El liderazgo femenino en el islam: las imanes​

El liderazgo de la mujer en el islam: las imanes

Por Airy Domínguez

Imam Amina Wadud// © Imagen: Don Emmert/AFP/Getty Images

Según apunta Sayyid Mujtaba Musawi Lari en El Imamato, “el término Imam hace referencia, en relación con la comunidad, a un dirigente que supera a quienes conduce por lo que ha recibido de capacidad intelectual e ideológica, lo que lleva a la sociedad a remitirse a él en cuanto a sus métodos y forma de vida, obedeciendo sus órdenes”. La imamah – liderazgo- posee en el Islam un sentido amplio, abarcando tanto el liderazgo intelectual como la autoridad política, y “el Imam debe ser alguien capaz de enseñar a la gente la cultura coránica, las verdades religiosas y las disposiciones sociales, alguien digno de ser seguido (e imitado) en todos los aspectos, métodos y dimensiones”.

El término imamah también se ha empleado en un sentido más limitado, entendiendo al Imam como el líder que cuida del rumbo de de los asuntos sociales y políticos. Pero como señala Sayyid Mujtaba «cuando la predisposición humana esencial se amalgama con el mensaje religioso, entonces confluyen la autoridad intelectual y el poder político en una sola persona».

Así, como guía espiritual, el imam es un modelo y maestro de la comunidad. En cuanto al plano litúrgico, se trata de quien dirige la oración comunitaria (salat).

En palabras del jurista al-Mawardi el imamato supone “un principio sobre el que reposan las bases de la religión y gracias al cual los asuntos del pueblo son solucionados correcta y ventajosamente; por él se asegura la estabilidad de las cuestiones de interés general y de él emanan las funciones particulares”.

El imamato femenino

Pese a su dilatada trayectoria, puede decirse que el debate en torno a si una mujer puede o no ser imamah estalló de manera clara en el 2005, a raíz de la gran repercusión mediática de la oración dirigida por Amina Wadud en  Nueva York. Esta reivindicación se engloba dentro de un movimiento más amplio conocido como “feminismo islámico”, que encuentra sus raíces en la década de los 70 y se desarrolla de forma paralela al discurso del islam como respuesta a los problemas de la región.

La cuestión del liderazgo femenino no se ausenta de la historia del Islam. En este sentido, una de las esposas del Profeta Muhammad, Aisha, y su hija Fátima son a menudo mencionadas, junto con otras esposas y compañeras de Muhammad, como muhaddithat – mujeres que enseñaban los hadices –. Asimismo, existen historias religiosas donde se menciona a famosas mujeres eruditas y maestras. En este sentido, diversos expertos defienden la existencia de una larga tradición de imamas, así mencionan que el profeta visitaba frecuentemente a Umm Waraqa que incluso le pidió que cogiera a un muezzin – responsable de llamar a la oración – y dirigiera la oración en su casa delante de las mujeres y de los hombres de su familia. Por otra parte, alegan que Muhammad pidió a Aisha y Umm Salama que lideraran el rezo en la mezquita.

A lo largo de la historia toda una serie de pensadores musulmanes han defendido como lícito el hecho de que una mujer dirija las oraciones. Asimismo, destacados expertos en jurisprudencia islámica (alfaquíes) han defendido el imamato de la mujer , a saber, Abu Thawr – de la escuela del Imam Shafi’i -;  Abu Dawud – fundador de la escuela Zahirí- y  Tabari – comentarista coránico y creador de una escuela de jurisprudencia desaparecida- .  Junto a ellos estaría el maestro sufí ibn al-‘Arabi. Recientemente, personalidades como el académico islámico Hamza Yusuf han reconocido la posiblididad del imamato femenino. 

En línea con lo anterior, la imamah y teóloga Sherin Khankan, apunta que el relego de la mujer no data de los inicios del islam, sino que vendría con el califa Omar, quien ordenó a las mujeres que rezaran en casa y no en la mezquita. Así, asegura que en la Edad Media el Corán se posicionaba por delante del cristianismo en lo que a cuestiones éticas y feministas se refiere, lo que motivó un adelantamiento en el campo científico tecnológico que encontraría su punto de inflexión en el Renacimiento.

 

La imam Sherin Khankan
La imam Sherin Khanan// Fuente: The New Arab

Respecto al porqué del imamato femenino, la profesora Ingrid Mattson defiende que un verdadero líder de la comunidad musulmana es aquel que toma en cuenta las opiniones minoritarias y divergentes para crear unidad entre los musulmanes. Así, su enfoque del liderazgo femenino en las comunidades musulmanas se basa en el principio de inclusión, al entender que las mujeres solo se convierten en «miembros plenos de su comunidad » cuando participan en todos los niveles de discusión y tienen el potencial para el liderazgo. Aquí, mientras que Mattson reconoce la necesidad del liderazgo como expresión de la autoridad religiosa y la participación de las mujeres en sus comunidades de manera plena, para ella esto no incluye el liderazgo del salat mixto. Sin embargo, para la profesora Amina Wadud, el tema en juego en la defensa del imamato femenino es el pleno reconocimiento de la humanidad de la mujer y su agencia espiritual y moral. Lo anterior pone de manifiesto una vez más las divergencias entre los colectivos que luchan por la igualdad de género, esta vez a través de la cuestión del imamato. 

Por su parte, en una entrevista realizada por la doctora Sirin Adlbi, Natalia Andújar  defiende que para ella el imamato significa “ser coherente con una concepción igualitaria del islam”. Así, entiende que quien debe presidir la oración es quien mejor conozca el Corán y sea una persona respetada por la comunidad. “El hecho de que sea un hombre o una mujer debería ser irrelevante”, apunta. En este sentido, repara en la inexistencia de textos que prohíban explícitamente que una mujer dirija la oración mixta, aunque recuerda que “la mayoría de los juristas de las cuatro escuelas de jurisprudencia han establecido que todo lo concerniente a las muamalat está permitido menos lo que está prohibido, y todo lo concerniente a la ibada está prohibido menos lo que está permitido”. Siendo esta una elaboración posterior al texto coránico, que podría enmarcarse dentro de las estructuras patriarcales que se han adueñado de la religión.

Además, la experta señala que “las reacciones por parte de las comunidades musulmanas ante este hecho son cada vez menos virulentas ya que no se puede aislar de la labor que llevamos a cabo desde hace muchos años por deconstruir estereotipos, por la defensa de los derechos de los musulmanes en general, etc”. 

Frente a esta postura nos encontramos con la de aquellos que rechazan la posibilidad de imamato femenino. Así, como resume Jordi Moreras en su tesis doctoral, el debate del imamato femenino cuenta con dos posturas claramente enfrentadas cada una de las cuales se basa en tres argumentos principales. Por un lado, sus partidarios se apoyan en la decisión de Muhammad de que una mujer ocupase esta función en su mezquita; la inexistencia tanto en los textos sagrados como en la sunnah de indicaciones que se opongan a ello y la opinión de juristas como al-Tabari, alMuzani o Dawud adh-Dhahiri. Por su parte, los detractores se apoyan en la interpretación de algunos hadices, el consenso doctrinal establecido entre juristas y musulmanes respecto a este principio y la ausencia de evidencias históricas de la práctica del imamato femenino. 

Aquí cabe señalar que pese a la aparente novedad del liderazgo de la mujer dentro del islam, la doctora Mattson apunta que hay varias mujeres que lideran las comunidades musulmanas pero que desean permanecer sin ser reconocidasAsí, defiende que «hay eruditas profundamente conocedoras y líderes espirituales veneradas en todas las sociedades musulmanas. La mayoría no son ampliamente conocidas, pero muchas tienen una influencia significativa sobre un gran número de mujeres e incluso hombres «. En este sentido, señala que a excepción de las recitadoras indonesias las recitadoras musulmanas del Corán no publican sus recitaciones por modestia.

Mujeres imanes en China (Ah-hung):

China cuenta con unos 21 millones de musulmanes, los cuales han desarrollado sus propias prácticas islámicas con características propias del país. Aquí, la mayor diferencia es el desarrollo de mezquitas femeninas independientes con imanes femeninas. En este sentido, la China comunista ha sido durante mucho tiempo el único país del mundo donde las mujeres musulmanas tenían sus propias mezquitas, llamadas Nusi. Así, como apunta Nazanín Armanian, desde el siglo XVI las mujeres pueden ser Ah-hung (sacerdote) y hacer de imam dirigiendo el rezo de las mujeres en la mezquita.

En la ciudad de Kaifeng – provincia de Henan – hay 16 mezquitas de mujeres, un tercio del número de mezquitas para hombres. En el callejón Wangjia hutong, de la ciudad las mujeres van a su propia mezquita donde la imamah Yao Baoxia dirige las oraciones. Desde hace 14 años, Yao ha sido una mujer ahong – imam – y afirma que allí el estatus respecto de los hombres es el mismo pues «hombres y mujeres son iguales aquí, tal vez porque somos un país socialista«.

La mezquita  Wangjia Hutong, al igual que otras mezquitas femeninas, comenzó como una escuela coránica para niñas. Estas surgieron a fines del siglo XVII en el centro de China, incluidas las provincias de Shanxi y Shandong y se transformaron en mezquitas femeninas hace unos 100 años, comenzando en la provincia de Henan.

Fuente: Henan University

Pese a que China se presenta como el único país que tiene una larga historia de imanes femeninos hay cosas que, de acuerdo con las prácticas tradicionales de los musulmanes chinos, las mujeres no pueden hacer entre ellas dirigir rituales funerarios o lavar cadáveres masculinos.

La Mezquita Mariam: la primera liderada por una mujer en Escandinavia

En febrero de 2016 se inauguraba la Mezquita Mariam, la primera dirigida por mujeres de toda Escandinavia, cuyo primer rezo tendría lugar seis meses después. Desde entonces, junto a las oraciones, en la mezquita se han realizado bodas interreligiosas – desaprobadas en otras mezquitas –  y divorcios. En este sentido, la Mezquita Mariam posee su propio estatuto del matrimonio, el cual cuenta con cuatro ejes fundamentales, a saber, el rechazo de la poligamia; el derecho de las mujeres al divorcio, la anulación del matrimonio ante violencia psicológica o física; y la igualdad de derechos sobre los hijos por parte de las mujeres ante el divorcio.

Así, según señala su fundadora Sherin Khankan, esta nace en un intento por desafiar las «estructuras patriarcales» y crear debate y diálogo, entendiendo como estructuras patriarcales el carácter que ha quedado impregnado en el islam donde los hombres gozan de una posición preferente fruto de una lectura subjetiva del libro sagrado por los propios varones. La intención de Khankan sería desafiarlas permitiendo la igualdad entre ambos géneros. 

Pese a la controversia sobre la compatibilidad entre la igualdad y el islam, expertas como Dolors Bramon, islamóloga no musulmana, afirman que no son ideas enfrentadas. En este sentido, asegura no sólo su compatibilidad sino que en su libro Ser mujer y musulmana afirma  que “las primeras normativas favorables a la mujer nacen en el libro básico del islam”. Así, Bramon considera que el islam establece una igualdad absoluta desde el punto de vista religioso: la mujer tiene derecho a la vida -antes no lo tenía-, la mujer hereda -antes era heredada-, la mujer tiene derecho a una dote y sin ella no hay matrimonio, se anula prácticamente la costumbre de la poligamia, porque el Corán habla de poligamia pero luego dice que es imposible cumplir con los requisitos…”. 

Mezquita Mariam// Fuente: Maryam Islamic Centre

En línea con lo anterior la danesa Khankan señalaba el pasado marzo, en el Seminari interdisciplinari de recerca del Aula Mediterránea, que siendo hija de padre sirio y madre finlandesa, él musulmán de carácter feminista y ella católica, la religión había permanecido en el seno de la familia sin ser motivo de disputas. Una situación familiar que influiría en el progresivo desarrollo de la idea de crear un espacio en el que, respetando las bases del Islam, todos los imanes serían femeninos y donde, a excepción de los viernes, tanto hombres como mujeres serían recibidos en las oraciones.

Poco después, en una entrevista realizada por La Vanguardia Khankan buscaría romper con distintos mitos que considera creados en el islam. En este sentido, rechazaba la idea de que el feminismo islámico sea un oxímoron para lo que recurre a la persona de su padre, quien afirma desde siempre ha dicho que “el hombre perfecto es una mujer”,  una creencia en la que ella ha sido educada. Asimismo, entre otras cuestiones, mencionaba la cuestión de la yihad afirmando que esta se trata de una lectura interesada posterior realizada por “ciertos caudillos”, mientras que defendía que “en realidad, el Profeta sólo está llamando a una guerra interior contra tu ego”.

Otras imanes

Junto a la Mezquita Mariam existen toda una serie de proyectos similares que han sido realizados por mujeres musulmanas en otros países, incluidos los EE. UU., Canadá y Alemania.

En cuanto a las imanes femeninas, otra de las figuras destacadas dentro de esta corriente en Occidente es la ya mencionada Amina Wadud. Su defensa del imamato femenino le llevaría a dirigir la oración en dos ocasiones, a saber, en 2005 en Nueva York y en 2008 en Barcelona. En ninguna de las ciudades consiguió permiso para hacerlo en una mezquita, lo que le llevaría a que en el caso de Nueva York  sus fieles fueran reunidos en la iglesia presbiteriana de San Juan, mientras que en Barcelona la oración tendría lugar en un salón del hotel en el que se celebraba el congreso al que había sido invitada. Ello daría lugar a una gran polémica y provocaría el rechazo y denuncia por parte de los sectores más conservadores.

Por su parte, Asma Bhol también se considera una «imamah lo que ella misma entiende como la versión femenina del imán. En este sentido, dirige las oraciones del viernes en la Iniciativa de la Mezquita Inclusiva en Londres, que admite a personas de cualquier género, sexualidad o minoría en condiciones de igualdad. Cuentan con  alrededor de 20 a 50 personas en un viernes típico.

Junto a las anteriores existen otras como la Imamah Pamela Taylor y Jamila Ezzani dirigió a un grupo de hombres y mujeres en sus oraciones de Eid en 2012.

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Mujeres feministas en el Mundo Árabe y musulmán

Feministas árabes y/o musulmanas como Huda Shaarawi, Nawal al-Saadawi, Fatima Mernissi, Amina Wadud, entre otras, por su lucha por los derechos de la mujer

Mujeres feministas en el Mundo Árabe y musulmán

Por Airy Domínguez Teruel

Feministas árabes y/o musulmanas como Huda Shaarawi, Nawal al-Saadawi, Fatima Mernissi, Amina Wadud, entre otras, por su lucha por los derechos de la mujer

Los primeros pasos

A principios del siglo XX se despiertan en Egipto y actuales Siria y Líbano una serie de movimientos en con un denominador común, la lucha por la mejora de la situación de inferioridad que padece la mujer en la región MENA.

Malak Hifni Nasif

Malak Hifni Nasif

(1880-1918)

Hifni Nasif se presenta como uno de los iconos del movimiento feminista más tempranos de la región MENA. Ella articuló uno de los discursos fundadores del feminismo naciente en Egipto a principios del siglo XX. Así, en un contexto conocido como el despertar de la mujer publicaba un libro recopilatorio de artículos en los que se trataba la cuestión femenina (Al-Nisa’iyyat).

A diferencia del feminismo de carácter secular de muchas de sus coetáneas, Nassif opto por afirmar y mejorar la vida de las mujeres mediante el aumento de sus oportunidades en los campos educativo y laborar dentro de un contexto islámico reformado. Lo anterior, le llevaría a rehusar los valores occidentales como vía para mejorar la situación de inferioridad de la mujer. Así, si bien Malak estuvo de acuerdo en cierto modo con sus contemporáneas, aportó una visión propia y alternativa donde el Islam y el tradicionalismo, se abrían camino.

Malak Hifni Nasif
Huda Shaarawi

Huda Shaarawi

(I882-1947)

La egipcia Huda Shaarawi encarna el estandarte del nacimiento del “feminismo” en el Mundo Árabe y musulmán. En un periodo donde los movimientos feministas abrían sus ojos, Shaarawi luchó y trabajó por la educación de las mujeres, así como por proporcionarles tanto un marco organizativo como una actuación pública. Pilares fundamentales para el desarrollo del feminismo árabe.

Entre sus primeros logros, Shaarawi consiguió permiso por parte de las autoridades para celebrar reuniones en la Universidad Egipcia (1908), antes de que las mujeres pudiesen ingresaran en ella en calidad de estudiantes. Poco después, en 1914, fundó la Asociación Intelectual de Mujeres, mientras que en 1919 se presentaría como motor fundamentales de la movilización de mujeres que participaron en las manifestaciones para reclamar la independencia de Gran Bretaña. Un acto que permitió que las mujeres tomaran posesión de un espacio público hasta entonces prácticamente exclusivo de los varones, así como la defensa de su condición de ciudadanas demandantes de libertad.

Por otra parte, fundó la primera organización política de mujeres del mundo árabe, el Comité Central de Mujeres del Partido Wafd, un partido del que su marido era cofundador. En 1923, dio vida a la Unión Feminista Egipcia, primera organización explícitamente feminista en Egipto, y representó a su país en un congreso feminista celebrado en Roma. A su regreso protagonizaría un gesto que quedaría impreso en la historia feminista de Oriente, cuando se quitó el velo frente a quienes aguardaban su llegada en la estación de El Cairo.

Hind Nawfal

Periodista libanesa residente en Alejandría que fundó en 1892 la primera revista dedicada exclusivamente a las mujeres árabes. Esta respondía al nombre de Al-Fatat (La muchacha) y se centraría en defender a la mujer y discutir su papel en la historia y sus logros en la sociedad, evitando asuntos políticos y religiosos.

La experiencia personal como ejemplo de lucha

Muchas mujeres han defendido la lucha feminista en el día a día de sus vidas, enfrentándose y superando los obstáculos de las estructuras que las oprimen. 

Fay Afaf Kanafani

(1918-2017)

La libanesa Fay Afaf Kanafani pone de manifiesto el feminismo a partir de la exposición de su propia lucha como mujer y lo hace a partir de su libro Nadia: Captive of Hope, Memoir of an Arab Woman. Un libro en el que escribiría sobre temas taboo en la familia, contando experiencias personales durante su crecimiento en Líbano y poniendo de manifiesto tanto los problemas que atraviesan las mujeres árabes, como su relación con los problemas de la sociedad en sí misma.

Como apunta su nieto, Samar Kanafani, Fay Afaf no se había siquiera graduado en secundaria cuando se casó. Sin embargo, mediante lecciones de matemáticas, historia, mecanografía e inglés, que pagó vendiendo las joyas de oro y diamantes de su dote, obtuvo certificados en contabilidad y trabajo de secretaria. Así, primero fue empleada como secretaria en el gabinete en 1952 y, a los dos años, recibiría una beca de las Naciones Unidas para estudiar estadística, primero en AUB y luego en Washington, DC. Poco a poco alcanzaría puestos más altos como la dirección del departamento de estadísticas en la Universidad Libanesa, conocería el amor y de su pérdida, la desaprobación familiar, la falta de libertad y sufriría una situación de inferioridad en un sistema desigual. Sin embargo, Kanafani lucharía contra su posición en el mundo.

Así, como afirma Lisa Suhair en la introducción de Nadia: Captive of Hope, Memoir of an Arab Woman, su feminismo es fruto de su entorno, su cultura y su experiencia. En este sentido, deja claro que los proyectos feministas de transformación de las relaciones sociales y la autonomía femenina vienen influenciados por contextos locales. Lo anterior hace que en su crítica feminista elementos como el islam jueguen un papel minoritario, mientras que las practicas como el velo y la poligamia emergen como relacionadas con la clase y el contexto especifico. Pese a ello, critica el rol de la familia y la tradición en la sociedad árabe de la que ha sido testigo, ello sin culpar al islam.

Religión y feminismo:

En los años 70, debido a diversas causas, la región quedará nuevamente teñida por el islamismo, el cual se vería como solución a la crisis que la invadía. Junto a este movimiento, se va a desarrollar otro de carácter y corte islamista, donde sus protagonistas pasarán de sentirse de una nación a sentirse musulmanas. Surgirá así el llamado feminismo islámico, el cual se distanciará del feminismo laico o secular que venía desarrollándose.

Durriya Shafik

Durriya Shafik

(1908-1975)

Académica, periodista, profesora y activista. La egipcia formada en la Universidad de El Cairo y en La Sorbona, sería líder en la lucha política llegando incluso a sufrir un arresto domiciliario. Su producción y activismo se enmarcarían dentro de la tradición secular y democrática de las feministas egipcias Huda Sha’rawi y Aminah al-Said. En esta línea, de entre sus obras destaca Alkitab al-abyad li-huqq al-mar ah al Misriyah (El libro blanco sobre los derechos de las mujeres egipcias). En él, como respuesta al discurso y presión del sector más conservador, argumentaba que el Islam habla de la igualdad de las mujeres y no demanda ni el velo ni domesticidad.  En 1945, crearía la revista Majallat bint al-Nil, que contaría con una sección dedicada a promover los derechos políticos de las mujeres. Más adelante fundaría la asociación feminista de clase media Bint al-Nil (1952) con el fin de fomentar la alfabetización y los derechos políticos de las mujeres. Incluso llegaría a fundar el partido político La hija del Nilo, que sería disuelto por el resto de partidos.

Entre sus acciones políticas más aclamadas se encuentra la huelga de hambre que protagonizó en 1954, ante la ausencia de mujeres en la asamblea constitucional formada por el presidente Nasser para adoptar o rechazar una nueva constitución. El fin era demandar derechos políticos para las mujeres. A ella se unieron miembros del Bint al-Nil en El Cairo y Alejandría. Su alcance internacional haría que el gobernador de El Cairo acordase poner por escrito que la constitución garantizaría plenos derechos políticos para las mujeres. Así, la constitución de 1956 otorgaría a las mujeres el derecho al voto, aunque solo a aquellos que lo solicitaron formalmente, mientras que para los hombres este fue automático. Cuestión que llevaría a Shafik a presentar una protesta legal.

La caída de la activista llegaría al año siguiente, cuando su anunciada huelga de hambre para protestar contra la dictadura de Nasser y la ocupación israelí del Sinaí a raíz de la invasión de Suez resultó fallida. Aquí, sus compañeras de Bint al-Nil le negaron su apoyo y solicitaron su renuncia. Además, fue denunciada como traidora y puesta bajo arresto domiciliario, siendo tanto la Unión como la revista Bint al-Nil cerradas. A partir de ese momento, Shafik sufriría continuadas crisis emocionales que la llevarían al suicidó en 1976.

Zaynab al-Ghazzali

(1917- 2005)

La escritora egipcia Zaynab al-Ghazzali defendía la implantación de un Estado islámico regido por la sharía, donde las mujeres tendrían reconocidos sus derechos por esta ley. Su militancia política comenzaría pronto, a edad temprana fundaría la Asociación de Mujeres Musulmanas (AMM) como una alternativa islámica a la Unión Feminista Egipcia, donde militaría desde los 16 años pero que abandonaría debido a “su carácter occidentalista”.

La AMM era un agrupación islamista – similar a la de los Hermanos Musulmanes – que rechazaba el nacionalismo y carácter semilaico de Nasser. No estaba formalmente asociada a la Hermandad Musulmana, pero ambos movimientos colaborarían y se prestarían apoyo. Asimismo, al-Ghazali tenía lazos de amistad con muchos de sus líderes. En este sentido, cuando junto a otras organizaciones, los Hermanos Musulmanes sufrieron la represión del régimen nasserista Zaynab sería un de las mujeres que serviría de enlace entre los prisioneros y se haría con las riendas de la oposición islamista. Lo anterior provocaría la disolución de la AMM por el régimen (1965), así como el encarcelamiento y tortura de al- Gazzali. Una experiencia que cuenta en su libro Return of the Pharaoh.

Wassyla Tamzali

Wassyla Tamzali

(1941)

La periodista y abogada argelina Wassyla Tamzali cuenta con un amplio currículum. De entre sus cargos destacan su trabajo durante 20 años como directora del programa de derechos de las mujeres de la UNESCO, así como su prolífera producción de ensayos. Junto a lo anterior, entre otras cuestiones, Tamzali es miembro fundador del Colectivo de Igualdad del Magreb.

Ideológicamente se autodefine como “mujer de cultura musulmana, feminista, laica y librepensadora”. Así, entiende la religión como un elemento de control y se opone a la posibilidad de un feminismo islámico por considerarlo un oxímoron. En esta línea, defiende la incompatibilidad de ser feminista y llevar velo, indumentaria que considera un signo de dominación. En esta línea, defiende que este supone uno de los primeros elementos que construye la feminidad en base a criterios patriarcales y religiosos.

Entre sus libros destacan títulos como Une éducation algérienne, de la révolution à la décennie noire (2007), Une femme en colère (2009) y El burka como excusa (2012).

Nawal el Saadawi

Nawal el-Saadawi

(1931)

Médica de profesión y especialista en salud mental, la egipcia Nawall al- Saadawi ha sido en ocasiones descrita como la «Simone de Beauvoir del mundo árabe«. Sus escritos y carrera profesional estaban dedicados a los derechos políticos y sexuales de las mujeres.

Entre sus acciones más destacadas se encuentran la creación de la revista Health (1968), que terminaría siendo clausurada por las autoridades egipcias. Junto a ello estaría su expulsión del cargo que ostentaba en el Ministerio de Salud (1972), debido a su libro Al-mar’ah wa al-jins (Mujeres y Sexo), una obra con la que introduciría el debate sobre el sexo en las sociedades árabes. Asimismo, en septiembre de 1981, Saadawi sería encarcelada durante dos meses, periodo en el que haciendo uso de un rollo de papel higiénico y un lápiz de ojos de contrabando escribiría Mudhakkirāt fī sijn al-nisā’ (Memorias de la prisión para mujeres).

Pese a que nunca se ha unido a un partido político, intentó fundar uno en Egipto cuya ideología sería exclusivamente feminista y su composición únicamente femenina. Una idea que no pudo llevar a término porque se lo prohibieron.

Junto a lo anterior, Nawal fue cofundadora de la Asociación Árabe de Derechos Humanos (1983) y fundadora de la Asociación de Solidaridad con la Mujer Árabe (1985). Una agrupación que fue clausurada en 1990 por Mubarak. Las amenazas por parte de grupos islamistas la llevaron a vivir fuera de su país pero las revueltas de 2011 la hicieron regresar.

Entre su producción literaria destacan novelas, cuentos y no ficción que versan sobre el estatus de las mujeres árabes. Entre ellos están Mudhakkirāt tabībah (1960; Memorias de una doctora), Al-khayt wa al-jidār (El hilo y el muro), Al -wajh al-‘arī lī al-mar’ah al-arabiyyah (El rostro oculto de Eva: las mujeres en el mundo árabe), Al-ḥubb fī zaman al-nafṭ (Amor en el reino del petróleo), y Al- riwāyah (La novela). La opresión de las mujeres por parte de los hombres a través de la religión queda representada en Jannāt wa Iblīs (Jannāt e Iblīs).

Amina Wadud

Amina Wadud

(1950)

La afroamericana Amina Wadud, convertida al islam en los años 70, es doctora en Estudios Islámicos y profesora en la Universidad de Michigan. Se trata de una de las fundadoras de Sisters in Islam, una organización civil encargada de la promoción de los derechos de la mujer en el marco del islam y los derechos humanos.

Su labor académica queda entrelazada con un notable activismo público y la defensa del imamato femenino, una idea que puso en práctica ella misma en una iglesia anglicana en Nueva York y en un hotel en Barcelona. Los mencionados oficios contarán con una escasa asistencia masculina y serían condenados por el islam tradicional.

Con respecto a la religión, la activista entiende que el machismo que sufren las mujeres árabes y musulmanas no nace del Corán, sino de interpretaciones interesadas. En esta línea, considera que los estereotipos negativos de Occidente en torno al islam frenan, casi en el mismo grado que el extremismo, el desarrollo de las mujeres musulmanas.

Entre sus obras destacan Qur’an and Woman. Rereading the Sacred text from a Woman’s Perspective (1995) e Inside the Genre Jihad: Women’s Reform in Islam (2006).

Hanan al-Shaykh

Hanan al-Shaykh

(1945)

La periodista y escritora libanesa Hanan al-Shaykh comenzaría a escribir a una edad temprana, desarrollando una importante producción literaria que quedaría vinculada a su activismo feminista. Sus textos recuerdan a los de Nawal al-Saadawi al centrarse en el papel de la mujer en la sociedad tradicional de la región y el control patriarcal que la impregna parte de las sociedades.

En este sentido, su primera novela, Intihar Rajul Mayyit (Suicidio de un hombre muerto) publicada en 1970, se centraría en las relaciones entre los sexos, las luchas de poder y control patriarcal. Junto a esta novela destaca Hikayat Zahrah (La historia de Zahra) que, centrada en una chica que buscaba huir de la opresión y la guerra, sería prohibida en gran parte de los países árabes, lo que fomentó un gran aclamo internacional. Otra obra prohibida en la región sería Misk al-ghazaal (Mujeres de arena y mirra) que escrita desde Londres trataba, a través de la experiencia de cuatro mujeres, la represión sexual impuesta.

A las anteriores se unen otros títulos como Barid Bayrut (Beirut Blues); Aknus al-shams an al-sutuh (Barriendo el sol de los tejados); y Innaha Lundun, ya azizi (Esto es Londres).

Fatima Mernissi

Fatima Mernissi

(1940- 2015)

Licenciada en Ciencias Políticas en Marruecos, estudiante en la Universidad de la Sorbona y doctorada en Sociología por la Universidad de Brandeis (EEUU), la escritora marroquí Fatima Mernissi encarna una de las voces más destacadas de la academia de la región MENA. Asimismo, se presenta como una autoridad mundial en el campo de los estudios coránicos.

Tras el estudio de las diferentes versiones del Corán, Mernissi ha defendido que el profeta Muhammad fue un hombre feminista y progresista para su época. Asimismo, ha apuntado que no fue él, sino otros hombres quienes comenzaron a considerar al género opuesto como seres de segunda categoría. Entendía, por tanto, que las Sagradas Escrituras habían sido malinterpretadas por hombres autoritarios que apoyan su misoginia con argumentos religiosos manipulados. Una teoría que dio luz a su obra El harén político la cual, pese a su éxito en países como Siria, se convertiría en el único libro prohibido en Marruecos. Otras de sus obras censuradas en su país natal es El velo y la elite masculina

Otras de sus obras destacadas fueron Sultanas olvidadasSueños en el umbral: Memorias de una niña del harén (obra a la que se refería como «una falsa autobiografía); y El hilo de Penélope, donde muestra el avance de Marruecos hacia la modernización, tanto a nivel tecnológico como social, sin pasar por alto sus costumbres. Además de El miedo a la modernidad: islam y democracia , donde analiza el nuevo orden mundial tras la Guerra del Golfo; el cuento marroquí en clave feminista Aixa y el hijo del rey o ¿quién puede más el hombre o la mujer? ; La mujer en la otra orilla; y El amor en el Islam.

Por otra parte, la académica sería una de las primeras voces en proclamar públicamente la relación entre la educación de la mujer y el índice de la natalidad, una cuestión que explica en Marruecos a través de sus mujeres donde reúne una serie de entrevistas a campesinas, videntes, obreras y sirvientas. Además, fundaría diversas asociaciones que denunciaban el patriarcado enraizado en la sociedad musulmana.

Todo lo anterior le llevaría a ganar diversas conmemoraciones, entre las que se encuentra el premio Príncipe de Asturias (2003).

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

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