Conflicto en el Golfo Pérsico: la crisis entre Qatar y sus países vecinos

Conflicto en el Golfo Pérsico: la crisis entre Qatar y sus países vecinos

Por Youssef Bouajaj

El Emir Hamad de Qatar y el presidente de Egipto Mohamed Morsi en la reunión de la Organización para la Cooperación Islámica en 2012 // Fuente: Reuters

El conflicto entre Qatar y el eje de países vecinos compuesto por Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes, entre otros, es un ejemplo del papel que pueden jugar las noticias falsas y el hackeo de medios de comunicación para provocar tensiones entre países. A finales de mayo de 2017, la agencia de noticias estatal qatarí publicaba un mensaje del Emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Thani, donde “destacaba el papel de Irán en la región, las buenas relaciones con Israel y las simpatías con Hezbollah y Hamas”. Las autoridades qataríes denunciaron que el portal de noticias había sufrido un hackeo y que estas declaraciones eran falsas, sin embargo, Arabia Saudí y Emiratos Árabes hicieron caso omiso a las justificaciones de Qatar y dieron por buena la información.

Dos semanas después, estos países – junto con Bahréin y Egipto – sorprendían al mundo anunciando que rompían sus relaciones con Qatar, basándose para ello en acusaciones como su apoyo a grupos terroristas o su acercamiento a Irán. Para el restablecimiento de las relaciones estos países exigían a Qatar medidas como el cierre de la cadena qatarí Al Jazeera, la ruptura de las relaciones con Irán o la finalización de la cooperación militar con Turquía. Con el fin de aislar a Qatar, estos países decidieron cortar sus vías de comunicación aérea, terrestre y marítima. Desde occidente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, apoyó inicialmente el movimiento saudí acusando a Qatar de financiar al terrorismo, posiblemente como agradecimiento por la compra de armamento con valor de 110.000 millones de dólares. Por su parte, los países europeos, se han mostrado neutrales en todo momento, favorables a una solución pacífica del conflicto.

Las buenas relaciones de tanto de los países europeos como de EE.UU con Qatar son síntoma de la poca credibilidad de la denuncia, pues buena parte de las acusaciones vertidas contra Qatar no han sido demostradas, entre ellas su vinculación con grupos terroristas como el autodenominado Estado Islámico. Respecto a los vínculos entre Qatar e Irán, cabe destacar que países vecinos como Omán y Kuwait – que se han mantenido neutrales en el boicot- mantienen relaciones cordiales con Irán. De hecho, Emiratos Árabes ha sido uno de los principales socios comerciales de Irán en la última década, siendo el emirato de Dubai el más beneficiado.

El ascenso de Qatar, el enfado de Arabia Saudí

El Emir Hamad de Qatar se hizo con el poder tras un golpe de Estado contra su padre en 1995. Su voluntad de establecer una política exterior independiente a los intereses saudíes, tuvo como respuesta un intento de golpe de Estado que contó con la participación de la ciudadanía. Sin embargo, este resultaría fallido por lo que el cambio de rumbo emprendido por Qatar no se vería afectado.  

Uno de los primeros pilares de la nueva política exterior fue desarrollar la exportación de gas. Qatar comparte con Irán el yacimiento de South Pars- North Dome, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, siendo esta una de las principales razones por las cuales Qatar no mantiene una mala relación con Irán.

Junto a lo anterior, la fuerte inversión tecnológica ha permitido al país exportar gas licuado por todo el mundo. Lo anterior ha supuesto un importante desarrollo del mercado gasista, cuestión que ha sido vista con recelo por el régimen saudí, tal y como demuestran su oposición a la construcción de un gasoducto que uniera Qatar con Kuwait que pasaba por aguas saudíes y su protesta ante la construcción del gasoducto Dolphin, que en la actualidad transporta gas qatarí a Emiratos Árabes y Omán. Una postura que podría no favorecer los intereses saudís pues, según el politólogo Jean-François Seznec, la política de Arabia Saudí de boicotear la construcción de gasoductos en la región es contraproducente a sus propios intereses ya que el país necesita mucha cantidad de gas para hacer frente a la transformación económica del país.

Gráfico explicativo del recurso del gas en relación a Qatar

Otra de las fortalezas de Qatar, por tanto foco de tensiones entre este país y Arabia Saudí, ha sido el papel de Al Jazeera como medio de comunicación líder en el Mundo Árabe. Una cuestión que queda reflejada en la reacción por parte de la Casa Saud ante un documental sobre el fundador del Estado moderno saudí, Abdulaziz Ibn Saud, que provocaría la retirada del embajador de Doha, la capital de Qatar, en 2002. Una crisis que no sería resuelta hasta 2008 cuando se decidió no transmitir noticias perjudiciales para Arabia Saudí, tal y como denunciaron trabajadores de la cadena. En este contexto, para contrarrestar la hegemonía mediática de Al Jazeera, en  2003 el grupo saudí Middle East Broadcasting Center creó el canal Al-Arabiya, que en palabras de sus dirigentes, “no buscaba crear tensiones con sus países vecinos”, diferenciándose de la agenda de Al Jazeera que da voz a disidentes políticos.

Junto a estas dos fortalezas, una de las principales debilidades de Qatar es que debido a ser un país pequeño tiene dificultades para garantizar su propia seguridad. Debido a ello y ante el fuerte rechazo que generaba en sectores de la población la presencia de bases militares estadounidenses en Arabia Saudí, Qatar se ofreció para permitir su presencia.La base militar de Al Udeid, que cuenta con 10.000 efectivos, es muy importante porque coordina las operaciones aéreas de las intervenciones americanas en Oriente Medio. Pese a lo anterior, el campo militar también ha supuesto un punto de discordia entre Qatar y Arabia Saudí, pues Turquía también dispone de un base militar en suelo qatarí, algo que desagrada a las autoridades saudíes que se oponen al expansionismo militar turco en la región. En este sentido, cabe mencionar que Qatar y Turquía comparten su apoyo a los partidos islamistas y su intención de normalizar las relaciones con Irán. Así, el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, figura que ostenta el poder en el país, no ha dudado en considerar que “Turquía forma parte del triangulo del mal, junto a Irán y los partidos islamistas”.

La Primavera Islamista

El conjunto de protestas iniciadas en 2011 por todo el Mundo Árabe, conocido como “Primavera Árabe”, supuso una oportunidad de cambio y de esperanza para la población, al tiempo que una amenaza para los gobiernos autoritarios como el de Arabia Saudí. Así, ante el temor de que las protestas llegarán al país, el rey saudí Abdalá decidió hacer una fuerte inversión pública de 130.000 millones de dólares, mientras que los clérigos ofrecerían su apoyo a través de la aprobación de una fatwa que “defendía la necesidad de mantenerse unidos ante el liderazgo sabio y legítimo del rey”. Una cuestión que ayudó a la estabilidad del régimen pues ponía a los opositores como contrarios a Dios.

En cuanto al uso de la fuerza, su papel queda claramente reflejado en la violencia ejercida por parte del ejército saudí ante las protestas en Bahrein, una actuación que tenía como objetivo evitar la caída de esta monarquía y lanzar un mensaje de advertencia a la población saudí que quisiera protestar. En esta línea, la población chií del este de Arabia Saudí que reclamaba mejoras sociales, sufrió la represión de las fuerzas del Estado.

Contrariamente al caso saudí, Qatar recibió muy bien la Primavera Árabe. A diferencia de sus países vecinos, no temía el alzamiento de la población, gracias a una población autóctona pequeña que disfrutaba de una generosa distribución de la renta, lo que le permitió emprender una política exterior agresiva para ganar más influencia en la región. Aquí Al Jazeera tuvo un papel clave al actuar de vocero de la Primavera Árabe ante una gran audiencia, favoreciendo su popularización. Sin embargo, Al Jazeera no informó de la misma forma sobre todas las movilizaciones pues, por ejemplo, los sucesos en Bahréin fueron silenciados para no enfadar a las autoridades saudíes, lo que afectó a la reputación del medio.

Sería precisamente en el contexto de la Primavera Árabe cuando Qatar viraría el rumbo de su política internacional. Así, la intervención armada qatarí en Libia, apoyando a los rebeldes contrarios a Gadafi, se presentaría como un punto de inflexión en su política exterior. Se había pasado de abogar exclusivamente por medios vinculados al poder blando como la mediación y el papel de Al Jazeera, al uso de la fuerza militar. 

En este escenario, el principal punto de fricción entre Arabia Saudí y Qatar sería su relación con los actores islamistas. Las primeras elecciones producidas tras la Primavera Árabe tuvieron como resultado la victoria de los partidos islamistas, quienes aprovecharon su discurso religioso moderno, su imagen de partidos alejados del sistema, y su papel caritativo que consistía en ofrecer servicios y bienes sustituyendo a la inoperancia del Estado, para ganar el apoyo en sociedades muy creyentes. El Partido de Justicia y Desarrollo en Marruecos, el Partido Ennahda en Túnez y los Hermanos Musulmanes en Egipto, son ejemplos de partidos islamistas victoriosos.

El Gobierno qatarí no dudó en ver la victoria de los islamistas como una oportunidad para afianzar sus relaciones en la región con unos actores que estaban al alza. Así, empezó apoyar política y económicamente a los gobiernos islamistas. Aquí, cabe señalar que los vínculos entre Qatar y los Hermanos Musulmanes se remontan a los años 50, cuando se exiliaron en Qatar huyendo de la represión del dirigente egipcio Nasser, siendo los principales beneficios que ha proporcionado la presencia de los miembros de la Hermandad en Qatar, por un lado, el desarrollo de un sistema burocrático sin depender de los profesionales saudíes y, por otro, el establecimiento de relaciones con un actor muy importante en el Mundo Árabe post-Primavera Árabe.

Sin embargo, la llegada de los islamistas al poder – principalmente los Hermanos Musulmanes en Egipto – no fue bien recibida por Arabia Saudí debido a tres cuestiones fundamentales. En primer lugar, porque es un actor que tiene un discurso religioso y que puede llegar a cuestionar el liderazgo saudí en el mundo musulmán. En segundo lugar, los Hermanos Musulmanes creen en la democracia como forma para acceder al poder. Esto es un peligro para la Casa Saud, debido a que cuestiona su régimen autoritario para perpetuarse en el poder. En tercer y último lugar, el discurso de los islamistas basado en la unidad tanto de sunnitas como de chitas debilita el mensaje saudí del conflicto permanente en el seno del islam.

En línea con lo anterior, la normalización de las relaciones con Irán por parte del presidente islamista de Egipto, Mohamed Morsi, fue un factor que empeoró las relaciones con Arabia Saudí. Las elites saudíes temían que una mayor cooperación Egipto-Irán, alejara a Egipto de la influencia saudí y que sirviera de ejemplo para otros países de la zona para mejorar sus relaciones con el país persa. Para ejemplificar su malestar con el gobierno egipcio, Arabia Saudí decidió dejar de proporcionar ayuda económica, una acción especialmente perjudicial si se tiene en cuenta que Egipto depende en gran medida de este tipo de ayuda debido su mala situación económica. En palabras del profesor egipcio de la universidad Americana del Cairo, Galal Amin, Egipto sufre una crisis económica causada por la reducción de la inversión extranjera y los beneficios del turismo, que han provocado una subida drástica del precio de los alimentos y del paro. Ante dicha actuación, Qatar empezó a dar el apoyo económico que Arabia Saudí había abandonado por discrepancias con la Hermandad.

El retorno de las tensiones entre Qatar y Arabia Saudí

A finales de 2013, Qatar se encontraba en una situación complicada. El Emir Hamad, el artífice de una política exterior muy ambiciosa, abdicaba en favor de su hijo, el jeque Tamim. Además, en Egipto habían caído los Hermanos Musulmanes tras un golpe de Estado de los militares apoyados por las monarquías del Golfo. En Túnez, la oposición liberal atacaba al gobierno islamista acusándolos de serviles a Qatar, mientras que en Libia, el apoyo a los islamistas por parte de Qatar era visto por sectores del país como una dificultad para la unidad nacional.

A pesar del alto coste político del apoyo a los Hermanos Musulmanes, las elites qataríes no dejaron de apoyarlos, tanto es así que buena parte de los miembros de la Hermandad que huyeron de Egipto, acabaron en Qatar. La mencionada continuidad del apoyo de Qatar a los Hermanos Musulmanes no gustó a Arabia Saudí, pues las elites saudíes seguían temiendo que en un futuro la Hermandad volviese a convertirse en una amenaza en la región. Basándose en lo anterior y con el fin de advertir a Qatar del alto coste político de sus alianzas, en marzo de 2014, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Bahréin, decidieron retirar sus embajadores del país.

La filtración de un documento secreto publicado por la CNN, muestra los motivos de la crisis diplomática. En noviembre de 2013 se reunieron en Riad los monarcas de Arabia Saudí, Kuwait y Qatar, donde debatieron sobre temas vinculados a la seguridad de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). De la reunión se acordó el denominado acuerdo de Riad, donde destacan tres puntos. En primer lugar, la no interferencia en los asuntos internos de los países del Golfo, no ayudar a grupos de oposición y no apoyar a los medios de comunicación antagónicos (referencia a Al Jazeera). En segundo lugar, no dar apoyo a los Hermanos Musulmanes u otras organizaciones que supongan una amenaza para la seguridad de los miembros del CCG.

Gráfico explicativo de las principales relaciones políticas mantenidas por los países de Oriente Próximo // Fuente: El País

Finalmente, a principios de septiembre de 2014, Qatar tomó la decisión que reclamaban Arabia Saudí y sus aliados del CCG, pedir que figuras importantes de la Hermandad abandonaran el país. Así, en noviembre de 2014 se ponía fin a la crisis y los países del Golfo enfrentados con Qatar volvieron a enviar a sus embajadores.

La llegada al poder del rey Salman en Arabia Saudí, trajo cambios a la política exterior. Tras la pérdida de presencia de los islamistas en la región con el golpe militar en Egipto, la guerra civil en Libia y la derrota electoral en Túnez, los islamistas ya no parecían una amenaza. El principal miedo era el ascenso de Irán y su papel en las guerras de Yemen y Siria. Además, tras la crisis de 2014,Qatar parecía que había abandonado su política pro-Hermanos Musulmanes y había dejado de usar Al Jazeera para criticar a los países del CCG y Egipto. Las visitas al reino de líderes islamistas como Jaled Meshal de Hamas (Palestina),  Rashid Ghannouchi de Ennahda (Túnez) y Hammam Saeed de los Hermanos Musulmanes de Jordania, eran síntoma de que el rey Salman había iniciado una política de acercamiento a los islamistas. Sin embargo, el estallido de una nueva crisis en verano de 2017 mostró que las diferencias con Qatar no se habían resuelto. Según cuenta el Doctor Kristian Coates, la llegada de Trump a la Casa Blanca fue un factor que volvió a desencadenar el conflicto. Así, mientras que la Administración Obama había tenido una postura neutral con su relación con los países del Golfo, el Gobierno de Trump ha mantenido mejores sintonías con Arabia Saudí y Emiratos Árabes debido a que comparten puntos de vista respecto Irán y los Hermanos Musulmanes, lo que explicaría el apoyo inicial de Estados Unidos al boicot contra Qatar. Asimismo, Mohamed bin Salman ha utilizado la disputa con Qatar para consolidar su apoyo interno. Los opositores al príncipe heredero saudí corrían el riesgo de ser considerados simpatizantes con la causa qatarí, forzándolos a mostrar un apoyo incondicional al nuevo líder del país.

El fracaso del boicot contra Qatar

El boicot contra Qatar ha tenido consecuencias económicas negativas para la economía qatarí que han llevado a que el Gobierno se vea obligado a inyectar cerca de 40.000 millones de dólares en su economía, mientras que la aerolínea estatal, Qatar Airways, sufre pérdidas por culpa de la prohibición de sobrevolar el espacio aéreo de los países boicoteadores, obligando a los aviones qataríes a realizar rutas más largas y costosas. Una cuestión fundamental si tenemos en cuenta que mencionada aerolínea permite conectar Doha con las principales ciudades del mundo -fomentando el turismo, la celebración de eventos deportivos y diversificar la economía-.

Alteraciones de los aviones qataríes debido al boicot // Fuente: Al Jazeera

Pese a lo anterior, los países impulsores del boicot han fracasado, pues no han conseguido que Qatar cumpla con las medidas impuestas. La cadena Al Jazeera no ha sido clausurada, todo lo contrario, ha sido muy activa criticando el papel de Arabia Saudí y Emiratos Árabes en la guerra del Yemen, así como denunciando la muerte de civiles por culpa de sus bombardeos.

Por otro lado, también  han fracasado en el campo del aprovisionamiento. Qatar es  un país desértico que importa el 90% de sus alimentos, entrando – antes del boicot – el 40% por la frontera con Arabia Saudí. Sin embargo, para hacer frente a la crisis alimentaria, Qatar ha contado con la ayuda de nuevos socios comerciales, principalmente Pakistán, Turquía e Irán, habiendo aumentado el comercio con este último un 117%. Por lo tanto, la necesidad de buscar nuevos mercados para importar productos ha empujado al país a incrementar sus relaciones económicas con Irán.

En cuanto a Turquía, esta ha reiterado su compromiso de mantener su base militar en Qatar y pretende desplegar hasta 3000 soldados. Aquí, la presencia militar turca y de los Estados Unidos podría ser la clave por la cual Arabia Saudí y Emiratos Árabes no invadieron el país. Según The Intercept, ambos países tenían intención de lanzar una ofensiva militar, pero la mediación del ex secretario de Estado de los EE.UU, Rex Tillerson, frustró el intento de invasión.

La neutralidad de las potencias europeas y de los Estados Unidos ha sido la clave que ha permitido a Qatar salir victoriosa de la crisis. A pesar del apoyo inicial de Trump al bloqueo contra Qatar, la decisión de las autoridades qataríes de ampliar la base de Al Udeid, para que se puedan alojar familiares de los soldados, y la compra de aviones de combate con valor de 12.000 millones de dólares, han ayudado a que Estados Unidos dejara de apoyar la postura saudí y se mantuviera neutral. Asimismo, el presidente americano ha agradecido recientemente el papel de Qatar en lucha contra el terrorismo, contradiciendo sus palabras vertidas contra el Gobierno qatarí solo unos meses atrás. Aquí radica uno de los principales motivos del fracaso de los instigadores del boicot, confiar ciegamente en el apoyo de Trump. Así, tras el cambio de posición de los Estados Unidos se hizo evidente la ausencia de un plan B, lo que ha llevado a que estos países lleguen a proponer medidas un tanto incongruentes como la construcción de un canal en la frontera Qatar-Arabia Saudí, para convertir a Qatar en una isla.

Con todo, resulta difícil pensar en una solución del conflicto a corto plazo, pues Qatar no renunciará a su política exterior independiente y las principales potencias no parecen interesadas en presionar para su consecución.

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Elisabet Saffouri: El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele, pero a la vez despierta una enorme curiosidad»

Elisabet Saffouri sobre Shatila: "El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele"

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El próximo día 15 de mayo se cumplirán 70 años de la Nakba, en MENAnalisis entrevistamos a Elisabet Saffouri, abogada y economista especializada en el ámbito internacional, con experiencia de campo y vinculación personal con el campamento de refugiados palestinos de Shatila. Además, junto con Firas Safieddine, Saffouri ha elaborado el proyecto HOME destinado a preservar la identidad de los refugiados palestinos a través del arte y la cultura. En la entrevista, Saffouri nos hablará sobre el proyecto y trataremos otros temas que nos ayudarán a acercarnos a la realidad a la que han de enfrentarse los refugiados palestinos cada día desde hace más de 60 años, y al porqué de esta situación.

¿Qué es HOME y cuál es su objetivo?

HOME es un proyecto benéfico enfocado a los refugiados palestinos del campamento de Shatila y a través de una organización concreta del campamento (Majd del Korom). Lo enfocamos bajo lema “Hogar” y cómo éste influye, perfila y afianza la identidad.

Nuestros objetivos con Home han sido discretos. En lo posible, crear consciencia y dar a conocer las terribles condiciones de vida dentro del campamento de Shatila, al mismo tiempo que acercarnos a los más jóvenes del campamento a través de un proyecto cultural y de creatividad artística.

Debe de haber sido complicado organizarlo todo. ¿Cuánta gente ha participado en el proyecto y qué dificultades, así como facilidades, te has encontrado?

Ha sido muy emocionante organizar el proyecto para los que hemos participado (todos voluntarios). Aunque a lo largo del camino también se presentaron dudas y complicaciones. Pero una vez finalizado, la verdad que nos parece más fácil de lo que realmente ha sido. 

¿Qué te llevó a emprender este proyecto?

Con Shatila tengo un vínculo personal y emocional. Mi padre nació allí y aunque la familia pudo abandonar el campamento a finales de los años sesenta, otros palestinos no pudieron hacerlo nunca. Creo que es importante manifestar quiénes somos y de dónde venimos. Hoy, en Shatila ya vive la tercera o cuarta generación de refugiados y es necesario que esto se sepa.

¿Por qué Shatila? ¿Has estado allí?

La primera vez estuve de muy pequeña por lo que mis primeros recuerdos son a través de las fotografías que conservo y que he mirado muchísimas veces. Después volví con los años. El impacto fue enorme.

¿Qué puedes contarnos sobre él?

Cualquier persona que llegue a Shatila recibirá un gran impacto. El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele, pero a la vez despierta una enorme curiosidad; un espacio tan concentrado, con callejones como laberintos, edificios apretados entre sí del color más crudo del cemento y tan deteriorados… aunque el bullicio constante producido por personas que van y vienen por las calles más amplias le llena de presencia viva, de fuerza, de colorido.

Sin embargo la clave, la pregunta inmediata que debemos hacernos sobre Shatila es: ¿Por qué sigue existiendo un campamento de refugiados desde el año 1948?      

Cualquier persona que llegue a Shatila recibirá un gran impacto. El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele, pero a la vez despierta una enorme curiosidad

El enfoque hacia los refugiados desde occidente suele ser el de su caracterización como amenaza o problema ¿Cuál es tu opinión?

En Occidente hemos destruido o banalizado el sentido de la palabra “refugiados”. ¿Realmente somos el refugio para personas que lo necesitan? El refugiado lo es por necesidad, por obligación se lanza a la incertidumbre de lo desconocido; la mayoría de las veces para sobrevivir con dignidad o salvar su vida.

Y ¿cómo los vemos en el Occidente “culto” y “humanitario”? Desde las Administraciones globales con poder de decisión, como amenaza, estorbo incómodo y carga económica, todo a la vez. En cuanto a la ciudadanía… ahí cada cual debería despojarse del matiz que considere políticamente correcto y alzar su voz. Porque “los otros”, los refugiados, somos todos.  

¿Qué factores consideras como los más perjudiciales para la situación que sufren los refugiados palestinos?

El enorme desconocimiento sobre ellos y el abandono. A la palabra palestino se le ha añadido la de “refugiado” y se repite mecánicamente sin que se cuestione lo trascendental: ¿por qué son refugiados?, ¿por qué no pueden dejar de serlo si ellos lo ansían por encima de todo, y si la legislación internacional reiteradamente lo ha exigido? Los refugiados palestinos del Líbano siguen reclamando el derecho de retorno reconocido por las Naciones Unidas. La cuestión, entonces, está en por qué no se aplica.

A la palabra palestino se le ha añadido la de “refugiado” y se repite mecánicamente sin que se cuestione lo trascendental: ¿por qué son refugiados?

Hoy los refugiados palestinos no parecen estar en el foco mediático, ¿a qué crees que se debe?

Los medios convencionales van creando presencias y ausencias. Los palestinos, salvo sucesos puntuales siempre dramáticos, están desaparecidos. En estos momentos es más mediático e interesado mostrar las desgracias de Siria.

 

¿Cómo crees que se puede contribuir a la mejora de la situación de los refugiados?

Yo no me considero capacitada para responder… pero, ¿humanidad, justicia?

¿Podrías hablarnos de ejemplos que hayan contribuido positivamente a la mejora de las condiciones de vida de los refugiados?

Tampoco responderé… Pero conozco iniciativas individuales como, por ejemplo, la de la organización Majd del Korom de Shatila que de verdad ayudan a las personas más necesitadas del campamento de Chatila.

¿Después de que el evento HOME tuviera lugar el pasado 20 de abril, estás contenta con el resultado? ¿Se cumplieron tus expectativas?

Sí, estamos contentos. Aunque, sin duda, podría mejorarse. A posteriori es fácil percibir también algunos fallos o falta de previsión, pero en un futuro, en el próximo, estamos dispuestos a corregirlos. 

¿Qué opiniones recibiste por parte de las personas que asistieron?

Todo el mundo fue muy, muy amable. Tanto, que por momentos nos emocionamos.

¿Con el dinero recaudado, qué significará HOME para los refugiados de Shatila? ¿En qué se materializará?

Con el dinero recaudado no significa que vayamos a cambiar nada concreto, desgraciadamente.

Todo lo recogido está detallado en nuestra página web, con los gastos del evento incluidos. Por supuesto las personas que hemos trabajado en él lo hicimos de manera voluntaria y altruista. Y quiero agradecer especialmente el apoyo desinteresado y entusiasta de los artistas, de la imprenta B[…]Gràfic  y de Nau Bostik. Y por supuesto a todos los donantes.

El dinero recogido ya ha sido enviado por transferencia a la organización Majd del Korom, que muy pronto nos concretará cómo se ha empleado exactamente. Aparecerá detallado en la página web de HOME.

Por último, ¿crees que hacen falta más iniciativas como éstas? ¿En qué medida nuestra sociedad puede influir para lograr cambios en pro de los derechos humanos de las personas refugiadas?

Mil veces SÍ. Animo a cada uno a implicarse en una causa por la justicia y seguir hacia adelante. Solamente el no hacer nada lleva al fracaso.

Solamente el no hacer nada lleva al fracaso.

Para terminar ¿podrías hablarnos sobre el papel del arte en el campamento de Shatila?

¡En Shatila hay necesidades tan primarias e inmediatas!

No obstante, pensando en los niños del campamento y su gran curiosidad optamos por acercarlos a actividades más lúdicas o “artísticas” a través de la pintura y creaciones manuales; de manera similar a cómo se ha hecho con el deporte o la enseñanza, por ejemplo, de ajedrez, que ya están muy desarrolladas en el campamento. Evidentemente la aportación económica del evento HOME será mínima, pero es el primer paso.   

 

Buena suerte y muchas gracias

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Los refugiados palestinos: El campamento de Shatila, más de 60 años de injusticia

Los refugiados palestinos: el campamento de Shatila, más de 60 años de injusticia

Por Airy Domínguez y Xavier Mojal

Mujeres en el campamento de Shatila 1987//© gettyimages

El campamento de Shatila se encuentra situado en el sur de Beirut y fue establecido en 1949 por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Su finalidad era acoger a los refugiados que llegaron desde Amka, Majed al-Kroum y al-Yajour en el norte de Palestina después de 1948, cuando entró en vigor el Estado de Israel. En la actualidad, más de 60 años después de su creación, el campamento acoge a unas 28,000 personas en un área de menos de un kilómetro cuadrados. Presentándose, según la UNRWA, como uno de los campamentos de refugiados palestinos con las peores condiciones sanitarias en la región. A lo anterior se suman los altos niveles de inseguridad y la ausencia de los servicios más básicos. En este sentido, la UNRWA denuncia que “las condiciones de salud ambiental en Shatila son extremadamente malas. Los refugios están húmedos y abarrotados, y muchos tienen desagües abiertos. El sistema de alcantarillado necesita una expansión considerable. Actualmente se está implementando un proyecto de infraestructura en el campamento para mejorar el alcantarillado, el sistema de aguas pluviales y la red de agua”.

Historia de la creación de los campos de refugiados y asentamientos informales en Líbano// Fuente: The Entangled History of a Refugee Camp. Actors, programs and urban spaces in Nahr el Bared 1949-2016, p. 154

En línea con lo anterior, la abogada y economista Elisabet Saffouri de ascendencia palestina y con experiencia de campo en campamentos de refugiados apunta que “cualquier persona que llegue a Shatila recibirá un gran impacto. El campamento hace daño a los sentidos, la pobreza extrema duele, pero a la vez despierta una enorme curiosidad; un espacio tan concentrado, con callejones como laberintos, edificios apretados entre sí del color más crudo del cemento y tan deteriorados… aunque el bullicio constante producido por personas que van y vienen por las calles más amplias le llena de presencia viva, de fuerza, de colorido”

Un recorrido histórico por el campamento

Desde su nacimiento hasta pasados 20 años, los refugiados de Shatila vivieron en tiendas de campaña pasando posteriormente a alojarse en pequeñas construcciones de hormigón. Aunque  las condiciones de vida seguirían siendo malas, poco a poco se fue construyendo  el campamento, dando paso a la aparición de edificios de 1 o 2 pisos. Durante la guerra civil iniciada en 1975, en medio del caos generalizado, todo el mundo empezaría a construir de manera ilegal sus propias casas. Desde entonces las construcciones continuarían, siendo la década de 1980 el periodo en el que se edificarían la mayoría de las viviendas ilegales, una construcción caótica que dependía de las habilidades de los refugiados. Por su parte, la UNRWA se encargaría de la construcción de casas para los casos especialmente complicados.

En la década de 1990 comenzó la integración de otras comunidades en Shatila, dándose en 1995 el principal proceso urbanístico. La llegada de nuevas comunidades serviría inicialmente de ayuda a los palestinos que construyeron nuevas casas y techos vendidos a quienes llegaban. Sin embargo, la mezcla de personas y nacionalidades también tenía su lado negativo. Se crearían cuatro barrios distintos, a saber, el mercado ocupado en su mayoría por comerciantes sirios migrantes; los barrios palestinos; los barrios chiítas y el de asentamientos ilegales de Sabra.

© Wojtek Arciszewski/Al-Jazeera

Entre los acontecimientos históricos a los que Shatila se vería obligada a hacer frente,  destaca la masacre de Shatila. Esta encuentra sus raíces en la atribución por parte de los servicios secretos israelíes del intento de asesinato de Shlomo Argov – entonces embajador israelí en el Reino Unido- el 4 de junio de 1982 a una organización disidente palestina respaldada por el gobierno iraquí. Basándose en lo anterior, el 6 de junio el ejército israelí invadió Líbano bajo la llamada «Operación Paz para Galilea». El contexto que precedió a esta decisión estaba marcado por una tensión creciente, en la frontera con Líbano, entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP); esta última captaba militantes y organizaba campañas violentas contra objetivos israelíes -incluyendo civiles- desde el sur del Líbano. Sus pretensiones iniciales se verían superadas, pasando del interés por adentrarse 40 kilómetros en Líbano a avanzar hasta Beirut una vez fue ocupado el sur del país y destruida toda resistencia palestina y libanesa en la zona. Así, el 18 de junio consiguieron rodear a las fuerzas armadas de la OLP en la parte oeste de la capital.

Tras dos meses de enfrentamientos en los que perdieron la vida unas 18.000 personas según fuentes libanesas, empezaría la negociación de un alto el fuego con Philip Habib, enviado especial del presidente estadounidense Ronald Reagan, como mediador. En Agosto EEUU, para proteger a Israel, llegó a un acuerdo con el expresidente de la OLP, Yaser Arafat, para que la organización abandonase Beirut. De los Acuerdos Habib nacería el compromiso de la OLP de desalojar Beirut-Oeste a cambio de garantizar la protección internacional de la población palestina emplazada en los campos de refugiados. Los combatientes palestinos abandonan la capital libanesa el 1 de septiembre, y el 10 de septiembre lo hace la fuerza exterior desplegada. Así, la evacuación de la OLP finalizaría el 1 de septiembre de 1982, mientras que el día 10 las fuerzas externas abandonaron Beirut. Al día siguiente Sharon anunciaba que «2.000 terroristas» se habían quedado en los campos de refugiados palestinos que rodean la capital.

En este contexto, el día 14 el líder maronita (cristiano) Bashir Gemayel -elegido presidente hacía un mes- fue asesinado junto con 40 personas más, en un ataque que se cree fue perpetrado por un agente de los servicios secretos sirios. Gemayel pertenecía al Partido de la Falange Libanesa, y era aliado de Israel. Ello llevó a que dos divisiones del Ejército israelí – bajo el mando de Ariel Sharon- ocupasen Beirut, todo con el objetivo de preservar su estrategia en el conflicto. Así, el 15 de septiembre, en contra de lo pactado con EEUU,  el ejército israelí ocupó Beirut este, «rodeo y selló» los campos de Sabra y Chatila en los que habitaban civiles palestinos y libaneses. Desde la mañana, Sharon estaba presente para dirigir la penetración israelí, produciéndose horas más tarde los bombardeos de los campos.

El jueves 16 de septiembre de 1982 el ejército israelí controlaba Beirut este. El portavoz militar israelí declaró: «el Tsahal controla todos los puntos estratégicos en Beirut. Los campos de refugiados, en cuyo interior se concentran terroristas, están rodeados y sellados». Esa mañana, el alto mando del ejército ordenó que «los Falangistas y el ejército libanés llevarán a cabo la búsqueda y limpieza dentro de los campos». Se procedió al lanzamiento de bombas contra los campos, mientras que francotiradores israelíes disparaban contra quienes se encontraban en las calles. En torno al mediodía el mando israelí dio luz verde a la milicia Falangista para entrar en los campos de refugiados. Así, entre los días 16 y el 18 de septiembre las milicias de la Falange -maronitas de extrema derecha- irrumpieron en los campos de refugiados de Sabra y Shatila, «donde torturaron, violaron y mataron entre 800 y 3.500 palestinos y libaneses, según las diversas fuentes». Lo anterior con el consentimiento del Ejército israelí que controlaba entonces los campos.

Motivado por las presiones internacionales, Israel crearía una comisión de investigación sobre los acontecimientos narrados, la Comisión Kahan. En el informe resultante Sharon, quien sería el futuro primer ministro israelí, fue señalado como responsable indirecto lo que derivaría en su dimisión, sin embargo, nunca sería procesado.

A día de hoy no se sabe cuáles fueron las consecuencias reales de la masacre, pues la cifra de fallecidos varía entre 400 según fuentes libanesas y 4.000 según los palestinos. Esta es una brecha que no fue ni ha sido sanada, pues como defiende Mikel Ayestaran en lugar de recordar y buscar el perdón entre comunidades, en Líbano se limitaron a dedicar un parque a los fallecidos “[…] como si nada hubiera ocurrido en este suceso que Naciones Unidas reconoce como ‘genocidio’”.

Tras la destrucción del campamento en 1982, este fue reconstruido por los palestinos. Sin embargo, Shatila sufriría un nuevo golpe en 1985 con los enfrentamientos palestino-chiíes.  Aquí Beatrice Benatti y Sarah Rita Kattan defienden que “ […] el asentamiento masivo de chiitas desplazados y trabajadores sirios dentro del campo después de la guerra civil, no sólo es atribuible a alquileres baratos, sino también a la aprobación tácita del estado libanés, que condujo a un fuerte aumento en el precio de los alquileres”.  Así, la presión sobre los palestinos para que abandonaran Shatila había ido en aumento, lo que se transformaría en un fuerte descontento entre los residentes palestinos.

Campamento de Shatila // © BBC

En la historia más reciente, destaca el incremento de la diversidad en el campamento a raíz del conflicto sirio (2011-actualidad). Este ha llevado a que los nacionales del país huyan hacia zonas en las que los refugiados palestinos se encontraban instalados desde hacía décadas, siendo Shatila una de ellas. Lo anterior ha contribuido al empeoramiento de las condiciones de vida; en este sentido en febrero de 2016 la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja afirmaba que la población del campo había aumentado entre 10,000 y 16,000 personas desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011, unas cifras que parecen ser muy superiores según informan desde el interior del campamento. Con todo, como apunta Elisabet Saffouri “la clave, la pregunta inmediata que debemos hacernos sobre Shatila es: ¿Por qué sigue existiendo un campamento de refugiados desde el año 1948?”

La precaria situación de los Palestinos en Líbano no se reduce a Shatila

En Líbano están registrados más de 500.000 refugiados, representando los refugiados de Palestina cerca del 10% de la población de Líbano. Según el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de 2016, en general la calidad de vida de los palestinos en Líbano, al igual que ocurre con los sirios, es mala.  Ello, como apunta Youssef Bouajaj, responde a toda una serie de cuestiones entre las que se encuentran la negación del país a otorgar terreno para la ampliación de los campos de refugiados superpoblados; la imposibilidad de los refugiados de tener propiedades, acceder a servicios públicos y dedicarse a trabajos liberales en campos como la educación, medicina o el derecho , así como la ausencia de  derechos laborales. En este sentido  La UNRWA denuncia que los refugiados palestinos tienen dificultades para trabajar, que el 90% están bajo el umbral de la pobreza y un 95% tienen dificultades para acceder a la alimentación.

En este sentido, uno de los principales problemas que impiden que la situación a la que se enfrentan los palestinos cambie es el desconocimiento y banalización de esta realidad en el resto del mundo. Como afirma Elisabet Saffouri, “a la palabra palestino se le ha añadido la de “refugiado” y se repite mecánicamente sin que se cuestione lo trascendental: ¿por qué son refugiados?, ¿por qué no pueden dejar de serlo si ellos lo ansían por encima de todo, y si la legislación internacional reiteradamente lo ha exigido? Los refugiados palestinos del Líbano siguen reclamando el derecho de retorno reconocido por las Naciones Unidas. La cuestión, entonces, está en por qué no se aplica”.

Junto a lo anterior se encuentra su catalogación como amenaza. En esta línea, Saffouri denuncia que desde las Administraciones globales con poder de decisión, los refugiados son vistos “como amenaza, estorbo incómodo y carga económica, todo a la vez”. “En cuanto a la ciudadanía… ahí cada cual debería despojarse del matiz que considere políticamente correcto y alzar su voz. Porque “los otros”, los refugiados, somos todos”, apunta. 

El arte como vía para la preservación de la identidad palestina

En los campos de refugiados el arte urbano se ha convertido en la vía para mantener la identidad y ejercer la resistencia. En este sentido, Mohammad Daher afirma que “No hay muchas maneras de resistir, por lo que los murales crean conciencia y son nuestra forma de resistencia”. En este campamento las paredes acogen símbolos nacionales palestinos como la mezquita Al-Aqsa en Jerusalén, mapas y banderas de Palestina y retratos de Yasser Arafat, entre otros.

En Shatila, Abu Marwan, ha realizado varios murales y pinturas que reproducen monumentos en Jerusalén y conmemoran la intifada palestina en Shatila. En este sentido, afirma que «[p]ersonalmente no tengo esperanza, pero [pinto] porque quiero que nuestros hijos sepan cuánto sufrimos y que recordemos nuestros pueblos y nuestra tierra». 

El arte como denuncia ha pasado las fronteras de los campos de refugiados llegando a ciudades europeas que hacen de este una vía para la causa palestina, que no deja de ser una de las muchas causas que unen a los defensores de los derechos humanos. En España destaca en la actualidad HOME, un proyecto que busca preservar la identidad de los refugiados palestinos a través del arte y la cultura, y que organizó un evento en la Nau Bostik (Barcelona) el pasado 20 de abril de 2018 donde MENAnalisis tuvo la oportunidad de estar presente.

Una ciudad palestina en os muros de Shatila. Un grupo de artistas palestinos e internacionales realizaron varios murales para conmemorar la masacre de Sabra y Shatila de 1982 (MEE / Marta Vidal)
Una representación de las tradiciones y pueblos palestinos en un muro de Shatila (MEE / Marta Vidal)

Sobre HOME

“¿Qué es el hogar (home)? El hogar es la tierra, la familia, la religión, el género, la comunidad nacional imaginada… El hogar puede estar en todas partes porque lo conforman todos los elementos que definen la identidad del individuo y la comunidad. El hogar es, pues, un concepto subjetivo, ya que la identidad depende de la perspectiva que se tome”.

Con esta premisa, en su evento del 20 de abril de 2018, el proyecto Home nos incitaba a reflexionar sobre el hogar, la identidad, y su realidad flexible y mutable, mediante la exposición de diversas piezas artísticas y actividades culturales. Todo a partir de los refugiados palestinos, un colectivo que entre otras cuestiones ha de enfrentarse a la lucha por la preservación de su identidad, su hogar.

Desde HOME se definen como “ un proyecto benéfico enfocado a los refugiados palestinos del campamento de Shatila y a través de una organización concreta del campamento (Majd del Korom)”. Afirman que sus objetivos “[…]han sido discretos. En lo posible, crear consciencia y dar a conocer las terribles condiciones de vida dentro de Shatila, al mismo tiempo que acercarnos a los más jóvenes del campamento a través de un proyecto cultural y de creatividad artística”.

En cuanto a la cantidad recaudada servirá, como ellos mismos explican en su web, para que la ONG Majd del Korom, que organiza actividades culturales, talleres y espacios de creación artística y libre en el campo de refugiados de Shatila, desarrolle un nuevo proyecto con el fin de reivindicar y seguir modelando la identidad de las personas palestinas.

Como hemos mencionado, MENAnalisis tuvo el placer de asistir al evento, formando parte del proceso de reflexión sobre aquello que llamamos hogar. La primera obra en la que fijamos nuestra mirada fueron las instantáneas del fotógrafo Agostino Amato sobre la vida en Kobane, la población kurda situada en el lado sirio de la frontera con Turquía después de la expulsión del autodenominado Estado Islámico. Llama la atención observar cómo la destrucción presente en los edificios y calles, y que esta no suponga un freno para todos aquellos residentes que se habían quedado o que deciden volver a su hogar, para reconstruirlo, vivir y educar a las nuevas generaciones [imágenes 1 y 2]. Justo al lado nos encontramos con la obra de Mira Chelala, harapos reciclados y diseñados que recrean las texturas y los colores de los muros de Beirut, en los que la guerra –las balas, el fuego, la artillería− dejó su huella [imágenes 3 y 4]. La artista consigue transportarnos a aquella época oscura del Líbano, en la que la guerra indudablemente marcó y reformuló el hogar y por tanto la identidad de los que la sufrieron.

FOTOGRAFÍA 1
FOTOGRAFÍA 2

En otro espacio de la Nau Bostik, una combinación de esculturas de arcilla y fotografía de la artista Melle Skärfstad consiguen evocarnos la fragilidad del cuerpo humano, y sus infinitas interpretaciones –especialmente sobre el cuerpo femenino –  [imágenes 5 y 6]. A la derecha, una muestra de la serie fotográfica –que incluye un foto-film que se proyectó al final del evento− “I am 14” de la fotógrafa Benedicte  Vanderreydt, nos muestra las semejanzas y diferencias de la vida adolescente de tres chicas de origen distinto –Bélgica, Congo y Palestina− que miran directo a la cámara, como si de un espejo se tratara [imágenes 7, 8 y 9]. Y justo al lado de esta última pieza, nos espera la actividad más aclamada. Se trata de una propuesta de realidad virtual interactiva en la que nos adentramos en una parte, por desgracia habitual, de la vida del percibido como inmigrante: el racismo de aquellos que se consideran los autóctonos, que se transforma en prejuicios, discriminación laboral o agresiones.

Por último, no podemos ignorar la música, otro de los aspectos fundamentales que crean y transforman nuestra identidad. En este caso, en el evento nos acompañaron el fantástico grupo de instrumentistas de cuerda Cordaire Ensemble [imagen 11], el DJ Nabil Saffouri, y los cantautores y guitarristas Davy Lyons [imagen 12] y Rasha Nahas [imagen 13].

No nos queda si no dar la enhorabuena a Elisabet Saffouri y Firas Safieddine por haber elaborado el proyecto HOME, y haber organizado el evento con el mismo nombre. Una muy buena experiencia que invita a reflexionar sobre los distintos factores que juegan en el proceso de construcción de identidades, un trabajo que  ha dado sus frutos, y contribuirá en la tan necesaria reivindicación de la identidad de los refugiados palestinos. Como la propia Elisabet Saffouri apunta “solamente el no hacer nada lleva al fracaso”.

Bibliografía esencial:

Ayestaran,M., 2008. Sabra y Shatila, mikelayestaran.com, 16 septiembre. Disponible en: http://www.mikelayestaran.com/sabra-y-shatila/ [Consultado 5 mayo 2018].

Benatti, B., y  Kattan, S.R., 2017. The Entangled History of a Refugee Camp. Actors, programs and urban spaces in Nahr el Bared 1949-2016 [Tesis Doctoral].  Milán: Politecnico di Milano. Disponible en: https://www.politesi.polimi.it/handle/10589/134250 [Consultado 3 mayo 2018].

Cohen, S., 2010. Israel’s Assymmetric Wars, New York: Palgrave MacMillan

Shahid, L., 2002. The Sabra and Shatila Massacres: Eye-Witness Reports, Journal of Palestine Studies, Vol. 32, Núm. 1 (Otoño 2002), pp. 36-58, DOI: 10.1525/jps.2002.32.1.36

UNRWA, s.f. Shatila camp, UNRWA. Disponible en: https://www.unrwa.org/where-we-work/lebanon/shatila-camp [Consultado 3 mayo 2018]

Vidal, M., 2017. Palestinian refugees use street art to keep hope alive, Middle East Eye, 14 septiembre. Disponible en: http://www.middleeasteye.net/in-depth/features/palestinian-artists-fight-against-effacement-refugee-camps-lebanon-1853516309 [Consultado 5 mayo 2018].

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