La historia de Qatar: el ascenso en el escenario internacional

La historia de Qatar: el ascenso en el escenario internacional

Por Youssef Bouajaj

El Ex Emir de Qatar Hamad bin Khalifa al Thani (izq.) y el Ex Ministro de Exteriores qatarí Hamad bin Jassim al Thani (der.)// Fuente: Getty Images

En los últimos años Qatar ha conseguido tener una mayor presencia internacional a través de la publicidad en equipos de fútbol, grandes inversiones en el extranjero, así como por la celebración de eventos deportivos. Este protagonismo es posible en un contexto internacional marcado por la globalización, donde países pequeños territorialmente pero con muchos recursos económicos tienen más margen para ganar protagonismo internacional. En este sentido, en el caso de Qatar, el gas natural se presenta como el principal recurso económico, convirtiéndolo en el país más rico del mundo en renta per cápita.

En cuanto al sistema político, con una población de 2,6 millones de personas – de los cuales únicamente 300.000 son qataríes – los gobernantes han establecido un Estado rentista. Según Aurèlia Mañé Estrada y Carmen de la Cámara Arilla, el Estado rentista se caracteriza por:

1) La dependencia de la economía nacional en la exportación de un recurso.

2) Las rentas obtenidas de la venta del petróleo son utilizadas por los gobernantes para proveer servicios y bienes a la población con el fin de legitimar el régimen político. En el Estado rentista el ciudadano no tiene voz en la decisión de las políticas públicas. Las elites acaparan el poder y fomentan sociedades autoritarias. Este tipo de Estado difiere del Estado liberal, construido bajo la premisa “no hay tributación sin representación” donde la sociedad al pagar impuestos al Estado, tiene la capacidad de escoger a sus representantes, quienes toman decisiones políticas y permiten que el Estado sea democrático.

3) El fuerte peso de los recursos fósiles en la economía, condiciona mucho la economía nacional, poniendo trabas al desarrollo de otros sectores económicos y dependiendo mucho de las importaciones.

Lo anterior, ha permitido a la monarquía qatarí tanto mantenerse el poder sin tener que democratizar el país, como llevar a cabo una política exterior agresiva sin preocuparse por la política interna.

Los inicios del reino de Qatar

En el siglo XIX, el Reino Unido – preocupado por la amenaza de otras potencias europeas a las rutas hacia su colonia más preciada, la India – vio la necesidad de hacerse con el control de la península Arábiga. Los británicos pusieron fin a la actividad de la tribu de Al Qasimi, que bloqueaba el Estrecho de Ormuz y cobraba impuestos a los barcos que lo cruzaban. Por medio de los tratados de Paz (1820) y de Tregua perpetua Marítima (1853), el Reino Unido impuso su control sobre la región a cambio de garantizar protección a los líderes árabes con quienes había negociado. Entre ellas la tribu Al-Thani, que se estableció en la península qatarí a mediados del siglo XIX y cuyos dirigentes fueron reconocidos por el Reino Unido en 1868 como los gobernantes legítimos de la península. El Imperio Otomano con presencia en la región desde el siglo XVI, intentó invadir Qatar para contrarrestar la influencia británica. La victoria por parte de los qataríes, sentó las bases para la creación de un reino autónomo. 

Mapa Político de Oriente Medio // Fuente: Paco Arnau https://ciudad-futura.net/2009/10/16/cartografia-mapa-politico-paises-arabes/m

El estallido de la Primera Guerra Mundial, fue el inicio del fin del Imperio Otomano y el completo dominio de las potencias occidentales en la región. Qatar, ante la caída de los otomanos y el ascenso regional de Abdelaziz al Saud en Arabia Saudí, pactó con el Reino Unido en el 1916 el establecimiento de un protectorado, para que garantizara su seguridad ante la amenaza de otros Estados.

En cuanto a la economía qatarí, en los años 20 y 30 esta dependía del comercio de perlas que exportaba principalmente a los países occidentales. Sin embargo, debido a la gran crisis económica mundial de 1929 y por la competencia japonesa, el comercio de este producto se resintió dejando el país en una grave situación económica. El descubrimiento de petróleo por parte de la Compañía de Petróleo Anglo-Persa en el año 1939 (antiguo nombre de la actual British Petroleum) supuso el descubrimiento de un nuevo recurso económico que salvaría la economía del país. No fue hasta 1949, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Qatar exportaría por primera vez hidrocarburos. La compañía británica ostentó los derechos para producir, transportar, refinar y comercializar el petróleo, hasta finales de los años 70, cuando fue nacionalizada. A diferencia de otros países del Golfo, la producción de petróleo de Qatar nunca llegó a los niveles de sus países vecinos.

En 1968, Reino Unido anunció su intención de acabar con su presencia en los países de Golfo, debido a los altos costes que suponía mantener el despliegue militar para garantizar la seguridad de estos países. Las autoridades qataríes se mostraron reacias a la decisión británica, ya que de esta manera perdían la protección del Reino Unido. Tras fracasar un intento de unión con los Emiratos Árabes, en 1971, Qatar se convirtió en un Estado independiente. A partir de aquí y de manera progresiva, Estados Unidos iría reemplazando al Reino Unido como garante de la seguridad de Qatar.

 

A finales de los años 70, el descubrimiento del yacimiento de gas natural South Pars-North Dome, el yacimiento de gas más grande del mundo, compartido entre Irán y Qatar, permitió a este último obtener una fuente de ingresos muy importante. Actualmente, es el cuarto productor de gas natural del mundo y el primer exportador de gas natural licuado, es decir, gas en estado líquido que permite su transporte a distancias largas sin la necesidad de construir gasoductos.

El salto a la arena internacional

El Emir Khalifa que llegó al poder en 1972, un año después de la independencia del país sufrió un golpe de Estado en 1995, orquestado por su hijo el Sheikh Hamad. Según cuenta el Doctor Kristian Coates en su libro “Qatar y la Primavera Árabe”, los golpes de Estado han sido la forma más común de transición de poder en Qatar. Estos nacen de los enfrentamientos de las facciones de la familia real, lo que convierte a la familia real en el principal foco de cuestionamiento del sistema. Aquí, cabe mencionar el papel de la población, quien ha permanecido en calma gracias a la distribución de la renta proveniente de la comercialización del gas. El éxito del golpe de Estado fue fruto de las debilidades del Emir Khalifa, la gran cuota de poder que tenían sus hijos, ciertas prácticas corruptas y la mala distribución de los beneficios de gas y petróleo. Sin embargo, en el ámbito regional el cambio de Emir resultaría en el empeoramiento de las relaciones con Arabia Saudí, debido a que el Emir Khalifa tenía una política pro-saudí. En este sentido, pese a la oposición de algunos países del Golfo a la llegada al poder del nuevo Emir, el apoyo de los Estados Unidos legitimó el golpe.

Una de las primeras decisiones que tomó el Emir Hamad fue consolidar su poder dentro de la familia real para evitar cualquier otro golpe. Para ello estableció un Consejo Familiar con el fin resolver las disputas, garantizar la distribución de salarios a los miembros de la familia real e institucionalizar la sucesión en sus hijos. También mejoró la distribución de recursos a la sociedad a través de la transferencia de rentas, servicios públicos y trabajo en el sector público.

En el ámbito económico, el Emir Hamad introdujo reformas liberales con el objetivo de atraer a las inversiones extranjeras para potenciar la tecnología del gas licuado. Eso permitió que a finales de los 90 Qatar empezara a exportar gas licuado, dando como resultado no sólo beneficios económicos, sino el refuerzo de la seguridad qatarí, pues el partenariado comercial en gas licuado crearía dependencia con otras potencias como Reino Unido y Japón.

Todo lo anterior, junto con otros cambios, iría acompañado de un giro en el ámbito internacional. Ante los grandes beneficios de la exportación de gas, los gobernantes qataríes decidieron en 2005 crear un fondo de inversiones, la Autoridad de Inversiones de Qatar, con el objetivo de diversificar los beneficios e invertir en todo tipo de sectores. Entre ellos, destacan sus inversiones en los bancos Barclays, Deutsche Bank, Credit Suisse y el Agricultural Bank of China. Además, han buscado promocionar la marca Qatar en el sector deportivo, como con el contrato de patrocinio con el FC Barcelona, la celebración del Mundial de Qatar en 2022 y la adquisición del equipo de fútbol francés el Paris Saint Germain.

Una vez llevadas a cabo sus reformas en el país, el Emir Hamad, junto con el primer ministro y el ministro de exteriores  – Hamad Bin Jassim-, decidió cambiar la política exterior qatarí con el objetivo de aumentar su protagonismo en la arena internacional. En esta línea, un primer paso hacia la internacionalización de Qatar fue la creación de la cadena de televisión Al Jazeera en 1996. Esta surge a partir de la compra de los derechos de la BBC Árabe, aprovechando un personal de experimentados periodistas formados en Occidente y con un presupuesto inicial de 137 millones otorgado por el gobierno qatarí. Con todo, este canal se presentaría como el primer medio árabe de programación de 24 horas llegando a alcanzar una audiencia de 35 millones en el mundo árabe.

Al Jazeera supuso una oportunidad para tratar temas anteriormente ignorados en los medios árabes, incluidas críticas a gobernantes de la región. Aquí, las amenazas por parte de estos a la cadena, reforzaron su carácter de medio veraz. Junto a lo anterior, hay que destacar la cobertura – bajo una perspectiva árabe – que dio Al Jazeera a sucesos como la primera intifada o las guerras de Irak, Gaza, Afganistán y Líbano. Con todo,  en poco tiempo Al Jazeera se convirtió en un instrumento de diplomacia pública para reforzar la imagen de Qatar en el mundo árabe.

La mediación en conflictos internacionales

La principal política de Qatar para potenciar su imagen ha sido la mediación en conflictos internacionales. En este sentido, Qatar incorpora en el artículo 7 de su constitución que su política exterior “ha de ser guiada por el principio de reforzar la paz y la seguridad mediante el fomento de la solución pacífica de las controversias internacionales […]”.

Aprovechando la promoción que suponía la cadena Al Jazeera, su capacidad para establecer relaciones con países como Israel e Irán y el protagonismo en organismos internacionales como la Secretaría General en el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (2002-2011) y miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2006-2007), Qatar construyó una imagen de país neutral para mediar en conflictos internacionales. Los tres principales conflictos en los que Qatar ha actuado como mediador son: en el Líbano, Yemen y Darfur. También cabe destacar la presencia de una oficina política de los Talibanes en Doha. En este campo, autoridades qataríes aseguran que acogen a los Talibanes por petición del Gobierno de los Estados Unidos para facilitar el diálogo y conseguir la paz en Afganistán. Aquí, cabe destacar que una de las principales herramientas de Qatar para garantizar la consecución de acuerdos de paz es usar sus recursos financieros para prometer ayuda e inversiones a las partes del conflicto.

Lina Khatib afirma que hay una serie de razones que llevaron a Qatar a mediar en los conflictos. En primer lugar, mantener su propia seguridad. La invasión de Kuwait en 1990 por parte de Irak, avisó de que ante la inestabilidad de Oriente Medio, los países de la zona no podían hacer frentes por sí solos a las amenazas. Frente a esta situación, las élites de Qatar tomaron conciencia de que para garantizar su supervivencia hacía falta llegar acuerdos con potencias extranjeras, y para eso tenían que ganar más peso internacional. En segundo lugar, los gobernantes qataríes buscaron aumentar su influencia en la región y desarrollar un papel de potencia regional. Egipto desde los acuerdos de Camp David, y Arabia Saudí con su imagen dañada tras el 11-S, habían dejado un hueco que Qatar ha buscado ocupar.

La ambiciosa política exterior de Qatar es posible gracias a que su seguridad queda garantizada por Estados Unidos. En 1992, Qatar y Estados Unidos firmaron un acuerdo de cooperación en materia de defensa que a día de hoy sigue vigente.  La fuerza militar qatarí es inferior respecto a la de los otros países de la región, debido a sus condiciones demográficas. Además, según una filtración de WikiLeaks, las autoridades qataríes carecen de una estrategia militar nacional y no tienen problemas de externalizar su estrategia militar a los EE. UU. En este sentido, Qatar cuenta con dos bases militares americanas, Al Udeid y As Sayliha. La de Al Udeid destaca por contar con 10.000 efectivos y con el Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas, que coordina las operaciones aéreas de las intervenciones americanas en Oriente Medio.

La Primavera Árabe como punto de inflexión

En definitiva, a partir de la llegada al poder del Emir Hamad y debido a cuestiones como el papel del fondo de inversiones de Qatar y el viraje en la estrategia de política exterior, donde destaca el papel de Al Jazzera, Qatar ha ido adquiriendo un rol cada vez más importante tanto a nivel regional como mundial. Lo anterior ha incomodado a su país vecino, Arabia Saudí, una realidad que se ha podido apreciar a lo largo del periodo Post-Primavera Árabe, donde ambos países ha mostrado tener políticas divergentes que han causado tensión entre ellos. Qatar apoyó a las diversas fuerzas islamitas que se instalaron en los gobiernos de Libia, Egipto o Túnez. Arabia Saudí siempre ha visto a los islamistas, especialmente a los Hermanos Musulmanes, como un actor capaz de derrocar los gobiernos autoritarios de  la región, incluidos a los propios saudíes. Por eso, las élites saudíes iniciaron una política de contrarrevolución para reducir la presencia islamista en el Mundo Árabe.

AGRADECIMIENTOS

SUSCRÍBETE

MENAnalisis © 2017

24 de Junio de 2018, la última oportunidad para destronar a Erdoğan

24 de Junio de 2018, la última oportunidad para destronar a Erdoğan

Por Xavier Mojal

El 24 de Junio de 2018 se celebran en Turquía las decimoctavas elecciones parlamentarias desde el establecimiento de un sistema democrático multipartidista y de elecciones libres en 1950, así como comicios para escoger al decimotercer presidente de la República. El puesto presidencial, normalmente eclipsado por el rol que la Gran Asamblea Nacional  Turca y el gobierno liderado por el Primer Ministro han tenido en un sistema político tradicionalmente de corte parlamentario, adquirirá una relevancia primaria y fundamental a tenor de la reforma constitucional votada en referéndum el 16 de abril de 2017. En pocas palabras, en esa fecha el pueblo turco decidió –a pesar de las irregularidades acaecidas en campaña y durante las votaciones y por un margen muy estrecho – transformar el sistema parlamentario del país en un sistema ‘superpresidencialista’.

El nuevo sistema político, diseñado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Recep Tayiip Erdoğan y apoyado por el ultraderechista  Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) de Devlet Bahçeli, válido a partir de las cruciales elecciones del 24J, difiere de otros sistemas presidencialistas con mecanismos de repartición de poder habilitados, como el ejemplo más claro de los EEUU y su sistema de checks and balances, y se acerca más bien al modelo ruso de Vladimir Putin.

Los principales cambios que el presidencialismo à la turca impondrá en cuanto al reparto del poder público respecto al anterior sistema son los siguientes. El poder ejecutivo se traslada del Primer Ministro, figura que pasará a ser abolida, al Presidente de la República, siendo este el encargado de nombrar a su gobierno sin la aprobación del parlamento. En cuanto al poder legislativo, el Presidente podrá emitir decretos presidenciales sobre una gran variedad de temas sin tener que contar con la admisión del parlamento, que podrá no obstante bloquearlos posteriormente. La Presidencia también elaborará los presupuestos anuales, que habrán de ser aprobados por el parlamento, y podrá declarar o anular el estado de emergencia. Es de resaltar, no obstante, que bajo el nuevo sistema el parlamento y la presidencia sean con toda probabilidad del mismo color político, ya que las elecciones para ambas instituciones se dan al mismo tiempo cada 5 años, evitando así la posible cohabitación ocurrida en el pasado. De todos modos, las funciones del parlamento se ven aún más reducidas: las sesiones de control parlamentario hacia el ejecutivo se suprimen, así como las mociones de censura (excepto en casos de alta traición con un apoyo de 3 quintas partes de la Asamblea) y las investigaciones parlamentarias. Respecto al poder judicial, el Presidente ve aumentado su poder para configurarlo, con un control casi absoluto sobre las dos instituciones judiciales de más importancia, el Tribunal Constitucional (TC) y el Consejo Superior de Jueces y Fiscales (HYSK). El cambio notable se da en concreto con la configuración del HYSK, ya que bajo el sistema vigente el Presidente ya nombra un gran número de jueces y fiscales seniors. Así, el Presidente elegirá 6 de los 13 miembros del HYSK y el parlamento el resto –con el sistema vigente, de los 22 miembros del HYSK el Presidente escoge 4, el Primer Ministro 2,  y 16 por la propia judicatura, que se sumarán a los 12 jueces del TC elegidos por el mismo (los 3 restantes por el Parlamento).

El Presidente Erdoğan, en varios actos de campaña previas a las elecciones del 24 de junio. Fuente: cuenta de Twitter oficial de Recep Tayyip Erdoğan

A pesar de la complejidad de la reforma, mucho más extensa que la previa del párrafo anterior, lo primordial es entender que ésta diluye aún más la separación de poderes en Turquía y las concentra en las manos del Presidente. Es el punto definitivo a la progresiva consolidación de poder por parte del Presidente Recep Tayiip Erdoğan de los últimos años, que ha conseguido del mismo modo tener prácticamente a la mitad del país en su contra absoluta. Así, estas elecciones se verán, tal como fue con el referéndum constitucional del 2017, como un plebiscito hacia la figura de Erdoğan. Pero, ¿cómo ha llegado Turquía a esta situación de regresión democrática y fuerte polarización política?

La República post-Atatürk: la mayoría conservadoras vs. el establishment kemalista

Como bien es sabido, Mustafa Kemal Atatürk, héroe nacional y fundador de la República Turca, es de lejos la figura más importante de la historia moderna del país. Mustafa Kemal, miembro temprano del Comité de la Unión y Progreso (CUP) −el movimiento revolucionario y nacionalista turco en las postrimerías del Imperio Otomano−, ganó su nombre al participar en la revolución constitucional de 1908 de este grupo, y tras múltiples victorias militares durante la Primera Guerra Mundial. Fue después, durante la Guerra de Independencia Turca (1921-1922), cuando Mustafa Kemal forjó su autoridad al seno del Movimiento de Resistencia Nacional. En 1923 culminaría el proceso de independencia turca, tras la victoria militar y expulsión de los Aliados –las potencias occidentales Francia y Reino Unido, Italia, Grecia y Armenia−, la abolición del Califato y el exilio de Sultán Otomano, junto con la firma del Tratado de Lausanne con el que se establecerían las fronteras actuales de Turquía (a excepción de Hatay, que Turquía se anexionaría de Siria años más tarde).

Reconocido por el Parlamento y con una gran popularidad entre el pueblo turco, a Mustafa Kemal se le añadió el apellido Atatürk (padre de los turcos), que gobernaría el país con mano de hierro hasta su muerte. Esta fue la época del régimen autoritario del partido único bajo el control de Atatürk, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), y conseguiría alargarse una década tras de su muerte, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Durante este período autoritario, en el que destacaron episodios represivos de purgas, ejecuciones, o intervenciones militares para doblegar al nacionalismo kurdo, se impuso una auténtica revolución secular y cultural con el fin de construir la nación turca, cohesionar su población bajo una misma ideología y acercarla a la modernidad europea. De entre los principios promulgados de lo que se empezaría a llamar Kemalismo –republicanismo, secularismo, nacionalismo, estatismo y revolucionismo− destacarían el nacionalismo y secularismo extremo; un nacionalismo excluyente que rompería con los vectores de identidad otomanos para poner por delante la etnicidad turca (y la negación y asimilación de las demás), y un secularismo que no sólo  separaría al Estado de la religión, si no que buscaría eliminar al islam de la esfera pública.

El Kemalismo se asentó como la ideología oficial del Estado, de la que no estaba permitido desviarse, y se siguió imponiendo manu militari por el ejército a los actores políticos posteriores a Atatürk y su partido CHP. Así, el primer gobierno democrático del Partido Democrático (DP) surgido de las urnas el 1950, acabaría trágicamente 10 años después tras el primer golpe de estado en la República turca, con la ejecución del Primer Ministro Adnan Menderes y dos ministros de su gobierno. El DP había conseguido conectar con las clases tradicionalmente aliadas del CHP (grandes comerciantes, terratenientes y abogados), pero más importante con las masas gracias a un lenguaje y políticas conciliadores con el islam. El DP, considerado como el precursor del centro-derecha turco actual, continuaría siendo un partido secular que se ocuparía, por ejemplo, de deificar la figura de Atatürk. La sentencia de Menderes fue, no obstante, su intento de desbancar al establishment kemalista (al CHP) de los aparatos burocráticos, judiciales y militares del estado. La deriva autoritaria del gobierno de Menderes y su utilización de la religión para movilizar al electorado, fueron las excusas perfectas de los golpistas para actuar. Hoy la figura de Menderes, a pesar de estar lejos del islamismo de Erdoğan, ha sido apropiada por este último como uno de los símbolos de la voluntad popular contra el autoritarismo kemalista.

Adnan Menderes, escoltado por soldados hasta su celda en la isla de Imrali, Estambul, antes de ser ejecutado en 1961.

La mayoría conservadora del país quedaría reflejada en las siguientes elecciones permitidas después del golpe de estado en 1961, dividida en tres partidos distintos de los que el Partido de la Justicia (AP) de Süleyman Demirel –partido sucesor del DP de Menderes− se quedaría tan sólo a dos puntos del ganador CHP (36,7%). Cuatro años más tarde, el conservador AP volvería al poder con casi el 53% de los votos. Sin embargo, el gobierno de Demirel sería depuesto el 1971, esta vez pacíficamente, tras el segundo golpe militar de la historia de la República en un contexto de inacción ante la violencia política generada por los disturbios de la izquierda militante y el auge de la ultraderecha paramilitar.

Tras el mencionado golpe, un CHP renovado (con el lema ‘la izquierda del centro) bajo el liderazgo de Bülent Ecevit volvería al poder tras las elecciones generales del 73 con un 33% de los votos, debido al atractivo que su discurso social había generado en las clases trabajadoras de las grandes urbes. La mayoría social votaba, no obstante, a los distintos partidos a la derecha del espectro político, que gobernaron en coalición durante la mayor parte de la década de los 70. Este período estuvo marcado por una fuerte inestabilidad económica que se vería afectada por el fuerte incremento de los precios del petróleo y una crisis política sin precedentes. Esta última quedaría reflejada en la incesante violencia política entre la izquierda revolucionaria y a la ultraderecha nacionalista que ocupaba las calles y los campus, y que se saldó con cifras de muertos que se contaban por miles.

En estos momentos convulsos, concretamente en el 78, se fundó el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una escisión de la izquierda revolucionaria turca y el grupo definitivo del incipiente Movimiento Nacional Kurdo, que en las décadas siguientes monopolizaría la violencia contra el estado turco. Ante el caos de aquella época, en el año 1980 el ejército tomaría por tercera vez, con el General Kenan Evren en cabeza, las riendas del país; su objetivo sería fortalecer el Estado y despolitizar las masas. La represión fue brutal, combinando la lucha implacable contra el terrorismo con la supresión de la disidencia, sobretodo de la izquierda. Se prohibieron todos los partidos políticos existentes y se impuso una nueva Constitución. La Constitución del 82 –vigente hasta que la nueva reforma se aplique el próximo 24 de junio−, concentró el poder en el Ejecutivo, incrementó el del Presidente y el del Consejo de Seguridad Nacional (un órgano militar), limitó las libertades de prensa, reunión y expresión, así como la diversidad política al imponer una barrera de entrada al Parlamento del 10% de los votos. Por último, la junta militar promulgó una re-conceptualización del nacionalismo turco y la ideología oficial del estado, la llamada Síntesis Turco-Islámica, con la que se pretendió despolitizar y aglutinar la sociedad bajo la idea de un nacionalismo islámico sunní. En este nuevo marco, se materializarían políticas tangibles fomentando la religiosidad islámica (sunní): la obligatoriedad del curso de religión en la educación secundaria y pre-universitaria, la construcción de mezquitas y la expansión de la red de escuelas religiosas Imam Hatip. Una política que abriría la puerta al triunfo del islam político en la década siguiente.

La reintroducción de la democracia representativa después del golpe del 80 y las draconianas medidas que siguieron, demostró de nuevo la realidad conservadora del país. El partido estrella de las elecciones del 83, con un 45% de los votos, fue el Partido de la Madre Patria (ANAP) de Turgut özal, el único partido fuera de la órbita militar al que se le permitió participar. Mientras que el ANAP se dedicaba a liberalizar la economía de Turquía, dos nuevas tendencias ganaban peso en el espectro político, el nacionalismo kurdo de izquierdas (la guerrilla kurda del PKK y los posteriores partidos legales pro-kurdos) y el islam político.

El islam político en Turquía tiene sus orígenes con el Partido del Orden Nacional de Necmettin Erbakan tras el primer golpe de 1960. De hecho, el islamismo (político) en el país no se puede entender sin tener en cuenta la impopularidad de un secularismo extremo impuesto por las élites kemalistas a un país mayoritariamente religioso y conservador. Ya en las elecciones del 73, bajo el nombre del Partido de la Salvación Nacional consiguió acumular el 12% de los votos. Sin embargo, el verdadero crecimiento del movimiento islamista ocurriría en la década de los noventa, tras relajamiento del secularismo estatal con el golpe militar del 80 de la mano del rebautizado Partido del Bienestar (RP) liderado por el mismo Erbakan. Su gobierno, formado el 1996 en coalición con el derechista Partido del Camino Correcto (DYP), duraría apenas 2 años, tras el cuarto y último golpe exitoso en el país.

El golpe de 1997 se ha llegado a llamar golpe posmoderno ya que se ejecutó con tan sólo las amenazas verbales del ejército, obligando a Erbakan a dimitir. El poder militar kemalista se desdijo de la Síntesis Turco-Islámica de Kenan Evren y apuntó al islamismo (social y político) y al separatismo kurdo (los años 90 marcaron la fase más violenta del conflicto entre el Estado y el PKK) como las dos grandes amenazas al estado turco. Como resultado del control militar sobre la política, se llegó incluso hasta la absurda prohibición del velo femenino islámico en los edificios públicos, escuelas y universidades. El entonces alcalde de Estambul Recep Tayyip Erdoğan fue encarcelado durante cuatro meses en 1999 por haber recitado un poema islamista. El camino estaba abierto para que tres años después ganara las elecciones al frente del nuevo partido liberal conservador de la Justícia y el Desarrollo (AKP).

Erdoğan y la promesa de la Nueva Turquía

Es probable que aquellos que siguen más de cerca la política actual turca conozcan esta parte de la historia: el auge y acumulación de poder del AKP y Erdoğan, no sin obstáculos, hasta el momento actual. Un período que podemos dividir en dos fases, la reformista liberal y la regresiva conservadora .

Recep Tayyip Erdoğan sabe conectar con las masas por sus orígenes humildes: criado en el barrio popular de Kasimpaşa en Estambul, hijo de un emigrante de la región conservadora del Mar Negro, y educado en una escuela religiosa Imam Hatip, de las primeras que el gobierno de Adnan Menderes abrió en la década de los 50. En los 70, durante su período universitario, y al margen de la violencia política entre la izquierda y la derecha que impregnaba el país, ya era militante de un sindicato estudiantil conservador y anti-comunista donde conocía a muchos de sus futuros compañeros de gobierno, y del Partido de Salvación Nacional de Necmettin Erbakan. Su progreso político se inició en los 80 tras el golpe militar y la relajación de los fundamentos secularistas del estado. En el 94, bajo las siglas del Partido del Bienestar (refundado por Erbakan), se convertiría en el alcalde de Estambul hasta su encarcelamiento.

Erdoğan, un animal político que se ha sabido adaptar a cada momento, decidió entonces abandonar el islamismo romántico de su mentor, Erbakan, y apostar por la moderación. Así, en 2001 fundó  junto con otros compañeros el AKP, mientras que el Partido del Bienestar se pasaría a llamar el Partido de la Felicidad (Saadet Parti). La senda de la moderación –el AKP apostaba por la democratización, el acercamiento a Occidente y la adhesión a la UE, la economía de libre mercado y un secularismo ‘blando’−, la grave crisis económica que atravesaba el país (con la inestimable ayuda del FMI) y los escándalos de corrupción de los 90, permitieron al AKP recibir el 34% de los votos en las elecciones generales del 2002. Esta moderación y popularidad servía, también, para evitar la interferencia de los militares, tan fresca en la memoria política turca. El AKP se convertía en un catch-all party (partido visagra) que convencía a la clase trabajadora, a la clase media liberal y conservadora, a la clase rural nacionalista y a los islamistas urbanitas. Desde entonces, el partido no ha parado de crecer y ha ido acumulando victorias electorales en todos los niveles.

Los buenos años de Erdoğan serán recordados como los del boom económico y la inversión pública, en parte gracias el efecto de las reformas económicas dictadas por el FMI a los anteriores gobernantes. La inflación volvió a niveles aceptables, la inversión directa extranjera (FDI) se incrementó, el crédito fluyó y con él se incentivó el consumo, el PIB se multiplicó y la inversión pública en educación, sanidad e infraestructuras mejoró la calidad de vida de la sociedad turca.  En lo político, el gobierno del AKP realizó importantes reformas que mejoraron la calidad democrática del país, especialmente hasta el 2005 incentivado por el proceso de adhesión a la UE. Entre ellas, se reformó el código penal (aboliendo la pena de muerte); se limitó el rol del Consejo de Seguridad Nacional (considerado como el poder militar paralelo al poder civil); se aprobó un nuevo código civil más igualitario, se permitió el uso de otras lenguas en los medios de comunicación (sobretodo, el kurdo) y se introdujeron enmiendas constitucionales restaurando y protegiendo derechos individuales y colectivos –libertad de expresión, asociación, prensa.

El proceso de adhesión de Turquía a la UE iba a ser difícil y exigente, y por esa razón necesitaba de la honestidad y apoyo del club europeo. Mientras tanto, el AKP conseguía, con el apoyo de la UE, imponer el poder civil sobre el militar, a pesar de las reticencias del establishment kemalista, que intentó incluso ilegalizar al partido gobernante. No obstante, el proceso se enfrío definitivamente en 2010 y las relaciones Turquía-EU empezaron a deteriorase, sobre todo por la presión ejercida por la Francia de Sarkozy. Erdoğan supo remodelar su discurso, repleto ahora de mensajes anti-occidentales, para capitalizar el hastío de la sociedad turca respecto a la UE.

El punto de inflexión que marcaría el giro hacia el autoritarismo del gobierno del AKP fue la fuerte represión a las protestas del parque de Gezi en Estambul en 2013. Pero para entonces los elementos kemalistas ya habían sido en gran medida purgados del poder burocrático, judicial y militar gracias a la alianza con la cofradía religiosa Hizmet (liderada por Fetullah Gülen), que se habría ocupado de ‘infiltrar’ a sus fieles en el estado. La competición por el poder se daría, a partir de ese momento, entre las dos fuerzas islamistas −el AKP y los gülenistas− que se precipitaría de forma trágica en el intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016. Entre Gezi y el golpe de Estado, Turquía vivió además una de las mayores esperanzas del gobierno del AKP, el proceso de paz con el PKK, que desgraciadamente colapsaría el verano del 2015 –entre las causas, la ausencia de propuestas valientes por parte del AKP para solucionar el conflicto, el fortalecimiento del PKK en Siria y del partido legal kurdo en Turquía, el HDP, que obstaculizaría el proyecto presidencialista de Erdoğan.

Estos dos momentos, el colapso del proceso de paz con el PKK, y el intento de golpe de estado, arrastrarían a Turquía a la espiral de represión, censura y deterioro democrático que conocemos. Por un lado, el renovado conflicto con el PKK, contra el que el ejército turco fue implacable y brutal, se saldó en tan sólo dos años con más de 3.000 muertos, entre ellos centenares de civiles, y llevaría a la criminalización, represión y censura constante del partido pro-kurdo HDP. Por el otro, como respuesta al golpe fallido, el gobierno liderado por Erdoğan ha impulsado una gran purga de más de 100.000 personas que ha ido mucho más allá de los elementos gülenistas ‘infiltrados’ en el estado.

Pero Erdoğan tiene un plan: la promesa de la Nueva Turquía. Una Turquía que ya no se refleja ni busca la aprobación de una Europa que le ha dado la espalda. Una Turquía que busca reconectar con el pasado glorioso del Imperio Otomano que el kemalismo destruyó y quiso olvidar. Los turcos más conservadores seguirán respetando la figura de Atatürk, el héroe nacional que liberó a Turquía del yugo occidental, pero no a todo lo que supuso el kemalismo. Una Turquía que no se avergüenza de sus valores islámicos, y que busca reemplazar a la sociedad turca actual por unas nuevas generaciones devotas. Una Turquía que mira hacia el mundo musulmán, que quiere influenciar el devenir de Oriente Medio, algo que ya se ha visto con las intervenciones militares en Siria –en Afrin y  la región de Yarablús. Una Turquía que promete seguridad y mano dura. Y por último, una Turquía que combina su islamicidad con el nacionalismo. En definitiva, Erdoğan presenta una propuesta que va mucho más allá del islam político original, integrando a las clases medias conservadoras, trabajadoras, rurales (incluyendo a kurdos) y a una parte del nacionalismo más extremo.

No obstante, el amplio y diverso campo opositor –liberales, izquierdistas, social demócratas, seculares, nacionalistas turcos y kurdos− parece haber aprendido de sus errores del pasado y se muestra en estas elecciones del 24J más unido y esperanzado. Y es que la represión de estos últimos tres años se ha hecho, para una gran diversidad de personas, pero en definitiva para demasiada gente, insostenible.

Principales partidos y candidatos para las Elecciones del 24J

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

Benli, M. & Tür, Ö., 2006. Turkey: Challenges of continuity and change. Nueva York: Routledge Curzon

Cagaptay, S., 2017.  The New Sultan: Erdogan and the crisis of modern Turkey. Londres – Nueva York: I. B. Tauris

J. Zürcher, E., 2017. Turkey: A modern history. Londres – Nueva York: I.B. Tauris.

 

AGRADECIMIENTOS

SUSCRÍBETE

MENAnalisis © 2017

Colabora con nosotros

Te animamos a escribir en nuestro medio

Desde MENAnalisis te invitamos a compartir con nosotros el proyecto en el que nos hemos embarcado. Para ello te ofrecemos dos formas de colaboración. Por un lado, como alumno de grado, posgrado, máster o doctorado, te ofrecemos la posibilidad de publicar aquí tus trabajos relacionados con la Academia. Por otro, te invitamos a la publicación de artículos de análisis con un tono más divulgativo, en los que la prioridad es llegar a un público menos especializado y contribuir a la comprensión de la región MENA. 

A continuación puedes encontrar información más detallada acerca de las formas en las que puedes colaborar con nosotros. 

Colaboraciones divulgativas

Colaboraciones académicas

¡ESPERAMOS TU PROPUESTA!

AGRADECIMIENTOS

SUSCRÍBETE

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

MENAnalisis © 2017

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA.

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA

Por Airy Domínguez

Al igual que La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente: el territorio, el presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma su recurso territorial; ideológico y de la violencia en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

 Esta segunda entrega se va a centrar en la ideología, entendiéndola como un recurso en manos del grupo que le permite acumular poder. En Dabiq quedan reflejadas cinco características fundamentales de la ideología del grupo, a saber, la vinculación entre política y religión, la concepción bipartita del mundo, la superioridad y pureza ideológica, el antinacionalismo y el antioccidentalismo. Líneas que serán analizadas a continuación.

1. Vinculación entre política y religión

Uno de los puntos clave de la ideología del EI es la vinculación entre política y religión (Domínguez, A., 2017: 18). Una idea que queda reflejada en el primer número de DabiqEl retorno del Califato, donde tras mostrar una serie de narraciones sobre el Profeta, el EI señala que estas son una evidencia de que “[…] the meaning of imamah – that it includes both political and religious leadership equally – is correct” (Dabiq 1: 23). Asimismo, aluden a la necesidad de que “los ostentadores de la verdad” alcancen un imamato (imamah) político comprensivo sobre el territorio y la gente para su establecimiento en cuestiones religiosas. En línea con lo anterior, defienden que el imamato concedido a Ibrahim es tanto político como religioso, al tiempo que señalan que “Ibrahim´s  fulfillment of Allah´s commands is the direct reason he achieved imamah, so it would only be fitting that these same commands become the reason for his descendants after him to attain this temendous position” (Dabiq 1: 26).

2. Concepción bipartita del mundo

Junto a la vinculación entre política y religión, el grupo defiende una concepción bipartita del mundo. Se puede estar con o contra ellos, con el islam o contra él (Domínguez, 2017: 18). En este sentido, Dabiq recurre al discurso de al-Baghdadi – referido como el Amirul-Mu’minin – donde defiende que “[…] the world today has been divided into two camps and two trenches, with no third camp present: The camp of Islam and faith, and the camp of kufr (disbelief) and hypocrisy – the camp of the Muslims and the mujahidin everywhere, and the camp of the jews, the crusaders, their allies, and with them the rest of the nations and religions of kufr, all being led by America and Russia, and being mobilized by the jews” (Dabiq 1, 2014: 10). En esta línea, en la portada de la segunda entrega, recurriendo a la da´wah del Profeta Noe, el EI advierte: “Es el Estado Islámico o el diluvio”.

DABIQ 2
Portada Dabiq 2

En este contexto, recurren a la creencia en la legalidad de la Mubahalah y defienden que “[…] is a matter raised to Allah so that He judges between two parties and exposes the deceitful party that claims it is upon truth when in fact it is upon falsehood and lies” (Dabiq 2: 28). Para explicarlo, hacen referencia a su recurso en la historia del islam y, tras respaldar su posición atendiendo tanto a cuestiones históricas como a religiosas, afirman que de acuerdo con los académicos el resultado se materializa “[…] within a year from the day of mubāhalah. The materialization of the mubāhalah may consist of a disgraceful demise (which does not include the honorable death of shahādah), disease, exodus, or poverty. When it occurs between two parties, then triumph for one party and defeat for the other are obvious outcomes. This outcome shows more clearly which party is the deceitful party, than merely having an individual member of one of the two parties demise in a condition of disgrace” (Dabiq 2: 22). Se apoyan así en la religión para manifestar que sólo un bando será salvado y advertir que el mundo se ha dividido en dos campos “[…] one for the people of faith, the other for the people of kufr, all in preparation for the final malhamah” (Dabiq 4 : 44).

Esta maniquea concepción del mundo permite la creación de uno de los pilares conceptuales del discurso ideológico del grupo, la llamada greyzoneEsta hace referencia a los musulmanes en tierras “cruzadas” y quienes son objeto de recurrentes ataques. En este sentido, desde el EI advierten que Alá está de su parte y que “[t]his crusade against the Islamic State is the greatest testimony from Allah for the proper manhaj of this Khilāfah [the caliphate]. Anyone who says otherwise now should review his faith before death suddenly takes him while he stands with one foot in the trench of the crusaders and the other in the trench of the hypocrites whilst claiming he is in the grayzone! The mujāhid knows no grayzone. As the liar Bush truthfully said, ‘Either you are with us or you are with the terrorists’” (Dabiq 4: 43)

Junto a lo anterior, recuerdan que con la llegada del Califato la posibilidad tanto de emigrar a él como de luchar contra los cruzados, los Nusayriyyah, los Rafidah y los distintos regímenes, se encuentra al alcance de todo musulmán, al igual que el disfrute de una vida bajo la sharía. Así, anuncian que la greyzone ha sido destruida gracias a la existencia de un lugar no gobernado por los infieles (Dabiq 7: 61 y 62). Una idea que llega a dar nombre a la séptima entrega de la revista, De la hipocresía a la apostasía: La extinción de la zona gris.

En consonancia con lo anterior, una de las manifestaciones más claras del rechazo hacia los musulmanes que se oponen a sus prácticas lo encontramos tras los atentados del Charlie Hebdo. En la entrega de Dabiq que sucede al ataque, se refieren a quienes lo condenan acusándolos de Kufr [1].

 

Portada Dabiq 7

3. Superioridad ideológica

Uno de los pilares fundamentales del autorretrato ofrecido por el EI en Dabiq es su superioridad ideológica, la presentación de sí mismo como el único actor puro a nivel ideológico. Esta idea se encuentra relacionada con su división del mundo en dos bandos y le permite, a partir de la edificación de un discurso basado en la demonización del otro, mostrarse por encima de aquellos a quienes considera sus competidores (Domínguez, 2017: 16-18). Con lo anterior, el grupo da vida a un discurso donde conceptos como kufr, apostasía[2], traición, hipócrita[3], incapacidad de implementación de la sharía[4], falta de seguimiento del islam[5], etc., se presentan como centrales.

Esta lucha por mostrar superioridad frente a otros grupos queda resumida de manera clara en la octava entrega. En ella se diseccionan el campo de batalla sirio y las facciones militares presentes antes de la expansión del EI. En este sentido, afirman que existían facciones islámicas con agenda internacional, facciones islámicas con agenda nacionalista, facciones nacionalistas con agenda islámica y facciones secularistas con agenda democrática. Es decir, les adjudican adjetivos que hacen referencia a todo aquello que es objeto de crítica en sus publicaciones.

Junto a lo anterior, una vez diseccionadas las características de los distintos grupos, advierten que fundamentalmente la segunda y la tercera categoría han sido financiadas de manera tanto pública como privada por los regímenes árabes, Occidente, Turquía, la Coalición Nacional Siria, el Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), los Hermanos Musulmanes, los Sururiyyah y los intelectuales del palacio Saudí.

Igualmente, hacen referencia a la vinculación de algunos de los líderes de las facciones nacionalistas e islamistas con el SNC (Syrian National Council), el FSA ( Free Syrian Army o Ejército Libre de Siria), y los Hermanos Musulmanes. Además, advierten que gran parte de las facciones estaban infectadas por bid’ah (algunas de las cuales eran kurfī) a nivel interno, aunque no estaba en sus credos oficiales. Aseguran que las facciones islámicas estaban infectadas de Sururiyyah; Jamiyyah – pro-Saudi “Salafiyyah”-; y Irja, mientras que las nacionalistas con Jahmiyyah – Irja’ extrema y negación de los atributos de Alá-; Ikhwaniyyah –Metodología de los Hermanos musulmanes-; sufismo y Quburiyyah – adoración a los muertos – (Dabiq 8: 53 y 54).

 

Enfrentamiento con grupos armados y grupos terroristas

Dentro de la competición por el poder en la que se encuentra, el EI considera distintos rivales. Sin embargo, su destacado objetivo en esta batalla ideológica no es otro que Al Qaeda – y sus aliados –. Ello queda claramente reflejado en la sexta entrega de Dabiq, Al Qaeda de Waziristan: Un testimonio desde dentro, a través de un artículo en el que un supuesto exmiembro, explica la evolución del grupo – especialmente a nivel ideológico –, sus fallas y los motivos que llevaron a que muchos abandonasen sus filas para unirse al EI[6] (Dabiq 6: 40- 55).

Así, desde la organización marcan distancias con Al Qaeda y destacan sus diferencias, encontrándose entre las principales el manifiesto rechazo por parte del EI de todo aquel que no responde a su ideología[7]. Una diferenciación ideológica que les permite presumir de su “pureza”. Junto a lo anterior, Al-Qaeda es criticada por su hipocresía, incoherencia y ‘doble naturaleza’[8].

En esta lucha la referencia y crítica tanto de las distintas ramas de Al Qaeda como de sus alianzas, se presenta como una constante. Entre otras cuestiones, se critican las asociaciones con facciones de tinte nacionalista[9], se evidencia su relación con aquellos que participan en la “religión de la democracia en nombre del islam”[10] y con quienes cuentan con apóstatas entre sus filas[11].

Portada Dabiq 6

Entre los grupos enemigos destacados – relacionados con Al Qaeda – destaca el Frente Jawlani – más conocido como Jahbat al-Nusra o, ahora, Frente Fath al-Sham–. Entre otras cuestiones, esta facción es criticada por su adopción de posiciones previamente criticadas y denunciadas al EI[12], su falsa adopción de la sharía[13], su cooperación con los “cruzados”[14], o su falta de unidad[15]. Junto al Frente Jawlani nos encontramos otros como Ansar Al-Sharia (Libia)[16], Harakat Ash-Shabab [17] o el Frente Islámico[18], donde Ahrar as-Sham[19] representa el bloque más grande (Dabiq 11: 7). 

Por su parte, los talibanes, son igualmente demonizados[20]. Aquí, ante la duda de si el mulá Omar sigue o no vivo, Dabiq se pronuncia ofreciendo argumentos que sostienen por qué independientemente de la muerte o no de este, al-Baghdadi es el Califa. Entre las múltiples razones se menciona la colaboración de Omar con los occidentales y su tinte nacionalista, lo que según la doctrina defendida por el grupo lo alejaría de un gobierno bajo el Islam y la sharía (Dabiq 10: 19-24). El recurso a los talibanes para dinamitar a Al Qaeda se muestra mediante el rechazo a la existencia de una diferencia actual entre ambos. En este sentido, se argumenta que el líder de Al Qaeda, Ayman adh-Dhawahiri, ha dado bay’ah  al que fuera líder talibán Akhtar Mansour recientemente, siendo este último quien da las ordenes. Se informa de que “[b]oth ultimately fall under the authority of the Pakistani intelligence, and both are against the Khilāfah [Caliphate] and its Wilāyah in Khurāsān, and in reality, against Islam” (Dabiq 13: 53).

Otros grupos demonizados son el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Libya Dawn y Jaysh al-Mujahidin. En el caso del PKK, por ejemplo, se pone en evidencia su alianza con Occidente y se destacan las victorias militares sobre el grupo[21]. En cuanto a Lybia Dawn, entre otras cuestiones, se desprestigia su ideología afirmando que “[t]hese former jihād claimants apostatized and joined the religion of democracy by entering into its system and fighting for its upholding ” (Dabiq 8: 26), al tiempo que se afirma que ha entrado en el campo del kufr (Dabiq 8: 26) y se destaca su incapacidad para implementar la sharía[22]. Con respecto al grupo suní Jaysh al-Mujahidin, entre las criticas se encuentra su apoyo al gobierno turco en la lucha contra el EI[23].

Junto con los ejemplos anteriores, se explican y critican tres importantes declaraciones de los aliados de Al-Qaeda en ash-Sham, afirmando que están impregnadas de nacionalismo y democracia. Estas son, en primer lugar, la firmada por las facciones principales aliadas de Al-Qaeda en ash-Sham, así como las facciones pertenecientes a Jaysh al-Fath y Jund al-Malahim (coaliciones que tienen el Frente Jawlani como miembro). Los firmantes incluyen facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin, Al-IttihAd al-Islamili Ajnad ash-Sham,  y Ahrar ash-Sham.

El segundo documento es el de Los Cinco Principios de la Revolución Siria. Se dice que está decorado con la bandera jahili de Sykes-Picot y que fue firmado por las principales facciones aliadas al Frente Jawlani, entre las que se encuentran facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin y Al-Ittihad al-Islami li Ajnad ash-Sham[24]. En este documento, la atención se pone en el primer punto donde se defiende eliminar a “ […] Bashar al-Asad and all the pillars of his regime and to bring them before a just trial” (Dabiq 12: 13). Aquí, la crítica del EI se fundamenta en su creencia en la obligación de matarlo, ya que lo consideran “[…] a murtadd [apostate] tāghūt belonging to the apostate Nusayrī sect and apostate Baath party” (Dabiq 12: 13). En este sentido, defienden que “[h]is evil is so clear-cut it does not require a trial to prove his apostasy and crimes except in the religion of the crusaders whom these nationalists seek to please” (Dabiq 12: 14).

Por último, se informa sobre la tercera declaración, afirmando que ha sido firmada por los principales aliados del Frente Jawlani en ash-Sham – entre ellos Ahrar ash-Sham –, así como por la Coalición Nacional Siria y algunas de las facciones aliadas con miembros del PKK. Una de las críticas presentes es la inexistencia de wala’ y bara’ en el credo de estas facciones, un rasgo que se extrapola como distintivo de todas las facciones islámicas nacionalistas aliadas del Frente Jawlani. En este sentido, apuntan que son “[…] apostate parties that have no religion except factional interests. If the success of their faction or the preservation of their leadership necessitates worshipping the United Nations, democracy, or nationalism, then they worship these idols”. Además, denuncian la utilización de la religión para atraer a determinados seguidores y su finalidad de establecer “[…] a nationalist, democratic tāghūt” (Dabiq 12: 16).

Enfrentamiento con la esfera política

Junto a los distintos grupos armados, el EI piensa en algunos gobiernos y grupos políticos de la región en calidad de competidores. En este sentido, en el intento por presentarse como la única alternativa posible ante la situación de gobierno presente, una de sus tácticas es la demonización de las Primaveras Árabes. Así, explican el origen de las banderas de la Jahiliyyah – edad de la ignorancia – basándose en el papel que estas han jugado en las Primaveras Árabes[25] (Dabiq 9: 20). Dedican un espacio considerable a relatar su historia y profundizan en su demonización, para con ello sentenciar que “[…] every Muslim should reject any group raising these jāhilī banners and every party cooperating with those who raise them against the Islamic State ” (Dabiq 9: 23).

Fragmento Dabiq 5

Del mismo modo, el EI recurre a las Primaveras Árabes para afirmar su pureza frente a quienes se levantaron en las protestas. Así, en uno de los artículos de la revista, el autor muestra su desengaño ante estas revueltas por considerar que parte importante de los manifestantes no fue impulsada por el islam. En este sentido, defiende que “[m]any secularists, who called for a new tāghūt based in democracy, would repeat ‘Allāhu akbar’ due to the background and culture they were raised in, not because they believed Allah was greater and accordingly alone had the right to legislate. Many of them would attend tarawīh and Friday prayers only to join the protests, otherwise they had nothing to do with prayer and masājid” (Dabiq 12: 30-31). Además, apunta a la existencia de “[…] thoughtless ‘Islamists’ who would admit that Burhān Ghalyūn and the Syrian National Council were kuffār, but would claim it was not the time to declare takfīr of them! (there were also the online jihād [yihad] claimants that said it was not the time for jihād because it would damage the image of the ‘revolution’)” (Dabiq 12: 31).

Junto con lo anterior, se alude a la aparición del EI en medio del aumento de las protestas, del nacionalismo, y del secularismo, lo que, unido a otros factores, defiende como el motor que provocó que secularistas y nacionalistas redireccionaran su ideología hacia el islamismo uniéndose a él – de manera superficial –, o a algunas de las facciones más islámicas (Dabiq 12: 31). Así, el autor explica cómo la nacida polarización ayudó a cambiar el espectro religioso y político, haciendo que las facciones nacionalistas y criminales fingiesen un tono islámico, cuya hipocresía resonaría. Lo que asegura hizo que varias facciones cambiaran su estética hacia un tono más islámico. Defienden que “[e]ven the jihād [yihad] claimants allied to the nationalist and secularist factions changed their tone” (Dabiq 12: 32). Todo con la finalidad de situar al Califato como el verdadero lugar para un musulmán, un espacio que permite ser partícipe de un modo de vida acorde a lo revelado por Alá[26].

Los Hermanos Musulmanes van a ser uno de los grupos más atacados en este campo, hasta el punto que darán nombre a la entrega número 14 (Domínguez, 2017: 21). En ella se afirma que “[i]ts religion was a hodgepodge of deviance bequeathed by the Ottomans combined with the various tenets and rites of democracy, liberalism, pacifism, and socialism borrowed from the pagans of the West and the East” (Dabiq 14: 28). Junto a ello, denuncian que su finalidad era servir, a corto plazo, a los intereses individuales y partidarios de sus líderes y miembros. Al mismo tiempo, se les acusa de librar una guerra contra el islam y los musulmanes mientras que clamaban trabajar para la implementación de la sharía, el resurgimiento de Califato, y el cumplimiento de la yihad. Así, desde el EI se refieren a la Hermandad musulmana como “un cáncer”, asegurando su cooperación con los “tawāghīt” y los cruzados en Iraq, Argelia, Filipinas, Somalia, Yemen, Túnez, Libia, Paquistán, Bangladesh, Indonesia, Malasia, y Egipto, entre otros. Además, inciden en su servidumbre a los cruzados.

Fragmento Dabiq 14

Aluden a la historia de la Hermandad, sus carencias y sus ‘traiciones’, en un intento por demonizar la vía política islamista (Dabiq 14: 28-43). Un ataque a la rama política, queda igualmente patente en la entrevista realizada a Shaykh Abuu Ibraahiim al-Haniif, el amir de los soldados del Califato en Bengal. Aquí, Bangladesh Jamaat-e-Islami se sitúa como uno de los partidos islamistas  deslegitimizado, al advertir que se trata de un partido político que ha cometido actos de kufr shirk, procediéndose a su enumeración (Dabiq 14: 61).

En la esfera religiosa

En el campo de la religión, el islam se presenta como una religión holística, que puede ser abrazada y defendida desde distintos frentes (Dabiq 3:16). Dentro de la lucha por descatalogar a los posibles adversarios de la liga del islam, el odio hacia los chiitas y las minorías religiosas se presenta como una constante (Domínguez, 2017: 19).

Respecto a los chiíes, con el fin de rechazar la relación de estos con el islam, recurre a los Safawiyyah, sus ascendentes, afirmando que su relación con el islam se reduce a su disuasión. Señalan que “[t]heir Rāfidī state left behind a rotten cultural legacy filled with spite, and that hatred was directed to none other than Ahlus-Sunnah” (Dabiq 13:12). Todo para afirmar que este legado con Ahl as-Sunnah como adversario central – por encima de los judíos, los cruzados, o apóstatas – es defendido por iraníes, iraquíes, libaneses y otros “Rafidah” en el presente “[…] in addition to the worship of the dead and other forms of kufr and shirk” (Dabiq 13:12) y, por tanto, para descatalogarlos.

En otras ocasiones volverán a referirse a los rafidah, una de las veces afirmando que ellos y los judíos son la cara de la misma moneda. Denuncian que la religión de Rafd (Chiísmo) era un complot de un judío que seguía los pasos de su predecesor Pablo, “[…] who had corrupted the pure religion of the Messiah, leaving the Christians upon the Pauline deviance and heresies of the cross, original sin, incarnation, atonement, the lordship, divine sonhood, and godhead of the Messiah, and antinomianism (abandonment of the Law of Mūsā )” (Dabiq 13: 33). Asimismo, aprovechan para arremeter contra otros grupos afirmando que pese a las distintas formas de kufr sostenidas y practicadas por los rafidah “[…] various jihād claimants try to portray the Rāfidah as a sect of ignorant ‘Muslims’. These claimants rely upon two major shubuhāt to justify their claim” (Dabiq 13: 37).

En línea con lo anterior, tras exponer la carta de al-Zarqawi a Shaykh Usāmah Ibn Lādin advierten que este “[…] considered the blood of the Rāfidah obligatory to spill, so he did not hesitate in executing operations that lead to their deaths. Every day, the Rāfidī cities and neighborhoods of Iraq were targeted with car bombs and truck bombs. In contrast, adh-Dhawāhirī considers that the filthy blood of the Rāfidah is harām to spill, and so he censures any attempt at reviving jihād against these pagan apostates!” (Dabiq 13: 42). Asimismo, defienden que los rafidah deben ser tratados con la espada contra riddah, distinta de la espada contra kufr, para posteriormente explicar sus siete diferencias[27].

De igual modo, en un intento por justificar su posición, presentarse como víctimas e incitar al odio, el EI recurre en la revista para explicar los crímenes de los Rafidah contra Ahl as-Sunnah. En este sentido, afirman su presencia tras la muerte de al-Husayn, su guerra contra el Califato Abbasi a través del llamado Estado ‘Fatimī’, su apoyo a los mongoles contra los califas Abbassi, y el ofrecido tanto a los francos como a los cruzados en sus invasiones de ash-Sham y Palestina. Además, hacen referencia a su posicionamiento contra Ahl as-Sunnah a través del Estado de Safawi, y la ayuda a los estadounidenses en sus invasiones de Afganistán e Irak, entre otros (Dabiq 13: 44). Todo ello les sirve de apoyo para concluir con su condena, señalando que los Rafidah “[…] not only reject Abū Bakr and ‘Umar, they also rejected Islam and the very basis of the religion. And throughout history, they have never hesitated to cooperate with the Jews, Christians, and pagans against Islam and the Muslims. Thus, the Rāfidah are mushrik apostates who must be killed wherever they are to be found […] ” (Dabiq 13: 44).

Junto al chiísmo, el EI va a enfrentarse contra el judaísmo y, especialmente, en el cristianismo (Dabiq 15: 46-63). En este sentido, uno de los recursos empleados para desarrollar su argumentación es la entrevista a Abu Sa’d at-Trinidadi, un cristiano que se convirtió al Islam y se unió a las filas del Califato. Este pone de relieve el carácter incongruente de los argumentos del cristianismo, explicando por qué no le convencían. Junto a ello, narra cómo a través de un compañero de trabajo comenzó a conocer el Islam, una religión que argumenta sí que tiene sentido. Así, afirma que las creencias de los cristianos son corruptas y se dirige a ellos para decirles que “[…] you have strayed far away from the true teachings of Abraham, Moses, and Jesus. Your book was corrupted long ago by your leaders. I call on you to remember the first two commandments, for they are what led me to Islam and to the true teachings of all the prophets. […] Follow the final messenger, Muhammad, for in doing so you will be following all of the prophets. If you refuse, then we offer you the option to pay jizyah and live under the authority of Islam in humiliation. If you refuse, then the only thing between you and us is the sword” (Dabiq 15: 69).

Imagen publicada en Dabiq 15

Otra de las vías empleadas en esta lucha contra el cristianismo es el recurso a identidades religiosas y a sus mensajes en la sección En palabras del enemigo. Pese a señalar la existencia de antecedentes, sitúan el Concilio de Clermont, como el momento en el que la Iglesia ofreció de manera clara su posición en contra del Islam. Afirman que el Papa Urbano II, reclamándose divinamente inspirado, llamó a destruir a todos los musulmanes que extendieron el gobierno de Alá. De este modo, se señala que se lanzaron las cruzadas que continúan hoy y que, durante siglos, los Papas “[…] overtly and loudly professed their goal of eradicating Islam through war and conversion […]” (Dabiq 15: 74-75).

Por otra parte, indagan en la intención de presentar las religiones como aptas para la convivencia. Defienden que “[w]hile Benedict XVI met public disapproval for quoting a centuries-old Byzantine emperor, Francis continues to hide behind a deceptive veil of “good will,” covering his actual intentions of pacifying the Muslim nation” (Dabiq 15: 75). Esto se ejemplifica con una declaración de Francisco en la que afirmaba que “[…] our respect for true followers of Islam should lead us to avoid hateful generalizations, for authentic Islam and the proper reading of the Quran are opposed to every form of violence” (The Joy of the Gospel)” (Dabiq 15: 75). A continuación, señalan que mientras que los Papas anteriores hablaban contra el Islam basándose en la enemistad mutua, los recientes han abogado por difundir una idea de amistad para alejar a las masas de musulmanes de emprender la yihad contra los no creyentes.

También, recurren a esta sección para reforzar su carácter antidemocrático. Así, emplean las palabras de Benedicto XVI, quien apuntó que la democracia “[…] contradicts the essence of Islam, which simply does not have the separation of the political and the religious sphere that Christianity has had from the beginning (Truth and Tolerance)” (Dabiq 15: 75). Para, a continuación, afirmar que “[d]espite being a liar, he certainly spoke the truth on this issue – democracy undoubtedly contradicts the essence of Islam – showing thereby that the apostates from Islam, like many of the ‘imams’ in the West and teachers at so-called ‘Islamic’ universities, have less of an understanding of Islam than Benedict the Disbeliever has ” (Dabiq 15: 75).

El recurso a occidente para legitimar su posición

En la sección In the words of the enemy, el EI recurre a las palabras de entidades occidentales para con ellas demostrar la veracidad de su discurso. En este sentido, por ejemplo, ponen en evidencia las relaciones entre diversos grupos armados y Occidente, presentándolos como aliados del enemigo, siendo Al-Qaeda el grupo más penalizado (Dabiq 10: 68). Utilizan las palabras de Ahmed Rashid en el artículo ¿Por qué necesitamos a al-Qaeda publicado en New York Review of Books el 15 de junio de 2015, para hablar del acercamiento y la reconciliación entre los Taghut y Al Qaeda. En este artículo se defendía que “[m]embers of the US-led coalition against ISIS, including Turkey and Saudi Arabia, are actively supporting al-Nusra with arms and money [indirect support, through opposition joint operations chambers and military, civilian, and local councils, and with the approval and awareness of the aid-providing countries]. … [M]uch of the Arab world is now essentially siding with AQAP in a Saudi-led war against Houthi rebels in that country. … The truth is that al-Qaeda has evolved in profound ways since the death of Osama bin Laden and the emergence of ISIS. … It also has increasingly set itself apart from ISIS in strategy and aims on battlefields in both Syria and Yemen…” (Dabiq 10: 68).

Asimismo, recurren a Yaroslav Trofimov y su pieza Para los aliados de los EEUU, la filial de Al Qaeda en Siria se convierte en el mal menor – A medida que el Estado Islámico gana terreno, los llamamientos al soporte del Frente al Nusra se intensifican, publicada en el Wall Street Journal el 15 de junio de 2015. En ella, el autor afirmaba que “[t]he three main forces left on the ground [in Syria] today are the Assad regime, Islamic State and an Islamist rebel alliance in which the Nusra Front—an al Qaeda affiliate designated a terrorist group by the U.S. and the United Nations—plays a major role. Outnumbered and outgunned, the more secular, Western-backed rebels have found themselves fighting shoulder to shoulder with Nusra in key battlefields. As the Assad regime wobbles and Islamic State, or ISIS, gains ground in both Syria and Iraq, reaching out to the more pragmatic Nusra is the only rational choice left for the international community, supporters of this approach argue…” (Dabiq 10: 69).

Utopía califal: la emigración al Califato (Hijrah)

Su posicionamiento como el actor más puro, más coherente y cercano al islam, le lleva a argumentar la necesidad de emigrar al Califato. La tercera entrega de Dabiq bajo el título Una llamada a la Hijrah centra su contenido en este concepto, destacando, entre otras cuestiones, la dedicación de dos páginas a una serie de consejos y recomendaciones dirigidos a quienes hayan decidido emprender el camino hacia las tierras del EI (Dabiq 3: 33 y 34).

El EI rechaza la idea de que sean la marginalización y la precariedad lo que lleve a la unión a las filas del EI, y defiende que se trata de una cuestión más profunda. Así, la autora de un artículo destinado a las mujeres afirma que “[t]he opponents often repeat that those who perform hijrah to the Islamic State belong to a marginalized class in their former lands, living in difficult conditions between unemployment, poverty, family problems, and psychological disorders. But I saw something contrary! I saw sisters who divorced the Dunyā and came to their Lord, striving. I saw sisters who abstained from a life of luxury and abundant wealth. I saw sisters who abandoned a beautiful home and luxurious car, and ran for the cause of their Lord, as if they were saying, {“My Lord, build for me near You a house in Jannah”} [At-Tahrīm: 11]. I consider them as such, and Allah is their judge!” (Dabiq 8: 33 y 34). Junto a ello, se dirige a las mujeres que emigran al Califato, dándoles fuerza, explicando la importancia de su papel, y dedicando páginas al valor de quienes se han puesto en marcha (Dabiq 8: 32-37).

Portada Dabiq 3
Portada Dabiq 3

 4. Antinacionalismo

Como se ha ido mostrando a lo largo del presente artículo, otro de los rasgos ideológicos fundamentales del EI es el antinacionalismo (Domínguez, 2017: 18). Este queda reflejado en las críticas a sus adversarios y en acciones como la destrucción del patrimonio histórico. Por ejemplo, tras desplegar un texto del Frente Shamiyyah en el que expone sus bases ideológicas, aseguran que “[…] according to the allies of al-Qā’idah in Syria, there is no difference between Muslim, Christian (Assyrian/Syriac), and Nusrayrī, Rāfidī, Durzī, and Ismā’īlī; Syria is a country for all of them! […] the Syrian National Coalition, the Syrian Interim Government, and the regimes of Turkey, Āl Saud, and Qatar are all their Muslim brothers! […], it is more important to unify upon nationalism and revolution than to divide for the sake of tawhīd and the truth!” (Dabiq 8, 2015: 11). Junto a ello afirman que los que se definen como yihad claimants de Siria y otras regiones están dispuestos a sacrificar los principios de la religión y luchar contra ellos “[…]in defense of a jāhilī nationalism coated with a thin veneer of “Sharī’ah,” knowing full well that should they succeed in taking any territory from the Khilāfah [Caliphate], that territory would no longer be ruled by Allah’s pure Sharī’ah” (Dabiq 10, 2015: 4).

Del mismo modo, en la octava entrega – Sólo la Sharía gobernará África –, encontramos un claro ejemplo en el que la ideología antinacionalista y la destrucción del patrimonio histórico se muestran vinculados. En ella se defiende que “ [t]he kuffār had unearthed these statues and ruins in recent generations and attempted to portray them as part of a cultural heritage and identity that the Muslims of Iraq should embrace and be proud of. Yet this opposes the guidance of Allah and His Messenger and only serves a nationalist agenda that severely dilutes the walā’ that is required of the Muslims towards their Lord. It was not the people of the kāfir nations that the Prophet (sallallāhu ‘alayhi wa sallam) was instructed to revere and identify himself with. Rather, he was instructed to identify with and emulate the example of his father Ibrāhīm (‘alayhis- salām) and those with him”  (Dabiq 8: 22 y 23).

 

Imágenes de destrucción de patrimonio en Dabiq

En línea con lo anterior, afirman que “[t]he scenario of nationalist ‘Islamism’ working together alongside nationalist secularism to set up a nationalist government with elements of ‘Islam’ and democracy within a constitutional framework is the same scenario that Egypt, Libya, and Tunisia have experienced. The crusaders, expecting the eventual division of the two sides over the cake, sit back and wait to support the side more favorable towards their interests against the other. The two sides compete to display more and more apostasy so as to win the favor of the crusaders and their allies – the Arab tawāghīt” (Dabiq 8: 9).

El rechazo al nacionalismo es asimismo empleado como un mecanismo para posicionarse como ganador ideológico frente al resto de miembros de la competición. Así, se afirma que “[…] all nationalist agendas in the Muslims’ usurped lands are ultimately doomed to fail, even those that seek to unite the members of one nation, or even one ethnicity as in the case of the Kurdish murtaddīn. This includes the agenda of “Islamist” nationalists, who would readily sacrifice their religion for the sake of temporary political gain, in contrast with the mujāhidīn of the Khilāfah [Caliphate] who would readily cut off the heads of the murtaddīn from their own people in defense of Allah’s Sharī’ah” (Dabiq 10: 33-34). Junto a ello, aprovechan el antinacionalismo para desvincularse del racismo recurriendo a las palabras de al-Adnani donde afirma que la guerra con los Kurdos no es nacionalista sino religiosa, ya que solo luchan contra los kufār que hay entre ellos, los aliados de los cruzados y los judíos. Aseguran con ello que los Kurdos musulmanes son su gente (Dabiq 10: 34)

5. Antioccidentalismo

El EI cuenta con un marcado carácter antioccidentalista (Dominguez, 2017: 17-19), el cual se ha ido haciendo manifiesto en los distintos apartados del artículo. En este sentido, por ejemplo, se recurre al racismo en Occidente. Para ello, se centran en los incidentes relacionados con la raza en América, asegurando que “[…] racism does not go ignored by the Muslim minority living in the lands of kufr” (Dabiq 11: 19). A continuación, se dirigen a los musulmanes que intentan integrarse en Occidente y aseguran que el modo de enfrentarse al racismo desde una perspectiva islámica es “[…] to reassert the importance and significance of walā’ and barā’, and to state in clear and unequivocal terms that those who wage war against Islam and the Muslims will not be spared on account of their skin color or ethnicity. The fate of a kāfir waging war against the Muslims is one and the same across the entire racial spectrum – slaughter” (Dabiq 11: 19). Junto a ello aseguran que “[t]oday, non-Arab Muslims come to the lands of the Khilāfah [Caliphate] in the heart of the Arab world from all corners of the earth and are received by their Arab brothers with enthusiasm, so they can stand together and wage war against the tawāghīt, both Arab and non-Arab alike” (Dabiq 11: 20), con lo que se desmarcan del racismo. Asimismo, la materialización del antinacionalismo queda plasmada en este número a través de la exposición de la destrucción de los templos de Baalshamin y Bel (Dabiq 11: 33 y 34)

El rechazo a Occidente queda vinculado a los sentimientos y la identidad. En este sentido, se afirma que vivir entre los “cruzados” supone un sentimiento de extrañeza para un musulmán, siendo su realidad diaria la de una lucha constante (Dabiq 12, 2015: 30). Asimismo, advierten que vivir entre los pecaminosos “mata el corazón” y presentan el abandono de la yihad como uno de los peores pecados de los tiempos modernos (Dabiq 3, 2014: 32).

En línea con lo anterior, en la sección destinada a las mujeres, se afirma que tras la eliminación de la sharía “[…] the laws and rulings of the kuffār gained power in the lands of the Muslims, Islam was shamefully abandoned, and faces turned towards promiscuous Europe, the voice of falsehood rose and with it the voices of those hostile towards the people of the religion, and the cancer of those who legislate besides Allah ate away at the Ummah’s body” (Dabiq 12:10). Se asegura que se prohibió lo que Alá permitió y se permitió lo que prohibió, así como que “[…] one of the most manifest things that they ruined and defamed in defense of women and their rights – as they claimed – was polygyny” (Dabiq 12: 20).

Incluso se habla del “fatal destino” de muchos jóvenes musulmanes en Occidente, refiriéndose a su relación con las drogas, el alcohol y el sexo, tildando estas prácticas de enfermedades sociales (Dabiq 12: 33). Frente a ello se ofrece la solución de la huida que consiste en no educarlos al estilo occidental, y evitar la emigración a Occidente, donde afirman hay veneno esperando a los jóvenes (Dabiq 12: 34). Además, apuntan que “[…] the kuffār – whether they are Catholic, Protestant, or Orthodox Christians, whether they are Orthodox, Conservative, or Progressive Jews, whether they are Buddhists, Hindus, or Sikhs, whether they are capitalists, communists, or fascists – they are ultimately allies of one another against Islam and the Muslims” (Dabiq 12: 43). Ello les sirve para destacar la grandiosidad del islam, afirmar su carácter de amenaza para “sus religiones de falsedad”, el temor de las elites de estas religiones a perder el control sobre los que las siguen, y las ganas de “ceguera” de los propios seguidores. Así, definen al islam como la mayor amenaza para los intereses de sus enemigos y sustentan su argumento apoyándose en la unión de varias coaliciones en su contra (Dabiq 12: 43).

En la última entrega de la revista Occidente adquiere un gran peso. Junto al extremado carácter violento de su contenido, en ella se manifiesta de manera clara un esfuerzo por razonar la postura antioccidentalista que caracteriza al EI, pues se hace referencia a las causas que la producen. Así, se ofrecen 6 razones que sustentan esta posición, entre ellas, no ser creyentes; el carácter de sociedades liberales seculares que permiten cosas prohibidas por Alá y prohíben otras que él permite; el asesinato y mutilación de su gente con drones y aviones bomba; la opresión, la tortura y la guerra contra los que llaman a la verdad por sus “títeres” en las tierras usurpadas de los musulmanes; y la invasión de sus tierras (Dabiq 15: 31-32). Asimismo, señalan que la razón principal de su odio no dejará de existir hasta que se abrace el islam (Dabiq 15: 33).

Otro ejemplo lo encontramos en la novena entrega, Ellos conspiran y Alá conspira, donde el rechazo de las teorías conspiranoicas resulta central. Estas se conciben como un intento de exagerar el poder de los kuffar haciendo que “[…] the Muslims become paralyzed by analysis of current events and eventually fear the kuffār more than they fear Allah (ta’ālā). It is a method to ruin a Muslim’s tawakkul (reliance) upon his Lord. Over time, he will find himself being encompassed by the following verses: {Give tidings to the hypocrites that there is for them a painful punishment – those who take disbelievers as allies instead of the believers. Do they seek with them might? But indeed, might belongs to Allah entirely} [An- Nisā’: 138-139]” (Dabiq 9: 19).

NOTAS:

[1] “If merely sitting silently with the kuffār during a gathering of kufr is kufr, how much more so is it to rally on behalf of a newspaper mocking the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or give verdicts in defense of the newspaper, against the mujāhidīn who killed those who mocked the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or raise banners and slogans with the words ‘Je Suis Charlie’ on them? There is no doubt that such deeds are apostasy, that those who publicly call to such deeds in the name of Islam and scholarship are from the du’āt (callers) to apostasy, and that there is great reward awaiting the Muslim in the Hereafter if he kills these apostate imāms…” (Dabiq 7: 60).

[2] El recurso a la apostasía para denigrar al otro es muy frecuente. En este sentido, por ejemplo, en la primera entrega el EI muestra una lista de militantes – incluso mujahidin –  los cuales afirma que cayeron en apostasía, bien al lado de los ‘cruzados’ o entrando en la religión de los parlamentos y las presidencias taghut  (Dabiq 11: 25-27).

[3] La idea de los hipócritas es una de las principales herramientas empleadas para atacar a las distintas facciones. Se denuncia la no aplicación de la sharía en el territorio “liberado”, así como el establecimiento de comités y tribunales “[…] that were ‘planning’ – for more than two years – to implement the Sharī’ah but would not execute the hudūd, enforce the good, and ban the evil either because the committee claimed it was not the right time to do so or because the court ruled over only certain domains of life (so that it would not clash with the emotions of the masses and not contradict the interests of the other factions)” (Dabiq 8: 54). Junto a ello aseguran que “[t]hese committees and courts consisted of different judges from the various deviant backgrounds mentioned before: the SurūriyyahMurji’ahJahmiyyahIkhwānSūfiyyahQubūriyyah, and even secularist lawyers, and worse yet, secularist judges who only recently abandoned the Baathist regime but never repented from apostasy! All of these – in addition to the jihād [yihad] claimants’ “scholarship” – were tasked with implementing the Sharī’ah together…” (Dabiq 8: 54).

[4] El EI se presenta como el único capaz de llevar a cabo la implementación de la sharía (Domínguez, 2017: 20). En este sentido, el portavoz oficial del EI aconseja a la gente que antes de luchar contra el EI tenga en cuenta que  “[…] there is no place on the face of the Earth where the Sharī’ah of Allah is implemented and the rule is entirely for Allah except for the lands of the Islamic State. Remember that if you were able to capture one hand span, one village, or one city from it, the law of Allah in that area would be replaced with the laws of men. Then ask yourself, ‘What is the ruling on someone who replaces or is a cause for the replacement of the law of Allah with the law of man?’ Yes, you become a kāfir because of that. So beware, for by fighting the Islamic State you fall into kufr whether you realize it or not” (Dabiq 10: 53). Un discurso que induce a comprender que la única salida para seguir a Alá es unirse al grupo.

[5] Aseguran que algunas facciones poseen unidades completas de soldados “[…] who neither pray the five daily prayers nor fast Ramadān and who only kill Muslims and steal their wealth, they would respond that after fifty years of life under the rule of the Baathists one had to excuse these factions for their “mistakes” and rely upon them in fighting the common enemy, the Islamic State!” (Dabiq 8: 56)

[6] El autor señala que “[…] a number of brothers from amongst those who would later go on to sign the declaration of our bay’ah to the Islamic State prior to my hijrah to Shām, resolved to wage war against Tandhīm al-Qā’idah by exposing it after all the paths leading to a resolution with it were closed” (Dabiq 6: 52). Asimismo, afirman que “we – Arabs and non-Arabs, muhājirīn and ansār alike – began by inquiring about what was taking place in the arena, and we made a list of questions for the Tandhīm so that it could respond to them and so that these responses would be the final junction ending our relationship with the Tandhīm” (Dabiq 6: 52). Preguntas que se informa nunca fueron contestadas.

[7] A través de la matanza de doce coptos y del asesinato de cristianos, se pone de manifiesto como estos grupos son considerados por el EI como enemigos mientras que, por otra parte, se clarifica como para Al-Qaeda el enemigo es fundamentalmente EEUU (Dabiq 7: 32).

[8] Entre otras cuestiones, el EI se refiere a la denuncia – por parte de Al-Qaeda – del asesinato de los “huthies murtaddin” en Sanaa por el EI, donde afirmaban que “[…] the Islamic State’s operation was carried out against Sunnis in a public place of gathering not specific to the Houthis, when in reality the opposite was true” (Dabiq 8:19). Una acción que contraponen a la operación de Al-Qaeda contra los Houthi en Tahrir Square en Sanaa, para preguntarse “[I]s it permissible for Al-Qa’idah – according to Dhawāhiri’s feeble guidelines – to bomb a Houthi rally in a public square, but forbidden for the Islamic State to bomb a Houthi gathering in a Houthi temple? Or is this distinction based on blind partisanship?” (Dabiq 8: 19).

[9] Afirman que en “Khurasan” Al-Qaeda está con las facciones de talibanes que “[…] announced their adoption of nationalism and resistance towards walā’ and barā’, lied to the Ummah by attributing their deviant declarations to the deceased Mullā ‘Umar, and shamelessly flaunted their brotherhood with the apostate tawāghīt and the Rāfidah” (Dabiq 12: 5). Además, se informa de su alianza con las facciones nacionalistas de Cachemira en la India, cuyos avances y retiradas son sólo por orden del ejército pakistaní apóstata.

[10] Se refieren por ejemplo a alianzas en el norte de África con las facciones libias

[11] Por ejemplo, en Yemen apuntan al Hadhrami Domestic Council como uno de los principales aliados de Al Qaeda. A partir de diversos recortes de prensa y declaraciones manifiestan que se trata de un consejo cuya misión es “[…] to reestablish the ‘Abd Rabbuh regime in Hadramawt while taking advantage of the partisanship, irjā’, and foolishness of the Yemeni branch of al-Qā’idah […]”. Junto a lo anterior, explican que tras expulsar al taghut en el poder, Al-Qaeda se negó a tomar el control e imponer la sharia, entregándoselo a una selección de Ikhwan, partidarios saudíes, adoradores de los muertos, así como a ex oficiales parlamentarios, militares y de seguridad. A continuación, expresan su distanciamiento y afirman que “[m]eanwhile, as their relationship with the nationalist resistance grows, their enmity towards the Islamic State surges. They are not able to fathom takfīr and war against both the Rāfidī Houthis and the murtadd [apostate] regime forces together. And if matters carry on as they had in Shām, the common enemy between the Yemeni Qā’idah and the nationalist resistance will become the Khilāfah [Caliphate]. May Allah guide the soldiers in the ranks of al-Qā’idah out of the ranks of partisanship and into the ranks of the Jamā’ah before they follow the footsteps of the apostate Jawlānī front” (Dabiq 12: 7). Otro ejemplo lo encontramos en la sección Los aliados de Al-Qaeda en Sham: el final, donde afirman que “[s]ince the de-‘Islamization’ of the nationalist ‘Islamic’ sahwāt began – those factions having loyalty towards the Arab and Turkish tawāghīt – not a month passes without a declaration of nationalism and democracy being released by the allies of al-Qā’idah in Shām” (Dabiq 12: 11). Así, apuntan que “[t]he tawāghīt are ordered by the crusaders to pressure the sahwāt into announcing more and more concessions for continued military and non-military aid to reach them as well as for them to gain international political support and air cover from the crusaders” (Dabiq 12: 11). Estas concesiones son empleadas para evidenciar su apostasía.

[12] Desde el EI afirman que “[…] they adopted positions which they formerly criticized the Islamic State on, including the targeting of armed opposition that operate like gangsters plundering the wealth of the Muslims, and declarations censuring military and political organizations directly and indirectly belonging to the nationalist opposition including the “shar’ī” commissions. These are things the Islamic State had done for a long me while being denounced by the Jawlānī Front for changing the direction of the “revolution” and jihād [yihad], which – according to them before – should only be against the nusayriyyah” (Dabiq 2: 26).

[13] Se manifiesta, por ejemplo, mediante la condena por parte del Frente al asesinato de más de veinte drusos. Se afirma que de acuerdo con ellos y sus aliados “ […] spilling the blood of the apostate and treacherous Druze is oppression! And if it is proven that a person has done so, then he must be punished according to the ‘shari’ah’ they follow! The only matter left is whether or not handing over those involved to the ‘neutral shar’i’ court of their allies is part of the ‘shari’ah’ and if they do not submit to this court, have they abstained from submitting to the ‘shari’ah?’ ”(Dabiq 10: 12).

[14] Recurren al artículo Las consecuencias mortales de la discriminación de los revolucionarios de Siria, escrito por el jefe de asuntos exteriores de Ahrar al-Sham – un grupo sirio que se autodenomina suní –, publicado por el Washington Post el 15 de julio de 2015, para demonizar tanto a este grupo como al Frente Jawlani. Así, afirman que “[…] he disavows ‘al-Qaeda’ and its so-called ‘ideology’ and announces they are willing to cooperate openly now with the crusaders against the Islamic State after almost two years of indirect cooperation through their tāghūt allies. And this faction was supposedly the most ‘Islamic’ faction according to the Jawlānī front, who themselves aided them against the Islamic State despite their extreme deviance!” (Dabiq 10:13). Asimismo se señala que “[…] it is known to every impartial person with vision that those who fight as proxies on behalf of the dog of the White House and his puppets as well as those who ally with the proxy factions against the Islamic State while falsely claiming that they are fighting for the cause of Allah and His Sharī’ah yet you don’t find them implementing this Sharī’ah in any span of territory over which Allah has given them control, and their only concern is to please ‘the people’ even at the expense of angering Allah, as is the case with the Jawlānī front – it is known that all such groups are Sahwāt (may Allah destroy them)” (Dabiq 10: 42).

[15] Se recurre a la exposición de un texto publicado por Abu Firas as Suri, ex militante de Al-Qaeda y uno de los entonces líderes del Frente. En este, el propio autor es quien encabeza una crítica, que será utilizada para hacer eco de su colapso, apuntar a la existencia de una lucha y de críticas internas, y poner de manifiesto las relaciones del Frente y las reuniones a puerta cerrada con los líderes de Sahwah. Así, defienden que “[i]ts top leaders publically denounce the extreme deviance of their closest allies, criticize each other, and accuse each other of lies, disobeying orders, and not respecting nor abiding by shūrā ” (Dabiq 12: 54).

[16] Entre otras cuestiones, se asegura que muchos de los líderes y soldados del grupo fueron los primeros en proclamar bay’ah en Libia al Estado Islámico, y que continúa teniendo hombres que desean implementar la sharía. Asimismo, se le reprocha la preferencia de los grupos por la división que por la unidad, su decisión de no prestar juramento de lealtad al EI y su unidad con movimientos revolucionarios vinculados al régimen apóstata de Tarabulus (Trípoli) en algunas regiones. Además, se señala que en algunas regiones reciben ayuda sospechosa de “manos manchadas”. Con todo, muestran una falta de unidad ideológica, la cual se dice varía en función de la región debido a las diferentes orientaciones de sus dirigentes y a las alineaciones de sus soldados. Al mismo tiempo se defiende que muchas de las contradicciones ideológicas responden a la cercanía de algunos de sus líderes con los de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Dabiq 11: 62).

[17] El entrevistado Abu Muharib as Sumali, un ‘muyahidín’ asentado en Somalia (Dabiq 12: 54) se refiere a la decisión del grupo yihadista de África del Este, Harakat Ash-Shabab, de continuar con Al-Qaeda. A continuación alude al descontento que la decisión ha supuesto para muchos de sus soldados, a las defecciones masivas y agitación política, lo que asegura es fruto de “ […] the leadership contradicting its official rhetoric of working for the revival of khilāfah [caliphate]. It did this by refusing advice and ignoring the appeals of its soldiers to give bay’ah when the Khilāfah was finally established” (Dabiq 12: 60). Asimismo, Abu Muharib denigra la ideología del grupo afirmando que lo sucedido “[…] has reinforced the notion that the jihād [yihad] of the Shabāb leadership was more for the sake of hizbiyyah and taqlīd rather than fighting for the clear shar’ī objective” (Dabiq 12: 60). Además, se dirige a los “hizbiyyīn” bajo el estandarte de Al-Qaeda, a los talibanes, y a otras facciones para que teman a Alá con respecto a su yihad, invitándoles a cuestionarse quién es el verdadero estandarte a seguir e induciéndoles, a través de preguntas retóricas, a pensar en el EI como única respuesta (Dabiq 12: 62)

[18] Tras exponer fragmentos de una entrevista realizada a Zahran Alloush – líder del Frente Islámico –  en Turquía por los “cruzados” del proveedor de noticias estadounidense McClatchy, afirman que “[h]e believes in self-determination, a cornerstone of democracy. He believes in freedom of religion and religious coexistence, a cornerstone of secularist nationalism. And he compromises religious fundamentals, meets with Jewish leaders part of the crusade against Islam, and raises banners of secularist jahiliyyah for the sake of obtaining aid”. Añaden que “[…] Alloush has been one of the top allies of ‘al-Qa’idah’ in Syria (the Jawlani front) – openly having praised both Jawlani and al-Harari (a major leader of the Jawlani front) in interviews released officially by his ‘Army of Islam’. He himself has been praised by al-Harari via internet tweets” (Dabiq 10: 7).

[19] Los islamistas salafistas de Ahrar ash-Sham quedan incluidos en la coalición contra el EI, y afirman “[…] has extended its hand agrantly to the apostate regime and army of Turkey and nominated itself to be their agents in Syria” (Dabiq 11: 9). Este grupo es aprovechado para atacar al Frente Jawlani, quien se afirma se esforzó por retratar a Ahrar ash Sham como “mujāhidīn”, hasta que “[…] the Jawlānī front and its ‘ideologues’ sitting back in the shade of the Jordanian tāghūt were embarrassed by shameless articles released by Labib al-Nahhas – Foreign Affairs Director at ‘Ahrār ash-Shām’ (Dabiq 11: 7). Tras ello, aluden al artículo Soy sirio y lucho contra el ISIL todos los días. Se necesitarán más que bombas de Occidente para derrotar esta amenaza de Telegraph para, entre otras cosas, señalar que “[…] uses a nationalist, democratic dialect supporting self- determination, power for the majority, protection of the minorities (who include the Rāfidah, the Nusayriyyah, the Druze, and the Ismā’īliyyah ), and the preservation of nationalist borders” , y que se presentan “[…] as a moderate ‘alternative’ to the Islamic State, an ‘alternative’ willing to cooperate with the West in the crusade against the Islamic State” (Dabiq 11: 8 y 9).

[20] Por ejemplo, en la entrevista al wali de “Khurasan”, Shaykh Hafidh Sa’id Khan, estos son demonizados a partir de la explicación de las actuaciones del sucesor del Mulla ‘Umar, Akhtar Mansour. Entre otras cuestiones, el entrevistado afirma que este ocultaba la noticia de la muerte de Mulla ‘Umar porque “[…] his goal was to sideline some people and promote his friends and likes to rule ‘Afghanistan’ and manage the war in accordance with what he himself desires and in accordance with what is desired by Pakistani intelligence, which stands behind him, working in the shadows” (Dabiq 13: 52). Con estos ‘engaños’ afirma que pudo hacer lo que su shaytān le dictó, refiriéndose a su reconocimiento del nacionalismo, de las fronteras cruzadas, la apertura de una oficina en Qatar, el recurso a negociaciones escandalosas, y el desarrollo fuertes lazos con la inteligencia paquistaní en el inicio de una guerra contra el Califato. Todo lo que apunta, haría en nombre del Mullā ‘Umar (Dabiq 13: 52). Junto a ello, aprovecha para equiparar a los talibanes de Pakistán y Afganistán, afirmando que ninguno aplica la sharía en la actualidad.

[21] Por ejemplo se muestra la victoria de EI en Zur Maghar, cerca de Jarablus, donde aseguran que mataron a unas veinte personas. Igualmente, hacen gala del botín obtenido tras la operación (Dabiq 2: 12 y 13).

[22] Afirman que Lybia Dawn hace la guerra contra el Islam, sin tener en cuenta las leyes de la sharía y sustituyéndolas por leyes artificiales, al tiempo que se ponen de relieve “sus” ataques al pueblo tawhid (Dabiq 11: 60).

[23] Un gobierno que apuntan “[…] legislates, executes, and judges by manmade laws. Its army is assembled in defense of the Turkish tāghūt and their crusader allies” (Dabiq 11: 6).

[24] Junto a ello se mencionan otros firmantes, entre ellos el Consejo Nacional Sirio, los consejos regionales provinciales pertenecientes a la Coalición Nacional Siria, Khalid Khawjah (jefe de la Coalición Nacional Siria), Abdul-Jabbar al-‘Akidi (antiguo régimen Coronel, ahora aliado del ateísta PKK), George Sabra y Michel Kilo (políticos cristianos de oposición) (Dabiq 12: 13).

[25] Señalan que “[…] a number of military factions in the lands of the so-called ‘Arab Spring’ raise banners of a jāhilī origin, and because a number of jihād [yihad] claimants have permitted and justified the raising of these banners in their supposed territories, even supporting the carriers of these banners from amongst the apostate Sahwah against the Islamic State […]” (Dabiq 9: 20).

[26] Lo anterior queda especificado en el párrafo en el que se defiende que “[a]fter almost twenty years of living under the persecution of the crusaders and the apostates, one could finally live an Islamic life with safety and security. He was able to practice his faith in jihād [yihad] without worry of the kāfir intelligence agencies suddenly raiding his home. He could pronounce takfīr of the tawāghīt and the murtaddīn without fear of imprisonment. He could raise his children away from the school systems of the kuffār without fear of the social services kidnapping his children. And he was no longer a stranger inside his own community” (Dabiq 12: 32).

[27] La primera consiste en que el murtadd puede ser asesinado una vez se le ha hecho prisionero aunque declare su arrepentimiento; la segunda es que este no puede pagar jizyah para convertirse en un dhimmi; en tercer lugar, no se puede firmar un tratado con el murtaddin; en cuarto, los hombres murtadd no pueden ser esclavizados; en quinto, un murtadd no puede ser liberado para el rescate; en sexto lugar, este no puede ser liberado por clemencia; y, por último, un murtadd puede ser obligado a regresar al Islam (Dabiq 13: 43).

BIBLIOGRAFÍA:

BIBLIOGRAFÍA: 

Dabiq 1, 2014. The Return of Kilafah. Dabiq, 5 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-1-the-return-of-khilafah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 2, 2014. The Flood. Dabiq, 27 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-2-the-flood.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 3, 2014. A Call to Hijrah. Dabiq, 10 septiembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-3-the-call-to-hijrah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 4, 2014. The Failed Crusade. Dabiq, 11 octubre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-isis-magazine-Issue-4-the-failed-crusade.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 5, 2014. Remaining and Expanding. Dabiq, 21 noviembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-5-remaining-and-expanding.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 6, 2014. Al Qa’idah of Waziristan: A Testimony from Within. Dabiq, 29 diciembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-6-al-qaeda-of-waziristan.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 7, 2015. From Hypocrisy to Apostasy: The Extinction of the Grayzone. Dabiq, 12 febrero. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-dabiq-magazine-issue-7-from-hypocrisy-to-apostasy.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 8, 2015. Shari’ah Alone Will Rule Africa. Dabiq, 30 marzo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+8-sharia-alone-will-rule-africa.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 9, 2015. They Plot and Allah Plots. Dabiq, 21 mayo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+9-they-plot-and-allah-plots-sex-slavery.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 10, 2015. The Law of Allah or the Laws of Men. Dabiq, 13 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2010%20-%20The%20Laws%20of%20Allah%20or%20the%20Laws%20of%20Men.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 13, 2016. The Rafidah from Ibn Saba’ to the Dajjal. Dabiq, 19 enero. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue-13-the-rafidah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 15, 2016. Break the Cross. Dabiq, 31 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-magazine-dabiq-fifteen-breaking-the-cross.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

AGRADECIMIENTOS

SUSCRÍBETE

MENAnalisis © 2017