LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA.

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA

Por Airy Domínguez

Al igual que La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente: el territorio, el presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma su recurso territorial; ideológico y de la violencia en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

 Esta segunda entrega se va a centrar en la ideología, entendiéndola como un recurso en manos del grupo que le permite acumular poder. En Dabiq quedan reflejadas cinco características fundamentales de la ideología del grupo, a saber, la vinculación entre política y religión, la concepción bipartita del mundo, la superioridad y pureza ideológica, el antinacionalismo y el antioccidentalismo. Líneas que serán analizadas a continuación.

1. Vinculación entre política y religión

Uno de los puntos clave de la ideología del EI es la vinculación entre política y religión (Domínguez, A., 2017: 18). Una idea que queda reflejada en el primer número de DabiqEl retorno del Califato, donde tras mostrar una serie de narraciones sobre el Profeta, el EI señala que estas son una evidencia de que “[…] the meaning of imamah – that it includes both political and religious leadership equally – is correct” (Dabiq 1: 23). Asimismo, aluden a la necesidad de que “los ostentadores de la verdad” alcancen un imamato (imamah) político comprensivo sobre el territorio y la gente para su establecimiento en cuestiones religiosas. En línea con lo anterior, defienden que el imamato concedido a Ibrahim es tanto político como religioso, al tiempo que señalan que “Ibrahim´s  fulfillment of Allah´s commands is the direct reason he achieved imamah, so it would only be fitting that these same commands become the reason for his descendants after him to attain this temendous position” (Dabiq 1: 26).

2. Concepción bipartita del mundo

Junto a la vinculación entre política y religión, el grupo defiende una concepción bipartita del mundo. Se puede estar con o contra ellos, con el islam o contra él (Domínguez, 2017: 18). En este sentido, Dabiq recurre al discurso de al-Baghdadi – referido como el Amirul-Mu’minin – donde defiende que “[…] the world today has been divided into two camps and two trenches, with no third camp present: The camp of Islam and faith, and the camp of kufr (disbelief) and hypocrisy – the camp of the Muslims and the mujahidin everywhere, and the camp of the jews, the crusaders, their allies, and with them the rest of the nations and religions of kufr, all being led by America and Russia, and being mobilized by the jews” (Dabiq 1, 2014: 10). En esta línea, en la portada de la segunda entrega, recurriendo a la da´wah del Profeta Noe, el EI advierte: “Es el Estado Islámico o el diluvio”.

DABIQ 2
Portada Dabiq 2

En este contexto, recurren a la creencia en la legalidad de la Mubahalah y defienden que “[…] is a matter raised to Allah so that He judges between two parties and exposes the deceitful party that claims it is upon truth when in fact it is upon falsehood and lies” (Dabiq 2: 28). Para explicarlo, hacen referencia a su recurso en la historia del islam y, tras respaldar su posición atendiendo tanto a cuestiones históricas como a religiosas, afirman que de acuerdo con los académicos el resultado se materializa “[…] within a year from the day of mubāhalah. The materialization of the mubāhalah may consist of a disgraceful demise (which does not include the honorable death of shahādah), disease, exodus, or poverty. When it occurs between two parties, then triumph for one party and defeat for the other are obvious outcomes. This outcome shows more clearly which party is the deceitful party, than merely having an individual member of one of the two parties demise in a condition of disgrace” (Dabiq 2: 22). Se apoyan así en la religión para manifestar que sólo un bando será salvado y advertir que el mundo se ha dividido en dos campos “[…] one for the people of faith, the other for the people of kufr, all in preparation for the final malhamah” (Dabiq 4 : 44).

Esta maniquea concepción del mundo permite la creación de uno de los pilares conceptuales del discurso ideológico del grupo, la llamada greyzoneEsta hace referencia a los musulmanes en tierras “cruzadas” y quienes son objeto de recurrentes ataques. En este sentido, desde el EI advierten que Alá está de su parte y que “[t]his crusade against the Islamic State is the greatest testimony from Allah for the proper manhaj of this Khilāfah [the caliphate]. Anyone who says otherwise now should review his faith before death suddenly takes him while he stands with one foot in the trench of the crusaders and the other in the trench of the hypocrites whilst claiming he is in the grayzone! The mujāhid knows no grayzone. As the liar Bush truthfully said, ‘Either you are with us or you are with the terrorists’” (Dabiq 4: 43)

Junto a lo anterior, recuerdan que con la llegada del Califato la posibilidad tanto de emigrar a él como de luchar contra los cruzados, los Nusayriyyah, los Rafidah y los distintos regímenes, se encuentra al alcance de todo musulmán, al igual que el disfrute de una vida bajo la sharía. Así, anuncian que la greyzone ha sido destruida gracias a la existencia de un lugar no gobernado por los infieles (Dabiq 7: 61 y 62). Una idea que llega a dar nombre a la séptima entrega de la revista, De la hipocresía a la apostasía: La extinción de la zona gris.

En consonancia con lo anterior, una de las manifestaciones más claras del rechazo hacia los musulmanes que se oponen a sus prácticas lo encontramos tras los atentados del Charlie Hebdo. En la entrega de Dabiq que sucede al ataque, se refieren a quienes lo condenan acusándolos de Kufr [1].

 

Portada Dabiq 7

3. Superioridad ideológica

Uno de los pilares fundamentales del autorretrato ofrecido por el EI en Dabiq es su superioridad ideológica, la presentación de sí mismo como el único actor puro a nivel ideológico. Esta idea se encuentra relacionada con su división del mundo en dos bandos y le permite, a partir de la edificación de un discurso basado en la demonización del otro, mostrarse por encima de aquellos a quienes considera sus competidores (Domínguez, 2017: 16-18). Con lo anterior, el grupo da vida a un discurso donde conceptos como kufr, apostasía[2], traición, hipócrita[3], incapacidad de implementación de la sharía[4], falta de seguimiento del islam[5], etc., se presentan como centrales.

Esta lucha por mostrar superioridad frente a otros grupos queda resumida de manera clara en la octava entrega. En ella se diseccionan el campo de batalla sirio y las facciones militares presentes antes de la expansión del EI. En este sentido, afirman que existían facciones islámicas con agenda internacional, facciones islámicas con agenda nacionalista, facciones nacionalistas con agenda islámica y facciones secularistas con agenda democrática. Es decir, les adjudican adjetivos que hacen referencia a todo aquello que es objeto de crítica en sus publicaciones.

Junto a lo anterior, una vez diseccionadas las características de los distintos grupos, advierten que fundamentalmente la segunda y la tercera categoría han sido financiadas de manera tanto pública como privada por los regímenes árabes, Occidente, Turquía, la Coalición Nacional Siria, el Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), los Hermanos Musulmanes, los Sururiyyah y los intelectuales del palacio Saudí.

Igualmente, hacen referencia a la vinculación de algunos de los líderes de las facciones nacionalistas e islamistas con el SNC (Syrian National Council), el FSA ( Free Syrian Army o Ejército Libre de Siria), y los Hermanos Musulmanes. Además, advierten que gran parte de las facciones estaban infectadas por bid’ah (algunas de las cuales eran kurfī) a nivel interno, aunque no estaba en sus credos oficiales. Aseguran que las facciones islámicas estaban infectadas de Sururiyyah; Jamiyyah – pro-Saudi “Salafiyyah”-; y Irja, mientras que las nacionalistas con Jahmiyyah – Irja’ extrema y negación de los atributos de Alá-; Ikhwaniyyah –Metodología de los Hermanos musulmanes-; sufismo y Quburiyyah – adoración a los muertos – (Dabiq 8: 53 y 54).

 

Enfrentamiento con grupos armados y grupos terroristas

Dentro de la competición por el poder en la que se encuentra, el EI considera distintos rivales. Sin embargo, su destacado objetivo en esta batalla ideológica no es otro que Al Qaeda – y sus aliados –. Ello queda claramente reflejado en la sexta entrega de Dabiq, Al Qaeda de Waziristan: Un testimonio desde dentro, a través de un artículo en el que un supuesto exmiembro, explica la evolución del grupo – especialmente a nivel ideológico –, sus fallas y los motivos que llevaron a que muchos abandonasen sus filas para unirse al EI[6] (Dabiq 6: 40- 55).

Así, desde la organización marcan distancias con Al Qaeda y destacan sus diferencias, encontrándose entre las principales el manifiesto rechazo por parte del EI de todo aquel que no responde a su ideología[7]. Una diferenciación ideológica que les permite presumir de su “pureza”. Junto a lo anterior, Al-Qaeda es criticada por su hipocresía, incoherencia y ‘doble naturaleza’[8].

En esta lucha la referencia y crítica tanto de las distintas ramas de Al Qaeda como de sus alianzas, se presenta como una constante. Entre otras cuestiones, se critican las asociaciones con facciones de tinte nacionalista[9], se evidencia su relación con aquellos que participan en la “religión de la democracia en nombre del islam”[10] y con quienes cuentan con apóstatas entre sus filas[11].

Portada Dabiq 6

Entre los grupos enemigos destacados – relacionados con Al Qaeda – destaca el Frente Jawlani – más conocido como Jahbat al-Nusra o, ahora, Frente Fath al-Sham–. Entre otras cuestiones, esta facción es criticada por su adopción de posiciones previamente criticadas y denunciadas al EI[12], su falsa adopción de la sharía[13], su cooperación con los “cruzados”[14], o su falta de unidad[15]. Junto al Frente Jawlani nos encontramos otros como Ansar Al-Sharia (Libia)[16], Harakat Ash-Shabab [17] o el Frente Islámico[18], donde Ahrar as-Sham[19] representa el bloque más grande (Dabiq 11: 7). 

Por su parte, los talibanes, son igualmente demonizados[20]. Aquí, ante la duda de si el mulá Omar sigue o no vivo, Dabiq se pronuncia ofreciendo argumentos que sostienen por qué independientemente de la muerte o no de este, al-Baghdadi es el Califa. Entre las múltiples razones se menciona la colaboración de Omar con los occidentales y su tinte nacionalista, lo que según la doctrina defendida por el grupo lo alejaría de un gobierno bajo el Islam y la sharía (Dabiq 10: 19-24). El recurso a los talibanes para dinamitar a Al Qaeda se muestra mediante el rechazo a la existencia de una diferencia actual entre ambos. En este sentido, se argumenta que el líder de Al Qaeda, Ayman adh-Dhawahiri, ha dado bay’ah  al que fuera líder talibán Akhtar Mansour recientemente, siendo este último quien da las ordenes. Se informa de que “[b]oth ultimately fall under the authority of the Pakistani intelligence, and both are against the Khilāfah [Caliphate] and its Wilāyah in Khurāsān, and in reality, against Islam” (Dabiq 13: 53).

Otros grupos demonizados son el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Libya Dawn y Jaysh al-Mujahidin. En el caso del PKK, por ejemplo, se pone en evidencia su alianza con Occidente y se destacan las victorias militares sobre el grupo[21]. En cuanto a Lybia Dawn, entre otras cuestiones, se desprestigia su ideología afirmando que “[t]hese former jihād claimants apostatized and joined the religion of democracy by entering into its system and fighting for its upholding ” (Dabiq 8: 26), al tiempo que se afirma que ha entrado en el campo del kufr (Dabiq 8: 26) y se destaca su incapacidad para implementar la sharía[22]. Con respecto al grupo suní Jaysh al-Mujahidin, entre las criticas se encuentra su apoyo al gobierno turco en la lucha contra el EI[23].

Junto con los ejemplos anteriores, se explican y critican tres importantes declaraciones de los aliados de Al-Qaeda en ash-Sham, afirmando que están impregnadas de nacionalismo y democracia. Estas son, en primer lugar, la firmada por las facciones principales aliadas de Al-Qaeda en ash-Sham, así como las facciones pertenecientes a Jaysh al-Fath y Jund al-Malahim (coaliciones que tienen el Frente Jawlani como miembro). Los firmantes incluyen facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin, Al-IttihAd al-Islamili Ajnad ash-Sham,  y Ahrar ash-Sham.

El segundo documento es el de Los Cinco Principios de la Revolución Siria. Se dice que está decorado con la bandera jahili de Sykes-Picot y que fue firmado por las principales facciones aliadas al Frente Jawlani, entre las que se encuentran facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin y Al-Ittihad al-Islami li Ajnad ash-Sham[24]. En este documento, la atención se pone en el primer punto donde se defiende eliminar a “ […] Bashar al-Asad and all the pillars of his regime and to bring them before a just trial” (Dabiq 12: 13). Aquí, la crítica del EI se fundamenta en su creencia en la obligación de matarlo, ya que lo consideran “[…] a murtadd [apostate] tāghūt belonging to the apostate Nusayrī sect and apostate Baath party” (Dabiq 12: 13). En este sentido, defienden que “[h]is evil is so clear-cut it does not require a trial to prove his apostasy and crimes except in the religion of the crusaders whom these nationalists seek to please” (Dabiq 12: 14).

Por último, se informa sobre la tercera declaración, afirmando que ha sido firmada por los principales aliados del Frente Jawlani en ash-Sham – entre ellos Ahrar ash-Sham –, así como por la Coalición Nacional Siria y algunas de las facciones aliadas con miembros del PKK. Una de las críticas presentes es la inexistencia de wala’ y bara’ en el credo de estas facciones, un rasgo que se extrapola como distintivo de todas las facciones islámicas nacionalistas aliadas del Frente Jawlani. En este sentido, apuntan que son “[…] apostate parties that have no religion except factional interests. If the success of their faction or the preservation of their leadership necessitates worshipping the United Nations, democracy, or nationalism, then they worship these idols”. Además, denuncian la utilización de la religión para atraer a determinados seguidores y su finalidad de establecer “[…] a nationalist, democratic tāghūt” (Dabiq 12: 16).

Enfrentamiento con la esfera política

Junto a los distintos grupos armados, el EI piensa en algunos gobiernos y grupos políticos de la región en calidad de competidores. En este sentido, en el intento por presentarse como la única alternativa posible ante la situación de gobierno presente, una de sus tácticas es la demonización de las Primaveras Árabes. Así, explican el origen de las banderas de la Jahiliyyah – edad de la ignorancia – basándose en el papel que estas han jugado en las Primaveras Árabes[25] (Dabiq 9: 20). Dedican un espacio considerable a relatar su historia y profundizan en su demonización, para con ello sentenciar que “[…] every Muslim should reject any group raising these jāhilī banners and every party cooperating with those who raise them against the Islamic State ” (Dabiq 9: 23).

Fragmento Dabiq 5

Del mismo modo, el EI recurre a las Primaveras Árabes para afirmar su pureza frente a quienes se levantaron en las protestas. Así, en uno de los artículos de la revista, el autor muestra su desengaño ante estas revueltas por considerar que parte importante de los manifestantes no fue impulsada por el islam. En este sentido, defiende que “[m]any secularists, who called for a new tāghūt based in democracy, would repeat ‘Allāhu akbar’ due to the background and culture they were raised in, not because they believed Allah was greater and accordingly alone had the right to legislate. Many of them would attend tarawīh and Friday prayers only to join the protests, otherwise they had nothing to do with prayer and masājid” (Dabiq 12: 30-31). Además, apunta a la existencia de “[…] thoughtless ‘Islamists’ who would admit that Burhān Ghalyūn and the Syrian National Council were kuffār, but would claim it was not the time to declare takfīr of them! (there were also the online jihād [yihad] claimants that said it was not the time for jihād because it would damage the image of the ‘revolution’)” (Dabiq 12: 31).

Junto con lo anterior, se alude a la aparición del EI en medio del aumento de las protestas, del nacionalismo, y del secularismo, lo que, unido a otros factores, defiende como el motor que provocó que secularistas y nacionalistas redireccionaran su ideología hacia el islamismo uniéndose a él – de manera superficial –, o a algunas de las facciones más islámicas (Dabiq 12: 31). Así, el autor explica cómo la nacida polarización ayudó a cambiar el espectro religioso y político, haciendo que las facciones nacionalistas y criminales fingiesen un tono islámico, cuya hipocresía resonaría. Lo que asegura hizo que varias facciones cambiaran su estética hacia un tono más islámico. Defienden que “[e]ven the jihād [yihad] claimants allied to the nationalist and secularist factions changed their tone” (Dabiq 12: 32). Todo con la finalidad de situar al Califato como el verdadero lugar para un musulmán, un espacio que permite ser partícipe de un modo de vida acorde a lo revelado por Alá[26].

Los Hermanos Musulmanes van a ser uno de los grupos más atacados en este campo, hasta el punto que darán nombre a la entrega número 14 (Domínguez, 2017: 21). En ella se afirma que “[i]ts religion was a hodgepodge of deviance bequeathed by the Ottomans combined with the various tenets and rites of democracy, liberalism, pacifism, and socialism borrowed from the pagans of the West and the East” (Dabiq 14: 28). Junto a ello, denuncian que su finalidad era servir, a corto plazo, a los intereses individuales y partidarios de sus líderes y miembros. Al mismo tiempo, se les acusa de librar una guerra contra el islam y los musulmanes mientras que clamaban trabajar para la implementación de la sharía, el resurgimiento de Califato, y el cumplimiento de la yihad. Así, desde el EI se refieren a la Hermandad musulmana como “un cáncer”, asegurando su cooperación con los “tawāghīt” y los cruzados en Iraq, Argelia, Filipinas, Somalia, Yemen, Túnez, Libia, Paquistán, Bangladesh, Indonesia, Malasia, y Egipto, entre otros. Además, inciden en su servidumbre a los cruzados.

Fragmento Dabiq 14

Aluden a la historia de la Hermandad, sus carencias y sus ‘traiciones’, en un intento por demonizar la vía política islamista (Dabiq 14: 28-43). Un ataque a la rama política, queda igualmente patente en la entrevista realizada a Shaykh Abuu Ibraahiim al-Haniif, el amir de los soldados del Califato en Bengal. Aquí, Bangladesh Jamaat-e-Islami se sitúa como uno de los partidos islamistas  deslegitimizado, al advertir que se trata de un partido político que ha cometido actos de kufr shirk, procediéndose a su enumeración (Dabiq 14: 61).

En la esfera religiosa

En el campo de la religión, el islam se presenta como una religión holística, que puede ser abrazada y defendida desde distintos frentes (Dabiq 3:16). Dentro de la lucha por descatalogar a los posibles adversarios de la liga del islam, el odio hacia los chiitas y las minorías religiosas se presenta como una constante (Domínguez, 2017: 19).

Respecto a los chiíes, con el fin de rechazar la relación de estos con el islam, recurre a los Safawiyyah, sus ascendentes, afirmando que su relación con el islam se reduce a su disuasión. Señalan que “[t]heir Rāfidī state left behind a rotten cultural legacy filled with spite, and that hatred was directed to none other than Ahlus-Sunnah” (Dabiq 13:12). Todo para afirmar que este legado con Ahl as-Sunnah como adversario central – por encima de los judíos, los cruzados, o apóstatas – es defendido por iraníes, iraquíes, libaneses y otros “Rafidah” en el presente “[…] in addition to the worship of the dead and other forms of kufr and shirk” (Dabiq 13:12) y, por tanto, para descatalogarlos.

En otras ocasiones volverán a referirse a los rafidah, una de las veces afirmando que ellos y los judíos son la cara de la misma moneda. Denuncian que la religión de Rafd (Chiísmo) era un complot de un judío que seguía los pasos de su predecesor Pablo, “[…] who had corrupted the pure religion of the Messiah, leaving the Christians upon the Pauline deviance and heresies of the cross, original sin, incarnation, atonement, the lordship, divine sonhood, and godhead of the Messiah, and antinomianism (abandonment of the Law of Mūsā )” (Dabiq 13: 33). Asimismo, aprovechan para arremeter contra otros grupos afirmando que pese a las distintas formas de kufr sostenidas y practicadas por los rafidah “[…] various jihād claimants try to portray the Rāfidah as a sect of ignorant ‘Muslims’. These claimants rely upon two major shubuhāt to justify their claim” (Dabiq 13: 37).

En línea con lo anterior, tras exponer la carta de al-Zarqawi a Shaykh Usāmah Ibn Lādin advierten que este “[…] considered the blood of the Rāfidah obligatory to spill, so he did not hesitate in executing operations that lead to their deaths. Every day, the Rāfidī cities and neighborhoods of Iraq were targeted with car bombs and truck bombs. In contrast, adh-Dhawāhirī considers that the filthy blood of the Rāfidah is harām to spill, and so he censures any attempt at reviving jihād against these pagan apostates!” (Dabiq 13: 42). Asimismo, defienden que los rafidah deben ser tratados con la espada contra riddah, distinta de la espada contra kufr, para posteriormente explicar sus siete diferencias[27].

De igual modo, en un intento por justificar su posición, presentarse como víctimas e incitar al odio, el EI recurre en la revista para explicar los crímenes de los Rafidah contra Ahl as-Sunnah. En este sentido, afirman su presencia tras la muerte de al-Husayn, su guerra contra el Califato Abbasi a través del llamado Estado ‘Fatimī’, su apoyo a los mongoles contra los califas Abbassi, y el ofrecido tanto a los francos como a los cruzados en sus invasiones de ash-Sham y Palestina. Además, hacen referencia a su posicionamiento contra Ahl as-Sunnah a través del Estado de Safawi, y la ayuda a los estadounidenses en sus invasiones de Afganistán e Irak, entre otros (Dabiq 13: 44). Todo ello les sirve de apoyo para concluir con su condena, señalando que los Rafidah “[…] not only reject Abū Bakr and ‘Umar, they also rejected Islam and the very basis of the religion. And throughout history, they have never hesitated to cooperate with the Jews, Christians, and pagans against Islam and the Muslims. Thus, the Rāfidah are mushrik apostates who must be killed wherever they are to be found […] ” (Dabiq 13: 44).

Junto al chiísmo, el EI va a enfrentarse contra el judaísmo y, especialmente, en el cristianismo (Dabiq 15: 46-63). En este sentido, uno de los recursos empleados para desarrollar su argumentación es la entrevista a Abu Sa’d at-Trinidadi, un cristiano que se convirtió al Islam y se unió a las filas del Califato. Este pone de relieve el carácter incongruente de los argumentos del cristianismo, explicando por qué no le convencían. Junto a ello, narra cómo a través de un compañero de trabajo comenzó a conocer el Islam, una religión que argumenta sí que tiene sentido. Así, afirma que las creencias de los cristianos son corruptas y se dirige a ellos para decirles que “[…] you have strayed far away from the true teachings of Abraham, Moses, and Jesus. Your book was corrupted long ago by your leaders. I call on you to remember the first two commandments, for they are what led me to Islam and to the true teachings of all the prophets. […] Follow the final messenger, Muhammad, for in doing so you will be following all of the prophets. If you refuse, then we offer you the option to pay jizyah and live under the authority of Islam in humiliation. If you refuse, then the only thing between you and us is the sword” (Dabiq 15: 69).

Imagen publicada en Dabiq 15

Otra de las vías empleadas en esta lucha contra el cristianismo es el recurso a identidades religiosas y a sus mensajes en la sección En palabras del enemigo. Pese a señalar la existencia de antecedentes, sitúan el Concilio de Clermont, como el momento en el que la Iglesia ofreció de manera clara su posición en contra del Islam. Afirman que el Papa Urbano II, reclamándose divinamente inspirado, llamó a destruir a todos los musulmanes que extendieron el gobierno de Alá. De este modo, se señala que se lanzaron las cruzadas que continúan hoy y que, durante siglos, los Papas “[…] overtly and loudly professed their goal of eradicating Islam through war and conversion […]” (Dabiq 15: 74-75).

Por otra parte, indagan en la intención de presentar las religiones como aptas para la convivencia. Defienden que “[w]hile Benedict XVI met public disapproval for quoting a centuries-old Byzantine emperor, Francis continues to hide behind a deceptive veil of “good will,” covering his actual intentions of pacifying the Muslim nation” (Dabiq 15: 75). Esto se ejemplifica con una declaración de Francisco en la que afirmaba que “[…] our respect for true followers of Islam should lead us to avoid hateful generalizations, for authentic Islam and the proper reading of the Quran are opposed to every form of violence” (The Joy of the Gospel)” (Dabiq 15: 75). A continuación, señalan que mientras que los Papas anteriores hablaban contra el Islam basándose en la enemistad mutua, los recientes han abogado por difundir una idea de amistad para alejar a las masas de musulmanes de emprender la yihad contra los no creyentes.

También, recurren a esta sección para reforzar su carácter antidemocrático. Así, emplean las palabras de Benedicto XVI, quien apuntó que la democracia “[…] contradicts the essence of Islam, which simply does not have the separation of the political and the religious sphere that Christianity has had from the beginning (Truth and Tolerance)” (Dabiq 15: 75). Para, a continuación, afirmar que “[d]espite being a liar, he certainly spoke the truth on this issue – democracy undoubtedly contradicts the essence of Islam – showing thereby that the apostates from Islam, like many of the ‘imams’ in the West and teachers at so-called ‘Islamic’ universities, have less of an understanding of Islam than Benedict the Disbeliever has ” (Dabiq 15: 75).

El recurso a occidente para legitimar su posición

En la sección In the words of the enemy, el EI recurre a las palabras de entidades occidentales para con ellas demostrar la veracidad de su discurso. En este sentido, por ejemplo, ponen en evidencia las relaciones entre diversos grupos armados y Occidente, presentándolos como aliados del enemigo, siendo Al-Qaeda el grupo más penalizado (Dabiq 10: 68). Utilizan las palabras de Ahmed Rashid en el artículo ¿Por qué necesitamos a al-Qaeda publicado en New York Review of Books el 15 de junio de 2015, para hablar del acercamiento y la reconciliación entre los Taghut y Al Qaeda. En este artículo se defendía que “[m]embers of the US-led coalition against ISIS, including Turkey and Saudi Arabia, are actively supporting al-Nusra with arms and money [indirect support, through opposition joint operations chambers and military, civilian, and local councils, and with the approval and awareness of the aid-providing countries]. … [M]uch of the Arab world is now essentially siding with AQAP in a Saudi-led war against Houthi rebels in that country. … The truth is that al-Qaeda has evolved in profound ways since the death of Osama bin Laden and the emergence of ISIS. … It also has increasingly set itself apart from ISIS in strategy and aims on battlefields in both Syria and Yemen…” (Dabiq 10: 68).

Asimismo, recurren a Yaroslav Trofimov y su pieza Para los aliados de los EEUU, la filial de Al Qaeda en Siria se convierte en el mal menor – A medida que el Estado Islámico gana terreno, los llamamientos al soporte del Frente al Nusra se intensifican, publicada en el Wall Street Journal el 15 de junio de 2015. En ella, el autor afirmaba que “[t]he three main forces left on the ground [in Syria] today are the Assad regime, Islamic State and an Islamist rebel alliance in which the Nusra Front—an al Qaeda affiliate designated a terrorist group by the U.S. and the United Nations—plays a major role. Outnumbered and outgunned, the more secular, Western-backed rebels have found themselves fighting shoulder to shoulder with Nusra in key battlefields. As the Assad regime wobbles and Islamic State, or ISIS, gains ground in both Syria and Iraq, reaching out to the more pragmatic Nusra is the only rational choice left for the international community, supporters of this approach argue…” (Dabiq 10: 69).

Utopía califal: la emigración al Califato (Hijrah)

Su posicionamiento como el actor más puro, más coherente y cercano al islam, le lleva a argumentar la necesidad de emigrar al Califato. La tercera entrega de Dabiq bajo el título Una llamada a la Hijrah centra su contenido en este concepto, destacando, entre otras cuestiones, la dedicación de dos páginas a una serie de consejos y recomendaciones dirigidos a quienes hayan decidido emprender el camino hacia las tierras del EI (Dabiq 3: 33 y 34).

El EI rechaza la idea de que sean la marginalización y la precariedad lo que lleve a la unión a las filas del EI, y defiende que se trata de una cuestión más profunda. Así, la autora de un artículo destinado a las mujeres afirma que “[t]he opponents often repeat that those who perform hijrah to the Islamic State belong to a marginalized class in their former lands, living in difficult conditions between unemployment, poverty, family problems, and psychological disorders. But I saw something contrary! I saw sisters who divorced the Dunyā and came to their Lord, striving. I saw sisters who abstained from a life of luxury and abundant wealth. I saw sisters who abandoned a beautiful home and luxurious car, and ran for the cause of their Lord, as if they were saying, {“My Lord, build for me near You a house in Jannah”} [At-Tahrīm: 11]. I consider them as such, and Allah is their judge!” (Dabiq 8: 33 y 34). Junto a ello, se dirige a las mujeres que emigran al Califato, dándoles fuerza, explicando la importancia de su papel, y dedicando páginas al valor de quienes se han puesto en marcha (Dabiq 8: 32-37).

Portada Dabiq 3
Portada Dabiq 3

 4. Antinacionalismo

Como se ha ido mostrando a lo largo del presente artículo, otro de los rasgos ideológicos fundamentales del EI es el antinacionalismo (Domínguez, 2017: 18). Este queda reflejado en las críticas a sus adversarios y en acciones como la destrucción del patrimonio histórico. Por ejemplo, tras desplegar un texto del Frente Shamiyyah en el que expone sus bases ideológicas, aseguran que “[…] according to the allies of al-Qā’idah in Syria, there is no difference between Muslim, Christian (Assyrian/Syriac), and Nusrayrī, Rāfidī, Durzī, and Ismā’īlī; Syria is a country for all of them! […] the Syrian National Coalition, the Syrian Interim Government, and the regimes of Turkey, Āl Saud, and Qatar are all their Muslim brothers! […], it is more important to unify upon nationalism and revolution than to divide for the sake of tawhīd and the truth!” (Dabiq 8, 2015: 11). Junto a ello afirman que los que se definen como yihad claimants de Siria y otras regiones están dispuestos a sacrificar los principios de la religión y luchar contra ellos “[…]in defense of a jāhilī nationalism coated with a thin veneer of “Sharī’ah,” knowing full well that should they succeed in taking any territory from the Khilāfah [Caliphate], that territory would no longer be ruled by Allah’s pure Sharī’ah” (Dabiq 10, 2015: 4).

Del mismo modo, en la octava entrega – Sólo la Sharía gobernará África –, encontramos un claro ejemplo en el que la ideología antinacionalista y la destrucción del patrimonio histórico se muestran vinculados. En ella se defiende que “ [t]he kuffār had unearthed these statues and ruins in recent generations and attempted to portray them as part of a cultural heritage and identity that the Muslims of Iraq should embrace and be proud of. Yet this opposes the guidance of Allah and His Messenger and only serves a nationalist agenda that severely dilutes the walā’ that is required of the Muslims towards their Lord. It was not the people of the kāfir nations that the Prophet (sallallāhu ‘alayhi wa sallam) was instructed to revere and identify himself with. Rather, he was instructed to identify with and emulate the example of his father Ibrāhīm (‘alayhis- salām) and those with him”  (Dabiq 8: 22 y 23).

 

Imágenes de destrucción de patrimonio en Dabiq

En línea con lo anterior, afirman que “[t]he scenario of nationalist ‘Islamism’ working together alongside nationalist secularism to set up a nationalist government with elements of ‘Islam’ and democracy within a constitutional framework is the same scenario that Egypt, Libya, and Tunisia have experienced. The crusaders, expecting the eventual division of the two sides over the cake, sit back and wait to support the side more favorable towards their interests against the other. The two sides compete to display more and more apostasy so as to win the favor of the crusaders and their allies – the Arab tawāghīt” (Dabiq 8: 9).

El rechazo al nacionalismo es asimismo empleado como un mecanismo para posicionarse como ganador ideológico frente al resto de miembros de la competición. Así, se afirma que “[…] all nationalist agendas in the Muslims’ usurped lands are ultimately doomed to fail, even those that seek to unite the members of one nation, or even one ethnicity as in the case of the Kurdish murtaddīn. This includes the agenda of “Islamist” nationalists, who would readily sacrifice their religion for the sake of temporary political gain, in contrast with the mujāhidīn of the Khilāfah [Caliphate] who would readily cut off the heads of the murtaddīn from their own people in defense of Allah’s Sharī’ah” (Dabiq 10: 33-34). Junto a ello, aprovechan el antinacionalismo para desvincularse del racismo recurriendo a las palabras de al-Adnani donde afirma que la guerra con los Kurdos no es nacionalista sino religiosa, ya que solo luchan contra los kufār que hay entre ellos, los aliados de los cruzados y los judíos. Aseguran con ello que los Kurdos musulmanes son su gente (Dabiq 10: 34)

5. Antioccidentalismo

El EI cuenta con un marcado carácter antioccidentalista (Dominguez, 2017: 17-19), el cual se ha ido haciendo manifiesto en los distintos apartados del artículo. En este sentido, por ejemplo, se recurre al racismo en Occidente. Para ello, se centran en los incidentes relacionados con la raza en América, asegurando que “[…] racism does not go ignored by the Muslim minority living in the lands of kufr” (Dabiq 11: 19). A continuación, se dirigen a los musulmanes que intentan integrarse en Occidente y aseguran que el modo de enfrentarse al racismo desde una perspectiva islámica es “[…] to reassert the importance and significance of walā’ and barā’, and to state in clear and unequivocal terms that those who wage war against Islam and the Muslims will not be spared on account of their skin color or ethnicity. The fate of a kāfir waging war against the Muslims is one and the same across the entire racial spectrum – slaughter” (Dabiq 11: 19). Junto a ello aseguran que “[t]oday, non-Arab Muslims come to the lands of the Khilāfah [Caliphate] in the heart of the Arab world from all corners of the earth and are received by their Arab brothers with enthusiasm, so they can stand together and wage war against the tawāghīt, both Arab and non-Arab alike” (Dabiq 11: 20), con lo que se desmarcan del racismo. Asimismo, la materialización del antinacionalismo queda plasmada en este número a través de la exposición de la destrucción de los templos de Baalshamin y Bel (Dabiq 11: 33 y 34)

El rechazo a Occidente queda vinculado a los sentimientos y la identidad. En este sentido, se afirma que vivir entre los “cruzados” supone un sentimiento de extrañeza para un musulmán, siendo su realidad diaria la de una lucha constante (Dabiq 12, 2015: 30). Asimismo, advierten que vivir entre los pecaminosos “mata el corazón” y presentan el abandono de la yihad como uno de los peores pecados de los tiempos modernos (Dabiq 3, 2014: 32).

En línea con lo anterior, en la sección destinada a las mujeres, se afirma que tras la eliminación de la sharía “[…] the laws and rulings of the kuffār gained power in the lands of the Muslims, Islam was shamefully abandoned, and faces turned towards promiscuous Europe, the voice of falsehood rose and with it the voices of those hostile towards the people of the religion, and the cancer of those who legislate besides Allah ate away at the Ummah’s body” (Dabiq 12:10). Se asegura que se prohibió lo que Alá permitió y se permitió lo que prohibió, así como que “[…] one of the most manifest things that they ruined and defamed in defense of women and their rights – as they claimed – was polygyny” (Dabiq 12: 20).

Incluso se habla del “fatal destino” de muchos jóvenes musulmanes en Occidente, refiriéndose a su relación con las drogas, el alcohol y el sexo, tildando estas prácticas de enfermedades sociales (Dabiq 12: 33). Frente a ello se ofrece la solución de la huida que consiste en no educarlos al estilo occidental, y evitar la emigración a Occidente, donde afirman hay veneno esperando a los jóvenes (Dabiq 12: 34). Además, apuntan que “[…] the kuffār – whether they are Catholic, Protestant, or Orthodox Christians, whether they are Orthodox, Conservative, or Progressive Jews, whether they are Buddhists, Hindus, or Sikhs, whether they are capitalists, communists, or fascists – they are ultimately allies of one another against Islam and the Muslims” (Dabiq 12: 43). Ello les sirve para destacar la grandiosidad del islam, afirmar su carácter de amenaza para “sus religiones de falsedad”, el temor de las elites de estas religiones a perder el control sobre los que las siguen, y las ganas de “ceguera” de los propios seguidores. Así, definen al islam como la mayor amenaza para los intereses de sus enemigos y sustentan su argumento apoyándose en la unión de varias coaliciones en su contra (Dabiq 12: 43).

En la última entrega de la revista Occidente adquiere un gran peso. Junto al extremado carácter violento de su contenido, en ella se manifiesta de manera clara un esfuerzo por razonar la postura antioccidentalista que caracteriza al EI, pues se hace referencia a las causas que la producen. Así, se ofrecen 6 razones que sustentan esta posición, entre ellas, no ser creyentes; el carácter de sociedades liberales seculares que permiten cosas prohibidas por Alá y prohíben otras que él permite; el asesinato y mutilación de su gente con drones y aviones bomba; la opresión, la tortura y la guerra contra los que llaman a la verdad por sus “títeres” en las tierras usurpadas de los musulmanes; y la invasión de sus tierras (Dabiq 15: 31-32). Asimismo, señalan que la razón principal de su odio no dejará de existir hasta que se abrace el islam (Dabiq 15: 33).

Otro ejemplo lo encontramos en la novena entrega, Ellos conspiran y Alá conspira, donde el rechazo de las teorías conspiranoicas resulta central. Estas se conciben como un intento de exagerar el poder de los kuffar haciendo que “[…] the Muslims become paralyzed by analysis of current events and eventually fear the kuffār more than they fear Allah (ta’ālā). It is a method to ruin a Muslim’s tawakkul (reliance) upon his Lord. Over time, he will find himself being encompassed by the following verses: {Give tidings to the hypocrites that there is for them a painful punishment – those who take disbelievers as allies instead of the believers. Do they seek with them might? But indeed, might belongs to Allah entirely} [An- Nisā’: 138-139]” (Dabiq 9: 19).

NOTAS:

[1] “If merely sitting silently with the kuffār during a gathering of kufr is kufr, how much more so is it to rally on behalf of a newspaper mocking the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or give verdicts in defense of the newspaper, against the mujāhidīn who killed those who mocked the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or raise banners and slogans with the words ‘Je Suis Charlie’ on them? There is no doubt that such deeds are apostasy, that those who publicly call to such deeds in the name of Islam and scholarship are from the du’āt (callers) to apostasy, and that there is great reward awaiting the Muslim in the Hereafter if he kills these apostate imāms…” (Dabiq 7: 60).

[2] El recurso a la apostasía para denigrar al otro es muy frecuente. En este sentido, por ejemplo, en la primera entrega el EI muestra una lista de militantes – incluso mujahidin –  los cuales afirma que cayeron en apostasía, bien al lado de los ‘cruzados’ o entrando en la religión de los parlamentos y las presidencias taghut  (Dabiq 11: 25-27).

[3] La idea de los hipócritas es una de las principales herramientas empleadas para atacar a las distintas facciones. Se denuncia la no aplicación de la sharía en el territorio “liberado”, así como el establecimiento de comités y tribunales “[…] that were ‘planning’ – for more than two years – to implement the Sharī’ah but would not execute the hudūd, enforce the good, and ban the evil either because the committee claimed it was not the right time to do so or because the court ruled over only certain domains of life (so that it would not clash with the emotions of the masses and not contradict the interests of the other factions)” (Dabiq 8: 54). Junto a ello aseguran que “[t]hese committees and courts consisted of different judges from the various deviant backgrounds mentioned before: the SurūriyyahMurji’ahJahmiyyahIkhwānSūfiyyahQubūriyyah, and even secularist lawyers, and worse yet, secularist judges who only recently abandoned the Baathist regime but never repented from apostasy! All of these – in addition to the jihād [yihad] claimants’ “scholarship” – were tasked with implementing the Sharī’ah together…” (Dabiq 8: 54).

[4] El EI se presenta como el único capaz de llevar a cabo la implementación de la sharía (Domínguez, 2017: 20). En este sentido, el portavoz oficial del EI aconseja a la gente que antes de luchar contra el EI tenga en cuenta que  “[…] there is no place on the face of the Earth where the Sharī’ah of Allah is implemented and the rule is entirely for Allah except for the lands of the Islamic State. Remember that if you were able to capture one hand span, one village, or one city from it, the law of Allah in that area would be replaced with the laws of men. Then ask yourself, ‘What is the ruling on someone who replaces or is a cause for the replacement of the law of Allah with the law of man?’ Yes, you become a kāfir because of that. So beware, for by fighting the Islamic State you fall into kufr whether you realize it or not” (Dabiq 10: 53). Un discurso que induce a comprender que la única salida para seguir a Alá es unirse al grupo.

[5] Aseguran que algunas facciones poseen unidades completas de soldados “[…] who neither pray the five daily prayers nor fast Ramadān and who only kill Muslims and steal their wealth, they would respond that after fifty years of life under the rule of the Baathists one had to excuse these factions for their “mistakes” and rely upon them in fighting the common enemy, the Islamic State!” (Dabiq 8: 56)

[6] El autor señala que “[…] a number of brothers from amongst those who would later go on to sign the declaration of our bay’ah to the Islamic State prior to my hijrah to Shām, resolved to wage war against Tandhīm al-Qā’idah by exposing it after all the paths leading to a resolution with it were closed” (Dabiq 6: 52). Asimismo, afirman que “we – Arabs and non-Arabs, muhājirīn and ansār alike – began by inquiring about what was taking place in the arena, and we made a list of questions for the Tandhīm so that it could respond to them and so that these responses would be the final junction ending our relationship with the Tandhīm” (Dabiq 6: 52). Preguntas que se informa nunca fueron contestadas.

[7] A través de la matanza de doce coptos y del asesinato de cristianos, se pone de manifiesto como estos grupos son considerados por el EI como enemigos mientras que, por otra parte, se clarifica como para Al-Qaeda el enemigo es fundamentalmente EEUU (Dabiq 7: 32).

[8] Entre otras cuestiones, el EI se refiere a la denuncia – por parte de Al-Qaeda – del asesinato de los “huthies murtaddin” en Sanaa por el EI, donde afirmaban que “[…] the Islamic State’s operation was carried out against Sunnis in a public place of gathering not specific to the Houthis, when in reality the opposite was true” (Dabiq 8:19). Una acción que contraponen a la operación de Al-Qaeda contra los Houthi en Tahrir Square en Sanaa, para preguntarse “[I]s it permissible for Al-Qa’idah – according to Dhawāhiri’s feeble guidelines – to bomb a Houthi rally in a public square, but forbidden for the Islamic State to bomb a Houthi gathering in a Houthi temple? Or is this distinction based on blind partisanship?” (Dabiq 8: 19).

[9] Afirman que en “Khurasan” Al-Qaeda está con las facciones de talibanes que “[…] announced their adoption of nationalism and resistance towards walā’ and barā’, lied to the Ummah by attributing their deviant declarations to the deceased Mullā ‘Umar, and shamelessly flaunted their brotherhood with the apostate tawāghīt and the Rāfidah” (Dabiq 12: 5). Además, se informa de su alianza con las facciones nacionalistas de Cachemira en la India, cuyos avances y retiradas son sólo por orden del ejército pakistaní apóstata.

[10] Se refieren por ejemplo a alianzas en el norte de África con las facciones libias

[11] Por ejemplo, en Yemen apuntan al Hadhrami Domestic Council como uno de los principales aliados de Al Qaeda. A partir de diversos recortes de prensa y declaraciones manifiestan que se trata de un consejo cuya misión es “[…] to reestablish the ‘Abd Rabbuh regime in Hadramawt while taking advantage of the partisanship, irjā’, and foolishness of the Yemeni branch of al-Qā’idah […]”. Junto a lo anterior, explican que tras expulsar al taghut en el poder, Al-Qaeda se negó a tomar el control e imponer la sharia, entregándoselo a una selección de Ikhwan, partidarios saudíes, adoradores de los muertos, así como a ex oficiales parlamentarios, militares y de seguridad. A continuación, expresan su distanciamiento y afirman que “[m]eanwhile, as their relationship with the nationalist resistance grows, their enmity towards the Islamic State surges. They are not able to fathom takfīr and war against both the Rāfidī Houthis and the murtadd [apostate] regime forces together. And if matters carry on as they had in Shām, the common enemy between the Yemeni Qā’idah and the nationalist resistance will become the Khilāfah [Caliphate]. May Allah guide the soldiers in the ranks of al-Qā’idah out of the ranks of partisanship and into the ranks of the Jamā’ah before they follow the footsteps of the apostate Jawlānī front” (Dabiq 12: 7). Otro ejemplo lo encontramos en la sección Los aliados de Al-Qaeda en Sham: el final, donde afirman que “[s]ince the de-‘Islamization’ of the nationalist ‘Islamic’ sahwāt began – those factions having loyalty towards the Arab and Turkish tawāghīt – not a month passes without a declaration of nationalism and democracy being released by the allies of al-Qā’idah in Shām” (Dabiq 12: 11). Así, apuntan que “[t]he tawāghīt are ordered by the crusaders to pressure the sahwāt into announcing more and more concessions for continued military and non-military aid to reach them as well as for them to gain international political support and air cover from the crusaders” (Dabiq 12: 11). Estas concesiones son empleadas para evidenciar su apostasía.

[12] Desde el EI afirman que “[…] they adopted positions which they formerly criticized the Islamic State on, including the targeting of armed opposition that operate like gangsters plundering the wealth of the Muslims, and declarations censuring military and political organizations directly and indirectly belonging to the nationalist opposition including the “shar’ī” commissions. These are things the Islamic State had done for a long me while being denounced by the Jawlānī Front for changing the direction of the “revolution” and jihād [yihad], which – according to them before – should only be against the nusayriyyah” (Dabiq 2: 26).

[13] Se manifiesta, por ejemplo, mediante la condena por parte del Frente al asesinato de más de veinte drusos. Se afirma que de acuerdo con ellos y sus aliados “ […] spilling the blood of the apostate and treacherous Druze is oppression! And if it is proven that a person has done so, then he must be punished according to the ‘shari’ah’ they follow! The only matter left is whether or not handing over those involved to the ‘neutral shar’i’ court of their allies is part of the ‘shari’ah’ and if they do not submit to this court, have they abstained from submitting to the ‘shari’ah?’ ”(Dabiq 10: 12).

[14] Recurren al artículo Las consecuencias mortales de la discriminación de los revolucionarios de Siria, escrito por el jefe de asuntos exteriores de Ahrar al-Sham – un grupo sirio que se autodenomina suní –, publicado por el Washington Post el 15 de julio de 2015, para demonizar tanto a este grupo como al Frente Jawlani. Así, afirman que “[…] he disavows ‘al-Qaeda’ and its so-called ‘ideology’ and announces they are willing to cooperate openly now with the crusaders against the Islamic State after almost two years of indirect cooperation through their tāghūt allies. And this faction was supposedly the most ‘Islamic’ faction according to the Jawlānī front, who themselves aided them against the Islamic State despite their extreme deviance!” (Dabiq 10:13). Asimismo se señala que “[…] it is known to every impartial person with vision that those who fight as proxies on behalf of the dog of the White House and his puppets as well as those who ally with the proxy factions against the Islamic State while falsely claiming that they are fighting for the cause of Allah and His Sharī’ah yet you don’t find them implementing this Sharī’ah in any span of territory over which Allah has given them control, and their only concern is to please ‘the people’ even at the expense of angering Allah, as is the case with the Jawlānī front – it is known that all such groups are Sahwāt (may Allah destroy them)” (Dabiq 10: 42).

[15] Se recurre a la exposición de un texto publicado por Abu Firas as Suri, ex militante de Al-Qaeda y uno de los entonces líderes del Frente. En este, el propio autor es quien encabeza una crítica, que será utilizada para hacer eco de su colapso, apuntar a la existencia de una lucha y de críticas internas, y poner de manifiesto las relaciones del Frente y las reuniones a puerta cerrada con los líderes de Sahwah. Así, defienden que “[i]ts top leaders publically denounce the extreme deviance of their closest allies, criticize each other, and accuse each other of lies, disobeying orders, and not respecting nor abiding by shūrā ” (Dabiq 12: 54).

[16] Entre otras cuestiones, se asegura que muchos de los líderes y soldados del grupo fueron los primeros en proclamar bay’ah en Libia al Estado Islámico, y que continúa teniendo hombres que desean implementar la sharía. Asimismo, se le reprocha la preferencia de los grupos por la división que por la unidad, su decisión de no prestar juramento de lealtad al EI y su unidad con movimientos revolucionarios vinculados al régimen apóstata de Tarabulus (Trípoli) en algunas regiones. Además, se señala que en algunas regiones reciben ayuda sospechosa de “manos manchadas”. Con todo, muestran una falta de unidad ideológica, la cual se dice varía en función de la región debido a las diferentes orientaciones de sus dirigentes y a las alineaciones de sus soldados. Al mismo tiempo se defiende que muchas de las contradicciones ideológicas responden a la cercanía de algunos de sus líderes con los de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Dabiq 11: 62).

[17] El entrevistado Abu Muharib as Sumali, un ‘muyahidín’ asentado en Somalia (Dabiq 12: 54) se refiere a la decisión del grupo yihadista de África del Este, Harakat Ash-Shabab, de continuar con Al-Qaeda. A continuación alude al descontento que la decisión ha supuesto para muchos de sus soldados, a las defecciones masivas y agitación política, lo que asegura es fruto de “ […] the leadership contradicting its official rhetoric of working for the revival of khilāfah [caliphate]. It did this by refusing advice and ignoring the appeals of its soldiers to give bay’ah when the Khilāfah was finally established” (Dabiq 12: 60). Asimismo, Abu Muharib denigra la ideología del grupo afirmando que lo sucedido “[…] has reinforced the notion that the jihād [yihad] of the Shabāb leadership was more for the sake of hizbiyyah and taqlīd rather than fighting for the clear shar’ī objective” (Dabiq 12: 60). Además, se dirige a los “hizbiyyīn” bajo el estandarte de Al-Qaeda, a los talibanes, y a otras facciones para que teman a Alá con respecto a su yihad, invitándoles a cuestionarse quién es el verdadero estandarte a seguir e induciéndoles, a través de preguntas retóricas, a pensar en el EI como única respuesta (Dabiq 12: 62)

[18] Tras exponer fragmentos de una entrevista realizada a Zahran Alloush – líder del Frente Islámico –  en Turquía por los “cruzados” del proveedor de noticias estadounidense McClatchy, afirman que “[h]e believes in self-determination, a cornerstone of democracy. He believes in freedom of religion and religious coexistence, a cornerstone of secularist nationalism. And he compromises religious fundamentals, meets with Jewish leaders part of the crusade against Islam, and raises banners of secularist jahiliyyah for the sake of obtaining aid”. Añaden que “[…] Alloush has been one of the top allies of ‘al-Qa’idah’ in Syria (the Jawlani front) – openly having praised both Jawlani and al-Harari (a major leader of the Jawlani front) in interviews released officially by his ‘Army of Islam’. He himself has been praised by al-Harari via internet tweets” (Dabiq 10: 7).

[19] Los islamistas salafistas de Ahrar ash-Sham quedan incluidos en la coalición contra el EI, y afirman “[…] has extended its hand agrantly to the apostate regime and army of Turkey and nominated itself to be their agents in Syria” (Dabiq 11: 9). Este grupo es aprovechado para atacar al Frente Jawlani, quien se afirma se esforzó por retratar a Ahrar ash Sham como “mujāhidīn”, hasta que “[…] the Jawlānī front and its ‘ideologues’ sitting back in the shade of the Jordanian tāghūt were embarrassed by shameless articles released by Labib al-Nahhas – Foreign Affairs Director at ‘Ahrār ash-Shām’ (Dabiq 11: 7). Tras ello, aluden al artículo Soy sirio y lucho contra el ISIL todos los días. Se necesitarán más que bombas de Occidente para derrotar esta amenaza de Telegraph para, entre otras cosas, señalar que “[…] uses a nationalist, democratic dialect supporting self- determination, power for the majority, protection of the minorities (who include the Rāfidah, the Nusayriyyah, the Druze, and the Ismā’īliyyah ), and the preservation of nationalist borders” , y que se presentan “[…] as a moderate ‘alternative’ to the Islamic State, an ‘alternative’ willing to cooperate with the West in the crusade against the Islamic State” (Dabiq 11: 8 y 9).

[20] Por ejemplo, en la entrevista al wali de “Khurasan”, Shaykh Hafidh Sa’id Khan, estos son demonizados a partir de la explicación de las actuaciones del sucesor del Mulla ‘Umar, Akhtar Mansour. Entre otras cuestiones, el entrevistado afirma que este ocultaba la noticia de la muerte de Mulla ‘Umar porque “[…] his goal was to sideline some people and promote his friends and likes to rule ‘Afghanistan’ and manage the war in accordance with what he himself desires and in accordance with what is desired by Pakistani intelligence, which stands behind him, working in the shadows” (Dabiq 13: 52). Con estos ‘engaños’ afirma que pudo hacer lo que su shaytān le dictó, refiriéndose a su reconocimiento del nacionalismo, de las fronteras cruzadas, la apertura de una oficina en Qatar, el recurso a negociaciones escandalosas, y el desarrollo fuertes lazos con la inteligencia paquistaní en el inicio de una guerra contra el Califato. Todo lo que apunta, haría en nombre del Mullā ‘Umar (Dabiq 13: 52). Junto a ello, aprovecha para equiparar a los talibanes de Pakistán y Afganistán, afirmando que ninguno aplica la sharía en la actualidad.

[21] Por ejemplo se muestra la victoria de EI en Zur Maghar, cerca de Jarablus, donde aseguran que mataron a unas veinte personas. Igualmente, hacen gala del botín obtenido tras la operación (Dabiq 2: 12 y 13).

[22] Afirman que Lybia Dawn hace la guerra contra el Islam, sin tener en cuenta las leyes de la sharía y sustituyéndolas por leyes artificiales, al tiempo que se ponen de relieve “sus” ataques al pueblo tawhid (Dabiq 11: 60).

[23] Un gobierno que apuntan “[…] legislates, executes, and judges by manmade laws. Its army is assembled in defense of the Turkish tāghūt and their crusader allies” (Dabiq 11: 6).

[24] Junto a ello se mencionan otros firmantes, entre ellos el Consejo Nacional Sirio, los consejos regionales provinciales pertenecientes a la Coalición Nacional Siria, Khalid Khawjah (jefe de la Coalición Nacional Siria), Abdul-Jabbar al-‘Akidi (antiguo régimen Coronel, ahora aliado del ateísta PKK), George Sabra y Michel Kilo (políticos cristianos de oposición) (Dabiq 12: 13).

[25] Señalan que “[…] a number of military factions in the lands of the so-called ‘Arab Spring’ raise banners of a jāhilī origin, and because a number of jihād [yihad] claimants have permitted and justified the raising of these banners in their supposed territories, even supporting the carriers of these banners from amongst the apostate Sahwah against the Islamic State […]” (Dabiq 9: 20).

[26] Lo anterior queda especificado en el párrafo en el que se defiende que “[a]fter almost twenty years of living under the persecution of the crusaders and the apostates, one could finally live an Islamic life with safety and security. He was able to practice his faith in jihād [yihad] without worry of the kāfir intelligence agencies suddenly raiding his home. He could pronounce takfīr of the tawāghīt and the murtaddīn without fear of imprisonment. He could raise his children away from the school systems of the kuffār without fear of the social services kidnapping his children. And he was no longer a stranger inside his own community” (Dabiq 12: 32).

[27] La primera consiste en que el murtadd puede ser asesinado una vez se le ha hecho prisionero aunque declare su arrepentimiento; la segunda es que este no puede pagar jizyah para convertirse en un dhimmi; en tercer lugar, no se puede firmar un tratado con el murtaddin; en cuarto, los hombres murtadd no pueden ser esclavizados; en quinto, un murtadd no puede ser liberado para el rescate; en sexto lugar, este no puede ser liberado por clemencia; y, por último, un murtadd puede ser obligado a regresar al Islam (Dabiq 13: 43).

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Dabiq 10, 2015. The Law of Allah or the Laws of Men. Dabiq, 13 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2010%20-%20The%20Laws%20of%20Allah%20or%20the%20Laws%20of%20Men.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 13, 2016. The Rafidah from Ibn Saba’ to the Dajjal. Dabiq, 19 enero. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue-13-the-rafidah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 15, 2016. Break the Cross. Dabiq, 31 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-magazine-dabiq-fifteen-breaking-the-cross.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

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Los refugiados palestinos: El campamento de Shatila, más de 60 años de injusticia

Los refugiados palestinos: el campamento de Shatila, más de 60 años de injusticia

Por Airy Domínguez y Xavier Mojal

Mujeres en el campamento de Shatila 1987//© gettyimages

El campamento de Shatila se encuentra situado en el sur de Beirut y fue establecido en 1949 por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Su finalidad era acoger a los refugiados que llegaron desde Amka, Majed al-Kroum y al-Yajour en el norte de Palestina después de 1948, cuando entró en vigor el Estado de Israel. En la actualidad, más de 60 años después de su creación, el campamento acoge a unas 28,000 personas en un área de menos de un kilómetro cuadrados. Presentándose, según la UNRWA, como uno de los campamentos de refugiados palestinos con las peores condiciones sanitarias en la región. A lo anterior se suman los altos niveles de inseguridad y la ausencia de los servicios más básicos. En este sentido, la UNRWA denuncia que “las condiciones de salud ambiental en Shatila son extremadamente malas. Los refugios están húmedos y abarrotados, y muchos tienen desagües abiertos. El sistema de alcantarillado necesita una expansión considerable. Actualmente se está implementando un proyecto de infraestructura en el campamento para mejorar el alcantarillado, el sistema de aguas pluviales y la red de agua”.

Historia de la creación de los campos de refugiados y asentamientos informales en Líbano// Fuente: The Entangled History of a Refugee Camp. Actors, programs and urban spaces in Nahr el Bared 1949-2016, p. 154

En línea con lo anterior, la abogada y economista Elisabet Saffouri de ascendencia palestina y con experiencia de campo en campamentos de refugiados apunta que “cualquier persona que llegue a Shatila recibirá un gran impacto. El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele, pero a la vez despierta una enorme curiosidad; un espacio tan concentrado, con callejones como laberintos, edificios apretados entre sí del color más crudo del cemento y tan deteriorados… aunque el bullicio constante producido por personas que van y vienen por las calles más amplias le llena de presencia viva, de fuerza, de colorido”

Un recorrido histórico por el campamento

Desde su nacimiento hasta pasados 20 años, los refugiados de Shatila vivieron en tiendas de campaña pasando posteriormente a alojarse en pequeñas construcciones de hormigón. Aunque  las condiciones de vida seguirían siendo malas, poco a poco se fue construyendo  el campamento, dando paso a la aparición de edificios de 1 o 2 pisos. Durante la guerra civil iniciada en 1975, en medio del caos generalizado, todo el mundo empezaría a construir de manera ilegal sus propias casas. Desde entonces las construcciones continuarían, siendo la década de 1980 el periodo en el que se edificarían la mayoría de las viviendas ilegales, una construcción caótica que dependía de las habilidades de los refugiados. Por su parte, la UNRWA se encargaría de la construcción de casas para los casos especialmente complicados.

En la década de 1990 comenzó la integración de otras comunidades en Shatila, dándose en 1995 el principal proceso urbanístico. La llegada de nuevas comunidades serviría inicialmente de ayuda a los palestinos que construyeron nuevas casas y techos vendidos a quienes llegaban. Sin embargo, la mezcla de personas y nacionalidades también tenía su lado negativo. Se crearían cuatro barrios distintos, a saber, el mercado ocupado en su mayoría por comerciantes sirios migrantes; los barrios palestinos; los barrios chiítas y el de asentamientos ilegales de Sabra.

© Wojtek Arciszewski/Al-Jazeera

Entre los acontecimientos históricos a los que Shatila se vería obligada a hacer frente,  destaca la masacre de Shatila. Esta encuentra sus raíces en la atribución por parte de los servicios secretos israelíes del intento de asesinato de Shlomo Argov – entonces embajador israelí en el Reino Unido- el 4 de junio de 1982 a una organización disidente palestina respaldada por el gobierno iraquí. Basándose en lo anterior, el 6 de junio el ejército israelí invadió Líbano bajo la llamada «Operación Paz para Galilea». El contexto que precedió a esta decisión estaba marcado por una tensión creciente, en la frontera con Líbano, entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP); esta última captaba militantes y organizaba campañas violentas contra objetivos israelíes -incluyendo civiles- desde el sur del Líbano. Sus pretensiones iniciales se verían superadas, pasando del interés por adentrarse 40 kilómetros en Líbano a avanzar hasta Beirut una vez fue ocupado el sur del país y destruida toda resistencia palestina y libanesa en la zona. Así, el 18 de junio consiguieron rodear a las fuerzas armadas de la OLP en la parte oeste de la capital.

Tras dos meses de enfrentamientos en los que perdieron la vida unas 18.000 personas según fuentes libanesas, empezaría la negociación de un alto el fuego con Philip Habib, enviado especial del presidente estadounidense Ronald Reagan, como mediador. En Agosto EEUU, para proteger a Israel, llegó a un acuerdo con el expresidente de la OLP, Yaser Arafat, para que la organización abandonase Beirut. De los Acuerdos Habib nacería el compromiso de la OLP de desalojar Beirut-Oeste a cambio de garantizar la protección internacional de la población palestina emplazada en los campos de refugiados. Los combatientes palestinos abandonan la capital libanesa el 1 de septiembre, y el 10 de septiembre lo hace la fuerza exterior desplegada. Así, la evacuación de la OLP finalizaría el 1 de septiembre de 1982, mientras que el día 10 las fuerzas externas abandonaron Beirut. Al día siguiente Sharon anunciaba que «2.000 terroristas» se habían quedado en los campos de refugiados palestinos que rodean la capital.

En este contexto, el día 14 el líder maronita (cristiano) Bashir Gemayel -elegido presidente hacía un mes- fue asesinado junto con 40 personas más, en un ataque que se cree fue perpetrado por un agente de los servicios secretos sirios. Gemayel pertenecía al Partido de la Falange Libanesa, y era aliado de Israel. Ello llevó a que dos divisiones del Ejército israelí – bajo el mando de Ariel Sharon- ocupasen Beirut, todo con el objetivo de preservar su estrategia en el conflicto. Así, el 15 de septiembre, en contra de lo pactado con EEUU,  el ejército israelí ocupó Beirut este, «rodeo y selló» los campos de Sabra y Chatila en los que habitaban civiles palestinos y libaneses. Desde la mañana, Sharon estaba presente para dirigir la penetración israelí, produciéndose horas más tarde los bombardeos de los campos.

El jueves 16 de septiembre de 1982 el ejército israelí controlaba Beirut este. El portavoz militar israelí declaró: «el Tsahal controla todos los puntos estratégicos en Beirut. Los campos de refugiados, en cuyo interior se concentran terroristas, están rodeados y sellados». Esa mañana, el alto mando del ejército ordenó que «los Falangistas y el ejército libanés llevarán a cabo la búsqueda y limpieza dentro de los campos». Se procedió al lanzamiento de bombas contra los campos, mientras que francotiradores israelíes disparaban contra quienes se encontraban en las calles. En torno al mediodía el mando israelí dio luz verde a la milicia Falangista para entrar en los campos de refugiados. Así, entre los días 16 y el 18 de septiembre las milicias de la Falange -maronitas de extrema derecha- irrumpieron en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, «donde torturaron, violaron y mataron entre 800 y 3.500 palestinos y libaneses, según las diversas fuentes». Lo anterior con el consentimiento del Ejército israelí que controlaba entonces los campos.

Motivado por las presiones internacionales, Israel crearía una comisión de investigación sobre los acontecimientos narrados, la Comisión Kahan. En el informe resultante Sharon, quien sería el futuro primer ministro israelí, fue señalado como responsable indirecto lo que derivaría en su dimisión, sin embargo, nunca sería procesado.

A día de hoy no se sabe cuáles fueron las consecuencias reales de la masacre, pues la cifra de fallecidos varía entre 400 según fuentes libanesas y 4.000 según los palestinos. Esta es una brecha que no fue ni ha sido sanada, pues como defiende Mikel Ayestaran en lugar de recordar y buscar el perdón entre comunidades, en Líbano se limitaron a dedicar un parque a los fallecidos “[…] como si nada hubiera ocurrido en este suceso que Naciones Unidas reconoce como ‘genocidio’”.

Tras la destrucción del campamento en 1982, este fue reconstruido por los palestinos. Sin embargo, Shatila sufriría un nuevo golpe en 1985 con los enfrentamientos palestino-chiíes.  Aquí Beatrice Benatti y Sarah Rita Kattan defienden que “ […] el asentamiento masivo de chiitas desplazados y trabajadores sirios dentro del campo después de la guerra civil, no sólo es atribuible a alquileres baratos, sino también a la aprobación tácita del estado libanés, que condujo a un fuerte aumento en el precio de los alquileres”.  Así, la presión sobre los palestinos para que abandonaran Shatila había ido en aumento, lo que se transformaría en un fuerte descontento entre los residentes palestinos.

Campamento de Shatila // © BBC

En la historia más reciente, destaca el incremento de la diversidad en el campamento a raíz del conflicto sirio (2011-actualidad). Este ha llevado a que los nacionales del país huyan hacia zonas en las que los refugiados palestinos se encontraban instalados desde hacía décadas, siendo Shatila una de ellas. Lo anterior ha contribuido al empeoramiento de las condiciones de vida; en este sentido en febrero de 2016 la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja afirmaba que la población del campo había aumentado entre 10,000 y 16,000 personas desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011, unas cifras que parecen ser muy superiores según informan desde el interior del campamento. Con todo, como apunta Elisabet Saffouri “la clave, la pregunta inmediata que debemos hacernos sobre Shatila es: ¿Por qué sigue existiendo un campamento de refugiados desde el año 1948?”

La precaria situación de los Palestinos en Líbano no se reduce a Shatila

En Líbano están registrados más de 500.000 refugiados, representando los refugiados de Palestina cerca del 10% de la población de Líbano. Según el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de 2016, en general la calidad de vida de los palestinos en Líbano, al igual que ocurre con los sirios, es mala.  Ello, como apunta Youssef Bouajaj, responde a toda una serie de cuestiones entre las que se encuentran la negación del país a otorgar terreno para la ampliación de los campos de refugiados superpoblados; la imposibilidad de los refugiados de tener propiedades, acceder a servicios públicos y dedicarse a trabajos liberales en campos como la educación, medicina o el derecho , así como la ausencia de  derechos laborales. En este sentido  La UNRWA denuncia que los refugiados palestinos tienen dificultades para trabajar, que el 90% están bajo el umbral de la pobreza y un 95% tienen dificultades para acceder a la alimentación.

En este sentido, uno de los principales problemas que impiden que la situación a la que se enfrentan los palestinos cambie es el desconocimiento y banalización de esta realidad en el resto del mundo. Como afirma Elisabet Saffouri, “a la palabra palestino se le ha añadido la de “refugiado” y se repite mecánicamente sin que se cuestione lo trascendental: ¿por qué son refugiados?, ¿por qué no pueden dejar de serlo si ellos lo ansían por encima de todo, y si la legislación internacional reiteradamente lo ha exigido? Los refugiados palestinos del Líbano siguen reclamando el derecho de retorno reconocido por las Naciones Unidas. La cuestión, entonces, está en por qué no se aplica”.

Junto a lo anterior se encuentra su catalogación como amenaza. En esta línea, Saffouri denuncia que desde las Administraciones globales con poder de decisión, los refugiados son vistos “como amenaza, estorbo incómodo y carga económica, todo a la vez”. “En cuanto a la ciudadanía… ahí cada cual debería despojarse del matiz que considere políticamente correcto y alzar su voz. Porque “los otros”, los refugiados, somos todos”, apunta. 

El arte como vía para la preservación de la identidad palestina

En los campos de refugiados el arte urbano se ha convertido en la vía para mantener la identidad y ejercer la resistencia. En este sentido, Mohammad Daher afirma que “No hay muchas maneras de resistir, por lo que los murales crean conciencia y son nuestra forma de resistencia”. En este campamento las paredes acogen símbolos nacionales palestinos como la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén, mapas y banderas de Palestina y retratos de Yasser Arafat, entre otros.

En Shatila, Abu Marwan, ha realizado varios murales y pinturas que reproducen monumentos en Jerusalén y conmemoran la intifada palestina en Shatila. En este sentido, afirma que «[p]ersonalmente no tengo esperanza, pero [pinto] porque quiero que nuestros hijos sepan cuánto sufrimos y que recordemos nuestros pueblos y nuestra tierra». 

El arte como denuncia ha pasado las fronteras de los campos de refugiados llegando a ciudades europeas que hacen de este una vía para la causa palestina, que no deja de ser una de las muchas causas que unen a los defensores de los derechos humanos. En España destaca en la actualidad HOME, un proyecto que busca preservar la identidad de los refugiados palestinos a través del arte y la cultura, y que organizó un evento en la Nau Bostik (Barcelona) el pasado 20 de abril de 2018 donde MENAnalisis tuvo la oportunidad de estar presente.

Una ciudad palestina en os muros de Shatila. Un grupo de artistas palestinos e internacionales realizaron varios murales para conmemorar la masacre de Sabra y Shatila de 1982 (MEE / Marta Vidal)
Una representación de las tradiciones y pueblos palestinos en un muro de Shatila (MEE / Marta Vidal)

Sobre HOME

“¿Qué es el hogar (home)? El hogar es la tierra, la familia, la religión, el género, la comunidad nacional imaginada… El hogar puede estar en todas partes porque lo conforman todos los elementos que definen la identidad del individuo y la comunidad. El hogar es, pues, un concepto subjetivo, ya que la identidad depende de la perspectiva que se tome”.

Con esta premisa, en su evento del 20 de abril de 2018, el proyecto Home nos incitaba a reflexionar sobre el hogar, la identidad, y su realidad flexible y mutable, mediante la exposición de diversas piezas artísticas y actividades culturales. Todo a partir de los refugiados palestinos, un colectivo que entre otras cuestiones ha de enfrentarse a la lucha por la preservación de su identidad, su hogar.

Desde HOME se definen como “ un proyecto benéfico enfocado a los refugiados palestinos del campamento de Shatila y a través de una organización concreta del campamento (Majd del Korom)”. Afirman que sus objetivos “[…]han sido discretos. En lo posible, crear consciencia y dar a conocer las terribles condiciones de vida dentro de Shatila, al mismo tiempo que acercarnos a los más jóvenes del campamento a través de un proyecto cultural y de creatividad artística”.

En cuanto a la cantidad recaudada servirá, como ellos mismos explican en su web, para que la ONG Majd del Korom, que organiza actividades culturales, talleres y espacios de creación artística y libre en el campo de refugiados de Shatila, desarrolle un nuevo proyecto con el fin de reivindicar y seguir modelando la identidad de las personas palestinas.

Como hemos mencionado, MENAnalisis tuvo el placer de asistir al evento, formando parte del proceso de reflexión sobre aquello que llamamos hogar. La primera obra en la que fijamos nuestra mirada fueron las instantáneas del fotógrafo Agostino Amato sobre la vida en Kobane, la población kurda situada en el lado sirio de la frontera con Turquía después de la expulsión del autodenominado Estado Islámico. Llama la atención observar cómo la destrucción presente en los edificios y calles, y que esta no suponga un freno para todos aquellos residentes que se habían quedado o que deciden volver a su hogar, para reconstruirlo, vivir y educar a las nuevas generaciones [imágenes 1 y 2]. Justo al lado nos encontramos con la obra de Mira Chelala, harapos reciclados y diseñados que recrean las texturas y los colores de los muros de Beirut, en los que la guerra –las balas, el fuego, la artillería− dejó su huella [imágenes 3 y 4]. La artista consigue transportarnos a aquella época oscura del Líbano, en la que la guerra indudablemente marcó y reformuló el hogar y por tanto la identidad de los que la sufrieron.

FOTOGRAFÍA 1
FOTOGRAFÍA 2

En otro espacio de la Nau Bostik, una combinación de esculturas de arcilla y fotografía de la artista Melle Skärfstad consiguen evocarnos la fragilidad del cuerpo humano, y sus infinitas interpretaciones –especialmente sobre el cuerpo femenino –  [imágenes 5 y 6]. A la derecha, una muestra de la serie fotográfica –que incluye un foto-film que se proyectó al final del evento− “I am 14” de la fotógrafa Benedicte  Vanderreydt, nos muestra las semejanzas y diferencias de la vida adolescente de tres chicas de origen distinto –Bélgica, Congo y Palestina− que miran directo a la cámara, como si de un espejo se tratara [imágenes 7, 8 y 9]. Y justo al lado de esta última pieza, nos espera la actividad más aclamada. Se trata de una propuesta de realidad virtual interactiva en la que nos adentramos en una parte, por desgracia habitual, de la vida del percibido como inmigrante: el racismo de aquellos que se consideran los autóctonos, que se transforma en prejuicios, discriminación laboral o agresiones.

Por último, no podemos ignorar la música, otro de los aspectos fundamentales que crean y transforman nuestra identidad. En este caso, en el evento nos acompañaron el fantástico grupo de instrumentistas de cuerda Cordaire Ensemble [imagen 11], el DJ Nabil Saffouri, y los cantautores y guitarristas Davy Lyons [imagen 12] y Rasha Nahas [imagen 13].

No nos queda si no dar la enhorabuena a Elisabet Saffouri y Firas Safieddine por haber elaborado el proyecto HOME, y haber organizado el evento con el mismo nombre. Una muy buena experiencia que invita a reflexionar sobre los distintos factores que juegan en el proceso de construcción de identidades, un trabajo que  ha dado sus frutos, y contribuirá en la tan necesaria reivindicación de la identidad de los refugiados palestinos. Como la propia Elisabet Saffouri apunta “solamente el no hacer nada lleva al fracaso”.

Bibliografía esencial:

Ayestaran,M., 2008. Sabra y Shatila, mikelayestaran.com, 16 septiembre. Disponible en: http://www.mikelayestaran.com/sabra-y-shatila/ [Consultado 5 mayo 2018].

Benatti, B., y  Kattan, S.R., 2017. The Entangled History of a Refugee Camp. Actors, programs and urban spaces in Nahr el Bared 1949-2016 [Tesis Doctoral].  Milán: Politecnico di Milano. Disponible en: https://www.politesi.polimi.it/handle/10589/134250 [Consultado 3 mayo 2018].

Cohen, S., 2010. Israel’s Assymmetric Wars, New York: Palgrave MacMillan

Shahid, L., 2002. The Sabra and Shatila Massacres: Eye-Witness Reports, Journal of Palestine Studies, Vol. 32, Núm. 1 (Otoño 2002), pp. 36-58, DOI: 10.1525/jps.2002.32.1.36

UNRWA, s.f. Shatila camp, UNRWA. Disponible en: https://www.unrwa.org/where-we-work/lebanon/shatila-camp [Consultado 3 mayo 2018]

Vidal, M., 2017. Palestinian refugees use street art to keep hope alive, Middle East Eye, 14 septiembre. Disponible en: http://www.middleeasteye.net/in-depth/features/palestinian-artists-fight-against-effacement-refugee-camps-lebanon-1853516309 [Consultado 5 mayo 2018].

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La cuestión kurda en Turquía: Un conflicto interminable

La cuestión kurda en Turquía: Un conflicto interminable

PARTE I: ORÍGENES DEL CONFLICTO Y EVOLUCIÓN HASTA EL NACIMIENTO DEL PKK

Por Xavier Mojal

El presente texto forma parte de una serie de tres artículos sobre la cuestión kurda en Turquía con la que intentaremos comprender las razones por las que el conflicto se ha alargado hasta nuestros días, volviéndose cada vez más complejo al tiempo que los agravios se acumulan, y sin la esperanza de una solución pacífica y efectiva a medio plazo.

En esta primera parte iremos a los orígenes del conflicto turco-kurdo, y repasaremos su evolución hasta el surgimiento del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, más conocido por su acrónimo en kurdo PKK. Una mirada histórica que pone el foco sobre la evolución de la identidad y el nacionalismo en un período tan convulso como fueron las últimas décadas del Imperio Otomano y las primeras de la República de Turquía.

Los kurdos de Siria, la última ramificación del conflicto

Durante los últimos años, en Siria hemos sido testigos de la lucha de un grupo armado, predominantemente kurdo, para expulsar del norte del país al autodenominado “Estado Islámico” (EI). Las Fuerzas de Protección Popular (YPG), apoyadas por los EEUU en especial desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, consiguieron expulsar a los “yihadistas” de Al Raqa, su feudo, el pasado verano.

La mayor parte del territorio bajo las YPG ha demostrado gozar de una cierta paz y estabilidad, un oasis dentro del caos sirio. No obstante, asistimos en el mes de marzo a la derrota de estas milicias en Afrín, el cantón kurdo noroccidental de Siria, ante el avance del poderoso ejército turco y de las milicias sirias predominantemente árabes del Ejército Libre de Siria apoyadas por Turquía. Pero bastante antes de esta ofensiva militar turca, irónicamente apodada como Operación Rama de Olivo, Turquía ya había lanzado otra operación militar para frenar la expansión de las milicias kurdas a lo largo del norte de Siria. Esto sucedía el verano de 2016, cuando este país inició su Operación Escudo del Éufrates en Yarablús –entre Afrin y el resto de territorio kurdo−, justificándola por la presencia del EI que sin embargo hasta entonces había tolerado en cierta forma.

El territorio marcado en verde oscuro en la parte superior de la imagen corresponde con el territorio tomado por Turquía a raíz de la operación Escudo del Éufrates. En amarillo vemos a los territorios bajo control kurdo.

Fuente: https://syria.liveuamap.com/

En esta imagen se puede observar el control territorial turco, marcado en verde oscuro, después de la toma de la mayor parte de la región de Afrín. Comparado con la imagen de la izquierda, vemos como el control kurdo (amarillo) pasa a limitarse a una menor bolsa de resistencia al este de la ciudad de Afrin norte de Alepo, y al vasto territorio al oeste de Yarablús.

Fuente: https://syria.liveuamap.com/

Pero, ¿de dónde viene esta obsesión, por parte del gobierno y también buena parte de la sociedad turca, por acabar con este “autogobierno” kurdo? La justificación oficial de Turquía pasa por equiparar a las YPG con el PKK, la guerrilla más numerosa de Oriente Medio, enfrentada al Estado turco prácticamente desde su fundación en los años ochenta. Los vínculos de las YPG con el PKK son claros, no sólo por la defensa de un mismo ideario político –el llamado confederalismo democrático del líder encarcelado del PKK Öcalan−, sino también por los lazos existentes entre los cuadros militares de ambos. También es cierto que las YPG han hecho un gran esfuerzo para tratar de desvincularse del PKK, así como mantener su lucha y programa político en Siria separado de aquel del PKK en Turquía. A partir de aquí, el gobierno y la mayoría de medios turcos han generado un discurso en el que se ha tratado a las YPG y a su extenso control territorial y militar en el norte de Siria como una amenaza a la seguridad de Turquía. Para corroborar esta idea se ha recurrido, en buena parte, a hechos distorsionados o no confirmados. Si bien existen correas de transmisión de un conflicto a otro (del kurdo-sirio hacia el kurdo-turco), como quedó demostrado en 2015 tras el fracaso del proceso de paz entre el Estado turco y el PKK, es probable que la invasión de Afrín y las posibles operaciones militares que están por venir al resto de territorio sirio bajo control kurdo no hagan más que generar un recrudecimiento mayor del conflicto en tierras turcas, aunque de momento no haya sido así por, entre otras cosas, la estrategia del PKK de separar su lucha de la de las YPG. Y es que, sin ir más lejos, la retórica nacionalista turca y la represión contra los kurdos siempre han sido recetas efectivas para movilizar a una gran parte del electorado turco. Como muestra de ello, la diferencia de votos para el partido islamonacionalista turco AKP –cuyo líder es el actual presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan− de casi 9 puntos porcentuales entre las elecciones legislativas de junio de 2015 (40,9%) y la repetición de éstas en noviembre de 2015 (49,5%), dos momentos separados por el fracaso definitivo del proceso de paz entre el estado turco y el PKK y la reanudación de las hostilidades.

De todos modos, para entender la compleja actualidad del conflicto, es imprescindible remontarse al pasado, y entender así que la semilla del mismo se encuentra en el modelo ideológico que Turquía adoptó en su fundación como república moderna, secular y nacionalista.

Orígenes de la cuestión kurda en Turquía: el período otomano

Los kurdos conforman un grupo étnico de 36 a 45 millones de personas repartidos principalmente entre los estados turco, iraquí, sirio e iraní, de los cuales Turquía alberga hasta 20 millones. Siguiendo la definición de Michael E. Brown, por grupo étnico entendemos una comunidad de personas vinculadas por una cultura –una combinación flexible de lengua, religión, costumbres, instituciones, leyes, entre otras−, pasado histórico –real o mitificado− y ascendencia comunes, un sentimiento de pertenencia a un territorio concreto –poblado o no− y la concienciación de su propia existencia como comunidad diferenciada. Así, los kurdos comparten unos hechos culturales diferenciales –el uso de la lengua kurda, la religión islámica (la mayoría), costumbres determinadas, la creación (o la pretensión de hacerlo) de instituciones propias en diversos momentos de la historia −, un sentimiento de pertenencia a un territorio predominantemente kurdo al que llaman Kurdistán, la propia afirmación de conformar un pueblo distinto (al turco, árabe, iraní) y una historia y ascendencia común de orígenes inciertos pero cuyo comienzo se suele situar a partir de la conquista árabe de la histórica Mesopotamia en el año 637. 

La historia de los kurdos, desde entonces caracterizada por episodios de desigual rebelión, sumisión o cooperación de sus distintos núcleos tribales respecto a los gobiernos centrales (árabes, persas o turcos) no adquiere importancia para nuestro objeto de estudio hasta las postrimerías del Imperio Otomano. Es entonces cuando la identidad nacional kurda se conforma como tal al mismo tiempo que las identidades nacionales árabe y turca –en el contexto otomano- pasan por el mismo proceso; es el momento histórico marcado por el auge de los nacionalismos.

Mapa que muestra la distribución de la población kurda en Turquía, Siria, Irak e Irán        Fuente: mapa interactivo de Council on Foreign Relations el mayo de 2018, https://www.cfr.org/interactives/time-kurds#!/#multinational-heritage

Antes de intentar comprender por qué los árabes, turcos y kurdos adoptaron una identidad basada en la etnicidad, es necesario entender que el factor principal de identidad en la sociedad otomana era la religión. De hecho, la división de la sociedad en distintos grupos según el eje religioso era el fundamento básico del sistema de los millet del Imperio Otomano. Dicho sistema garantizaba la autonomía de las comunidades no musulmanas a la vez que aseguraba un control indirecto del Imperio sobre éstas a través de líderes religiosos que actuaban como intermediarios, a cambio de la imposición de impuestos adicionales y obediencia administrativa. En este contexto, la identidad de los kurdos, a pesar de conformar un grupo étnico-lingüístico propio, estaba marcada por la religión, así como también por los vínculos familiares y tribales. Los kurdos, al ser mayoritariamente musulmanes sunníes, formaban parte de la umma o sociedad islámica del Imperio Otomano junto con árabes, turcos y otras minorías. A pesar de esto, la compleja estructura administrativa otomana no se basaba únicamente en el sistema de los millet; en el caso concreto de los territorios predominantemente kurdos –hoy, el este de Turquía y norte de Irak−, éstos tomaron forma de principados o jefaturas con distintos grados de autonomía y privilegios especiales, a partir de su anexión por parte de los otomanos del control del Irán Safavid en el siglo XVI. Ésta fue la manera de premiar a los kurdos por haberse alineado con el Sultán, considerado menos centralista que el Shah persa del momento, pero también de asegurar la protección de la frontera oriental.

Las reformas centralizadoras y modernizadoras en el seno del Imperio Otomano a partir del siglo XIX, planteadas con el objetivo de garantizar la supervivencia de un Estado en retroceso, no sólo en cuanto a dominio militar y territorial −a destacar las derrotas del Imperio Otomano ante Rusia el siglo XVIII, culminando en la pérdida de Crimea, y ya en el siglo XIX la consecución de las independencias de los países cristianos Grecia, Serbia, Rumanía y Bulgaria− sino también en lo económico y comercial, acabaron con el sistema de emiratos feudales instaurado en los territorios kurdos. No obstante, y a pesar del conjunto de revueltas que acaecieron de forma descoordinada e irregular a lo largo del siglo lideradas por jefes tribales kurdos, el vacío de poder tras la abolición de los emiratos favoreció el ascenso de los jeques o líderes de las cofradías religiosas kurdas, mientras que los jefes tribales mantuvieron parte de sus poderes locales. El caso es que, incluso bajo la imposición de las reformas conocidas como Tanzimat en la segunda mitad del siglo XIX, y a pesar de las constantes luchas y encuentros con el poder establecido otomano, el sistema sociopolítico kurdo de características tribales y con privilegios especiales se mantuvo en menor o mayor grado hasta bien entrado el siglo XX. Durante los años de la primera guerra mundial una parte importante de los kurdos participaron activamente en el Genocidio Armenio y en las campañas militares lideradas por el posterior padre de la nación turca, Mustafa Kemal, en la conocida como Guerra de la Independencia turca, para expulsar las tropas de los países occidentales ocupantes después de la firma del tratado de Sèvres. Los kurdos, junto con otras minorías musulmanas, se alinearon con los nacionalistas turcos ya que éstos fueron muy hábiles en el uso de un discurso islámico que movilizaba a una población étnicamente diversa contra los países ocupantes cristianos. También influyeron otros factores, como la presencia de tropas extranjeras y la adjudicación de tierras al futuro estado de Armenia según el tratado de Sèvres.

La transición a la República de Turquía: asimilación, rebelión y represión

La realidad se presentó distinta una vez que las fuerzas occidentales fueron expulsadas del país, el sultanato abolido, y los nacionalistas turcos tomasen el poder para fundar una república basada en los principios kemalistas: republicanismo, populismo, laicismo, revolucionismo (reformismo), nacionalismo y estatismo. Y es que como explicaba Andrew Mango, Mustafa Kemal, durante los años anteriores a la creación de la República turca (1923) reconocía la kurdicidad en las regiones orientales, incluso usando el término Kurdistán (posteriormente proscrito), y abogaba por la creación de gobiernos autónomos con los que los kurdos se sintiesen cómodos dentro del nuevo estado. No obstante, una vez la nueva república fue formada, bajo las ventajosas condiciones del tratado de Lausanne, el presidente Mustafa Kemal entendió que para lograr construir una república moderna y secular necesitaba acaparar el poder absoluto, y en consecuencia la concesión de cualquier tipo de autonomía a los kurdos, considerados como atrasados, sería un obstáculo para dicho objetivo.

 

El nacionalismo turco que se impuso en la ideología oficial del estado, aparentemente cívico −en el que todos los ciudadanos de Turquía se reconocían como iguales−, era en realidad fuertemente etnicista. Turquía se constituía como un estado-nación en el que, para mantenerse unido e inquebrantable, la identidad de la etnia mayoritaria –la turquicidad− se debía imponer a las minorías, forzadas a ser asimiladas. En la práctica esto se tradujo, a partir de 1924, en la prohibición de la lengua kurda, las escuelas, asociaciones y publicaciones kurdas, así como las cofradías religiosas, que suponían verdaderos ejes vertebradores de la sociedad kurda. Es en este contexto de revolución cultural y políticas asimilacionistas del estado turco cuando, paradójicamente, el sentimiento nacional kurdo se unificó gradualmente pasando la etnia a ser el factor principal de movilización. Junto a este proceso, el nacionalismo kurdo se transformó y expandió: el nacionalismo kurdo original, más bien un movimiento cultural de élites intelectuales urbanas, adoptó reivindicaciones políticas radicales y se expandió hacia las clases sociales inferiores del Kurdistán.

Fotografía de Mustafa Kemal Atatürk, tomada en Ankara el 1931. Obtenida del archivo fotográfico de la página oficial de la Presidencia de Turquía

El nacionalismo kurdo de los años 20 y 30, cada vez más etnicizado, se caracterizaba también por sus reivindicaciones islamistas ante las draconianas medidas secularizantes de la nueva república. Distintos líderes nacionalistas kurdos se sucedieron en la apuesta por rebeliones violentas que pudieran subvertir el orden establecido y expulsar a las autoridades turcas de territorio kurdo. Entre ellas, las más conocidas fueron la revuelta del jeque Saïd (1925), la revuelta del monte Ararat (1927-31) y la de Dersim (1936-38). La respuesta militarizada del gobierno turco fue en cada una de ellas más brutal e implacable. Además de la militarización de las regiones orientales, desde el gobierno se pretendió también modificar su realidad demográfica –y diluir las ‘fronteras étnicas’ del Kurdistán− a través de deportaciones de kurdos y repoblación con turcos. En Dersim, el último lugar en Turquía donde el poder central no había conseguido establecer su control, el gobierno ejecutó una política de tierra quemada que significó el punto y final de un período de resistencias tribales infructuosas.

Habría que esperar hasta la década de los 70 para que el nacionalismo kurdo en Turquía resurgiera, con una nueva generación de jóvenes influenciados por los sucesos acaecidos en el vecino Kurdistán iraquí –las revueltas kurdas lideradas por el guerrillero Mustafa Barzani− y por las ideas marxistas revolucionarias. Una nueva fase del nacionalismo kurdo que se asentaría con la fundación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en 1978.

EN LA PRÓXIMA ENTREGA

Repasaremos el período desde la fundación del PKK hasta 2013, fijándonos en el contexto histórico y social en el que surgió, su evolución tanto a nivel ideológico como organizativo, así como la respuesta del estado turco.

BIBLIOGRAFÍA:

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Bozarslan, H., 2009. Conflit kurde: le brasier oublié du Moyen-Orient. Paris : Editions Autrement.

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LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: TERRITORIO

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: TERRITORIO

Por Airy Domínguez

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El presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma sus recursos – territorial; ideológico y de la violencia – en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

Como adelanta el propio enunciado, esta primera entrega se centra en el poder territorial, entendiendo el territorio como un recurso en manos de la organización que le permitió aumentar su poder. Un recurso cuya fuerza e importancia han sido reflejadas en Dabiq a través de tres ejes fundamentales, a saber, las ansias expansionistas del grupo, su carácter global y geoestratégico, y la respuesta que la posesión de territorio por parte del grupo genera en Occidente – ya sean discursos o acciones –.

El territorio como símbolo de poder y de las ansias expansionistas del EI

El recurso territorial se refleja fundamentalmente mediante la exposición del territorio bajo control del Califato y, por tanto, de los avances y conquistas territoriales del grupo (Domínguez, 2017: 22). En este sentido, la primera entrega de DabiqEl retorno del Califato, va a hacer del territorio un tema central. Las primeras páginas hacen referencia al establecimiento del Califato a partir de un hadiz en el que se relata la batalla final con los cristianos – Occidente –. Este se enlaza con las palabras de Zarqawi refiriéndose a su anticipación de la expansión de la yihad de Iraq en ash-Sham – Siria histórica –, y alertando de que “[t]he spark has been lit here in Iraq, and its heat – by Allah’s permission – armies in Dabiq […]” (Dabiq 1, 2014: 3). A continuación, advierten que de acuerdo con el hadiz, Dabiq – actualmente bajo los Sahwat[1] respaldados por los cruzados – jugará un papel histórico en las batallas que guiarán a la conquista de “Constantinopla y Roma”[2]. Además, señalan la cercanía del frente de guerra contra el Califato en la zona (Dabiq 1, 2014: 4 y 5).

Asimismo, en su primera entrega, Dabiq dedica desde la página 26 hasta la 40 a ofrecer una explicación del mapa de los que designa como muyahidines, su crecimiento y expansión gracias a Alá, así como su intención de unificación. Ello lo vincula con la necesidad de matar a quien no reconozca el Califato.  

Sin embargo, el EI no sólo hace eco del territorio bajo su control, sino que expresa sus intenciones expansionistas. En este sentido, en la quinta entrega, Manteniéndose y expandiéndose, afirman que “[t]he flag of Khilāfah [Caliphate] will rise over Makkah and al-Madīnah, even if the apostates and hypocrites despise such” (Dabiq 5: 3). Además, en manifiestan la responsabilidad de USA en su crecimiento y expansión, afirmando que el dinero invertido en ataques aéreos sobre Irak y Siria ha supuesto la expansión y consolidación del EI (Dabiq 5, 2014: 36). Aseguran que “[w]ith every kāfir that is enlisted to fight the Islamic State, every bomb that is dropped onto the homes of its people, every lie that is circulated against it by the international media, and every coin that is spent to try to halt its advance, the Khilāfah [Caliphate] and its mujāhidīn only grow stronger, more determined and more desafiant” (Dabiq 5, 2014:13).

Las diversas entregas Dabiq cuentan con una parte reservada a la exposición de los avances militares. Por ejemplo, en el número 4 los avances más importantes que se mencionan y explican son el establecimiento de Wilayat al-Furat en Siria y Wilayat al-Fallujah en Iraq (Dabiq 4:18-20). Junto a ello se tratan otros como la liberación de la base aérea de Tabaqah en Wilayat ar-Raqqah (Dabiq 4: 23), o el avance sobre Jarablus, Sirrin y Tal Abyad, hacia la ciudad fronteriza siria de ‘Ayn al-Islamtras (Dabiq 4:25), entre otros. En la siguiente entrega vanaglorian en la Liberación de Wilayat Al-Anba, la “dureza” de las luchas en zonas como Amiriyyat al-Fallujah, y el asalto y captura de puntos estratégicos e instalaciones militares como el Regimiento de Albu ‘Ithah (Dabiq 5:10). Por su parte, una de las “liberaciones” destacadas en la sexta entrega es la de Biji (Dabiq 6: 32 y 33), al norte de Bagdad. Junto a ella se habla de la consolidación de Wilayat Barqah y de distintas acciones en nuevos wilayat (Dabiq 6: 28-30). Y así en los sucesivos números[3], donde aparece incluso una sección específica referida como Una selección de operaciones militares[4].

El EI concibe el territorio como recurso de poder y así lo expone en su comunicación. En este sentido, las conquistas no son únicamente tratadas en clave territorial, sino estratégica, lo que permite mostrar un mayor poder. Un ejemplo lo encontramos en la explicación de la captura de la base del 4º Regimiento en Wilayat Shamal (Baghdad). Este es considerado un punto de especial importancia por conectar cuatro wilayat (Shamal Baghdad y Salahuddin, con al-Anbar y al- Fallujah). Una conquista que afirman les permite romper la principal ruta Safawi desde Bagdad a través de al-Anbar (Dabiq 9: 29)[5].

Otro ejemplo lo encontramos a partir de la entrevista a Shaykh Abu Ibrahim al-Hanif, el emir de los soldados del Califato en Bengal. En ella el entrevistado explica su emplazamiento en el lado oriental de la India y el de Wilayat Khurasan en el lado occidental, con lo que se destaca la importancia estratégica que supone para el grupo estar allí. Junto a ello, se defiende que tener una base importante allí “[…] will facilitate performing guerilla attacks inside India simultaneously from both sides and facilitate creating a condition of tawahhush in India along with the help of the existing local mujāhidīn there, bi idnillāh, until the soldiers of the Khilāfah are able to enter with a conventional army and completely liberate the region from the mushrikīn, after first getting rid of the ‘Pakistani’ and ‘Afghani’ regimes, inshā’allāh” (Dabiq 14: 63). Presentan también la fuerza territorial del grupo cuando el entrevistado afirma que “[b]y the grace of Allah, we are able to connect and cooperate with the mujāhidīn in the various wilāyāt of the Khilāfah, including the brothers in Wilāyat Khurāsān, walham-dulillāh. Indeed, the Jamā’ah of the Muslims, represented by the present khilāfah, is like a single body in which the different body parts work together with a single head” (Dabiq 14: 65).

Las alianzas como exposición de su carácter global

Uno de los recursos más empleados por el grupo para demostrar la importancia y el alcance de su recurso territorial, es la publicitación de los juramentos de lealtad ejercidos por distintos grupos. Cuestión que le permite promocionar su carácter global (Domínguez, 2017: 24). En este sentido, informan de la larga trayectoria de estos juramentos, notifican la aceptación de bay’at de diversos grupos e individuos, etc. (Dabiq 5: 24)[6]. Así, entre otros, anuncian los juramentos de lealtad pronunciados en Argelia, Sudán, Indonesia, Filipinas, Waziristan (Dabiq 2, 2014: 26), y el juramento de fidelidad de Ansar Al-Islam (Dabiq 4, 2014: 21 y 22). Por otra parte, informan del anuncio oficial de la expansión de EI en la Península Arábiga, Yemen, la Península del Sinaí, Libia y Argelia, así como del juramento de África occidental (Dabiq 8, 2015: 14). En entregas posteriores se tratan La declaración de Wilayat al-Qawqaz (el Cáucaso), y el juramento de fidelidad de los mujahid en el Caúcaso[7].

La importancia de estas conquistas es maximizada en la comunicación a través de su vinculación con la respuesta de actores externos citándose, entre otros, el aumento de la severidad en los medios de distintos países (Dabiq 5, 2014: 27). Además, dicha expansión se presenta como una ventaja estratégica debido a la cercanía de los países (Dabiq 5, 2014: 32) al tiempo que se muestra como beneficiosa a nivel de recursos (Dabiq 5, 2014: 25).

El territorio como herramienta contra sus enemigos

El recurso del territorio permite al grupo dinamitar en cierto modo a EEUU y otros enemigos, su economía y sus actuaciones, al menos ante sus lectores. Aquí, el petróleo se muestra como una de las líneas centrales. En este sentido, bajo la firma del periodista secuestrado John Cantlie afirman que “[…] the military actions of the Islamic State have further put the squeeze on the American oil monopoly by attacking, harassing, and taking over the oil supply in lands they have expanded into”. A continuación, se explica el posicionamiento de Iraq como segundo mayor productor, tras Arabia Saudí, y cómo las conquistas del EI lo han alterado, al igual que ha ocurrido en Libia y Nigeria. Así, Cantlie afirma que “[i]n a panic to stop the situation from getting worse, America has invested billions into their own oil and gas drilling programs, making them now the largest oil producer in the world at 11 million barrels per day and entering into an oil price war with their Saudi friends” (Dabiq 6: 61).

Por otra parte, en el artículo La tormenta perfecta, John Cantlie explica los territorios en los que el EI se encuentra presente afirmando que “[w]hat started as the most explosive Islamic ‘group’ in the modern world has rapidly evolved into the most explosive Islamic movement the modern world has ever seen. Nothing on this scale has happened this big or this quick before” (Dabiq 9: 74). Se refiere a continuación a la presencia del EI en franjas importantes de Pakistán, Nigeria, Libia, Yemen y la Península del Sinaí, al tiempo que destaca los avances en Nigeria ante un ejército nacional aparentemente agotado (Dabiq 9: 74-75).

Recurso a voces occidentales

Al igual que ocurre con el afán del grupo por demostrar su control sobre otros recursos, en el caso del territorio el EI recurre a identidades occidentales con el fin de reforzar y dar veracidad a su discurso. En este sentido, en la sección En palabras del enemigo recurre, entre otros, a John McCain quien refuta la ingente cantidad de territorio en manos del grupo al afirmar que posee en torno a un tercio de Iraq, al tiempo que destaca  el control armamentístico del EI y su fuerza (Dabiq 2: 32).

Otra de las voces seleccionadas será la del periodista británico Patrick Cockburn. Esta se utiliza para reflejar, basándose sus palabras, la gran extensión de territorio que poseen, su fuerza y lo que ello supone en términos de poder, otorgando de este modo veracidad a su magnitud. Cockburn afirma que “Isis is surviving attempts to defeat it and holds about the same amount of territory in Iraq and Syria – an area larger than Great Britain – as it did at the end of its blitzkrieg offensives last year. Its enemies are numerous, but disunited and without a common plan. Neither the Iraqi nor the Syrian armies, its chief military opponents, are strong enough to over-run the jihadi state” (Dabiq 7: 52). De igual modo, se plasman las palabras de Rick Santorum en las que afirma que “[a]s long as they hold ground and continue to expand that ground, more and more will come” (Dabiq 8, 2015: 57).

Junto a los anteriores, destaca la redifusión en la sección En palabras del enemigo del artículo El Estado islámico está ganando, Estados Unidos pronto deberá recurrir a su última opción de Michael Scheuer – ex jefe de la “Bin Laden Issue Station” de la CIA – publicado el 8 de agosto de 2015. En este se afirma la aparente existencia de tres cabezas marítimas regionales. Con ello Scheuer se refiere, en primer lugar, a los Balcanes, donde ISIS contaría con una fuerte presencia en Bosnia, Kosovo y Albania. Asimismo, alerta de su presencia en el resto de Estados y de lo que su crecimiento en la zona podría suponer en términos de acceso a la UE. El segundo punto sería Libia, donde pese a la resistencia local se auguran avances hacia Argelia, Marruecos, Mauritania y Sudán. Junto a ello se menciona el acceso transfronterizo que brinda a Níger y Chad, y lo que ello supone en términos de militantes. En tercer y último lugar, el autor se refiere a Afganistán, informando de un anunciado despliegue en más de la mitad de sus provincias, así como de su consideración como un punto clave por los yihadistas para su expansión y finalización del Califato debido, entre otras cuestiones, a su posición y riqueza mineral (Dabiq 11: 57).

En este mismo artículo, se defiende que “[…] IS currently has the beginning of opportunities to establish its presence at four of the world’s most important maritime choke-points” (Dabiq 11: 58). Entre ellos estaría la entrada al estrecho de Babel-Mandab, en el extremo sur del Mar Rojo; el Canal de Suez; el Estrecho de Malaca; y el Estrecho de Gibraltar (Dabiq 11: 58).

En definitiva, como se ha expuesto a lo largo del presente artículo, el territorio ha sido un recurso que ha permitido al EI aumentar su poder, cuestión que se ha visto reforzada gracias a una meditada estrategia mediática. Aquí, Dabiq ha servido para que el grupo refleje en el globalizado escenario de la red – a través del recurso territorial – tanto su poder como sus ansias expansionistas, sus alianzas, su alcance global, y su carácter de amenaza frente a quien considera sus enemigos. Una idea que no sólo fue difundida durante su periodo de expansión, sino que ha quedado registrada debido a la estrategia de propaganda y comunicación desarrollada.

NOTAS:

[1] “Al principio, la malvada Coalición Sahwah en Shām consistía en ‘Jaysh al-Mujāhidīn’, ‘Frente Islámico’, ‘Jabhat uwār Sūriyā’, el Ejército Sirio Libre y el frente Jawlānī. Después Alá bendijo ash-Shām y a su pueblo repeliendo e invirtiendo el complot de la Coalición de Sahwah y concediendo a la autoridad del Estado Islámico en la tierra bendita de Shām y fortaleciendo su religión – la religión del alegre guerrero – en ar-Raqqah, al-Barakah , Al-Khayr, Halab, Hims, y en otros lugares. En las conquistas se expandió en el este, por lo tanto ‘Irāq fue liberado en Mosul, al-Anbar, al-Fallūjah, Salāhuddīn, Karkūk y otros lugares” (Dabiq 10, 2015: 51).

[2] Término con el que se refieren a los “cruzados”.

[3] En la séptima entrega dedican dos páginas a explicar las grandes operaciones desplegadas en Libia y el Sinaí (Dabiq 7: 40 y 41). Entre otros, se trata el avance a través de África Occidental y la lucha con los cruzados que redoblan esfuerzos en la zona (Dabiq 8: 16), destacando los casos de Chad, Níger y Camerún. Junto a estos temas centrales, se refieren a Libia y su presencia en la zona, llamando a la hijrah en dichas tierras, especialmente para quienes no puedan ir a Siria – africanos fundamentalmente – (Dabiq 8: 26). Asimismo, anuncian la creación de dos nuevos wilayat en Iraq tras la reestructuración administrativa de las zonas sur y oeste de Mosul. Se refieren, por un lado, a Wilayat al-Jazirah, que cubre las zonas de Sinjar, Tal ‘Abtah, al-Mahlabiyyah, Tal ‘Afar, Zummar, y Ba’aj, entre otros, y, por otro, a Wilayat Dijlah, que engloba las zonas de Qayyarah, Sharqat, al-Hadr, az-Zab, y Hammam al-‘Alil, junto otras áreas al sur de Mosul (Dabiq 8: 27). Entre los avances relatados en este número se encuentran la liberación de al-Qaryatayn (Wilayat Dimashq); la reafirmación del control sobre parte importante de la ciudad de Biji (Wilayat Salahuddin); y el importante avance en las afueras de Halab (Wilayat Halab) (Dabiq 11: 28-30).

[4] Esta aparece, por ejemplo, en Dabiq 12 donde se hace referencia a la toma de control de diferentes puntos. Tal es el caso de la toma de la base militar aérea de Dayr az-Zawr y zonas de la vecindad, incluyendo las granjas de Abul-Walid, Buyut ad-Dughaym, Dashmat Hamad, y la fábrica de Zanubiya (Wilayat al-Khayr). Junto a ello se informa de la captura de las regiones de al-Hurrah, Tall Sha’ir, y Mazari’ Susiyan; de una fábrica de cemento; de una pequeña prisión juvenil; de los pueblos de Fafin, Tall Qarrah, Tall Susin, y Kafr Qaris; y de dos casas de almacenaje en Tall Susin diseñadas para luchar contra el EI (Wilayat Halab). Por último, informan del asalto y captura de diecisiete importantes puestos de control Nusayri a lo largo de la ruta de suministro del régimen a la ciudad de Halab entre las regiones de Athriya y Khanasir, lo que defienden supone el corte de la ruta de abastecimiento del régimen Nusayri a la ciudad de Halab (Wilayat Hamah) (Dabiq 12: 25-28). En la misma sección, pero en el número 13, afirman haber tomado el control de las dos montañas que dominaban la ciudad de Mahin y sus depósitos militares, así como la continuación de su avance desde el oeste de la ciudad de Al Qaryatayn hacia el lado oriental de Mahin, para posteriormente tomar el control de Mahin, la aldea de Hawwarin y las colinas de’Aqabah (Wilayat Dimashq). Por otra parte, aseguran la captura de otras zonas como el barrio de as-Sina’ah en la ciudad de al-Khayr (Wilayat al-Khayr); los pueblos de Ghazal y Qurrah Kawbari (Wilayat Halab); la conquista de grandes áreas en Samarra’ Dam (Wilayat North Baghdad); y la toma total de control de la ciudad costera de Bin Jawad, al este de Sirte (Wilayat Barqah) (Dabiq 13: 14- 19). Por su parte, en el número 14 se destaca cómo coincidiendo con las batallas en Tall Abyad y Suluk, el Califato se hizo con el control de los pueblos de Umm al-Baramil, al-Mas’udiyyah, Hammam at-Turk- man, y al-Hamud (Dabiq 14: 23).

[5] Junto a esta importante victoria explican más avances al este y oeste. Entre ellos mencionan el avance en la ciudad de ar-Ramadi, la liberación de la ciudad de As-Sukhnah y la compañía de gas Najib, así como la toma de control de parte importante de la ciudad de Tadmur (Palmyra). A ello añaden la captura de un puesto de control que custodiaba el campo de gas de Al-Hayl en la carretera entre Sukhnah y Tadmur, de una parte importante del campo de gas, y del sitio de las fuerzas Nusayri dentro de la compañía de gas Arak, el cual días después resultó en la toma de control de la misma y en la “liberación” de la ciudad de Tadmur (Dabiq 9: 31 y 32). Igualmente, se habla del avance sobre la región de Yarmūk y la lucha contra la milicia de Hamas.

[6] Todos estos juramentos y avances van acompañados de una serie de imágenes que exponen, en la página 13, la celebración de la expansión del EI, mientras que en la página siguiente quedan fotografiados los baya´ha de poblaciones kurdas.

[7] En este sentido, afirman que las filas del Califato fueron reforzadas por numerosos mujahidin de la región que declararon su bay’ah a Amirul-Mu’minin (Dabiq 10: 36). Las regiones mencionadas son Kabika, Duguestán, Igushetia y Chechenia.

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Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

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