāhidīn”, hasta que “[…] the Jawlānī front and its ‘ideologues’ sitting back in the shade of the Jordanian tāghūt were embarrassed by shameless articles released by Labib al-Nahhas – Foreign Affairs Director at ‘Ahrār ash-Shām’ (Dabiq 11: 7). Tras ello, aluden al artículo Soy sirio y lucho contra el ISIL todos los días. Se necesitarán más que bombas de Occidente para derrotar esta amenaza de Telegraph para, entre otras cosas, señalar que “[…] uses a nationalist, democratic dialect supporting self- determination, power for the majority, protection of the minorities (who include the Rāfidah, the Nusayriyyah, the Druze, and the Ismā’īliyyah ), and the preservation of nationalist borders” , y que se presentan “[…] as a moderate ‘alternative’ to the Islamic State, an ‘alternative’ willing to cooperate with the West in the crusade against the Islamic State” (Dabiq 11: 8 y 9).

[20] Por ejemplo, en la entrevista al wali de “Khurasan”, Shaykh Hafidh Sa’id Khan, estos son demonizados a partir de la explicación de las actuaciones del sucesor del Mulla ‘Umar, Akhtar Mansour. Entre otras cuestiones, el entrevistado afirma que este ocultaba la noticia de la muerte de Mulla ‘Umar porque “[…] his goal was to sideline some people and promote his friends and likes to rule ‘Afghanistan’ and manage the war in accordance with what he himself desires and in accordance with what is desired by Pakistani intelligence, which stands behind him, working in the shadows” (Dabiq 13: 52). Con estos ‘engaños’ afirma que pudo hacer lo que su shaytān le dictó, refiriéndose a su reconocimiento del nacionalismo, de las fronteras cruzadas, la apertura de una oficina en Qatar, el recurso a negociaciones escandalosas, y el desarrollo fuertes lazos con la inteligencia paquistaní en el inicio de una guerra contra el Califato. Todo lo que apunta, haría en nombre del Mullā ‘Umar (Dabiq 13: 52). Junto a ello, aprovecha para equiparar a los talibanes de Pakistán y Afganistán, afirmando que ninguno aplica la sharía en la actualidad.

[21] Por ejemplo se muestra la victoria de EI en Zur Maghar, cerca de Jarablus, donde aseguran que mataron a unas veinte personas. Igualmente, hacen gala del botín obtenido tras la operación (Dabiq 2: 12 y 13).

[22] Afirman que Lybia Dawn hace la guerra contra el Islam, sin tener en cuenta las leyes de la sharía y sustituyéndolas por leyes artificiales, al tiempo que se ponen de relieve “sus” ataques al pueblo tawhid (Dabiq 11: 60).

[23] Un gobierno que apuntan “[…] legislates, executes, and judges by manmade laws. Its army is assembled in defense of the Turkish tāghūt and their crusader allies” (Dabiq 11: 6).

[24] Junto a ello se mencionan otros firmantes, entre ellos el Consejo Nacional Sirio, los consejos regionales provinciales pertenecientes a la Coalición Nacional Siria, Khalid Khawjah (jefe de la Coalición Nacional Siria), Abdul-Jabbar al-‘Akidi (antiguo régimen Coronel, ahora aliado del ateísta PKK), George Sabra y Michel Kilo (políticos cristianos de oposición) (Dabiq 12: 13).

[25] Señalan que “[…] a number of military factions in the lands of the so-called ‘Arab Spring’ raise banners of a jāhilī origin, and because a number of jihād [yihad] claimants have permitted and justified the raising of these banners in their supposed territories, even supporting the carriers of these banners from amongst the apostate Sahwah against the Islamic State […]” (Dabiq 9: 20).

[26] Lo anterior queda especificado en el párrafo en el que se defiende que “[a]fter almost twenty years of living under the persecution of the crusaders and the apostates, one could finally live an Islamic life with safety and security. He was able to practice his faith in jihād [yihad] without worry of the kāfir intelligence agencies suddenly raiding his home. He could pronounce takfīr of the tawāghīt and the murtaddīn without fear of imprisonment. He could raise his children away from the school systems of the kuffār without fear of the social services kidnapping his children. And he was no longer a stranger inside his own community” (Dabiq 12: 32).

[27] La primera consiste en que el murtadd puede ser asesinado una vez se le ha hecho prisionero aunque declare su arrepentimiento; la segunda es que este no puede pagar jizyah para convertirse en un dhimmi; en tercer lugar, no se puede firmar un tratado con el murtaddin; en cuarto, los hombres murtadd no pueden ser esclavizados; en quinto, un murtadd no puede ser liberado para el rescate; en sexto lugar, este no puede ser liberado por clemencia; y, por último, un murtadd puede ser obligado a regresar al Islam (Dabiq 13: 43).

BIBLIOGRAFÍA:

BIBLIOGRAFÍA: 

Dabiq 1, 2014. The Return of Kilafah. Dabiq, 5 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-1-the-return-of-khilafah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 2, 2014. The Flood. Dabiq, 27 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-2-the-flood.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 3, 2014. A Call to Hijrah. Dabiq, 10 septiembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-3-the-call-to-hijrah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 4, 2014. The Failed Crusade. Dabiq, 11 octubre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-isis-magazine-Issue-4-the-failed-crusade.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 5, 2014. Remaining and Expanding. Dabiq, 21 noviembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-5-remaining-and-expanding.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 6, 2014. Al Qa’idah of Waziristan: A Testimony from Within. Dabiq, 29 diciembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-6-al-qaeda-of-waziristan.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 7, 2015. From Hypocrisy to Apostasy: The Extinction of the Grayzone. Dabiq, 12 febrero. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-dabiq-magazine-issue-7-from-hypocrisy-to-apostasy.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 8, 2015. Shari’ah Alone Will Rule Africa. Dabiq, 30 marzo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+8-sharia-alone-will-rule-africa.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 9, 2015. They Plot and Allah Plots. Dabiq, 21 mayo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+9-they-plot-and-allah-plots-sex-slavery.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 10, 2015. The Law of Allah or the Laws of Men. Dabiq, 13 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2010%20-%20The%20Laws%20of%20Allah%20or%20the%20Laws%20of%20Men.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 13, 2016. The Rafidah from Ibn Saba’ to the Dajjal. Dabiq, 19 enero. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue-13-the-rafidah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 15, 2016. Break the Cross. Dabiq, 31 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-magazine-dabiq-fifteen-breaking-the-cross.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

AGRADECIMIENTOS

SUSCRÍBETE

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

MENAnalisis © 2017