Mujeres feministas en el Mundo Árabe y musulmán

Feministas árabes y/o musulmanas como Huda Shaarawi, Nawal al-Saadawi, Fatima Mernissi, Amina Wadud, entre otras, por su lucha por los derechos de la mujer

Mujeres feministas en el Mundo Árabe y musulmán

Por Airy Domínguez Teruel

Feministas árabes y/o musulmanas como Huda Shaarawi, Nawal al-Saadawi, Fatima Mernissi, Amina Wadud, entre otras, por su lucha por los derechos de la mujer

Los primeros pasos

A principios del siglo XX se despiertan en Egipto y actuales Siria y Líbano una serie de movimientos en con un denominador común, la lucha por la mejora de la situación de inferioridad que padece la mujer en la región MENA.

Malak Hifni Nasif

Malak Hifni Nasif

(1880-1918)

Hifni Nasif se presenta como uno de los iconos del movimiento feminista más tempranos de la región MENA. Ella articuló uno de los discursos fundadores del feminismo naciente en Egipto a principios del siglo XX. Así, en un contexto conocido como el despertar de la mujer publicaba un libro recopilatorio de artículos en los que se trataba la cuestión femenina (Al-Nisa’iyyat).

A diferencia del feminismo de carácter secular de muchas de sus coetáneas, Nassif opto por afirmar y mejorar la vida de las mujeres mediante el aumento de sus oportunidades en los campos educativo y laborar dentro de un contexto islámico reformado. Lo anterior, le llevaría a rehusar los valores occidentales como vía para mejorar la situación de inferioridad de la mujer. Así, si bien Malak estuvo de acuerdo en cierto modo con sus contemporáneas, aportó una visión propia y alternativa donde el Islam y el tradicionalismo, se abrían camino.

Malak Hifni Nasif
Huda Shaarawi

Huda Shaarawi

(I882-1947)

La egipcia Huda Shaarawi encarna el estandarte del nacimiento del “feminismo” en el Mundo Árabe y musulmán. En un periodo donde los movimientos feministas abrían sus ojos, Shaarawi luchó y trabajó por la educación de las mujeres, así como por proporcionarles tanto un marco organizativo como una actuación pública. Pilares fundamentales para el desarrollo del feminismo árabe.

Entre sus primeros logros, Shaarawi consiguió permiso por parte de las autoridades para celebrar reuniones en la Universidad Egipcia (1908), antes de que las mujeres pudiesen ingresaran en ella en calidad de estudiantes. Poco después, en 1914, fundó la Asociación Intelectual de Mujeres, mientras que en 1919 se presentaría como motor fundamentales de la movilización de mujeres que participaron en las manifestaciones para reclamar la independencia de Gran Bretaña. Un acto que permitió que las mujeres tomaran posesión de un espacio público hasta entonces prácticamente exclusivo de los varones, así como la defensa de su condición de ciudadanas demandantes de libertad.

Por otra parte, fundó la primera organización política de mujeres del mundo árabe, el Comité Central de Mujeres del Partido Wafd, un partido del que su marido era cofundador. En 1923, dio vida a la Unión Feminista Egipcia, primera organización explícitamente feminista en Egipto, y representó a su país en un congreso feminista celebrado en Roma. A su regreso protagonizaría un gesto que quedaría impreso en la historia feminista de Oriente, cuando se quitó el velo frente a quienes aguardaban su llegada en la estación de El Cairo.

Hind Nawfal

Periodista libanesa residente en Alejandría que fundó en 1892 la primera revista dedicada exclusivamente a las mujeres árabes. Esta respondía al nombre de Al-Fatat (La muchacha) y se centraría en defender a la mujer y discutir su papel en la historia y sus logros en la sociedad, evitando asuntos políticos y religiosos.

La experiencia personal como ejemplo de lucha

Muchas mujeres han defendido la lucha feminista en el día a día de sus vidas, enfrentándose y superando los obstáculos de las estructuras que las oprimen. 

Fay Afaf Kanafani

(1918-2017)

La libanesa Fay Afaf Kanafani pone de manifiesto el feminismo a partir de la exposición de su propia lucha como mujer y lo hace a partir de su libro Nadia: Captive of Hope, Memoir of an Arab Woman. Un libro en el que escribiría sobre temas taboo en la familia, contando experiencias personales durante su crecimiento en Líbano y poniendo de manifiesto tanto los problemas que atraviesan las mujeres árabes, como su relación con los problemas de la sociedad en sí misma.

Como apunta su nieto, Samar Kanafani, Fay Afaf no se había siquiera graduado en secundaria cuando se casó. Sin embargo, mediante lecciones de matemáticas, historia, mecanografía e inglés, que pagó vendiendo las joyas de oro y diamantes de su dote, obtuvo certificados en contabilidad y trabajo de secretaria. Así, primero fue empleada como secretaria en el gabinete en 1952 y, a los dos años, recibiría una beca de las Naciones Unidas para estudiar estadística, primero en AUB y luego en Washington, DC. Poco a poco alcanzaría puestos más altos como la dirección del departamento de estadísticas en la Universidad Libanesa, conocería el amor y de su pérdida, la desaprobación familiar, la falta de libertad y sufriría una situación de inferioridad en un sistema desigual. Sin embargo, Kanafani lucharía contra su posición en el mundo.

Así, como afirma Lisa Suhair en la introducción de Nadia: Captive of Hope, Memoir of an Arab Woman, su feminismo es fruto de su entorno, su cultura y su experiencia. En este sentido, deja claro que los proyectos feministas de transformación de las relaciones sociales y la autonomía femenina vienen influenciados por contextos locales. Lo anterior hace que en su crítica feminista elementos como el islam jueguen un papel minoritario, mientras que las practicas como el velo y la poligamia emergen como relacionadas con la clase y el contexto especifico. Pese a ello, critica el rol de la familia y la tradición en la sociedad árabe de la que ha sido testigo, ello sin culpar al islam.

Religión y feminismo:

En los años 70, debido a diversas causas, la región quedará nuevamente teñida por el islamismo, el cual se vería como solución a la crisis que la invadía. Junto a este movimiento, se va a desarrollar otro de carácter y corte islamista, donde sus protagonistas pasarán de sentirse de una nación a sentirse musulmanas. Surgirá así el llamado feminismo islámico, el cual se distanciará del feminismo laico o secular que venía desarrollándose.

Durriya Shafik

Durriya Shafik

(1908-1975)

Académica, periodista, profesora y activista. La egipcia formada en la Universidad de El Cairo y en La Sorbona, sería líder en la lucha política llegando incluso a sufrir un arresto domiciliario. Su producción y activismo se enmarcarían dentro de la tradición secular y democrática de las feministas egipcias Huda Sha’rawi y Aminah al-Said. En esta línea, de entre sus obras destaca Alkitab al-abyad li-huqq al-mar ah al Misriyah (El libro blanco sobre los derechos de las mujeres egipcias). En él, como respuesta al discurso y presión del sector más conservador, argumentaba que el Islam habla de la igualdad de las mujeres y no demanda ni el velo ni domesticidad.  En 1945, crearía la revista Majallat bint al-Nil, que contaría con una sección dedicada a promover los derechos políticos de las mujeres. Más adelante fundaría la asociación feminista de clase media Bint al-Nil (1952) con el fin de fomentar la alfabetización y los derechos políticos de las mujeres. Incluso llegaría a fundar el partido político La hija del Nilo, que sería disuelto por el resto de partidos.

Entre sus acciones políticas más aclamadas se encuentra la huelga de hambre que protagonizó en 1954, ante la ausencia de mujeres en la asamblea constitucional formada por el presidente Nasser para adoptar o rechazar una nueva constitución. El fin era demandar derechos políticos para las mujeres. A ella se unieron miembros del Bint al-Nil en El Cairo y Alejandría. Su alcance internacional haría que el gobernador de El Cairo acordase poner por escrito que la constitución garantizaría plenos derechos políticos para las mujeres. Así, la constitución de 1956 otorgaría a las mujeres el derecho al voto, aunque solo a aquellos que lo solicitaron formalmente, mientras que para los hombres este fue automático. Cuestión que llevaría a Shafik a presentar una protesta legal.

La caída de la activista llegaría al año siguiente, cuando su anunciada huelga de hambre para protestar contra la dictadura de Nasser y la ocupación israelí del Sinaí a raíz de la invasión de Suez resultó fallida. Aquí, sus compañeras de Bint al-Nil le negaron su apoyo y solicitaron su renuncia. Además, fue denunciada como traidora y puesta bajo arresto domiciliario, siendo tanto la Unión como la revista Bint al-Nil cerradas. A partir de ese momento, Shafik sufriría continuadas crisis emocionales que la llevarían al suicidó en 1976.

Zaynab al-Ghazzali

(1917- 2005)

La escritora egipcia Zaynab al-Ghazzali defendía la implantación de un Estado islámico regido por la sharía, donde las mujeres tendrían reconocidos sus derechos por esta ley. Su militancia política comenzaría pronto, a edad temprana fundaría la Asociación de Mujeres Musulmanas (AMM) como una alternativa islámica a la Unión Feminista Egipcia, donde militaría desde los 16 años pero que abandonaría debido a “su carácter occidentalista”.

La AMM era un agrupación islamista – similar a la de los Hermanos Musulmanes – que rechazaba el nacionalismo y carácter semilaico de Nasser. No estaba formalmente asociada a la Hermandad Musulmana, pero ambos movimientos colaborarían y se prestarían apoyo. Asimismo, al-Ghazali tenía lazos de amistad con muchos de sus líderes. En este sentido, cuando junto a otras organizaciones, los Hermanos Musulmanes sufrieron la represión del régimen nasserista Zaynab sería un de las mujeres que serviría de enlace entre los prisioneros y se haría con las riendas de la oposición islamista. Lo anterior provocaría la disolución de la AMM por el régimen (1965), así como el encarcelamiento y tortura de al- Gazzali. Una experiencia que cuenta en su libro Return of the Pharaoh.

Wassyla Tamzali

Wassyla Tamzali

(1941)

La periodista y abogada argelina Wassyla Tamzali cuenta con un amplio currículum. De entre sus cargos destacan su trabajo durante 20 años como directora del programa de derechos de las mujeres de la UNESCO, así como su prolífera producción de ensayos. Junto a lo anterior, entre otras cuestiones, Tamzali es miembro fundador del Colectivo de Igualdad del Magreb.

Ideológicamente se autodefine como “mujer de cultura musulmana, feminista, laica y librepensadora”. Así, entiende la religión como un elemento de control y se opone a la posibilidad de un feminismo islámico por considerarlo un oxímoron. En esta línea, defiende la incompatibilidad de ser feminista y llevar velo, indumentaria que considera un signo de dominación. En esta línea, defiende que este supone uno de los primeros elementos que construye la feminidad en base a criterios patriarcales y religiosos.

Entre sus libros destacan títulos como Une éducation algérienne, de la révolution à la décennie noire (2007), Une femme en colère (2009) y El burka como excusa (2012).

Nawal el Saadawi

Nawal el-Saadawi

(1931)

Médica de profesión y especialista en salud mental, la egipcia Nawall al- Saadawi ha sido en ocasiones descrita como la «Simone de Beauvoir del mundo árabe«. Sus escritos y carrera profesional estaban dedicados a los derechos políticos y sexuales de las mujeres.

Entre sus acciones más destacadas se encuentran la creación de la revista Health (1968), que terminaría siendo clausurada por las autoridades egipcias. Junto a ello estaría su expulsión del cargo que ostentaba en el Ministerio de Salud (1972), debido a su libro Al-mar’ah wa al-jins (Mujeres y Sexo), una obra con la que introduciría el debate sobre el sexo en las sociedades árabes. Asimismo, en septiembre de 1981, Saadawi sería encarcelada durante dos meses, periodo en el que haciendo uso de un rollo de papel higiénico y un lápiz de ojos de contrabando escribiría Mudhakkirāt fī sijn al-nisā’ (Memorias de la prisión para mujeres).

Pese a que nunca se ha unido a un partido político, intentó fundar uno en Egipto cuya ideología sería exclusivamente feminista y su composición únicamente femenina. Una idea que no pudo llevar a término porque se lo prohibieron.

Junto a lo anterior, Nawal fue cofundadora de la Asociación Árabe de Derechos Humanos (1983) y fundadora de la Asociación de Solidaridad con la Mujer Árabe (1985). Una agrupación que fue clausurada en 1990 por Mubarak. Las amenazas por parte de grupos islamistas la llevaron a vivir fuera de su país pero las revueltas de 2011 la hicieron regresar.

Entre su producción literaria destacan novelas, cuentos y no ficción que versan sobre el estatus de las mujeres árabes. Entre ellos están Mudhakkirāt tabībah (1960; Memorias de una doctora), Al-khayt wa al-jidār (El hilo y el muro), Al -wajh al-‘arī lī al-mar’ah al-arabiyyah (El rostro oculto de Eva: las mujeres en el mundo árabe), Al-ḥubb fī zaman al-nafṭ (Amor en el reino del petróleo), y Al- riwāyah (La novela). La opresión de las mujeres por parte de los hombres a través de la religión queda representada en Jannāt wa Iblīs (Jannāt e Iblīs).

Amina Wadud

Amina Wadud

(1950)

La afroamericana Amina Wadud, convertida al islam en los años 70, es doctora en Estudios Islámicos y profesora en la Universidad de Michigan. Se trata de una de las fundadoras de Sisters in Islam, una organización civil encargada de la promoción de los derechos de la mujer en el marco del islam y los derechos humanos.

Su labor académica queda entrelazada con un notable activismo público y la defensa del imamato femenino, una idea que puso en práctica ella misma en una iglesia anglicana en Nueva York y en un hotel en Barcelona. Los mencionados oficios contarán con una escasa asistencia masculina y serían condenados por el islam tradicional.

Con respecto a la religión, la activista entiende que el machismo que sufren las mujeres árabes y musulmanas no nace del Corán, sino de interpretaciones interesadas. En esta línea, considera que los estereotipos negativos de Occidente en torno al islam frenan, casi en el mismo grado que el extremismo, el desarrollo de las mujeres musulmanas.

Entre sus obras destacan Qur’an and Woman. Rereading the Sacred text from a Woman’s Perspective (1995) e Inside the Genre Jihad: Women’s Reform in Islam (2006).

Hanan al-Shaykh

Hanan al-Shaykh

(1945)

La periodista y escritora libanesa Hanan al-Shaykh comenzaría a escribir a una edad temprana, desarrollando una importante producción literaria que quedaría vinculada a su activismo feminista. Sus textos recuerdan a los de Nawal al-Saadawi al centrarse en el papel de la mujer en la sociedad tradicional de la región y el control patriarcal que la impregna parte de las sociedades.

En este sentido, su primera novela, Intihar Rajul Mayyit (Suicidio de un hombre muerto) publicada en 1970, se centraría en las relaciones entre los sexos, las luchas de poder y control patriarcal. Junto a esta novela destaca Hikayat Zahrah (La historia de Zahra) que, centrada en una chica que buscaba huir de la opresión y la guerra, sería prohibida en gran parte de los países árabes, lo que fomentó un gran aclamo internacional. Otra obra prohibida en la región sería Misk al-ghazaal (Mujeres de arena y mirra) que escrita desde Londres trataba, a través de la experiencia de cuatro mujeres, la represión sexual impuesta.

A las anteriores se unen otros títulos como Barid Bayrut (Beirut Blues); Aknus al-shams an al-sutuh (Barriendo el sol de los tejados); y Innaha Lundun, ya azizi (Esto es Londres).

Fatima Mernissi

Fatima Mernissi

(1940- 2015)

Licenciada en Ciencias Políticas en Marruecos, estudiante en la Universidad de la Sorbona y doctorada en Sociología por la Universidad de Brandeis (EEUU), la escritora marroquí Fatima Mernissi encarna una de las voces más destacadas de la academia de la región MENA. Asimismo, se presenta como una autoridad mundial en el campo de los estudios coránicos.

Tras el estudio de las diferentes versiones del Corán, Mernissi ha defendido que el profeta Muhammad fue un hombre feminista y progresista para su época. Asimismo, ha apuntado que no fue él, sino otros hombres quienes comenzaron a considerar al género opuesto como seres de segunda categoría. Entendía, por tanto, que las Sagradas Escrituras habían sido malinterpretadas por hombres autoritarios que apoyan su misoginia con argumentos religiosos manipulados. Una teoría que dio luz a su obra El harén político la cual, pese a su éxito en países como Siria, se convertiría en el único libro prohibido en Marruecos. Otras de sus obras censuradas en su país natal es El velo y la elite masculina

Otras de sus obras destacadas fueron Sultanas olvidadasSueños en el umbral: Memorias de una niña del harén (obra a la que se refería como «una falsa autobiografía); y El hilo de Penélope, donde muestra el avance de Marruecos hacia la modernización, tanto a nivel tecnológico como social, sin pasar por alto sus costumbres. Además de El miedo a la modernidad: islam y democracia , donde analiza el nuevo orden mundial tras la Guerra del Golfo; el cuento marroquí en clave feminista Aixa y el hijo del rey o ¿quién puede más el hombre o la mujer? ; La mujer en la otra orilla; y El amor en el Islam.

Por otra parte, la académica sería una de las primeras voces en proclamar públicamente la relación entre la educación de la mujer y el índice de la natalidad, una cuestión que explica en Marruecos a través de sus mujeres donde reúne una serie de entrevistas a campesinas, videntes, obreras y sirvientas. Además, fundaría diversas asociaciones que denunciaban el patriarcado enraizado en la sociedad musulmana.

Todo lo anterior le llevaría a ganar diversas conmemoraciones, entre las que se encuentra el premio Príncipe de Asturias (2003).

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Abdella Doumato, E., 2017. SHAFIQ, DURRIYAH. Islamicus [Blog]. 27 julio. Disponible en: http://islamicus.org/shafiq-durriyah/ (Consultado: 6/03/2018)

Ahmed, L., 1992. Women and gender in Islam: historical roots of a modern debate. New Haven: Yale University Press.

Biografías y vidas, s.f. Fátima Mernissi. Biografías y vidas. Disponible en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mernissi.htm (Consultado: 07/03/2018)

Casa África, 2017. Fatema Mernissi. Casa África. Disponible en: http://www.casafrica.es/detalle-who-is-who.jsp%3FDS7.PROID=871588.html (Consultado: 06/03/2018) 

Encyclopedia Britannica, s.f. Nawal El Saadawi. Disponible en: https://www.britannica.com/biography/Nawal-El-Saadawi (Consultado: 06/03/2018)

García, J., 2008. Amina quiere dirigir la oración. El País, 28 octubre. Disponible en: https://elpais.com/diario/2008/10/25/catalunya/1224896844_850215.html (Consultado: 07/03/2018) 

Isaac J. M., 2016. Nawal al Saadawi: «No defiendo ninguna religión porque todas están en contra de las mujeres». El Mundo, 6 mayo. Disponible en: http://www.elmundo.es/internacional/2016/05/06/5729ff99e2704e3f648b4634.html (Consultado: 06/03/2018)

 Kanafani, F.A.,1999. Nadia Captive hope: Memoir of an arab women. Routledge: Milton Park, Abington

Kanafani, S., 2001. Healing though writing: book bears vital message. The Daily Star Lebanon, 25 abril. Disponible en: http://www.dailystar.com.lb/Culture/Art/2001/Apr-25/99492-healing-through-writing-book-bears-vital-message.ashx (Consultado: 07/03/2018)

Mezquita de Mujeres, 2014. Conociendo a Amina Wadud, feminista islámica. Mezquita de Mujeres [blog]. Disponible en: https://mezquitademujeres.org/2014/05/04/amina-wadud (Consultado: 06/03/2018)

Paradela Alonso, N., 2014. EL FEMINISMO ÁRABE Y SU LUCHA POR LOS DERECHOS DE LA MUJER. Encuentros multidisciplinares, 46. Disponible en: https://revistas.uam.es/em/article/view/290 (Consultado: 04/03/2018) 

Salamanca, A. 2016. Movimientos de reforma (III) Desvelando Oriente [Blog], 29 junio. Disponible en: https://desvelandooriente.com/tag/zainab-al-ghazali/ (Consultado: 06/03/2018)

Sullivan, Earl L.,1986. Women in Egyptian Public Life. Syracuse, N.Y.

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Los orígenes de la principal escisión del islam

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Para una información más detallada, léase el artículo La fractura chií- suní, los orígenes.

La fractura chií- suní ¿Sectarismo o poder?

La fractura chií- suní ¿Sectarismo o poder?

Por Airy Domínguez

El enfrentamiento entre las facciones suní y chií nace en el 632 d.C., ante la ausencia de un sucesor tras la muerte de Mahoma. Sin embargo, si partimos de la base de que en la actualidad las relaciones internacionales de los países del Golfo Pérsico están centradas en la seguridad, podría decirse que la rivalidad ideológica de sus potencias guarda más relación con la pretensión de aumento de poder al más puro estilo realista, que con cuestiones puramente religiosas o políticas. Así, el objetivo de las políticas de estos países, tanto a nivel exterior como interno, va a residir en eliminar las amenazas a la seguridad independientemente de si estas son reales o percibidas. Aquí, cabe señalar que las interpretaciones que se pueden dar al término seguridad son amplias y variadas, encontrándose entre ellas la idea de seguridad del régimen y, por tanto, de sus intereses. Es precisamente en este punto donde podemos situar la obsesión de los distintos Estados por controlar o influir en otros Estados, pues ello les garantizaría su liderazgo en la zona permitiéndoles una posición de mayor seguridad. 

Como apunta Dazi-Héni en Arabia Saudí contra Irán: un equilibrio regional de poder, la agudización del sectarismo se ve como una corriente a la que tiende Oriente Medio desde el siglo XXI, siendo en la actualidad la guerra fría Arabia Saudí (suní) – Irán (chií) por el control de la región uno de los factores fundamentales que podrían intensificar los conflictos socio-políticos de la zona. Sin embargo, si hacemos zoom en esta aparente división sectaria, lo que obtenemos es que parece estar mucho más relacionada con un enfrentamiento geopolítico originario de 1979 y con la competencia ideológica para alcanzar la superioridad en Oriente Medio, que con la religiosidad (Dazi-Héni, F., 2013: 1).

Pese a ello, varios de los conflictos que afectan actualmente a la región continúan a menudo presentándose como una guerra sectaria entre suníes y chiíes, que continúa viva al menos en el discurso de ambas potencias. Sin embargo, la base del iceberg no es otra que una lucha por el poder ante la incertidumbre generada en la última década en la región y el consiguiente aumento de las inseguridades, siendo la religión un recurso en manos de las élites para alcanzar unos objetivos concretos.

Si bien las tensiones entre Irán y Arabia Saudí se remontan a la Revolución Islámica (1979), la tensión por el control de la región por parte de ambas potencias encuentra su punto de inflexión más reciente en la invasión de Iraq (2003), al permitir que Irán tutelase al naciente gobierno iraquí (Álvarez Ossorio, I., 2017: 1484). Aquí, lo que según los neoconservadores serviría para acabar con el gobierno tiránico de Saddam Hussein y traer la democracia – otorgándole el poder a la mayoría chiita – se tradujo en consecuencias devastadoras para la región. Con la invasión obtuvieron no sólo la caída de Husein y la revancha suní, sino el resquebrajamiento del equilibrio de poder del Golfo Pérsico haciendo del territorio iraquí el tablero de juego donde Irán y Arabia Saudí librarían su lucha.

Otro punto clave en el presente escenario son las Primaveras Árabes, que exacerbarán las tensiones en otros escenarios como Siria, Yemen y Líbano (Álvarez Ossorio, I., 2016: 1484) y serán vistas por las potencias como una jugada más dentro de esta competición geopolítica. Estas revueltas suponen la caída de los líderes de parte importante de los países. Asimismo, dan lugar a débiles transiciones que alimentarán las diferencias presentes en la región, siendo la fractura suní-chií una de ellas. Consecuencias que se tornan evidentes en los acontecimientos vividos en Iraq, Bahréin y Siria durante los últimos años.

Sin embargo, a grosso modo puede decirse que las Primaveras Árabes resultaron en un vacío de poder, en el aumento de la inseguridad y en luchas por el control del mismo. Ello sería aprovechado por las potencias para intentar ganar liderazgo y permitiría, en muchas ocasiones, la entrada de grupos terroristas como Al Qaeda en la Península Arábiga en el caso de Yemen o Estado Islámico en Siria y Libia. Aquí, resulta interesante detenerse en el caso de Siria, donde la revuelta y su brutal represión dieron luz a una guerra civil, transformando un conflicto sectario en uno transnacional que parece presentarse como el actual eje en torno al que giran los conflictos de la zona.

Junto a las revueltas y la invasión de Iraq, no podemos olvidar la política de EEUU con respecto a la región, ni su reclamo a una mayor involucración de los aliados para “garantizar la seguridad” en la zona. A lo anterior haría que añadir el papel de su antagonista ruso en la región, aliado del régimen sirio. Aquí, Siria vuelve a presentarse como el tablero idóneo para una confrontación indirecta.

Así, todas estas cuestiones han avivado las inseguridades al tiempo que han despertado sospechas entre algunos países, dando como resultado complejas alianzas. En esta línea, en los últimos años se han podido distinguir tres bloques en el territorio, uno iraní-chií donde encontramos al régimen sirio de Bashar al-Asad, el gobierno de Bagdad y varias milicias iraquíes, Hezbolá y milicias palestinas como Hamás o Yihad Islámica; uno saudí-suní con países como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Jordania y, en parte, la Autoridad Nacional Palestina; y un tercero debilitado, formado por Qatar y las distintas organizaciones vinculadas a los Hermanos Musulmanes (Fernández, H. A., 2015: 281) . A ello abría que añadir los respectivos apoyos internacionales con los que cuenta cada bloque.

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Osorio, I., 2015. La fractura suní-chií en Oriente Medio. Esglobal, 24 de febrero. Disponible en: https://www.esglobal.org/la-fractura-suni-chii-en-oriente-medio/ (Consultado el 28/12/ 2017).

Álvarez Ossorio, I., 2016. Siria. Revolución, sectarismo y yihad [e-book]. Catarata: Madrid.

Dazi-Héni, F., 2013. Arabia Saudí contra Irán: un equilibrio regional de poder. Awraq, 8, 23-5.

Fernández, H. A., 2015. Las múltiples crisis de Oriente Medio. Quaderns de la Mediterrània, 22, 277. Disponible en: http://www.iemed.org/observatori/arees-danalisi/arxius-adjunts/qm22/009ES_CrisisMiddleEast_HAmirah-Fernandez.pdf (Consultado el 28/01/2018)

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Los refugiados palestinos, 70 años de injusticia

Los refugiados palestinos, 70 años de injusticia

Por Youssef Bouajaj Hadiq

Refugiados palestinos
Palestinos en 1948 expulsados de sus casas por Israel. Fuente: AFP/Getty Images

Se cumplen 100 años de la Declaración Balfour, donde el ministro de exteriores británico Arthur Balfour prometió al Barón Rothschild que apoyaría la creación de un Estado para los judíos en Palestina. Una demanda que provenía del movimiento sionista, el cual ante el aumento del antisemitismo en Europa vio la necesidad de crear un Estado para garantizar la seguridad de los judíos. La promesa se hizo sin tener en cuenta que Palestina ya contaba con una población propia, de la cual el 90% era árabe. La declaración se hizo en medio de la Primera Guerra Mundial, donde el Reino Unido alentó a los árabes a que se rebelarán contra el Imperio Otomano, con la promesa de que darían apoyo a unos Estados árabes independientes. Sin embargo, Reino Unido y Francia pactaron en secreto el acuerdo Sykes-Picot, donde acordaron establecer zonas de influencia en las posesiones otomanas dentro del Mundo Árabe.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Palestina quedó bajo control británico. Los judíos, ante la promesa del Reino Unido de otorgarles un Estado, empezaron a llegar a Palestina. Estos pertenecían a clases pudientes y gozaban de una buena educación, lo que les permitió prosperar. Una cuestión que generó animadversión en los palestinos, muchos de ellos en la pobreza, dando lugar a las primeras tensiones entre árabes y judíos.

Fuente: elaboración propia a partir de datos de The immigration cycle in Palestine and Israel, 1919–1954

Durante los años treinta y cuarenta, los judíos en Europa sufrieron el ascenso de Hitler que mató a 6 millones. El holocausto judío convenció más a los sionistas de la necesidad de tener un Estado propio y la inmigración hacia Palestina aumentó. Por su parte, los palestinos estaban en contra de que por culpa de los errores de los europeos, tuvieran que pagarlo renunciando a Palestina.

El Reino Unido se mostró incapaz de poner fin a la violencia entre judíos y árabes. Así, las Naciones Unidas asumieron el problema y propusieron un plan de partición que era favorable a los judíos. En 1947 había 608.000 judíos que poseían el 10,6 por ciento de la tierra de Palestina, mientras los musulmanes eran 1.100.000 de personas y controlaban el 89,4% del territorio. El plan de la ONU otorgaba el 56,5% de las tierras a los judíos y el 43,5% a los árabes. Tras la retirada de Reino Unido de Palestina, el 14 de mayo de 1948 nació el Estado de Israel. La milicia israelí Haganah, creada en 1920 para proteger a los inmigrantes judíos, tuvo un papel muy destacado en la consolidación y expansión del Estado judío. Formada por 35.000 personas, de las cuales 20.000 tenían experiencia en la Segunda Guerra Mundial, venció en la guerra de 1948 contra los Estados árabes de Egipto, Jordania, Siria e Irak.

Expansión de Israel en los territorios palestinos
Expansión de Israel en los territorios palestinos Fuente: Graphic News

La guerra del 1948 tuvo como consecuencia la expansión de las fronteras de Israel que pasó a controlar 20.850 kilómetros cuadrados del total de 26.323 de la Palestina histórica y la expulsión de 700.000 palestinos. Los refugiados palestinos huyeron a distintas zonas de la región: 70.000 a Jordania, 97.000 a Líbano, 75.000 a Siria, 200.000 a la Franja de Gaza, 280.000 en la Palestina ocupada por Jordania y 31.000 a Israel.

El éxodo de los palestinos de su tierra es referido por ellos como la Nakba, que en árabe significa la catástrofe. Las razones que llevaron a la huida forzosa son: 1) el miedo que infundían las fuerzas israelíes por su violencia como quedó claro en la matanza que perpretaron en el pueblo de Deir Yassin en 1948, donde murieron 100 palestinos. 2) Durante la guerra de 1948, el ejército de Israel expulsó por la fuerza a palestinos para expandir las fronteras del nuevo Estado israelí; y 3) Los ejércitos árabes pidieron a los palestinos que abandonaran sus casas para facilitar el ataque.

Antes de finalizar el conflicto, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 194, donde reconocía el derecho al retorno de los refugiados palestinos que quisieran regresar a sus hogares y compensar aquellos refugiados que no desearan volver. Más de 70 años después, los refugiados palestinos siguen sin poder volver a sus hogares.

 

La Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Medio

La Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) nació en 1949 para dar apoyo de emergencia e iniciar programas de asistencia social a los refugiados palestinos. La UNRWA define como refugiados palestinos aquellas personas que vivían en Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948 y que perdieron su hogar y su modo de vida por culpa de la guerra del 1948. Asimismo, los descendientes de los refugiados palestinos de sexo masculino también son considerados refugiados.

El mandato actual de la UNRWA es proveer servicios de educación, salud, servicios sociales, protección de Derechos Humanos y actuar en situaciones de emergencia a los más de 6 millones de refugiados y desplazados palestinos de la guerra del 1967, que viven en los campos de Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania, y la Franja de Gaza.

En cuanto a la situación de los refugiados palestinos, cabe destacar que no es homogénea, difiere según el país de destino. En el caso de Líbano la calidad de vida de los palestinos es mala según apunta el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de 2016. Una situación que responde a distintas cuestiones. Por un lado, Líbano no otorga más terreno para ampliar los campos de refugiados que se encuentran sobrepoblados. Por otro, los refugiados no pueden tener propiedades, no tienen acceso a servicios públicos, no tienen derechos laborales y no pueden dedicarse a trabajos liberales en campos como la educación, medicina o el derecho. Aquí, las autoridades libanesas justifican no mejorar la situación de los Palestinos, para no comprometer su derecho de retorno a Palestina. Muchos campos de la UNRWA tienen controles de seguridad que limitan la libertad de movimiento en momentos de crisis.

Situación de los campos de refugiados de la UNRWA
Situación de los campos de refugiados de la UNRWA Fuente: Agence France-Presse

Pese a lo anterior, los refugiados palestinos de Gaza son los que tienen peores condiciones de vida. Desde la victoria del partido islamista Hamas en las elecciones de 2006, Israel impone un bloqueo por tierra, mar y aire que convierte a Gaza en una prisión. Además, la población civil ha sufrido ataques devastadores por parte del ejército de Israel, los cuales han dejado miles de muertos y destruido las infraestructuras. Tal como apunta la UNRWA, en Gaza el 80% de la población depende de la ayuda internacional, el paro es del 40% y 1 millón de refugiados palestinos dependen de la UNRWA para comer.

En el caso de Jordania, hay un trato diferencial hacia los refugiados palestinos. Los palestinos llegados en 1948 tienen la nacionalidad jordana y acceso a todos los derechos. Por el contrario, los palestinos llegados a Jordania tras la guerra de 1967 procedentes de Cisjordania y Gaza, no tienen nacionalidad y tienen un pasaporte temporal que han de renovar cada dos años. Tampoco pueden trabajar en el sector público, sólo en el privado. Pese a que los palestinos sin nacionalidad pueden acceder a servicios públicos de sanidad y educación, han de pagar un plus como si fueran extranjeros. Además, el tener un permiso de residencia de 2 años limita mucho su libertad de expresión porque las autoridades pueden castigar con no renovar el pasaporte a aquellas voces críticas.  

 

La condición de doble refugiados

Más allá de no poder volver a su tierra y de sufrir unas malas condiciones de vida, miles de refugiados palestinos también han sufrido la situación de ser doblemente refugiados, al verse obligados a huir de nuevo. El primer caso de palestinos que tuvieron que huir por segunda vez fue después de la Guerra de los Seis Días, donde más de 250.000 palestinos, muchos de ellos desplazados de la guerra del 1948, huyeron de Gaza y Cisjordania hacia países vecinos como Jordania.

En 2003, tras la invasión americana de Irak, la vida de los 30.000 palestinos empeoró considerablemente debido a que las milicias chiís los detenían, torturaban y mataban de forma arbitraria. Según Human Rights Watch, los palestinos eran acusados de tener muchos privilegios durante el gobierno de Saddam Hussein, así como de estar vinculados con las fuerzas insurgentes que luchaban contra los Estados Unidos y los grupos chiitas (algunos miles pudieron huir a Siria).

En la actualidad, quedan 4.000 refugiados palestinos en Irak, los cuales se enfrentan a una situación difícil debido a la decisión del Gobierno iraquí de quitarles derechos y acceso a servicios públicos. Por su parte, los refugiados palestinos en Siria están sufriendo la guerra de Siria, lo que les ha llevado a huir a otros lugares donde la situación vuelve a ser complicada. Según datos de la UNRWA, antes del conflicto civil en Siria había 560.000 refugiados palestinos. Ahora más de 100.000 han huido hacia el Líbano, Jordania y Europa. La situación de los palestinos de Siria en el Líbano es muy complicada. La UNRWA denuncia que tienen dificultades para trabajar, que el 90% están bajo el umbral de la pobreza y un 95% tienen dificultades para acceder a la alimentación.

 

La cuestión del derecho al retorno

Setenta años después de la Nakba, los refugiados palestinos siguen sin poder ejercer su derecho de retorno a Palestina. Pepijn Van Houwelingen en su artículo “¿No retorno = No paz? El problema de los refugiados palestinos y la solución de los dos Estados en un contexto regional”, muestra cual es la postura de los principales actores sobre el retorno de los palestinos. Aquí, resulta interesante centrarse en el caso de Israel, quien ve como una amenaza a los palestinos en el exilio, ya que si volvieran supondrían un problema para la existencia del Estado. El parlamento israelí aprobó en 2001 una ley que previene al Gobierno intervenir en materia de refugiados palestinos sin el consentimiento del parlamento.

Por su parte, la Autoridad Palestina ve el derecho al retorno como un derecho impracticable que dificulta cualquier acuerdo con Israel. En esta línea, en los acuerdos de Oslo, el asunto de los refugiados no fue incluido.

En cuanto a los refugiados de fuera de los territorios palestinos, estos ven imposible que en un improbable acuerdo de creación de dos Estados, Gaza y Cisjordania, muy superpobladas, pudieran absorber a más de 3 millones de personas. Por lo tanto, los refugiados se encuentran en un limbo donde Israel, la Autoridad Palestina y los Estados Árabes los ven como un problema sin solución.

Este artículo nos lleva una vez más a reflexionar sobre la concepción del refugiado como amenaza, tal y como ocurre con el caso de los refugiados sirios. Se trata de una situación que parece perpetuarse en el tiempo gracias a un discurso en el que queda securitizada y definida como problema, cuando en realidad no son sino víctimas de una ocupación, de una guerra.

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