El pueblo milenario que ha sobrevivido al genocidio del Estado Islámico, los yazidíes

El pueblo milenario que ha sobrevivido al genocidio del Estado Islámico, los yazidíes

Por Xavier Mojal

Yazidíes celebrando su año nuevo en Lalish, abril de 2018// Foto de AFP

El pasado 5 de octubre fueron anunciados los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2018, Nadia Murad y Denis Mukwege. El anuncio ha suscitado una buena acogida entre el público general y la comunidad de profesionales y activistas en el ámbito de la paz y los derechos humanos, ya que los escogidos para el prestigioso premio de este año son un reflejo de la lucha contra la violencia sexual como arma de guerra, una lacra infinitamente lejana en el tiempo, pero poco visibilizada hasta nuestros días. Por ello en este artículo vamos a centrarnos en la comunidad a la que Nadia Murad representa, los yazidíes.

Nadia es una de las supervivientes que han pasado por el infierno al que el autodenominado Estado Islámico (EI) las ha sometido por el hecho de ser mujeres yazidíes. En el tórrido agosto de 2014, ella y miles de mujeres yazidíes (además de niñas y adolescentes) fueron secuestradas por los hombres del EI en su tierra natal Sinjar –noroeste iraquí− para convertirse en sus esposas forzadas o esclavas sexuales. El resto de la comunidad yazidí capturada fue ejecutada o sometida a otras barbaries que explicaremos más adelante. 

Nadia Murad En el Parlamento Europeo en 2016 tras recibir el premio Sakharov// European Parliament News

Tras escapar de su captor y del EI gracias, en parte, a la ayuda de una familia musulmana,  Nadia acumuló el coraje suficiente para relatar al mundo este calvario y convertirse en una activista para el reconocimiento del genocidio practicado por el EI sobre su pueblo, con las consecuencias penales que esto implica para los líderes e integrantes del grupo terrorista.  

La sociedad yazidí y su identidad

Los yazidíes representan una minoría étnico-religiosa en Irak que, a falta de datos rigurosos y previamente a la invasión por  el EI de la región de Sinjar en agosto de 2014, se estimaba en una población de entre 300.000 y 700.000 personas en este país. Esto, en un país de cerca de 40 millones de personas supone una proporción menor al 2%. Repartidos entre las provincias norteñas de Nínive y Duhok (esta última bajo el control del Gobierno Regional del Kurdistán), la gran mayoría se concentraba en la región de Sinjar, limítrofe con Siria al oeste y norte. Además, una minoría de los yazidíes puebla la región nororiental de Siria, Jazira, aunque también tienen una presencia minoritaria en la provincia de Alepo, Armenia, Georgia, y en la Europa Occidental –sobre todo en Alemania, la mayoría de los cuales emigraron de Turquía.

La región de Sinjar se encuentra en el noroeste de Irak, al oeste de Mosul y cerca de la frontera con Siria. La ciudad homónima se encuentra en la parte sur del distintivo monte de Sinjar// Mapa de Toronto Star Graphic

La organización social de los yazidíes es tribal y fuertemente jerarquizada. En la región de Sinjar, la economía (de subsistencia) había estado siempre ligada a la producción agrícola y ganadera. Con la política de arabización de los 70 de Saddam Hussein, poblados yazidíes fueron destruidos y sus habitantes forzosamente desplazados a complejos urbanos en las llanuras, uno de ellos la ciudad de Sinjar. Con esta política se controlaba a la minoría yazidí −que en ocasiones apoyaba a los militantes kurdos conocidos como peshmerga y su lucha de liberación nacional respecto a Irak− se garantizaba la provisión de recursos públicos, pero también se facilitaba el establecimiento de relaciones clientelares y se generaban relaciones de dependencia con Bagdad para el racionamiento de alimentos y la provisión de empleo público. 

Después de la intervención americana en el 91 con razón de la (segunda) Guerra del Golfo, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) – histórico partido nacionalista kurdo liderado por la familia Barzani− establecería también relaciones de patronazgo y ofrecería empleo burocrático. Desde entonces la región ha supuesto un punto de confrontación entre Erbil (la capital kurda) y Bagdad para la cooptación de los yazidíes, algo que como veremos sigue en la actualidad aunque en distintos términos. Tras la caída del régimen de Saddam, Sinjar ha sido controlado de facto por el Gobierno Regional del Kurdistán. Antes de los ataques genocidas del EI en 2014, la región había experimentado algunas mejoras materiales gracias, entre otras cosas, a las remesas de los yazidíes emigrados (muchos de ellos en la región del Kurdistán), y la provisión de servicios públicos básicos como la educación también había mejorado. No obstante, y en general, los yazidíes han arrastrado décadas de marginación económica y represión, algo que explica los bajos niveles de educación, alfabetismo, empleo y provisión de recursos públicos que además afectan negativamente de una manera desproporcionada a niñas y mujeres.

Étnicamente, a la comunidad yazidí se le considera a menudo como una minoría kurda, pues su lengua es el kurmanji – la lengua mayoritaria de los kurdos y uno de los elementos más importantes que determinan su identidad -. No obstante, su religión es diferente de la de la mayoría de kurdos, el islam suní. La identidad étnica o nacional de los yazidíes supone un tema complicado y no exento de controversia. Mientras que en tiempos del Imperio Otomano la religión era la base de la identidad comunal, y por tanto yazidíes y kurdos (musulmanes) se consideraban comunidades distintas, no fue hasta la emergencia y popularización del nacionalismo kurdo a lo largo del siglo anterior –en el momento de la explosión de los nacionalismos en Oriente Medio, entre los que destacan el árabe o el turco− que los yazidíes empezarían a estar presentes en los discursos sobre la identidad nacional kurda. Como prueba de ello encontramos en estos el reconocimiento recurrente del yazidismo como la forma moderna de la religión original de los kurdos, el Zoroastrismo. 

La kurdicidad de los yazidíes es, como se ha dicho, complicada, y ha dependido de factores como la exposición al discurso nacionalista kurdo –que ha afectado más a yazidíes residentes en el Kurdistán iraquí que no en Sinjar−, los intentos de arabización por el régimen de Saddam, o la clase social –donde las nuevas clases medias han adoptado un discurso más pro-kurdo debido a las redes clientelares establecidas por el Partido Democrático Kurdo de Barzani. Aunque hoy en día la mayoría de yazidíes se identifiquen, al menos en parte, como kurdos, existe un creciente número de los que se niegan a hacerlo. Esto tiene que ver más bien con las dinámicas políticas que se han dado desde el ascenso del EI, que involucran a distintos actores políticos y militares kurdos –el Gobierno Regional del Kurdistán y su ejército regular de los peshmerga, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y su homólogo sirio, las milicias del YPG.  Unas dinámicas que, como veremos, han provocado divisiones entre los yazidíes, y que se pudo comprobar con una cuestión política tan relevante como lo fue el referéndum de independencia del Kurdistán –celebrado en la región kurda de Irak en septiembre del 2017. De todos modos, el factor primordial en cuanto a la identidad de los yazidíes, sin ignorar la relevancia del sentimiento de opresión histórica –por los otomanos, kurdos musulmanes, el régimen árabe nacionalista de Saddam Hussein, y más recientemente por los yihadistas−, es sin duda su religión y las prácticas culturales en las que ha derivado.

El Yazidismo, la religión del pueblo yazidí

Según el historiador kurdólogo David McDowall en  A Modern History of Kurds, el Yazidismo es una religión que nace de la síntesis de antiguos elementos paganos, zoroastrianos y maníqueos –del Zoroastrismo y Maniqueísmo, ambas religiones persas preislámicas−, superpuestos con elementos judíos, cristianos y islámicos. El Yazidismo se define, por tanto, por su sincretismo, es decir, por la combinación de elementos culturales y doctrinas filosóficas y religiosas. Lo que ha provocado que desde el islam más ortodoxo sea considerado como una religión herética.

El nombre de la religión proviene probablemente de la palabra Dios en kurdo −Yezdan−, aunque existen otras explicaciones como la supuesta descendencia del pueblo yazidí de los seguidores del Califa Omeya Yazid I. Entre sus características principales destacan la creencia en el monoteísmo, la no-dualidad (refiriéndose a la inexistencia del mal, y por tanto del Diablo y el infierno), la reencarnación y una preocupación por la pureza religiosa.  Para ser más específicos con la naturaleza monoteísta de esta religión, según la tradición yazidí Dios creó el universo y lo confió a siete ángeles que son a su vez emanaciones del mismo, y que en consonancia con la creencia de los yazidíes en la metempsicosis, vienen reencarnándose periódicamente en cuerpos humanos. 

El primer ángel, el que cubrió el mundo de flora y fauna, es también la figura más importante y venerada del Yazidismo. Lo llaman Melek Taus, lo representan como a un pavo real, y es reconocido por muchos musulmanes como Satán, motivo por el cual consideran a los yazidíes herejes. A pesar de las coincidencias con el demonio de las religiones abrahámicas, los yazidíes, que no creen en el maligno y tienen prohibido pronunciar su nombre, defienden un relato muy diferente respecto a este personaje. Según algunos relatos (contradictorios, debido a la preeminencia de la tradición oral yazidí), Melek Taus fue el ángel rebelde que se negó a postrarse ante la creación de Dios, Adán, y que por este motivo fue expulsado al infierno, pero que logró apagar con sus lágrimas y así reconciliarse con Diosꓼ otros explican que Melek Taus se negó a postrarse ante Adán ya que sólo podía hacerlo ante Dios, superando así la prueba del creador y convirtiéndose en el ángel supremo.

El ángel y figura principal que los yazidíes veneran, se le representa como a un pavo real.

Otra figura importante que demuestra la conexión con elementos islámicos, es la del Jeque sufí Adi ibn Musafir (muerto en el siglo XII). Este es considerado como una especie de profeta y reformador de la religión, e incluso como la propia reencarnación de Melek Taus. Su tumba se encuentra en Lalish (al norte de Mosul) y representa un punto de peregrinación yazidí.  Por último, la preocupación por la pureza religiosa se expresa en la rigidez de ciertas prácticas socialesꓼ un sistema de castas –en la cúspide de la pirámide se encuentra el Príncipe Tahseen Said, reglas y prohibiciones respecto al consumo de alimentos,  la endogamia y la existencia de múltiples tabús.

Tahseen Said. Príncipe de los yazidíes, un puesto hereditario, en una entrevista// VOA news

El genocidio yazidí

El 3 de agosto de 2014 el autoproclamado Estado Islámico consumó el ataque planificado a la región de Sinjar, y como resume el informe de la Oficina para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OHCHR), «vinieron a destruir». Usaron una de sus técnicas recurrentes, movilizar a un gran número de militantes para atacar desde varios frentes –desde Mosul y Tal Afar al este, y desde Al-Shaddadi al suroeste y Tel Hamis al noreste en Siria. En aquel momento el control territorial y la protección del lugar recaían sobre los peshmerga leales al KDP de Barzani, el presidente del Gobierno Regional del Kurdistán. Pero huyeron de sus puestos sin previo aviso, sin resistencia y llevándose sus armas consigo, abandonando a los yazidís a su propia suerte, según confirman testimonios supervivientes.

Los yazidíes improvisaron como pudieron,  se organizaron para conformar pequeños grupos de resistencia y dar así más tiempo para que aquellos que pudieran escaparan. Mientras que alrededor de 400.000 personas, la mayoría yazidíes, escaparon a la región del Kurdistán u otros territorios de Iraq, de los que entre 40.000 y 50.000 sólo pudieron refugiarse en la montaña de Sinjar. Los que no pudieron escapar acabaron capturados por el EI, y su porvenir dependió según su sexo y edad, aunque muchos fueron ejecutados indiscriminadamente. En líneas generales, las mujeres y niñas fueron tomadas como esclavas sexuales, los hombres (y ancianas) que no se convirtieron al Islam fueron ejecutados, y quienes lo hicieron, fueron obligados a trabajos forzados. Los niños fueron secuestrados para ser adoctrinados y convertidos en  soldados del pseudo-califato. Ante la incomprensión y perplejidad del mundo frente a estas atrocidades, el EI las justificaba basándose en sus interpretaciones totalitarias y pervertidas de los escritos sagrados del Islam, tal como se puede comprobar en su revista propagandística Dabiq. Según ellos, los yazidíes son adoradores del diablo que no forman parte de ninguna de las religiones que el Corán manda tolerar.

Ante los ataques del EI al norte y sur del monte de Sinjar, los yazidíes que pudieron escaparon a la región del Kurdistán, a otras zonas de Irak al norte, y al propio monte// Mapa elaborado por OCHA el 4 de agosto de 2014.

La respuesta internacional no se hizo esperar, a pesar de que la comunidad internacional no hubiese hecho prácticamente nada para prevenir este ataque anunciado. Fuerzas aéreas occidentales lideradas por EEUU lanzaron agua, comida y demás provisiones de primera necesidad a los yazidíes refugiados en la montaña de Sinjar. EEUU inició también bombardeos contra posiciones del EI alrededor de la montaña así como de Erbil para frenar el avance de los yihadistas. Los que escaparon a la montaña y sobrevivieron  al asedio del EI, al hambre, deshidratación y un calor inhumano durante semanas, fueron rescatados por las milicias kurdas del PKK y las YPG –la guerrilla kurda siria emparentada  con el PKK− que abrieron un corredor humanitario para liberarlos. Muchos acabaron refugiándose al otro lado de la frontera siria y turca o fueron escoltados de nuevo hacia zonas más seguras en Irak. A finales de 2014, militantes kurdos afiliados al PKK o alguna de sus ‘franquicias territoriales’, algunos de ellos yazidíes entrenados por los primeros y organizados bajo el nombre de las Fuerzas de Resistencia de Sinjar (YBŞ), así como también efectivos de los peshmerga, y ayudados por los bombardeos de la coalición internacional liderada por los EEUU, lograron liberar la zona norte de Sinjar. Un año más tarde (finales del 2015) los mismos grupos consiguieron retomar la zona sur de Sinjar  incluyendo la ciudad homónima y forzar la retirada de los yihadistas hacia posiciones más al sur.

La cuantificación del horror provocado por el EI según estimaciones conservadoras, ya que aún no se han podido identificar todas las víctimas ni descubrir todas las fosas comunes, se resume en más de 3.000 víctimas mortales (al menos la mitad de los cuales ejecutadas) y alrededor de 7.000 personas secuestradas, de las que aproximadamente un tercio, sobre todo mujeres, siguen aún presas. Según el informe de este año sobre el estado de Sinjar realizado por la fundación de Nadia Murad, sólo 70.000 personas han vuelto a su tierra, mientras que la mayoría, unos 300.000, se encuentran en campos de refugiados en la región del Kurdistán.

Militantes de las YBŞ, o Unidades de Resistencia de Sinjar, la facción yazidí del PKK//ANF News

La gestión post-EI del conflicto

Las razones por las que la mayoría de yazidíes han optado por no volver a Sinjar son básicamente dos. Por un lado, el estado de destrucción generalizado en el que se encuentran las poblaciones de Sinjar y, por tanto, la imposibilidad de ofrecer servicios y recursos básicos a todas las personas con derecho al retorno. Por otro, la inseguridad generada por los conflictos posteriores a la expulsión del EI.

Sinjar después de la expulsión del EI//Imagen de Al Jazeera

Las tensiones étnicas y políticas entre los habitantes se suman a la lucha por el poder que han librado las distintas facciones militares en el terreno. A nivel político, primero tuvo lugar el enfrentamiento intra-kurdo entre los peshmerga del Gobierno Regional del Kurdistán y el PKK incluyendo su facción yazidí. Después llegaron desde el sur y del recién liberado Mosul, eliminando las últimas bolsas de resistencia del EI, las Unidades de Movilización Popular (PMUs). Estas son grupos paramilitares pro-Bagdad mayoritariamente chiíes, que expulsaron a los peshmerga de la zona  bajo órdenes del presidente iraquí tan sólo algunas semanas después del referéndum independentista del gobierno kurdo en setiembre de 2017. Finalmente, la presencia del PKK ‘provocó’ las amenazas y una intervención limitada por parte de Turquía, que acabarían forzando al PKK a abandonar la región, aunque las milicias afiliadas yazidíes (YBŞ) permanecerían. Los conflictos librados entre éstas élites han fragmentado y militarizado a la población retornada, politizando y complicando los esfuerzos por la reconstrucción de la zona.

[Mapa de la región de Sinjar en enero de 2018 con los movimientos de los principales grupos armados//Mapa de International Crisis Group

Por último, a parte de las tensiones sociales por motivos políticos, también se encuentran a flor de piel los recelos por motivos étnicos y religiosos. En este caso son muchos los árabes sunníes que se han negado a volver para evitar la hostilidad de algunos yazidíes con sed de venganza por el apoyo de algunos líderes tribales al EI. La reconciliación parece, de este modo, lejos de materializarse, más cuando aún no se ha presenciado un atisbo de justicia y reparaciones que el pueblo yazidí exige.

En definitiva, debido al cóctel de conflictos sociales y políticos, a la ausencia de instituciones, y a la destrucción generalizada, el retorno completo de los yazidíes a su hogar es de momento imposible. El futuro de los yazidíes y de su tierra debe volver, si alguna vez lo estuvo, a sus manos. Si no, Sinjar, no será. Si no, el Estado Islámico, habrá ganado.

 

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LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: VIOLENCIA

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: VIOLENCIA

Por Airy Domínguez

Imagen extraída de la séptima entrega de Dabiq

El presente texto se presenta como la última entrega de la trilogía de artículos La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente, que nace del análisis del estudio de Dabiq, la revista del grupo más importante en lengua inglesa. Si bien en las entregas anteriores se analizaba el modo en que los recursos de la ideología y el territorio han sido tratados por el grupo en su comunicación, en esta se trata el recurso de la violencia. Una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder

Así, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, este análisis entiende la violencia como un recurso a manos del grupo que le permite acumular poder. Este se muestra en Dabiq fundamentalmente a través de tres ejes, a saber, como una consecuencia de las acciones del enemigo, un signo de superioridad con respecto a algunos opositores, una herramienta para instaurar el terror. Junto a lo anterior, se presenta como la materialización de la ideología del EI. En este sentido, ellos mismos afirman que harán al mundo entender el terrorismo, y que “[…] las botas pisotearán el ídolo del nacionalismo, destruirán el ídolo de la democracia y descubrirán su naturaleza desviada” (Dabiq 1, 2014: 8), con lo que vemos que ideología y violencia están vinculadas.

Violencia como respuesta

Ante sus acciones violentas, en su comunicación el EI recurre a la culpabilización de los policymakers enemigos – fundamentalmente occidentales –, incluso de los ciudadanos de esos países (Domínguez, 2017: 30-31). Una posición que le permite hacer frente al carácter criminal, violento e irracional que le es adjudicado en la mainstream de los medios de comunicación.

Esta culpabilización del otro se expresa fundamentalmente a partir de los secuestros y las ejecuciones de occidentales, así como en la perpetración de atentados. En lo que se refiere a los secuestros, en el caso de James Foley aseguran que pidieron la puesta en libertad de prisioneros retenidos por EEUU a cambio de su liberación, pero que la oferta fue ignorada (Dabiq 3: 3). Asimismo, defienden que tras el inicio de los ataques por parte de EEUU, se envió un mensaje en el que se alertaba de que Foley sería ejecutado, lo que aseguran fue nuevamente ignorado (Dabiq 3: 4). Lo anterior, queda plasmado en el especial La sangre de Foley está en las manos de Obama, donde además se defiende el intento de los medios de comunicación occidentales por maquillar la verdadera causa de su muerte ante la opinión pública.

Por otra parte, aprovechan la ejecución del periodista americano para asegurar que los americanos han pasado a ser víctimas de la política exterior de su gobierno. Así, junto al mencionado artículo, Dabiq publica una carta supuestamente escrita por Foley en la que afirma que el motivo de su captura y la de sus compañeros no es asesinarlos de modo irracional, sino que, al igual que ocurre con muchos musulmanes de diversas zonas, son prisioneros de los EEUU.

Posteriormente, enumera las diversas intromisiones americanas en Oriente Medio, y asegura que “[t]hey have killed in the name of ‘preserving life,’ tortured and raped in the name of ‘humanity,’ destroyed in the name of ‘rebuilding,’ and ruined the lives of millions of people. They have incurred a great debt of blood and wealth and it will be you and me, the average citizens, who will inevitably pay the price of their crimes” (Dabiq 3: 39). Aquí, junto a la justificación de la violencia se intenta minar la relación entre los ciudadanos americanos y su gobierno. En esta línea, las palabras del supuesto Foley se dirigen a los policymakers americanos asegurando que se trata de la gente “[…] who effectively hit the last nail into my coffin with their recent aerial campaign in Iraq” (Dabiq 3: 40). A continuación, el secuestrado muestra el rechazo hacia su país afirmando que “[…] all I can say is that I wish I were from some other country whose government actually cares about its citizens. I guess all in all, I just wish I wasn’t American” (Dabiq 3: 40).

Imagen extraída de Dabiq 15

Algo similar ocurre con el caso del piloto jordano Al-Kasasbeh secuestrado el 31 de diciembre de 2014. Tras su captura, el EI no muestra acciones violentas, sino que recurre a la amenaza y entrevista al rehén, quien ofrecerá información acerca de los enemigos (Dabiq 6: 34-36). En la siguiente entrega proceden a mostrar las ejecuciones del piloto jordano y de Kenji Goto, afirmando que “[t]he relatives of Kenji Goto Jogo and the murtadd pilot have no one to blame but the political leaders of their lands who strive to appease and serve the American crusaders” (Dabiq 7: 4). Además, afirman que antes del declarado soporte de Abe Shinzo a los cruzados, Japón se encontraba fuera de los objetivos del grupo, con lo que ponen de nuevo a los policymakers en el punto de mira.

Igualmente, tras exponer el caso de Steven Sotloff, se muestran una serie de imágenes en las que se pueden observar masacres a familias musulmanas ejecutadas por EEUU los días 14 y 15 de septiembre de 2014 (Dabiq 4: 51). Una acción que señalan responde a la preservación de los intereses americanos, y que sostienen por medio de la muestra de un pantallazo de un artículo del Departamento de Defensa de EEUU que soporta los hechos (Dabiq 4: 51). Un acto que de algún modo les permite legitimar su acusado rechazo a Occidente ante sus lectores.

Siguiendo la línea de la justificación de la violencia hacia los occidentales, encontramos otro destacado ejemplo en el artículo La sangre de la Vergüenza del periodista secuestrado John Cantlie. En él, el autor insiste en culpar a los Estados de la ejecución de sus ciudadanos, afirmando que estas no fueron sino el resultado de las acciones de los políticos británicos y americanos (Dabiq 14: 54).

Del mismo modo que ocurre con la violencia empleada contra los ciudadanos occidentales, la matanza de las tribus de Oriente Medio queda justificada. Esta es presentada como la única opción viable para la defensa del Islam. En este sentido, existen reportajes como uno en el que se explica cómo la tribu al-Shuaytat, de Deiz al-Zour (Siria) fue exterminada tras haberse retractado de su juramento de lealtad al grupo (Dabiq 3: 11).

Asimismo, exponen el recurso a la violencia contra quienes actúan como fieles servidores de los cruzados. Así, se dirigen hacia los que definen como “proxies de América” mostrando escenas violentas, como una en la que son asesinados miembros del PKK (Dabiq 4:25)[1]. En esta línea, el EI informa acerca del  ejecutado contra los Houthis en Wilayat Sanaa por cuatro soldados, y una operación en Sa’dah detonando explosivos en un edificio del gobierno de Houthi. Dichos acontecimientos son relacionados con el hecho de que “[…] days after the operations, the Americans announced that they had pulled the last of their special forces out of Yemen” (Dabiq 8: 19), asociando de este modo sus acciones en la región a las decisiones de otros países externos a ella.

En relación a las acciones violentas contra quienes consideran ayudantes de los cruzados, otro ejemplo podemos encontrarlo en las venganzas contra quienes afirman decidieron ayudarles, incluidos aquellos que enviaron información sobre la localización de los “mujahidin” tras el anunciado ataque de la coalición sobre las “tierras de los musulmanes”[2].

Violencia como signo de superioridad y poder

Es importante tener en cuenta que el EI no pretende emplear la violencia sólo contra quienes consideran cruzados, sino contra todo aquel que se oponga a su proyecto e intente impedir sus objetivos[3].

Enseñar al mundo su fuerza militar es una de las vías recurridas por el EI para mostrar su poder. Para ello, recurre a situaciones en las que se presenta como superior a sus enemigos. En este sentido, en el artículo La guerra por ‘Ayn al-Islam, el grupo manifiesta su superioridad con respecto a los “proxies americanos” defendiendo, entre otras cuestiones, la debilidad de los Peshmerga y el FSA. Señalan que estos se mostraron incapaces de hacerles frente y que tuvieron que ser apoyados por una coalición que los armó, reforzó y suplió, incluso con apoyo aéreo, fracasando igualmente en su intento por derrotarles y evitar su avance (Dabiq 5: 15-16). Ello les permite mostrar su fuerza y la inferioridad del oponente pese a estar equipado con armamento y respaldados. Lo mismo ocurre cuando retratan su fortaleza frente al PKK y el soporte estadounidense afirmando que “[d]espite the obvious incompetence of the PKK in facing the Islamic State, the crusader coalition continued to provide them with close air cover in their clashes against the mujāhidīn” (Dabiq 10: 31). Una cuestión ya tratada, en  la segunda entrega, El diluvio, donde el EI hace especial hincapié en los ataques contra el PKK, en cómo estos son derrotados y en lo que ello significa en términos de avances para el grupo (Dabiq 2: 12-13).  

Asimismo, destacan el lanzamiento de la campaña Taking Revenge for the Chaste Sisters, una ofensiva lanzada en el norte de Halab, que estaba dirigida a los sahwat murtaddin quienes el grupo entiende que “ […] prostituted themselves to America and its regional puppets, stabbing the mujāhidīn in the back and subsequently imprisoning and even raping many of the muhājirāt” (Dabiq 3:15)[4].

Al igual que ocurría con el recurso territorial, la importancia de la violencia en Dabiq queda expresada en la sección Una selección de operaciones militares a través del Estado Islámico. Esta se centra en exponer la fuerza militar del grupo, sus victorias y la consecución de material militar. Así, desde el EI relatan distintos ataques en los que han conseguido acabar con las vidas de sus adversarios. Entre ellos se encuentran la destrucción de un barco de la marina Egipcia (Wilayat Sayna’), la explosión de un vehículo (Wilayat Dayala), el ataque en la base Abul-‘Abbas en la ciudad de Mari’ (Wilayat Halab), el coche bomba en Sadr City (Wilayat Baghdad), la vuelta a la ciudad de Darnah (Wilayat Barqah) y el coche bomba que explotaron en el corazón del Cairo (Egipto) (Dabiq 11: 28-30).

Por su parte, en el número 12 hacen referencia a numerosos ataques violentos en distintas zonas del mundo. Entre ellos al asalto a Mahin al norte de la ciudad de al-Qaryatayn (Wilayat Dimashq), el asesinato del italiano Cesare Tavella en la ciudad de Dhaka, del japonés Kunio Hoshi, y la detonación de explosivos en el templo de Dalan en Dhaka (Bengal)[5].

 

Dabiq 11
Dabiq 13

Junto a su superioridad militar, el EI busca presentarse como un grupo organizado. En este sentido, crearán contenidos dirigidos a distintos rangos. Dicha cuestión queda demostrada, por ejemplo, mediante el ofrecimiento de consejos para los líderes del EI (Dabiq 7: 9-16) y los luchadores (Dabiq 6) por separado. Con ello corroborar la existencia de una organización en el campo de batalla, de una jerarquía, y hace pensar en el brazo armado del grupo como en un ejército.

Violencia, terror y extensión global

Una de las herramientas más empleadas por el EI para exponer la fuerza de este recurso, es mostrar el carácter global de su ejército. En este sentido,  afirman que su esfera de influencia “[…] se ha expandido hasta tal punto que ahora pueden ordenar ataques en suelo estadounidense por completos extraños únicamente a través de la palabra” (Dabiq 5, 2014: 39). Una idea en la que los atentados se presentarán como el argumento central.

En este sentido, a partir de la sexta entrega el papel de los atentados adquiere especial protagonismo –concretamente aquellos perpetrados en terreno occidental – (Domínguez, 2017: 31). Esta entrega abre informando sobre el ataque cometido en Sidney y ofreciendo datos sobre su autoría. Esta es atribuida a Man Haron Monis, “[a] Muslim who resolved to join the mujāhidīn of the Islamic State in their war against the crusader coalition” (Dabiq 6: 3). Asimismo, explican cómo Haron Monis juró lealtad al Califa Ibrahim al-Qurashi para luego dirigirse contra los kuffar y traer la victoria a la religión de Alá. Además, se alaba el ataque y se presenta como el camino a seguir (Dabiq 6: 3), lo que se convertirá en una dinámica en números sucesivos [6].

Otro de los atentados publicitados será el perpetrado en el Museo Nacional del Bardo de Túnez contra los que refieren como turistas kafir  (Dabiq 8: 18). Aquí, afirman haber derramado el terror matando a más de veinte personas e hiriendo a una docena (Dabiq 8: 18) y recurren a retrasmitir el efecto de la acción señalando que “[…] succeeded in bringing anguish to a number of the nations involved in the crusader coalition (Italy, France, Britain, Japan, Poland, Australia, Spain, and Belgium), after some of their own citizens became prey for the soldiers of the Islamic State” (Dabiq 8: 18). Cuestión que les sirve no sólo para publicitar sus actos y su causa, sino para mostrar cómo el poder del EI traspasa fronteras mientras que sus acciones provocan respuestas internacionales.

Al ataque anterior se unirán otros como el tiroteo perpetrado por “dos leones del Califato” en un concurso de caricaturas de Mahoma en el Curtis Culwell Center de Garland (Texas)[7]; el asalto de una fábrica en Lyon y la decapitación de un “kafir” francés; la explosión de un templo “Rafidi” en Kuwait; y la masacre en un hotel balneario de la ciudad de Sousse en Túnez, donde murieron decenas de ciudadanos europeos pertenecientes a “[…] European crusader states also involved in the coalition waging war against the Islamic State” (Dabiq 10: 3). Además del atentado perpetrado en San Bernardino (California)[8].

 

Con la publicitación de estos actos y bajo la presentación de sus víctimas como enemigos fundamentada en su maniquea visión del mundo, refutan que la llamada a la defensa del EI continúa siendo respondida (Dabiq 10: 4). Asimismo, consiguen sembrar el miedo y demostrar tanto su fuerza como su penetración de fronteras.

Si bien la violencia está muy presente a lo largo de las diversas entregas, en el caso del número 12 se presenta como una cuestión central. Esta entrega recibe el nombre de Just terror, y comienza informando sobre los últimos atentados cometidos y las motivaciones tras ellos. Entre ellos destacan, por un lado, la explosión de una bomba en un avión ruso provocando la muerte de 219 personas de nacionalidad rusa y 5 de otros países. Dicha acción queda justificada defendiendo que se trata de una respuesta a la decisión tomada por Rusia, el 30 de septiembre de 2015, de participar vía aérea contra el EI.

Fragmento extraído de Dabiq 10

Por otra parte, se refieren a los ataques aéreos continuados lanzados por Francia a partir del 19 de septiembre de 2014, afirmando que la consecuencia ha sido el atentado provocado en París donde aseguran “[a] nationwide state of emergency was declared as a result of the actions of eight men armed only with assault rifles and explosive belts” (Dabiq 12: 2)[9]. Una idea que vuelve a mostrar la presentación de la violencia como una respuesta a las acciones de otros actores. Así, advierten que hasta que los cruzados cesen en sus hostilidades contra el islam y los musulmanes “[…] the just terror will continue to strike them to the core of their deadened hearts” (Dabiq 12: 3). Asimismo, en las primeras páginas de la última entrega, se plasman a modo de resumen los distintos atentados ejecutados en territorio occidental y las muertes resultantes (Domínguez, 2017: 31).

Imágen extraída de Dabiq

Todo para advertir que “ […] despite these clear references to violently applying the Law of the Lord, Christians have cast aside such commandments and instead have followed papal decrees and the sermons of priests – showing that their love for men is greater than their love for the Creator of men (Dabiq 15: 79). Así, aseguran que el desprecio de la Ley de Moisés y el Evangelio de Jesús es lo que lleva al “hipócrita” público cruzado a llamar religiosamente a consignas de paz y de amor que en realidad favorecen la ley de la democracia y las resoluciones de las Naciones Unidas (Dabiq 15: 79). De este modo, cierran la revista concluyendo que “[j]ihad is the ultimate show of one’s love for his Creator, facing the clashing of swords and buzzing of bullets on the battlefield, seeking to slaughter His enemies – whom he hates for Allah’s hatred of them. A religion without these fundamentals is one that does not call its adherents to fully manifest and uphold the love of the Lord” (Dabiq 15:80).

Violencia como materialización del antioccidentalismo

Los secuestros, las ejecuciones y la perpetración de atentados, referidos en apartados anteriores, llevan a hablar de la materialización del antioccidentalismo. Una violencia que, como se ha visto, es justificada mediante su catalogación como respuesta ante las acciones del enemigo. Aquí, se refieren a situaciones como los bombardeos de los “cruzados” sufridos por los musulmanes del Califato durante cerca de dos años. En este sentido, desde el EI afirman que “[t]he yearning for revenge has taken seed and has grown steadily in the hearts of the grieving widows, distressed orphans, and solemn soldiers; and the fruits are ready for harvest” (Dabiq 14: 4). Junto a ello se critica a Occidente por llevar el estandarte de la libertad y la justicia para todos los pueblos oprimidos del mundo, defendiendo que en realidad se trata de una tiranía sin límites contra la Ummah musulmana y razonando que “[i]t was only a matter of time before the brunt of the Ummah’s wrath fell upon them and awakened them to reality” (Dabiq 14: 4). Todo ello para justificar sus actos, refiriéndose esta vez al golpe de Bruselas, la capital Europea, y asegurando que habrá más.

La relación entre la ideología antioccidentalista promulgada por el grupo y la necesidad de matar occidentales se muestra en afirmaciones como: “[w]ith specific regards to the soldiers of Allah present in the lands of kufr, the Islamic State took the occasion to renew its call to attack, kill, and terrorize the crusaders on their own streets and in their own homes” (Dabiq 7: 37). Así como cuando recurren a las palabras de Shaykh Abu Muhammad al-Adnani quien afirmó que “[…] we renew our call to the muwahhidīn in Europe and the disbelieving West and everywhere else, to target the crusaders in their own lands and wherever they are found. We will argue, before Allah, against any Muslim who has the ability to shed a single drop of crusader blood but does not do so, whether with an explosive device, a bullet, a knife, a car, a rock, or even a boot or a fist” (Dabiq 7: 37).

Así, palabras de odio y terror se dirigen contra quienes se oponen a ellos, recrudeciendo el discurso y asegurando que “[…] the soldiers of the Islamic State promise their adversaries dark days of death and destruction in their own lands. Bullets and shrapnel will slash and pierce all those whom Allah’s soldiers reach. Survivors will be scarred physically and mentally, haunted whenever their eyes are closed, whenever they blink. The sounds of sirens will fill the air, preceded by blasts from bombs planted in all the right places. The damage to their economy, their infrastructure, and their sources of income will make their lives harder than they now imagine. And it will not end there, not until the rule of Allah reaches east to west and the Muslims walk undisturbed by the kāfir filth beneath them” (Dabiq 14: 5).

 

Por último, esta relación entre violencia e ideología queda claramente plasmada en el mar de ataques y muertes expresado en la última entrega (Domínguez, 2017: 31). En este sentido, se refieren con incredulidad al shock mostrado por numerosos países “cruzados” cuando el EI recurre a este vínculo, afirmando que la yihad es una obligación que se encuentra en el Corán (Dabiq 15: 78). Junto a ello, apelan a la justificación de la violencia en la Biblia citando una serie de fragmentos, a saber, (Levítico 24:16); (Deuteronomio 13: 8-9); (Levítico 24:17); (Levítico 24:13); (Levítico 24:19); y (Éxodo 21: 23-25). Se advierte también que en los Salmos se menciona una sabiduría detrás del asesinato ordenado divinamente, y se alude a la incitación a matar en el Antiguo Testamento.

Todo para advertir que “ […] despite these clear references to violently applying the Law of the Lord, Christians have cast aside such commandments and instead have followed papal decrees and the sermons of priests – showing that their love for men is greater than their love for the Creator of men (Dabiq 15: 79). Así, aseguran que el desprecio de la Ley de Moisés y el Evangelio de Jesús es lo que lleva al “hipócrita” público cruzado a llamar religiosamente a consignas de paz y de amor que en realidad favorecen la ley de la democracia y las resoluciones de las Naciones Unidas (Dabiq 15: 79). De este modo, cierran la revista concluyendo que “[j]ihad is the ultimate show of one’s love for his Creator, facing the clashing of swords and buzzing of bullets on the battlefield, seeking to slaughter His enemies – whom he hates for Allah’s hatred of them. A religion without these fundamentals is one that does not call its adherents to fully manifest and uphold the love of the Lord” (Dabiq 15:80).

Cierre de la última entrega de Dabiq

BIBLIOGRAFÍA: 

Dabiq 1, 2014. The Return of Kilafah. Dabiq, 5 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-1-the-return-of-khilafah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 2, 2014. The Flood. Dabiq, 27 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-2-the-flood.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 3, 2014. A Call to Hijrah. Dabiq, 10 septiembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-3-the-call-to-hijrah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 4, 2014. The Failed Crusade. Dabiq, 11 octubre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-isis-magazine-Issue-4-the-failed-crusade.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 5, 2014. Remaining and Expanding. Dabiq, 21 noviembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-5-remaining-and-expanding.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 6, 2014. Al Qa’idah of Waziristan: A Testimony from Within. Dabiq, 29 diciembre. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue-6-al-qaeda-of-waziristan.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 7, 2015. From Hypocrisy to Apostasy: The Extinction of the Grayzone. Dabiq, 12 febrero. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-dabiq-magazine-issue-7-from-hypocrisy-to-apostasy.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 8, 2015. Shari’ah Alone Will Rule Africa. Dabiq, 30 marzo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+8-sharia-alone-will-rule-africa.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 9, 2015. They Plot and Allah Plots. Dabiq, 21 mayo. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-issue+9-they-plot-and-allah-plots-sex-slavery.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 10, 2015. The Law of Allah or the Laws of Men. Dabiq, 13 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2010%20-%20The%20Laws%20of%20Allah%20or%20the%20Laws%20of%20Men.pdf[Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 13, 2016. The Rafidah from Ibn Saba’ to the Dajjal. Dabiq, 19 enero. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue-13-the-rafidah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf[Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 15, 2016. Break the Cross. Dabiq, 31 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-magazine-dabiq-fifteen-breaking-the-cross.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

NOTAS:

[1] Imágenes como esta suelen ir acompañadas de textos en los que se refuta la fuerza militar del grupo. En este caso, por ejemplo, se señala que “[a]erial bombardment from America and its coalition failed to hinder the advance, and after facing intense shelling and being locked in fierce urban combat with the mujāhidīn, the PKK/YPG murtaddīn have been reduced to begging Turkey for support as the Islamic State is on the verge of liberating the city” (Dabiq 4: 25).

[2] Explican una serie de ataques que se consumarán con la muerte de más de ochenta miembros del Sahwah, y que dejarán docenas de heridos, afirmando que “[s]hortly after, and possibly as a result of the many dead leaders, the Shāmiyyah Front began to break up, with some of its member factions leaving to form competing coalitions” (Dabiq 9: 28)

[3] Ello queda demostrado, por ejemplo, a partir de la convocación de una revuelta contra los líderes de la Coalición Sahwah y la llamada a su asesinato (Dabiq 10: 64).

[4] Igualmente, se muestra cómo esta campaña terminó con la liberación de pueblos y ciudades como Akhtarin, Turkman Barih, Huwar an-Nahr, y Dabiq (Dabiq 3: 15), y se tratan las conquistas militares en Ninawa (Iraq) y Al-Raqqa (Siria), siendo la última donde se establecerá la capital del Califato (Dabiq 3: 18-22).

[5] Por otra parte, se refieren al atentado en el templo de Mashhad en el vecindario de Dahdah en la región de Najran (Wilayat al-Hijaz), al atentado con una motocicleta en la región de Burj al-Barajinah localizada en el suburbio del sur de Beirut  (Líbano), a la ruptura de controles de seguridad del PKK en la ciudad de al-Barakah, y al ataque a la sede de relaciones públicas del murtaddin ubicada en las afueras del barrio de Mushayrifah (Wilāyat al-Barakah ), entre otros. (Dabiq 12: 25-28).

En la misma sección del número 13 reivindican una serie de actos como la operación ejecutada en las inmediaciones de Dinajpur, donde el misionero italiano Piero Parolari fue disparado varias veces con una pistola silenciada, dejándolo gravemente herido; la operación contra uno de los jefes “kufr” de la secta Bahá’í en Dhaka; o el asesinato del misionero convertido al cristianismo Samir Uddin (Bengal). Por otra parte, destacan el ataque perpetrado en cuarteles yemeníes al oeste de Hadramawt (Wilayat Hadramawt); el ataque a un autobús que transportaba miembros de la guardia presidencial en la calle Muhammad al-Khamis, en el centro de la capital (Túnez); el ataque en una reunión de Rafidi mushrikin en la ciudad de Kano, en el norte de Nigeria (Wilayat West Ifriqiyyah);  y diversos atentados en Egipto entre los que se encuentran el ataque a un puesto de control perteneciente al Ministerio del Interior egipcio en la zona de al-Manwat en Giza, el asesinato de un oficial del ejército egipcio y su conductor cerca del campo de entrenamiento central de seguridad en El Cairo, y el ataque a un autobús turístico que transportaba a turistas judíos en la calle al-Haram en Giza (Egipto). Otras acciones reflejadas son el asalto a localizaciones del PKK en los pueblos de alrededor de Faruq Dam (Wilayat Halab), o el ataque contra un grupo de ciudadanos de nacionalidades consideradas cruzadas, en Indonesia (Indonesia), entre otros (Dabiq 13: 14-19). En el número siguiente, relatan el enfrentamiento con los soldados de Safawi en Egipto; la explosión de un coche bomba en el Palacio Presidencial (Wilayat ‘Adan Abyan); la detonación de explosivos durante el curso de la campaña “Caza del Murtaddin”, en un convoy del ejército egipcio al oeste de al- ‘Arish (Wilayat Sayna’); el atentado dirigido a las reuniones del mushrik Rafidah en Ku ‘as-Sudan en la región de as-Sayyidah Zaynab en la parte sur de Dimashq (Wilayat Dimashq); el asesinato del sacerdote Jogeshwar Roy, a las 2 semanas de matar un hombre de negocios hindú llamado Tarun Datta (Bengal); el ataque a numerosas localizaciones del régimen Nusayri (Wilayat Hamah); y el ataque contra localizaciones del PKK en las afueras al norte de ar-Raqqah (Wilayat ar-Raqqah), entre otros (Dabiq 14: 20-25). 

De igual modo, en la última entrega se tratan la destrucción de aviones de al-Assad, la captura del piloto Azzam Eid (Dimashq Wilayah); y la derrota de los cruzados en la zona de Sabuniyyah en la carretera entre Mosul y Tal’afar (Ninawa Wilayah). Además, se informa de una serie de ataques perpetrados en suelo egipcio como el ataque a un autobús de la división de investigación de la policía en el área de Hilwan en la zona sur del Cairo, y el golpe a una patrulla de policía en el área de Ras al-Birr en Dumyat (Egipto). También transmiten el asesinato a un profesor universitario en la ciudad de Rajshahi por llamar al ateísmo, el del jefe cristiano Sunil Gomes, y el realizado contra los Rafidi mushrikin en la ciudad de Kabul (Khurasan Wilayah). Asimismo, se notifican las acciones emprendidas contra miembros del ejército enemigo, de este modo, se menciona el ataque a las fuerzas de seguridad somalíes (Somalia) y los ataques a distintas localizaciones de la armada Nusayri (Hims Wilayah), así como los perpetrados en las ciudades costeras de Tartus y Jablah donde entre los más de 400 muertos y heridos, había una parte importante de soldados y oficiales Nusayri (Sahil Wilayah), entre otros (Dabiq 15: 40-45). Occidente no queda excluido de la lista, así, mencionan el ataque a un club nocturno en Orlando (Florida), haciendo eco de que este fue catalogado como el ataque más mortal en Estados Unidos desde la incursión en Manhattan hace 15 años. Junto a ello se refieren al ataque en Niza, y el perpetrado contra una iglesia en Normandia. Justificando que estos dos últimos responden a la participación de Francia en la coalición cruzada contra el Califato. Por otro lado, transmiten el ataque contra los pasajeros de un tren en la ciudad de Wurzburg, y el ataque en la ciudad de Ansbach. Otro atentado destacado es el efectuado en un restaurante frecuentado por extranjeros cruzados de diversas nacionalidades, en Dhaka (Dabiq 15: 41).

[6] Los terroristas son vanagloriados continuamente. Por ejemplo, en la última entrega piden a Alá “[…] to grant the highest levels of Paradise to those who were true to their covenant, to aid those who continue to wage war against His enemies, to continue inspiring those in the lands of the Crusaders to strike them in their most vulnerable places, and to fulfill His promise of victory for those who fight for His cause” (Dabiq 15: 45).

[7] Defienden que la acción responde a un intento por soportar la causa de Ala, y al castigo que ha de imponerse hacia quienes insultan al Profeta. Un acto que ensalzan y emplean para llamar de nuevo a la instauración del terror al afirmar que dicha acción “[…] should serve as inspiration to those residing in the lands of the crusaders who are still hesitant to perform their duty” (Dabiq 9: 3).

[8] Las primeras páginas de Dabiq 13 se centran en el atentado perpetrado en San Bernardino (California), que resultó en la muerte de 14 ciudadanos y 22 heridos, vanagloriado tanto los actos como a sus ejecutores.

[9] Junto a estas dos acciones, enumeran otras como el ataque en Australia del 2 de octubre de 2015 que se saldó con una vida, el ataque del 4 de noviembre de 2015 en América, las puñaladas a ciudadanos judíos el 10 de octubre de 2015, y el ataque del 18 de octubre de 2015 en el que se mató a un soldado de una ‘unidad de élite’ perteneciente al ejército judío, entre otros (Dabiq 12: 3).

[10] Junto a ello, informan sobre cómo el EI puso en las manos de estos jóvenes a dos agentes que fueron descubiertos espiando para la Inteligencia Rusa y uno que lo hacía para Israel, con el fin de que los ejecutaran (Dabiq 8: 20), recurriendo a los niños como efecto disuasorio.

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LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA.

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA

Por Airy Domínguez

Al igual que La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente: el territorio, el presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma su recurso territorial; ideológico y de la violencia en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

 Esta segunda entrega se va a centrar en la ideología, entendiéndola como un recurso en manos del grupo que le permite acumular poder. En Dabiq quedan reflejadas cinco características fundamentales de la ideología del grupo, a saber, la vinculación entre política y religión, la concepción bipartita del mundo, la superioridad y pureza ideológica, el antinacionalismo y el antioccidentalismo. Líneas que serán analizadas a continuación.

1. Vinculación entre política y religión

Uno de los puntos clave de la ideología del EI es la vinculación entre política y religión (Domínguez, A., 2017: 18). Una idea que queda reflejada en el primer número de DabiqEl retorno del Califato, donde tras mostrar una serie de narraciones sobre el Profeta, el EI señala que estas son una evidencia de que “[…] the meaning of imamah – that it includes both political and religious leadership equally – is correct” (Dabiq 1: 23). Asimismo, aluden a la necesidad de que “los ostentadores de la verdad” alcancen un imamato (imamah) político comprensivo sobre el territorio y la gente para su establecimiento en cuestiones religiosas. En línea con lo anterior, defienden que el imamato concedido a Ibrahim es tanto político como religioso, al tiempo que señalan que “Ibrahim´s  fulfillment of Allah´s commands is the direct reason he achieved imamah, so it would only be fitting that these same commands become the reason for his descendants after him to attain this temendous position” (Dabiq 1: 26).

2. Concepción bipartita del mundo

Junto a la vinculación entre política y religión, el grupo defiende una concepción bipartita del mundo. Se puede estar con o contra ellos, con el islam o contra él (Domínguez, 2017: 18). En este sentido, Dabiq recurre al discurso de al-Baghdadi – referido como el Amirul-Mu’minin – donde defiende que “[…] the world today has been divided into two camps and two trenches, with no third camp present: The camp of Islam and faith, and the camp of kufr (disbelief) and hypocrisy – the camp of the Muslims and the mujahidin everywhere, and the camp of the jews, the crusaders, their allies, and with them the rest of the nations and religions of kufr, all being led by America and Russia, and being mobilized by the jews” (Dabiq 1, 2014: 10). En esta línea, en la portada de la segunda entrega, recurriendo a la da´wah del Profeta Noe, el EI advierte: “Es el Estado Islámico o el diluvio”.

DABIQ 2
Portada Dabiq 2

En este contexto, recurren a la creencia en la legalidad de la Mubahalah y defienden que “[…] is a matter raised to Allah so that He judges between two parties and exposes the deceitful party that claims it is upon truth when in fact it is upon falsehood and lies” (Dabiq 2: 28). Para explicarlo, hacen referencia a su recurso en la historia del islam y, tras respaldar su posición atendiendo tanto a cuestiones históricas como a religiosas, afirman que de acuerdo con los académicos el resultado se materializa “[…] within a year from the day of mubāhalah. The materialization of the mubāhalah may consist of a disgraceful demise (which does not include the honorable death of shahādah), disease, exodus, or poverty. When it occurs between two parties, then triumph for one party and defeat for the other are obvious outcomes. This outcome shows more clearly which party is the deceitful party, than merely having an individual member of one of the two parties demise in a condition of disgrace” (Dabiq 2: 22). Se apoyan así en la religión para manifestar que sólo un bando será salvado y advertir que el mundo se ha dividido en dos campos “[…] one for the people of faith, the other for the people of kufr, all in preparation for the final malhamah” (Dabiq 4 : 44).

Esta maniquea concepción del mundo permite la creación de uno de los pilares conceptuales del discurso ideológico del grupo, la llamada greyzoneEsta hace referencia a los musulmanes en tierras “cruzadas” y quienes son objeto de recurrentes ataques. En este sentido, desde el EI advierten que Alá está de su parte y que “[t]his crusade against the Islamic State is the greatest testimony from Allah for the proper manhaj of this Khilāfah [the caliphate]. Anyone who says otherwise now should review his faith before death suddenly takes him while he stands with one foot in the trench of the crusaders and the other in the trench of the hypocrites whilst claiming he is in the grayzone! The mujāhid knows no grayzone. As the liar Bush truthfully said, ‘Either you are with us or you are with the terrorists’” (Dabiq 4: 43)

Junto a lo anterior, recuerdan que con la llegada del Califato la posibilidad tanto de emigrar a él como de luchar contra los cruzados, los Nusayriyyah, los Rafidah y los distintos regímenes, se encuentra al alcance de todo musulmán, al igual que el disfrute de una vida bajo la sharía. Así, anuncian que la greyzone ha sido destruida gracias a la existencia de un lugar no gobernado por los infieles (Dabiq 7: 61 y 62). Una idea que llega a dar nombre a la séptima entrega de la revista, De la hipocresía a la apostasía: La extinción de la zona gris.

En consonancia con lo anterior, una de las manifestaciones más claras del rechazo hacia los musulmanes que se oponen a sus prácticas lo encontramos tras los atentados del Charlie Hebdo. En la entrega de Dabiq que sucede al ataque, se refieren a quienes lo condenan acusándolos de Kufr [1].

 

Portada Dabiq 7

3. Superioridad ideológica

Uno de los pilares fundamentales del autorretrato ofrecido por el EI en Dabiq es su superioridad ideológica, la presentación de sí mismo como el único actor puro a nivel ideológico. Esta idea se encuentra relacionada con su división del mundo en dos bandos y le permite, a partir de la edificación de un discurso basado en la demonización del otro, mostrarse por encima de aquellos a quienes considera sus competidores (Domínguez, 2017: 16-18). Con lo anterior, el grupo da vida a un discurso donde conceptos como kufr, apostasía[2], traición, hipócrita[3], incapacidad de implementación de la sharía[4], falta de seguimiento del islam[5], etc., se presentan como centrales.

Esta lucha por mostrar superioridad frente a otros grupos queda resumida de manera clara en la octava entrega. En ella se diseccionan el campo de batalla sirio y las facciones militares presentes antes de la expansión del EI. En este sentido, afirman que existían facciones islámicas con agenda internacional, facciones islámicas con agenda nacionalista, facciones nacionalistas con agenda islámica y facciones secularistas con agenda democrática. Es decir, les adjudican adjetivos que hacen referencia a todo aquello que es objeto de crítica en sus publicaciones.

Junto a lo anterior, una vez diseccionadas las características de los distintos grupos, advierten que fundamentalmente la segunda y la tercera categoría han sido financiadas de manera tanto pública como privada por los regímenes árabes, Occidente, Turquía, la Coalición Nacional Siria, el Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), los Hermanos Musulmanes, los Sururiyyah y los intelectuales del palacio Saudí.

Igualmente, hacen referencia a la vinculación de algunos de los líderes de las facciones nacionalistas e islamistas con el SNC (Syrian National Council), el FSA ( Free Syrian Army o Ejército Libre de Siria), y los Hermanos Musulmanes. Además, advierten que gran parte de las facciones estaban infectadas por bid’ah (algunas de las cuales eran kurfī) a nivel interno, aunque no estaba en sus credos oficiales. Aseguran que las facciones islámicas estaban infectadas de Sururiyyah; Jamiyyah – pro-Saudi “Salafiyyah”-; y Irja, mientras que las nacionalistas con Jahmiyyah – Irja’ extrema y negación de los atributos de Alá-; Ikhwaniyyah –Metodología de los Hermanos musulmanes-; sufismo y Quburiyyah – adoración a los muertos – (Dabiq 8: 53 y 54).

 

Enfrentamiento con grupos armados y grupos terroristas

Dentro de la competición por el poder en la que se encuentra, el EI considera distintos rivales. Sin embargo, su destacado objetivo en esta batalla ideológica no es otro que Al Qaeda – y sus aliados –. Ello queda claramente reflejado en la sexta entrega de Dabiq, Al Qaeda de Waziristan: Un testimonio desde dentro, a través de un artículo en el que un supuesto exmiembro, explica la evolución del grupo – especialmente a nivel ideológico –, sus fallas y los motivos que llevaron a que muchos abandonasen sus filas para unirse al EI[6] (Dabiq 6: 40- 55).

Así, desde la organización marcan distancias con Al Qaeda y destacan sus diferencias, encontrándose entre las principales el manifiesto rechazo por parte del EI de todo aquel que no responde a su ideología[7]. Una diferenciación ideológica que les permite presumir de su “pureza”. Junto a lo anterior, Al-Qaeda es criticada por su hipocresía, incoherencia y ‘doble naturaleza’[8].

En esta lucha la referencia y crítica tanto de las distintas ramas de Al Qaeda como de sus alianzas, se presenta como una constante. Entre otras cuestiones, se critican las asociaciones con facciones de tinte nacionalista[9], se evidencia su relación con aquellos que participan en la “religión de la democracia en nombre del islam”[10] y con quienes cuentan con apóstatas entre sus filas[11].

Portada Dabiq 6

Entre los grupos enemigos destacados – relacionados con Al Qaeda – destaca el Frente Jawlani – más conocido como Jahbat al-Nusra o, ahora, Frente Fath al-Sham–. Entre otras cuestiones, esta facción es criticada por su adopción de posiciones previamente criticadas y denunciadas al EI[12], su falsa adopción de la sharía[13], su cooperación con los “cruzados”[14], o su falta de unidad[15]. Junto al Frente Jawlani nos encontramos otros como Ansar Al-Sharia (Libia)[16], Harakat Ash-Shabab [17] o el Frente Islámico[18], donde Ahrar as-Sham[19] representa el bloque más grande (Dabiq 11: 7). 

Por su parte, los talibanes, son igualmente demonizados[20]. Aquí, ante la duda de si el mulá Omar sigue o no vivo, Dabiq se pronuncia ofreciendo argumentos que sostienen por qué independientemente de la muerte o no de este, al-Baghdadi es el Califa. Entre las múltiples razones se menciona la colaboración de Omar con los occidentales y su tinte nacionalista, lo que según la doctrina defendida por el grupo lo alejaría de un gobierno bajo el Islam y la sharía (Dabiq 10: 19-24). El recurso a los talibanes para dinamitar a Al Qaeda se muestra mediante el rechazo a la existencia de una diferencia actual entre ambos. En este sentido, se argumenta que el líder de Al Qaeda, Ayman adh-Dhawahiri, ha dado bay’ah  al que fuera líder talibán Akhtar Mansour recientemente, siendo este último quien da las ordenes. Se informa de que “[b]oth ultimately fall under the authority of the Pakistani intelligence, and both are against the Khilāfah [Caliphate] and its Wilāyah in Khurāsān, and in reality, against Islam” (Dabiq 13: 53).

Otros grupos demonizados son el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Libya Dawn y Jaysh al-Mujahidin. En el caso del PKK, por ejemplo, se pone en evidencia su alianza con Occidente y se destacan las victorias militares sobre el grupo[21]. En cuanto a Lybia Dawn, entre otras cuestiones, se desprestigia su ideología afirmando que “[t]hese former jihād claimants apostatized and joined the religion of democracy by entering into its system and fighting for its upholding ” (Dabiq 8: 26), al tiempo que se afirma que ha entrado en el campo del kufr (Dabiq 8: 26) y se destaca su incapacidad para implementar la sharía[22]. Con respecto al grupo suní Jaysh al-Mujahidin, entre las criticas se encuentra su apoyo al gobierno turco en la lucha contra el EI[23].

Junto con los ejemplos anteriores, se explican y critican tres importantes declaraciones de los aliados de Al-Qaeda en ash-Sham, afirmando que están impregnadas de nacionalismo y democracia. Estas son, en primer lugar, la firmada por las facciones principales aliadas de Al-Qaeda en ash-Sham, así como las facciones pertenecientes a Jaysh al-Fath y Jund al-Malahim (coaliciones que tienen el Frente Jawlani como miembro). Los firmantes incluyen facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin, Al-IttihAd al-Islamili Ajnad ash-Sham,  y Ahrar ash-Sham.

El segundo documento es el de Los Cinco Principios de la Revolución Siria. Se dice que está decorado con la bandera jahili de Sykes-Picot y que fue firmado por las principales facciones aliadas al Frente Jawlani, entre las que se encuentran facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin y Al-Ittihad al-Islami li Ajnad ash-Sham[24]. En este documento, la atención se pone en el primer punto donde se defiende eliminar a “ […] Bashar al-Asad and all the pillars of his regime and to bring them before a just trial” (Dabiq 12: 13). Aquí, la crítica del EI se fundamenta en su creencia en la obligación de matarlo, ya que lo consideran “[…] a murtadd [apostate] tāghūt belonging to the apostate Nusayrī sect and apostate Baath party” (Dabiq 12: 13). En este sentido, defienden que “[h]is evil is so clear-cut it does not require a trial to prove his apostasy and crimes except in the religion of the crusaders whom these nationalists seek to please” (Dabiq 12: 14).

Por último, se informa sobre la tercera declaración, afirmando que ha sido firmada por los principales aliados del Frente Jawlani en ash-Sham – entre ellos Ahrar ash-Sham –, así como por la Coalición Nacional Siria y algunas de las facciones aliadas con miembros del PKK. Una de las críticas presentes es la inexistencia de wala’ y bara’ en el credo de estas facciones, un rasgo que se extrapola como distintivo de todas las facciones islámicas nacionalistas aliadas del Frente Jawlani. En este sentido, apuntan que son “[…] apostate parties that have no religion except factional interests. If the success of their faction or the preservation of their leadership necessitates worshipping the United Nations, democracy, or nationalism, then they worship these idols”. Además, denuncian la utilización de la religión para atraer a determinados seguidores y su finalidad de establecer “[…] a nationalist, democratic tāghūt” (Dabiq 12: 16).

Enfrentamiento con la esfera política

Junto a los distintos grupos armados, el EI piensa en algunos gobiernos y grupos políticos de la región en calidad de competidores. En este sentido, en el intento por presentarse como la única alternativa posible ante la situación de gobierno presente, una de sus tácticas es la demonización de las Primaveras Árabes. Así, explican el origen de las banderas de la Jahiliyyah – edad de la ignorancia – basándose en el papel que estas han jugado en las Primaveras Árabes[25] (Dabiq 9: 20). Dedican un espacio considerable a relatar su historia y profundizan en su demonización, para con ello sentenciar que “[…] every Muslim should reject any group raising these jāhilī banners and every party cooperating with those who raise them against the Islamic State ” (Dabiq 9: 23).

Fragmento Dabiq 5

Del mismo modo, el EI recurre a las Primaveras Árabes para afirmar su pureza frente a quienes se levantaron en las protestas. Así, en uno de los artículos de la revista, el autor muestra su desengaño ante estas revueltas por considerar que parte importante de los manifestantes no fue impulsada por el islam. En este sentido, defiende que “[m]any secularists, who called for a new tāghūt based in democracy, would repeat ‘Allāhu akbar’ due to the background and culture they were raised in, not because they believed Allah was greater and accordingly alone had the right to legislate. Many of them would attend tarawīh and Friday prayers only to join the protests, otherwise they had nothing to do with prayer and masājid” (Dabiq 12: 30-31). Además, apunta a la existencia de “[…] thoughtless ‘Islamists’ who would admit that Burhān Ghalyūn and the Syrian National Council were kuffār, but would claim it was not the time to declare takfīr of them! (there were also the online jihād [yihad] claimants that said it was not the time for jihād because it would damage the image of the ‘revolution’)” (Dabiq 12: 31).

Junto con lo anterior, se alude a la aparición del EI en medio del aumento de las protestas, del nacionalismo, y del secularismo, lo que, unido a otros factores, defiende como el motor que provocó que secularistas y nacionalistas redireccionaran su ideología hacia el islamismo uniéndose a él – de manera superficial –, o a algunas de las facciones más islámicas (Dabiq 12: 31). Así, el autor explica cómo la nacida polarización ayudó a cambiar el espectro religioso y político, haciendo que las facciones nacionalistas y criminales fingiesen un tono islámico, cuya hipocresía resonaría. Lo que asegura hizo que varias facciones cambiaran su estética hacia un tono más islámico. Defienden que “[e]ven the jihād [yihad] claimants allied to the nationalist and secularist factions changed their tone” (Dabiq 12: 32). Todo con la finalidad de situar al Califato como el verdadero lugar para un musulmán, un espacio que permite ser partícipe de un modo de vida acorde a lo revelado por Alá[26].

Los Hermanos Musulmanes van a ser uno de los grupos más atacados en este campo, hasta el punto que darán nombre a la entrega número 14 (Domínguez, 2017: 21). En ella se afirma que “[i]ts religion was a hodgepodge of deviance bequeathed by the Ottomans combined with the various tenets and rites of democracy, liberalism, pacifism, and socialism borrowed from the pagans of the West and the East” (Dabiq 14: 28). Junto a ello, denuncian que su finalidad era servir, a corto plazo, a los intereses individuales y partidarios de sus líderes y miembros. Al mismo tiempo, se les acusa de librar una guerra contra el islam y los musulmanes mientras que clamaban trabajar para la implementación de la sharía, el resurgimiento de Califato, y el cumplimiento de la yihad. Así, desde el EI se refieren a la Hermandad musulmana como “un cáncer”, asegurando su cooperación con los “tawāghīt” y los cruzados en Iraq, Argelia, Filipinas, Somalia, Yemen, Túnez, Libia, Paquistán, Bangladesh, Indonesia, Malasia, y Egipto, entre otros. Además, inciden en su servidumbre a los cruzados.

Fragmento Dabiq 14

Aluden a la historia de la Hermandad, sus carencias y sus ‘traiciones’, en un intento por demonizar la vía política islamista (Dabiq 14: 28-43). Un ataque a la rama política, queda igualmente patente en la entrevista realizada a Shaykh Abuu Ibraahiim al-Haniif, el amir de los soldados del Califato en Bengal. Aquí, Bangladesh Jamaat-e-Islami se sitúa como uno de los partidos islamistas  deslegitimizado, al advertir que se trata de un partido político que ha cometido actos de kufr shirk, procediéndose a su enumeración (Dabiq 14: 61).

En la esfera religiosa

En el campo de la religión, el islam se presenta como una religión holística, que puede ser abrazada y defendida desde distintos frentes (Dabiq 3:16). Dentro de la lucha por descatalogar a los posibles adversarios de la liga del islam, el odio hacia los chiitas y las minorías religiosas se presenta como una constante (Domínguez, 2017: 19).

Respecto a los chiíes, con el fin de rechazar la relación de estos con el islam, recurre a los Safawiyyah, sus ascendentes, afirmando que su relación con el islam se reduce a su disuasión. Señalan que “[t]heir Rāfidī state left behind a rotten cultural legacy filled with spite, and that hatred was directed to none other than Ahlus-Sunnah” (Dabiq 13:12). Todo para afirmar que este legado con Ahl as-Sunnah como adversario central – por encima de los judíos, los cruzados, o apóstatas – es defendido por iraníes, iraquíes, libaneses y otros “Rafidah” en el presente “[…] in addition to the worship of the dead and other forms of kufr and shirk” (Dabiq 13:12) y, por tanto, para descatalogarlos.

En otras ocasiones volverán a referirse a los rafidah, una de las veces afirmando que ellos y los judíos son la cara de la misma moneda. Denuncian que la religión de Rafd (Chiísmo) era un complot de un judío que seguía los pasos de su predecesor Pablo, “[…] who had corrupted the pure religion of the Messiah, leaving the Christians upon the Pauline deviance and heresies of the cross, original sin, incarnation, atonement, the lordship, divine sonhood, and godhead of the Messiah, and antinomianism (abandonment of the Law of Mūsā )” (Dabiq 13: 33). Asimismo, aprovechan para arremeter contra otros grupos afirmando que pese a las distintas formas de kufr sostenidas y practicadas por los rafidah “[…] various jihād claimants try to portray the Rāfidah as a sect of ignorant ‘Muslims’. These claimants rely upon two major shubuhāt to justify their claim” (Dabiq 13: 37).

En línea con lo anterior, tras exponer la carta de al-Zarqawi a Shaykh Usāmah Ibn Lādin advierten que este “[…] considered the blood of the Rāfidah obligatory to spill, so he did not hesitate in executing operations that lead to their deaths. Every day, the Rāfidī cities and neighborhoods of Iraq were targeted with car bombs and truck bombs. In contrast, adh-Dhawāhirī considers that the filthy blood of the Rāfidah is harām to spill, and so he censures any attempt at reviving jihād against these pagan apostates!” (Dabiq 13: 42). Asimismo, defienden que los rafidah deben ser tratados con la espada contra riddah, distinta de la espada contra kufr, para posteriormente explicar sus siete diferencias[27].

De igual modo, en un intento por justificar su posición, presentarse como víctimas e incitar al odio, el EI recurre en la revista para explicar los crímenes de los Rafidah contra Ahl as-Sunnah. En este sentido, afirman su presencia tras la muerte de al-Husayn, su guerra contra el Califato Abbasi a través del llamado Estado ‘Fatimī’, su apoyo a los mongoles contra los califas Abbassi, y el ofrecido tanto a los francos como a los cruzados en sus invasiones de ash-Sham y Palestina. Además, hacen referencia a su posicionamiento contra Ahl as-Sunnah a través del Estado de Safawi, y la ayuda a los estadounidenses en sus invasiones de Afganistán e Irak, entre otros (Dabiq 13: 44). Todo ello les sirve de apoyo para concluir con su condena, señalando que los Rafidah “[…] not only reject Abū Bakr and ‘Umar, they also rejected Islam and the very basis of the religion. And throughout history, they have never hesitated to cooperate with the Jews, Christians, and pagans against Islam and the Muslims. Thus, the Rāfidah are mushrik apostates who must be killed wherever they are to be found […] ” (Dabiq 13: 44).

Junto al chiísmo, el EI va a enfrentarse contra el judaísmo y, especialmente, en el cristianismo (Dabiq 15: 46-63). En este sentido, uno de los recursos empleados para desarrollar su argumentación es la entrevista a Abu Sa’d at-Trinidadi, un cristiano que se convirtió al Islam y se unió a las filas del Califato. Este pone de relieve el carácter incongruente de los argumentos del cristianismo, explicando por qué no le convencían. Junto a ello, narra cómo a través de un compañero de trabajo comenzó a conocer el Islam, una religión que argumenta sí que tiene sentido. Así, afirma que las creencias de los cristianos son corruptas y se dirige a ellos para decirles que “[…] you have strayed far away from the true teachings of Abraham, Moses, and Jesus. Your book was corrupted long ago by your leaders. I call on you to remember the first two commandments, for they are what led me to Islam and to the true teachings of all the prophets. […] Follow the final messenger, Muhammad, for in doing so you will be following all of the prophets. If you refuse, then we offer you the option to pay jizyah and live under the authority of Islam in humiliation. If you refuse, then the only thing between you and us is the sword” (Dabiq 15: 69).

Imagen publicada en Dabiq 15

Otra de las vías empleadas en esta lucha contra el cristianismo es el recurso a identidades religiosas y a sus mensajes en la sección En palabras del enemigo. Pese a señalar la existencia de antecedentes, sitúan el Concilio de Clermont, como el momento en el que la Iglesia ofreció de manera clara su posición en contra del Islam. Afirman que el Papa Urbano II, reclamándose divinamente inspirado, llamó a destruir a todos los musulmanes que extendieron el gobierno de Alá. De este modo, se señala que se lanzaron las cruzadas que continúan hoy y que, durante siglos, los Papas “[…] overtly and loudly professed their goal of eradicating Islam through war and conversion […]” (Dabiq 15: 74-75).

Por otra parte, indagan en la intención de presentar las religiones como aptas para la convivencia. Defienden que “[w]hile Benedict XVI met public disapproval for quoting a centuries-old Byzantine emperor, Francis continues to hide behind a deceptive veil of “good will,” covering his actual intentions of pacifying the Muslim nation” (Dabiq 15: 75). Esto se ejemplifica con una declaración de Francisco en la que afirmaba que “[…] our respect for true followers of Islam should lead us to avoid hateful generalizations, for authentic Islam and the proper reading of the Quran are opposed to every form of violence” (The Joy of the Gospel)” (Dabiq 15: 75). A continuación, señalan que mientras que los Papas anteriores hablaban contra el Islam basándose en la enemistad mutua, los recientes han abogado por difundir una idea de amistad para alejar a las masas de musulmanes de emprender la yihad contra los no creyentes.

También, recurren a esta sección para reforzar su carácter antidemocrático. Así, emplean las palabras de Benedicto XVI, quien apuntó que la democracia “[…] contradicts the essence of Islam, which simply does not have the separation of the political and the religious sphere that Christianity has had from the beginning (Truth and Tolerance)” (Dabiq 15: 75). Para, a continuación, afirmar que “[d]espite being a liar, he certainly spoke the truth on this issue – democracy undoubtedly contradicts the essence of Islam – showing thereby that the apostates from Islam, like many of the ‘imams’ in the West and teachers at so-called ‘Islamic’ universities, have less of an understanding of Islam than Benedict the Disbeliever has ” (Dabiq 15: 75).

El recurso a occidente para legitimar su posición

En la sección In the words of the enemy, el EI recurre a las palabras de entidades occidentales para con ellas demostrar la veracidad de su discurso. En este sentido, por ejemplo, ponen en evidencia las relaciones entre diversos grupos armados y Occidente, presentándolos como aliados del enemigo, siendo Al-Qaeda el grupo más penalizado (Dabiq 10: 68). Utilizan las palabras de Ahmed Rashid en el artículo ¿Por qué necesitamos a al-Qaeda publicado en New York Review of Books el 15 de junio de 2015, para hablar del acercamiento y la reconciliación entre los Taghut y Al Qaeda. En este artículo se defendía que “[m]embers of the US-led coalition against ISIS, including Turkey and Saudi Arabia, are actively supporting al-Nusra with arms and money [indirect support, through opposition joint operations chambers and military, civilian, and local councils, and with the approval and awareness of the aid-providing countries]. … [M]uch of the Arab world is now essentially siding with AQAP in a Saudi-led war against Houthi rebels in that country. … The truth is that al-Qaeda has evolved in profound ways since the death of Osama bin Laden and the emergence of ISIS. … It also has increasingly set itself apart from ISIS in strategy and aims on battlefields in both Syria and Yemen…” (Dabiq 10: 68).

Asimismo, recurren a Yaroslav Trofimov y su pieza Para los aliados de los EEUU, la filial de Al Qaeda en Siria se convierte en el mal menor – A medida que el Estado Islámico gana terreno, los llamamientos al soporte del Frente al Nusra se intensifican, publicada en el Wall Street Journal el 15 de junio de 2015. En ella, el autor afirmaba que “[t]he three main forces left on the ground [in Syria] today are the Assad regime, Islamic State and an Islamist rebel alliance in which the Nusra Front—an al Qaeda affiliate designated a terrorist group by the U.S. and the United Nations—plays a major role. Outnumbered and outgunned, the more secular, Western-backed rebels have found themselves fighting shoulder to shoulder with Nusra in key battlefields. As the Assad regime wobbles and Islamic State, or ISIS, gains ground in both Syria and Iraq, reaching out to the more pragmatic Nusra is the only rational choice left for the international community, supporters of this approach argue…” (Dabiq 10: 69).

Utopía califal: la emigración al Califato (Hijrah)

Su posicionamiento como el actor más puro, más coherente y cercano al islam, le lleva a argumentar la necesidad de emigrar al Califato. La tercera entrega de Dabiq bajo el título Una llamada a la Hijrah centra su contenido en este concepto, destacando, entre otras cuestiones, la dedicación de dos páginas a una serie de consejos y recomendaciones dirigidos a quienes hayan decidido emprender el camino hacia las tierras del EI (Dabiq 3: 33 y 34).

El EI rechaza la idea de que sean la marginalización y la precariedad lo que lleve a la unión a las filas del EI, y defiende que se trata de una cuestión más profunda. Así, la autora de un artículo destinado a las mujeres afirma que “[t]he opponents often repeat that those who perform hijrah to the Islamic State belong to a marginalized class in their former lands, living in difficult conditions between unemployment, poverty, family problems, and psychological disorders. But I saw something contrary! I saw sisters who divorced the Dunyā and came to their Lord, striving. I saw sisters who abstained from a life of luxury and abundant wealth. I saw sisters who abandoned a beautiful home and luxurious car, and ran for the cause of their Lord, as if they were saying, {“My Lord, build for me near You a house in Jannah”} [At-Tahrīm: 11]. I consider them as such, and Allah is their judge!” (Dabiq 8: 33 y 34). Junto a ello, se dirige a las mujeres que emigran al Califato, dándoles fuerza, explicando la importancia de su papel, y dedicando páginas al valor de quienes se han puesto en marcha (Dabiq 8: 32-37).

Portada Dabiq 3
Portada Dabiq 3

 4. Antinacionalismo

Como se ha ido mostrando a lo largo del presente artículo, otro de los rasgos ideológicos fundamentales del EI es el antinacionalismo (Domínguez, 2017: 18). Este queda reflejado en las críticas a sus adversarios y en acciones como la destrucción del patrimonio histórico. Por ejemplo, tras desplegar un texto del Frente Shamiyyah en el que expone sus bases ideológicas, aseguran que “[…] according to the allies of al-Qā’idah in Syria, there is no difference between Muslim, Christian (Assyrian/Syriac), and Nusrayrī, Rāfidī, Durzī, and Ismā’īlī; Syria is a country for all of them! […] the Syrian National Coalition, the Syrian Interim Government, and the regimes of Turkey, Āl Saud, and Qatar are all their Muslim brothers! […], it is more important to unify upon nationalism and revolution than to divide for the sake of tawhīd and the truth!” (Dabiq 8, 2015: 11). Junto a ello afirman que los que se definen como yihad claimants de Siria y otras regiones están dispuestos a sacrificar los principios de la religión y luchar contra ellos “[…]in defense of a jāhilī nationalism coated with a thin veneer of “Sharī’ah,” knowing full well that should they succeed in taking any territory from the Khilāfah [Caliphate], that territory would no longer be ruled by Allah’s pure Sharī’ah” (Dabiq 10, 2015: 4).

Del mismo modo, en la octava entrega – Sólo la Sharía gobernará África –, encontramos un claro ejemplo en el que la ideología antinacionalista y la destrucción del patrimonio histórico se muestran vinculados. En ella se defiende que “ [t]he kuffār had unearthed these statues and ruins in recent generations and attempted to portray them as part of a cultural heritage and identity that the Muslims of Iraq should embrace and be proud of. Yet this opposes the guidance of Allah and His Messenger and only serves a nationalist agenda that severely dilutes the walā’ that is required of the Muslims towards their Lord. It was not the people of the kāfir nations that the Prophet (sallallāhu ‘alayhi wa sallam) was instructed to revere and identify himself with. Rather, he was instructed to identify with and emulate the example of his father Ibrāhīm (‘alayhis- salām) and those with him”  (Dabiq 8: 22 y 23).

 

Imágenes de destrucción de patrimonio en Dabiq

En línea con lo anterior, afirman que “[t]he scenario of nationalist ‘Islamism’ working together alongside nationalist secularism to set up a nationalist government with elements of ‘Islam’ and democracy within a constitutional framework is the same scenario that Egypt, Libya, and Tunisia have experienced. The crusaders, expecting the eventual division of the two sides over the cake, sit back and wait to support the side more favorable towards their interests against the other. The two sides compete to display more and more apostasy so as to win the favor of the crusaders and their allies – the Arab tawāghīt” (Dabiq 8: 9).

El rechazo al nacionalismo es asimismo empleado como un mecanismo para posicionarse como ganador ideológico frente al resto de miembros de la competición. Así, se afirma que “[…] all nationalist agendas in the Muslims’ usurped lands are ultimately doomed to fail, even those that seek to unite the members of one nation, or even one ethnicity as in the case of the Kurdish murtaddīn. This includes the agenda of “Islamist” nationalists, who would readily sacrifice their religion for the sake of temporary political gain, in contrast with the mujāhidīn of the Khilāfah [Caliphate] who would readily cut off the heads of the murtaddīn from their own people in defense of Allah’s Sharī’ah” (Dabiq 10: 33-34). Junto a ello, aprovechan el antinacionalismo para desvincularse del racismo recurriendo a las palabras de al-Adnani donde afirma que la guerra con los Kurdos no es nacionalista sino religiosa, ya que solo luchan contra los kufār que hay entre ellos, los aliados de los cruzados y los judíos. Aseguran con ello que los Kurdos musulmanes son su gente (Dabiq 10: 34)

5. Antioccidentalismo

El EI cuenta con un marcado carácter antioccidentalista (Dominguez, 2017: 17-19), el cual se ha ido haciendo manifiesto en los distintos apartados del artículo. En este sentido, por ejemplo, se recurre al racismo en Occidente. Para ello, se centran en los incidentes relacionados con la raza en América, asegurando que “[…] racism does not go ignored by the Muslim minority living in the lands of kufr” (Dabiq 11: 19). A continuación, se dirigen a los musulmanes que intentan integrarse en Occidente y aseguran que el modo de enfrentarse al racismo desde una perspectiva islámica es “[…] to reassert the importance and significance of walā’ and barā’, and to state in clear and unequivocal terms that those who wage war against Islam and the Muslims will not be spared on account of their skin color or ethnicity. The fate of a kāfir waging war against the Muslims is one and the same across the entire racial spectrum – slaughter” (Dabiq 11: 19). Junto a ello aseguran que “[t]oday, non-Arab Muslims come to the lands of the Khilāfah [Caliphate] in the heart of the Arab world from all corners of the earth and are received by their Arab brothers with enthusiasm, so they can stand together and wage war against the tawāghīt, both Arab and non-Arab alike” (Dabiq 11: 20), con lo que se desmarcan del racismo. Asimismo, la materialización del antinacionalismo queda plasmada en este número a través de la exposición de la destrucción de los templos de Baalshamin y Bel (Dabiq 11: 33 y 34)

El rechazo a Occidente queda vinculado a los sentimientos y la identidad. En este sentido, se afirma que vivir entre los “cruzados” supone un sentimiento de extrañeza para un musulmán, siendo su realidad diaria la de una lucha constante (Dabiq 12, 2015: 30). Asimismo, advierten que vivir entre los pecaminosos “mata el corazón” y presentan el abandono de la yihad como uno de los peores pecados de los tiempos modernos (Dabiq 3, 2014: 32).

En línea con lo anterior, en la sección destinada a las mujeres, se afirma que tras la eliminación de la sharía “[…] the laws and rulings of the kuffār gained power in the lands of the Muslims, Islam was shamefully abandoned, and faces turned towards promiscuous Europe, the voice of falsehood rose and with it the voices of those hostile towards the people of the religion, and the cancer of those who legislate besides Allah ate away at the Ummah’s body” (Dabiq 12:10). Se asegura que se prohibió lo que Alá permitió y se permitió lo que prohibió, así como que “[…] one of the most manifest things that they ruined and defamed in defense of women and their rights – as they claimed – was polygyny” (Dabiq 12: 20).

Incluso se habla del “fatal destino” de muchos jóvenes musulmanes en Occidente, refiriéndose a su relación con las drogas, el alcohol y el sexo, tildando estas prácticas de enfermedades sociales (Dabiq 12: 33). Frente a ello se ofrece la solución de la huida que consiste en no educarlos al estilo occidental, y evitar la emigración a Occidente, donde afirman hay veneno esperando a los jóvenes (Dabiq 12: 34). Además, apuntan que “[…] the kuffār – whether they are Catholic, Protestant, or Orthodox Christians, whether they are Orthodox, Conservative, or Progressive Jews, whether they are Buddhists, Hindus, or Sikhs, whether they are capitalists, communists, or fascists – they are ultimately allies of one another against Islam and the Muslims” (Dabiq 12: 43). Ello les sirve para destacar la grandiosidad del islam, afirmar su carácter de amenaza para “sus religiones de falsedad”, el temor de las elites de estas religiones a perder el control sobre los que las siguen, y las ganas de “ceguera” de los propios seguidores. Así, definen al islam como la mayor amenaza para los intereses de sus enemigos y sustentan su argumento apoyándose en la unión de varias coaliciones en su contra (Dabiq 12: 43).

En la última entrega de la revista Occidente adquiere un gran peso. Junto al extremado carácter violento de su contenido, en ella se manifiesta de manera clara un esfuerzo por razonar la postura antioccidentalista que caracteriza al EI, pues se hace referencia a las causas que la producen. Así, se ofrecen 6 razones que sustentan esta posición, entre ellas, no ser creyentes; el carácter de sociedades liberales seculares que permiten cosas prohibidas por Alá y prohíben otras que él permite; el asesinato y mutilación de su gente con drones y aviones bomba; la opresión, la tortura y la guerra contra los que llaman a la verdad por sus “títeres” en las tierras usurpadas de los musulmanes; y la invasión de sus tierras (Dabiq 15: 31-32). Asimismo, señalan que la razón principal de su odio no dejará de existir hasta que se abrace el islam (Dabiq 15: 33).

Otro ejemplo lo encontramos en la novena entrega, Ellos conspiran y Alá conspira, donde el rechazo de las teorías conspiranoicas resulta central. Estas se conciben como un intento de exagerar el poder de los kuffar haciendo que “[…] the Muslims become paralyzed by analysis of current events and eventually fear the kuffār more than they fear Allah (ta’ālā). It is a method to ruin a Muslim’s tawakkul (reliance) upon his Lord. Over time, he will find himself being encompassed by the following verses: {Give tidings to the hypocrites that there is for them a painful punishment – those who take disbelievers as allies instead of the believers. Do they seek with them might? But indeed, might belongs to Allah entirely} [An- Nisā’: 138-139]” (Dabiq 9: 19).

NOTAS:

[1] “If merely sitting silently with the kuffār during a gathering of kufr is kufr, how much more so is it to rally on behalf of a newspaper mocking the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or give verdicts in defense of the newspaper, against the mujāhidīn who killed those who mocked the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or raise banners and slogans with the words ‘Je Suis Charlie’ on them? There is no doubt that such deeds are apostasy, that those who publicly call to such deeds in the name of Islam and scholarship are from the du’āt (callers) to apostasy, and that there is great reward awaiting the Muslim in the Hereafter if he kills these apostate imāms…” (Dabiq 7: 60).

[2] El recurso a la apostasía para denigrar al otro es muy frecuente. En este sentido, por ejemplo, en la primera entrega el EI muestra una lista de militantes – incluso mujahidin –  los cuales afirma que cayeron en apostasía, bien al lado de los ‘cruzados’ o entrando en la religión de los parlamentos y las presidencias taghut  (Dabiq 11: 25-27).

[3] La idea de los hipócritas es una de las principales herramientas empleadas para atacar a las distintas facciones. Se denuncia la no aplicación de la sharía en el territorio “liberado”, así como el establecimiento de comités y tribunales “[…] that were ‘planning’ – for more than two years – to implement the Sharī’ah but would not execute the hudūd, enforce the good, and ban the evil either because the committee claimed it was not the right time to do so or because the court ruled over only certain domains of life (so that it would not clash with the emotions of the masses and not contradict the interests of the other factions)” (Dabiq 8: 54). Junto a ello aseguran que “[t]hese committees and courts consisted of different judges from the various deviant backgrounds mentioned before: the SurūriyyahMurji’ahJahmiyyahIkhwānSūfiyyahQubūriyyah, and even secularist lawyers, and worse yet, secularist judges who only recently abandoned the Baathist regime but never repented from apostasy! All of these – in addition to the jihād [yihad] claimants’ “scholarship” – were tasked with implementing the Sharī’ah together…” (Dabiq 8: 54).

[4] El EI se presenta como el único capaz de llevar a cabo la implementación de la sharía (Domínguez, 2017: 20). En este sentido, el portavoz oficial del EI aconseja a la gente que antes de luchar contra el EI tenga en cuenta que  “[…] there is no place on the face of the Earth where the Sharī’ah of Allah is implemented and the rule is entirely for Allah except for the lands of the Islamic State. Remember that if you were able to capture one hand span, one village, or one city from it, the law of Allah in that area would be replaced with the laws of men. Then ask yourself, ‘What is the ruling on someone who replaces or is a cause for the replacement of the law of Allah with the law of man?’ Yes, you become a kāfir because of that. So beware, for by fighting the Islamic State you fall into kufr whether you realize it or not” (Dabiq 10: 53). Un discurso que induce a comprender que la única salida para seguir a Alá es unirse al grupo.

[5] Aseguran que algunas facciones poseen unidades completas de soldados “[…] who neither pray the five daily prayers nor fast Ramadān and who only kill Muslims and steal their wealth, they would respond that after fifty years of life under the rule of the Baathists one had to excuse these factions for their “mistakes” and rely upon them in fighting the common enemy, the Islamic State!” (Dabiq 8: 56)

[6] El autor señala que “[…] a number of brothers from amongst those who would later go on to sign the declaration of our bay’ah to the Islamic State prior to my hijrah to Shām, resolved to wage war against Tandhīm al-Qā’idah by exposing it after all the paths leading to a resolution with it were closed” (Dabiq 6: 52). Asimismo, afirman que “we – Arabs and non-Arabs, muhājirīn and ansār alike – began by inquiring about what was taking place in the arena, and we made a list of questions for the Tandhīm so that it could respond to them and so that these responses would be the final junction ending our relationship with the Tandhīm” (Dabiq 6: 52). Preguntas que se informa nunca fueron contestadas.

[7] A través de la matanza de doce coptos y del asesinato de cristianos, se pone de manifiesto como estos grupos son considerados por el EI como enemigos mientras que, por otra parte, se clarifica como para Al-Qaeda el enemigo es fundamentalmente EEUU (Dabiq 7: 32).

[8] Entre otras cuestiones, el EI se refiere a la denuncia – por parte de Al-Qaeda – del asesinato de los “huthies murtaddin” en Sanaa por el EI, donde afirmaban que “[…] the Islamic State’s operation was carried out against Sunnis in a public place of gathering not specific to the Houthis, when in reality the opposite was true” (Dabiq 8:19). Una acción que contraponen a la operación de Al-Qaeda contra los Houthi en Tahrir Square en Sanaa, para preguntarse “[I]s it permissible for Al-Qa’idah – according to Dhawāhiri’s feeble guidelines – to bomb a Houthi rally in a public square, but forbidden for the Islamic State to bomb a Houthi gathering in a Houthi temple? Or is this distinction based on blind partisanship?” (Dabiq 8: 19).

[9] Afirman que en “Khurasan” Al-Qaeda está con las facciones de talibanes que “[…] announced their adoption of nationalism and resistance towards walā’ and barā’, lied to the Ummah by attributing their deviant declarations to the deceased Mullā ‘Umar, and shamelessly flaunted their brotherhood with the apostate tawāghīt and the Rāfidah” (Dabiq 12: 5). Además, se informa de su alianza con las facciones nacionalistas de Cachemira en la India, cuyos avances y retiradas son sólo por orden del ejército pakistaní apóstata.

[10] Se refieren por ejemplo a alianzas en el norte de África con las facciones libias

[11] Por ejemplo, en Yemen apuntan al Hadhrami Domestic Council como uno de los principales aliados de Al Qaeda. A partir de diversos recortes de prensa y declaraciones manifiestan que se trata de un consejo cuya misión es “[…] to reestablish the ‘Abd Rabbuh regime in Hadramawt while taking advantage of the partisanship, irjā’, and foolishness of the Yemeni branch of al-Qā’idah […]”. Junto a lo anterior, explican que tras expulsar al taghut en el poder, Al-Qaeda se negó a tomar el control e imponer la sharia, entregándoselo a una selección de Ikhwan, partidarios saudíes, adoradores de los muertos, así como a ex oficiales parlamentarios, militares y de seguridad. A continuación, expresan su distanciamiento y afirman que “[m]eanwhile, as their relationship with the nationalist resistance grows, their enmity towards the Islamic State surges. They are not able to fathom takfīr and war against both the Rāfidī Houthis and the murtadd [apostate] regime forces together. And if matters carry on as they had in Shām, the common enemy between the Yemeni Qā’idah and the nationalist resistance will become the Khilāfah [Caliphate]. May Allah guide the soldiers in the ranks of al-Qā’idah out of the ranks of partisanship and into the ranks of the Jamā’ah before they follow the footsteps of the apostate Jawlānī front” (Dabiq 12: 7). Otro ejemplo lo encontramos en la sección Los aliados de Al-Qaeda en Sham: el final, donde afirman que “[s]ince the de-‘Islamization’ of the nationalist ‘Islamic’ sahwāt began – those factions having loyalty towards the Arab and Turkish tawāghīt – not a month passes without a declaration of nationalism and democracy being released by the allies of al-Qā’idah in Shām” (Dabiq 12: 11). Así, apuntan que “[t]he tawāghīt are ordered by the crusaders to pressure the sahwāt into announcing more and more concessions for continued military and non-military aid to reach them as well as for them to gain international political support and air cover from the crusaders” (Dabiq 12: 11). Estas concesiones son empleadas para evidenciar su apostasía.

[12] Desde el EI afirman que “[…] they adopted positions which they formerly criticized the Islamic State on, including the targeting of armed opposition that operate like gangsters plundering the wealth of the Muslims, and declarations censuring military and political organizations directly and indirectly belonging to the nationalist opposition including the “shar’ī” commissions. These are things the Islamic State had done for a long me while being denounced by the Jawlānī Front for changing the direction of the “revolution” and jihād [yihad], which – according to them before – should only be against the nusayriyyah” (Dabiq 2: 26).

[13] Se manifiesta, por ejemplo, mediante la condena por parte del Frente al asesinato de más de veinte drusos. Se afirma que de acuerdo con ellos y sus aliados “ […] spilling the blood of the apostate and treacherous Druze is oppression! And if it is proven that a person has done so, then he must be punished according to the ‘shari’ah’ they follow! The only matter left is whether or not handing over those involved to the ‘neutral shar’i’ court of their allies is part of the ‘shari’ah’ and if they do not submit to this court, have they abstained from submitting to the ‘shari’ah?’ ”(Dabiq 10: 12).

[14] Recurren al artículo Las consecuencias mortales de la discriminación de los revolucionarios de Siria, escrito por el jefe de asuntos exteriores de Ahrar al-Sham – un grupo sirio que se autodenomina suní –, publicado por el Washington Post el 15 de julio de 2015, para demonizar tanto a este grupo como al Frente Jawlani. Así, afirman que “[…] he disavows ‘al-Qaeda’ and its so-called ‘ideology’ and announces they are willing to cooperate openly now with the crusaders against the Islamic State after almost two years of indirect cooperation through their tāghūt allies. And this faction was supposedly the most ‘Islamic’ faction according to the Jawlānī front, who themselves aided them against the Islamic State despite their extreme deviance!” (Dabiq 10:13). Asimismo se señala que “[…] it is known to every impartial person with vision that those who fight as proxies on behalf of the dog of the White House and his puppets as well as those who ally with the proxy factions against the Islamic State while falsely claiming that they are fighting for the cause of Allah and His Sharī’ah yet you don’t find them implementing this Sharī’ah in any span of territory over which Allah has given them control, and their only concern is to please ‘the people’ even at the expense of angering Allah, as is the case with the Jawlānī front – it is known that all such groups are Sahwāt (may Allah destroy them)” (Dabiq 10: 42).

[15] Se recurre a la exposición de un texto publicado por Abu Firas as Suri, ex militante de Al-Qaeda y uno de los entonces líderes del Frente. En este, el propio autor es quien encabeza una crítica, que será utilizada para hacer eco de su colapso, apuntar a la existencia de una lucha y de críticas internas, y poner de manifiesto las relaciones del Frente y las reuniones a puerta cerrada con los líderes de Sahwah. Así, defienden que “[i]ts top leaders publically denounce the extreme deviance of their closest allies, criticize each other, and accuse each other of lies, disobeying orders, and not respecting nor abiding by shūrā ” (Dabiq 12: 54).

[16] Entre otras cuestiones, se asegura que muchos de los líderes y soldados del grupo fueron los primeros en proclamar bay’ah en Libia al Estado Islámico, y que continúa teniendo hombres que desean implementar la sharía. Asimismo, se le reprocha la preferencia de los grupos por la división que por la unidad, su decisión de no prestar juramento de lealtad al EI y su unidad con movimientos revolucionarios vinculados al régimen apóstata de Tarabulus (Trípoli) en algunas regiones. Además, se señala que en algunas regiones reciben ayuda sospechosa de “manos manchadas”. Con todo, muestran una falta de unidad ideológica, la cual se dice varía en función de la región debido a las diferentes orientaciones de sus dirigentes y a las alineaciones de sus soldados. Al mismo tiempo se defiende que muchas de las contradicciones ideológicas responden a la cercanía de algunos de sus líderes con los de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Dabiq 11: 62).

[17] El entrevistado Abu Muharib as Sumali, un ‘muyahidín’ asentado en Somalia (Dabiq 12: 54) se refiere a la decisión del grupo yihadista de África del Este, Harakat Ash-Shabab, de continuar con Al-Qaeda. A continuación alude al descontento que la decisión ha supuesto para muchos de sus soldados, a las defecciones masivas y agitación política, lo que asegura es fruto de “ […] the leadership contradicting its official rhetoric of working for the revival of khilāfah [caliphate]. It did this by refusing advice and ignoring the appeals of its soldiers to give bay’ah when the Khilāfah was finally established” (Dabiq 12: 60). Asimismo, Abu Muharib denigra la ideología del grupo afirmando que lo sucedido “[…] has reinforced the notion that the jihād [yihad] of the Shabāb leadership was more for the sake of hizbiyyah and taqlīd rather than fighting for the clear shar’ī objective” (Dabiq 12: 60). Además, se dirige a los “hizbiyyīn” bajo el estandarte de Al-Qaeda, a los talibanes, y a otras facciones para que teman a Alá con respecto a su yihad, invitándoles a cuestionarse quién es el verdadero estandarte a seguir e induciéndoles, a través de preguntas retóricas, a pensar en el EI como única respuesta (Dabiq 12: 62)

[18] Tras exponer fragmentos de una entrevista realizada a Zahran Alloush – líder del Frente Islámico –  en Turquía por los “cruzados” del proveedor de noticias estadounidense McClatchy, afirman que “[h]e believes in self-determination, a cornerstone of democracy. He believes in freedom of religion and religious coexistence, a cornerstone of secularist nationalism. And he compromises religious fundamentals, meets with Jewish leaders part of the crusade against Islam, and raises banners of secularist jahiliyyah for the sake of obtaining aid”. Añaden que “[…] Alloush has been one of the top allies of ‘al-Qa’idah’ in Syria (the Jawlani front) – openly having praised both Jawlani and al-Harari (a major leader of the Jawlani front) in interviews released officially by his ‘Army of Islam’. He himself has been praised by al-Harari via internet tweets” (Dabiq 10: 7).

[19] Los islamistas salafistas de Ahrar ash-Sham quedan incluidos en la coalición contra el EI, y afirman “[…] has extended its hand agrantly to the apostate regime and army of Turkey and nominated itself to be their agents in Syria” (Dabiq 11: 9). Este grupo es aprovechado para atacar al Frente Jawlani, quien se afirma se esforzó por retratar a Ahrar ash Sham como “mujāhidīn”, hasta que “[…] the Jawlānī front and its ‘ideologues’ sitting back in the shade of the Jordanian tāghūt were embarrassed by shameless articles released by Labib al-Nahhas – Foreign Affairs Director at ‘Ahrār ash-Shām’ (Dabiq 11: 7). Tras ello, aluden al artículo Soy sirio y lucho contra el ISIL todos los días. Se necesitarán más que bombas de Occidente para derrotar esta amenaza de Telegraph para, entre otras cosas, señalar que “[…] uses a nationalist, democratic dialect supporting self- determination, power for the majority, protection of the minorities (who include the Rāfidah, the Nusayriyyah, the Druze, and the Ismā’īliyyah ), and the preservation of nationalist borders” , y que se presentan “[…] as a moderate ‘alternative’ to the Islamic State, an ‘alternative’ willing to cooperate with the West in the crusade against the Islamic State” (Dabiq 11: 8 y 9).

[20] Por ejemplo, en la entrevista al wali de “Khurasan”, Shaykh Hafidh Sa’id Khan, estos son demonizados a partir de la explicación de las actuaciones del sucesor del Mulla ‘Umar, Akhtar Mansour. Entre otras cuestiones, el entrevistado afirma que este ocultaba la noticia de la muerte de Mulla ‘Umar porque “[…] his goal was to sideline some people and promote his friends and likes to rule ‘Afghanistan’ and manage the war in accordance with what he himself desires and in accordance with what is desired by Pakistani intelligence, which stands behind him, working in the shadows” (Dabiq 13: 52). Con estos ‘engaños’ afirma que pudo hacer lo que su shaytān le dictó, refiriéndose a su reconocimiento del nacionalismo, de las fronteras cruzadas, la apertura de una oficina en Qatar, el recurso a negociaciones escandalosas, y el desarrollo fuertes lazos con la inteligencia paquistaní en el inicio de una guerra contra el Califato. Todo lo que apunta, haría en nombre del Mullā ‘Umar (Dabiq 13: 52). Junto a ello, aprovecha para equiparar a los talibanes de Pakistán y Afganistán, afirmando que ninguno aplica la sharía en la actualidad.

[21] Por ejemplo se muestra la victoria de EI en Zur Maghar, cerca de Jarablus, donde aseguran que mataron a unas veinte personas. Igualmente, hacen gala del botín obtenido tras la operación (Dabiq 2: 12 y 13).

[22] Afirman que Lybia Dawn hace la guerra contra el Islam, sin tener en cuenta las leyes de la sharía y sustituyéndolas por leyes artificiales, al tiempo que se ponen de relieve “sus” ataques al pueblo tawhid (Dabiq 11: 60).

[23] Un gobierno que apuntan “[…] legislates, executes, and judges by manmade laws. Its army is assembled in defense of the Turkish tāghūt and their crusader allies” (Dabiq 11: 6).

[24] Junto a ello se mencionan otros firmantes, entre ellos el Consejo Nacional Sirio, los consejos regionales provinciales pertenecientes a la Coalición Nacional Siria, Khalid Khawjah (jefe de la Coalición Nacional Siria), Abdul-Jabbar al-‘Akidi (antiguo régimen Coronel, ahora aliado del ateísta PKK), George Sabra y Michel Kilo (políticos cristianos de oposición) (Dabiq 12: 13).

[25] Señalan que “[…] a number of military factions in the lands of the so-called ‘Arab Spring’ raise banners of a jāhilī origin, and because a number of jihād [yihad] claimants have permitted and justified the raising of these banners in their supposed territories, even supporting the carriers of these banners from amongst the apostate Sahwah against the Islamic State […]” (Dabiq 9: 20).

[26] Lo anterior queda especificado en el párrafo en el que se defiende que “[a]fter almost twenty years of living under the persecution of the crusaders and the apostates, one could finally live an Islamic life with safety and security. He was able to practice his faith in jihād [yihad] without worry of the kāfir intelligence agencies suddenly raiding his home. He could pronounce takfīr of the tawāghīt and the murtaddīn without fear of imprisonment. He could raise his children away from the school systems of the kuffār without fear of the social services kidnapping his children. And he was no longer a stranger inside his own community” (Dabiq 12: 32).

[27] La primera consiste en que el murtadd puede ser asesinado una vez se le ha hecho prisionero aunque declare su arrepentimiento; la segunda es que este no puede pagar jizyah para convertirse en un dhimmi; en tercer lugar, no se puede firmar un tratado con el murtaddin; en cuarto, los hombres murtadd no pueden ser esclavizados; en quinto, un murtadd no puede ser liberado para el rescate; en sexto lugar, este no puede ser liberado por clemencia; y, por último, un murtadd puede ser obligado a regresar al Islam (Dabiq 13: 43).

BIBLIOGRAFÍA:

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Dabiq 1, 2014. The Return of Kilafah. Dabiq, 5 julio. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/isis-isil-islamic-state-magazine-Issue-1-the-return-of-khilafah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

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Dabiq 7, 2015. From Hypocrisy to Apostasy: The Extinction of the Grayzone. Dabiq, 12 febrero. Disponible en: https://clarionproject.org/docs/islamic-state-dabiq-magazine-issue-7-from-hypocrisy-to-apostasy.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

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Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 13, 2016. The Rafidah from Ibn Saba’ to the Dajjal. Dabiq, 19 enero. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue-13-the-rafidah.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 15, 2016. Break the Cross. Dabiq, 31 julio. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-magazine-dabiq-fifteen-breaking-the-cross.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

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LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: TERRITORIO

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: TERRITORIO

Por Airy Domínguez

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El presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma sus recursos – territorial; ideológico y de la violencia – en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

Como adelanta el propio enunciado, esta primera entrega se centra en el poder territorial, entendiendo el territorio como un recurso en manos de la organización que le permitió aumentar su poder. Un recurso cuya fuerza e importancia han sido reflejadas en Dabiq a través de tres ejes fundamentales, a saber, las ansias expansionistas del grupo, su carácter global y geoestratégico, y la respuesta que la posesión de territorio por parte del grupo genera en Occidente – ya sean discursos o acciones –.

El territorio como símbolo de poder y de las ansias expansionistas del EI

El recurso territorial se refleja fundamentalmente mediante la exposición del territorio bajo control del Califato y, por tanto, de los avances y conquistas territoriales del grupo (Domínguez, 2017: 22). En este sentido, la primera entrega de DabiqEl retorno del Califato, va a hacer del territorio un tema central. Las primeras páginas hacen referencia al establecimiento del Califato a partir de un hadiz en el que se relata la batalla final con los cristianos – Occidente –. Este se enlaza con las palabras de Zarqawi refiriéndose a su anticipación de la expansión de la yihad de Iraq en ash-Sham – Siria histórica –, y alertando de que “[t]he spark has been lit here in Iraq, and its heat – by Allah’s permission – armies in Dabiq […]” (Dabiq 1, 2014: 3). A continuación, advierten que de acuerdo con el hadiz, Dabiq – actualmente bajo los Sahwat[1] respaldados por los cruzados – jugará un papel histórico en las batallas que guiarán a la conquista de “Constantinopla y Roma”[2]. Además, señalan la cercanía del frente de guerra contra el Califato en la zona (Dabiq 1, 2014: 4 y 5).

Asimismo, en su primera entrega, Dabiq dedica desde la página 26 hasta la 40 a ofrecer una explicación del mapa de los que designa como muyahidines, su crecimiento y expansión gracias a Alá, así como su intención de unificación. Ello lo vincula con la necesidad de matar a quien no reconozca el Califato.  

Sin embargo, el EI no sólo hace eco del territorio bajo su control, sino que expresa sus intenciones expansionistas. En este sentido, en la quinta entrega, Manteniéndose y expandiéndose, afirman que “[t]he flag of Khilāfah [Caliphate] will rise over Makkah and al-Madīnah, even if the apostates and hypocrites despise such” (Dabiq 5: 3). Además, en manifiestan la responsabilidad de USA en su crecimiento y expansión, afirmando que el dinero invertido en ataques aéreos sobre Irak y Siria ha supuesto la expansión y consolidación del EI (Dabiq 5, 2014: 36). Aseguran que “[w]ith every kāfir that is enlisted to fight the Islamic State, every bomb that is dropped onto the homes of its people, every lie that is circulated against it by the international media, and every coin that is spent to try to halt its advance, the Khilāfah [Caliphate] and its mujāhidīn only grow stronger, more determined and more desafiant” (Dabiq 5, 2014:13).

Las diversas entregas Dabiq cuentan con una parte reservada a la exposición de los avances militares. Por ejemplo, en el número 4 los avances más importantes que se mencionan y explican son el establecimiento de Wilayat al-Furat en Siria y Wilayat al-Fallujah en Iraq (Dabiq 4:18-20). Junto a ello se tratan otros como la liberación de la base aérea de Tabaqah en Wilayat ar-Raqqah (Dabiq 4: 23), o el avance sobre Jarablus, Sirrin y Tal Abyad, hacia la ciudad fronteriza siria de ‘Ayn al-Islamtras (Dabiq 4:25), entre otros. En la siguiente entrega vanaglorian en la Liberación de Wilayat Al-Anba, la “dureza” de las luchas en zonas como Amiriyyat al-Fallujah, y el asalto y captura de puntos estratégicos e instalaciones militares como el Regimiento de Albu ‘Ithah (Dabiq 5:10). Por su parte, una de las “liberaciones” destacadas en la sexta entrega es la de Biji (Dabiq 6: 32 y 33), al norte de Bagdad. Junto a ella se habla de la consolidación de Wilayat Barqah y de distintas acciones en nuevos wilayat (Dabiq 6: 28-30). Y así en los sucesivos números[3], donde aparece incluso una sección específica referida como Una selección de operaciones militares[4].

El EI concibe el territorio como recurso de poder y así lo expone en su comunicación. En este sentido, las conquistas no son únicamente tratadas en clave territorial, sino estratégica, lo que permite mostrar un mayor poder. Un ejemplo lo encontramos en la explicación de la captura de la base del 4º Regimiento en Wilayat Shamal (Baghdad). Este es considerado un punto de especial importancia por conectar cuatro wilayat (Shamal Baghdad y Salahuddin, con al-Anbar y al- Fallujah). Una conquista que afirman les permite romper la principal ruta Safawi desde Bagdad a través de al-Anbar (Dabiq 9: 29)[5].

Otro ejemplo lo encontramos a partir de la entrevista a Shaykh Abu Ibrahim al-Hanif, el emir de los soldados del Califato en Bengal. En ella el entrevistado explica su emplazamiento en el lado oriental de la India y el de Wilayat Khurasan en el lado occidental, con lo que se destaca la importancia estratégica que supone para el grupo estar allí. Junto a ello, se defiende que tener una base importante allí “[…] will facilitate performing guerilla attacks inside India simultaneously from both sides and facilitate creating a condition of tawahhush in India along with the help of the existing local mujāhidīn there, bi idnillāh, until the soldiers of the Khilāfah are able to enter with a conventional army and completely liberate the region from the mushrikīn, after first getting rid of the ‘Pakistani’ and ‘Afghani’ regimes, inshā’allāh” (Dabiq 14: 63). Presentan también la fuerza territorial del grupo cuando el entrevistado afirma que “[b]y the grace of Allah, we are able to connect and cooperate with the mujāhidīn in the various wilāyāt of the Khilāfah, including the brothers in Wilāyat Khurāsān, walham-dulillāh. Indeed, the Jamā’ah of the Muslims, represented by the present khilāfah, is like a single body in which the different body parts work together with a single head” (Dabiq 14: 65).

Las alianzas como exposición de su carácter global

Uno de los recursos más empleados por el grupo para demostrar la importancia y el alcance de su recurso territorial, es la publicitación de los juramentos de lealtad ejercidos por distintos grupos. Cuestión que le permite promocionar su carácter global (Domínguez, 2017: 24). En este sentido, informan de la larga trayectoria de estos juramentos, notifican la aceptación de bay’at de diversos grupos e individuos, etc. (Dabiq 5: 24)[6]. Así, entre otros, anuncian los juramentos de lealtad pronunciados en Argelia, Sudán, Indonesia, Filipinas, Waziristan (Dabiq 2, 2014: 26), y el juramento de fidelidad de Ansar Al-Islam (Dabiq 4, 2014: 21 y 22). Por otra parte, informan del anuncio oficial de la expansión de EI en la Península Arábiga, Yemen, la Península del Sinaí, Libia y Argelia, así como del juramento de África occidental (Dabiq 8, 2015: 14). En entregas posteriores se tratan La declaración de Wilayat al-Qawqaz (el Cáucaso), y el juramento de fidelidad de los mujahid en el Caúcaso[7].

La importancia de estas conquistas es maximizada en la comunicación a través de su vinculación con la respuesta de actores externos citándose, entre otros, el aumento de la severidad en los medios de distintos países (Dabiq 5, 2014: 27). Además, dicha expansión se presenta como una ventaja estratégica debido a la cercanía de los países (Dabiq 5, 2014: 32) al tiempo que se muestra como beneficiosa a nivel de recursos (Dabiq 5, 2014: 25).

El territorio como herramienta contra sus enemigos

El recurso del territorio permite al grupo dinamitar en cierto modo a EEUU y otros enemigos, su economía y sus actuaciones, al menos ante sus lectores. Aquí, el petróleo se muestra como una de las líneas centrales. En este sentido, bajo la firma del periodista secuestrado John Cantlie afirman que “[…] the military actions of the Islamic State have further put the squeeze on the American oil monopoly by attacking, harassing, and taking over the oil supply in lands they have expanded into”. A continuación, se explica el posicionamiento de Iraq como segundo mayor productor, tras Arabia Saudí, y cómo las conquistas del EI lo han alterado, al igual que ha ocurrido en Libia y Nigeria. Así, Cantlie afirma que “[i]n a panic to stop the situation from getting worse, America has invested billions into their own oil and gas drilling programs, making them now the largest oil producer in the world at 11 million barrels per day and entering into an oil price war with their Saudi friends” (Dabiq 6: 61).

Por otra parte, en el artículo La tormenta perfecta, John Cantlie explica los territorios en los que el EI se encuentra presente afirmando que “[w]hat started as the most explosive Islamic ‘group’ in the modern world has rapidly evolved into the most explosive Islamic movement the modern world has ever seen. Nothing on this scale has happened this big or this quick before” (Dabiq 9: 74). Se refiere a continuación a la presencia del EI en franjas importantes de Pakistán, Nigeria, Libia, Yemen y la Península del Sinaí, al tiempo que destaca los avances en Nigeria ante un ejército nacional aparentemente agotado (Dabiq 9: 74-75).

Recurso a voces occidentales

Al igual que ocurre con el afán del grupo por demostrar su control sobre otros recursos, en el caso del territorio el EI recurre a identidades occidentales con el fin de reforzar y dar veracidad a su discurso. En este sentido, en la sección En palabras del enemigo recurre, entre otros, a John McCain quien refuta la ingente cantidad de territorio en manos del grupo al afirmar que posee en torno a un tercio de Iraq, al tiempo que destaca  el control armamentístico del EI y su fuerza (Dabiq 2: 32).

Otra de las voces seleccionadas será la del periodista británico Patrick Cockburn. Esta se utiliza para reflejar, basándose sus palabras, la gran extensión de territorio que poseen, su fuerza y lo que ello supone en términos de poder, otorgando de este modo veracidad a su magnitud. Cockburn afirma que “Isis is surviving attempts to defeat it and holds about the same amount of territory in Iraq and Syria – an area larger than Great Britain – as it did at the end of its blitzkrieg offensives last year. Its enemies are numerous, but disunited and without a common plan. Neither the Iraqi nor the Syrian armies, its chief military opponents, are strong enough to over-run the jihadi state” (Dabiq 7: 52). De igual modo, se plasman las palabras de Rick Santorum en las que afirma que “[a]s long as they hold ground and continue to expand that ground, more and more will come” (Dabiq 8, 2015: 57).

Junto a los anteriores, destaca la redifusión en la sección En palabras del enemigo del artículo El Estado islámico está ganando, Estados Unidos pronto deberá recurrir a su última opción de Michael Scheuer – ex jefe de la “Bin Laden Issue Station” de la CIA – publicado el 8 de agosto de 2015. En este se afirma la aparente existencia de tres cabezas marítimas regionales. Con ello Scheuer se refiere, en primer lugar, a los Balcanes, donde ISIS contaría con una fuerte presencia en Bosnia, Kosovo y Albania. Asimismo, alerta de su presencia en el resto de Estados y de lo que su crecimiento en la zona podría suponer en términos de acceso a la UE. El segundo punto sería Libia, donde pese a la resistencia local se auguran avances hacia Argelia, Marruecos, Mauritania y Sudán. Junto a ello se menciona el acceso transfronterizo que brinda a Níger y Chad, y lo que ello supone en términos de militantes. En tercer y último lugar, el autor se refiere a Afganistán, informando de un anunciado despliegue en más de la mitad de sus provincias, así como de su consideración como un punto clave por los yihadistas para su expansión y finalización del Califato debido, entre otras cuestiones, a su posición y riqueza mineral (Dabiq 11: 57).

En este mismo artículo, se defiende que “[…] IS currently has the beginning of opportunities to establish its presence at four of the world’s most important maritime choke-points” (Dabiq 11: 58). Entre ellos estaría la entrada al estrecho de Babel-Mandab, en el extremo sur del Mar Rojo; el Canal de Suez; el Estrecho de Malaca; y el Estrecho de Gibraltar (Dabiq 11: 58).

En definitiva, como se ha expuesto a lo largo del presente artículo, el territorio ha sido un recurso que ha permitido al EI aumentar su poder, cuestión que se ha visto reforzada gracias a una meditada estrategia mediática. Aquí, Dabiq ha servido para que el grupo refleje en el globalizado escenario de la red – a través del recurso territorial – tanto su poder como sus ansias expansionistas, sus alianzas, su alcance global, y su carácter de amenaza frente a quien considera sus enemigos. Una idea que no sólo fue difundida durante su periodo de expansión, sino que ha quedado registrada debido a la estrategia de propaganda y comunicación desarrollada.

NOTAS:

[1] “Al principio, la malvada Coalición Sahwah en Shām consistía en ‘Jaysh al-Mujāhidīn’, ‘Frente Islámico’, ‘Jabhat uwār Sūriyā’, el Ejército Sirio Libre y el frente Jawlānī. Después Alá bendijo ash-Shām y a su pueblo repeliendo e invirtiendo el complot de la Coalición de Sahwah y concediendo a la autoridad del Estado Islámico en la tierra bendita de Shām y fortaleciendo su religión – la religión del alegre guerrero – en ar-Raqqah, al-Barakah , Al-Khayr, Halab, Hims, y en otros lugares. En las conquistas se expandió en el este, por lo tanto ‘Irāq fue liberado en Mosul, al-Anbar, al-Fallūjah, Salāhuddīn, Karkūk y otros lugares” (Dabiq 10, 2015: 51).

[2] Término con el que se refieren a los “cruzados”.

[3] En la séptima entrega dedican dos páginas a explicar las grandes operaciones desplegadas en Libia y el Sinaí (Dabiq 7: 40 y 41). Entre otros, se trata el avance a través de África Occidental y la lucha con los cruzados que redoblan esfuerzos en la zona (Dabiq 8: 16), destacando los casos de Chad, Níger y Camerún. Junto a estos temas centrales, se refieren a Libia y su presencia en la zona, llamando a la hijrah en dichas tierras, especialmente para quienes no puedan ir a Siria – africanos fundamentalmente – (Dabiq 8: 26). Asimismo, anuncian la creación de dos nuevos wilayat en Iraq tras la reestructuración administrativa de las zonas sur y oeste de Mosul. Se refieren, por un lado, a Wilayat al-Jazirah, que cubre las zonas de Sinjar, Tal ‘Abtah, al-Mahlabiyyah, Tal ‘Afar, Zummar, y Ba’aj, entre otros, y, por otro, a Wilayat Dijlah, que engloba las zonas de Qayyarah, Sharqat, al-Hadr, az-Zab, y Hammam al-‘Alil, junto otras áreas al sur de Mosul (Dabiq 8: 27). Entre los avances relatados en este número se encuentran la liberación de al-Qaryatayn (Wilayat Dimashq); la reafirmación del control sobre parte importante de la ciudad de Biji (Wilayat Salahuddin); y el importante avance en las afueras de Halab (Wilayat Halab) (Dabiq 11: 28-30).

[4] Esta aparece, por ejemplo, en Dabiq 12 donde se hace referencia a la toma de control de diferentes puntos. Tal es el caso de la toma de la base militar aérea de Dayr az-Zawr y zonas de la vecindad, incluyendo las granjas de Abul-Walid, Buyut ad-Dughaym, Dashmat Hamad, y la fábrica de Zanubiya (Wilayat al-Khayr). Junto a ello se informa de la captura de las regiones de al-Hurrah, Tall Sha’ir, y Mazari’ Susiyan; de una fábrica de cemento; de una pequeña prisión juvenil; de los pueblos de Fafin, Tall Qarrah, Tall Susin, y Kafr Qaris; y de dos casas de almacenaje en Tall Susin diseñadas para luchar contra el EI (Wilayat Halab). Por último, informan del asalto y captura de diecisiete importantes puestos de control Nusayri a lo largo de la ruta de suministro del régimen a la ciudad de Halab entre las regiones de Athriya y Khanasir, lo que defienden supone el corte de la ruta de abastecimiento del régimen Nusayri a la ciudad de Halab (Wilayat Hamah) (Dabiq 12: 25-28). En la misma sección, pero en el número 13, afirman haber tomado el control de las dos montañas que dominaban la ciudad de Mahin y sus depósitos militares, así como la continuación de su avance desde el oeste de la ciudad de Al Qaryatayn hacia el lado oriental de Mahin, para posteriormente tomar el control de Mahin, la aldea de Hawwarin y las colinas de’Aqabah (Wilayat Dimashq). Por otra parte, aseguran la captura de otras zonas como el barrio de as-Sina’ah en la ciudad de al-Khayr (Wilayat al-Khayr); los pueblos de Ghazal y Qurrah Kawbari (Wilayat Halab); la conquista de grandes áreas en Samarra’ Dam (Wilayat North Baghdad); y la toma total de control de la ciudad costera de Bin Jawad, al este de Sirte (Wilayat Barqah) (Dabiq 13: 14- 19). Por su parte, en el número 14 se destaca cómo coincidiendo con las batallas en Tall Abyad y Suluk, el Califato se hizo con el control de los pueblos de Umm al-Baramil, al-Mas’udiyyah, Hammam at-Turk- man, y al-Hamud (Dabiq 14: 23).

[5] Junto a esta importante victoria explican más avances al este y oeste. Entre ellos mencionan el avance en la ciudad de ar-Ramadi, la liberación de la ciudad de As-Sukhnah y la compañía de gas Najib, así como la toma de control de parte importante de la ciudad de Tadmur (Palmyra). A ello añaden la captura de un puesto de control que custodiaba el campo de gas de Al-Hayl en la carretera entre Sukhnah y Tadmur, de una parte importante del campo de gas, y del sitio de las fuerzas Nusayri dentro de la compañía de gas Arak, el cual días después resultó en la toma de control de la misma y en la “liberación” de la ciudad de Tadmur (Dabiq 9: 31 y 32). Igualmente, se habla del avance sobre la región de Yarmūk y la lucha contra la milicia de Hamas.

[6] Todos estos juramentos y avances van acompañados de una serie de imágenes que exponen, en la página 13, la celebración de la expansión del EI, mientras que en la página siguiente quedan fotografiados los baya´ha de poblaciones kurdas.

[7] En este sentido, afirman que las filas del Califato fueron reforzadas por numerosos mujahidin de la región que declararon su bay’ah a Amirul-Mu’minin (Dabiq 10: 36). Las regiones mencionadas son Kabika, Duguestán, Igushetia y Chechenia.

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Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

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