El pueblo milenario que ha sobrevivido al genocidio del Estado Islámico, los yazidíes

El pueblo milenario que ha sobrevivido al genocidio del Estado Islámico, los yazidíes

Por Xavier Mojal

Yazidíes celebrando su año nuevo en Lalish, abril de 2018// Foto de AFP

El pasado 5 de octubre fueron anunciados los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2018, Nadia Murad y Denis Mukwege. El anuncio ha suscitado una buena acogida entre el público general y la comunidad de profesionales y activistas en el ámbito de la paz y los derechos humanos, ya que los escogidos para el prestigioso premio de este año son un reflejo de la lucha contra la violencia sexual como arma de guerra, una lacra infinitamente lejana en el tiempo, pero poco visibilizada hasta nuestros días. Por ello en este artículo vamos a centrarnos en la comunidad a la que Nadia Murad representa, los yazidíes.

Nadia es una de las supervivientes que han pasado por el infierno al que el autodenominado Estado Islámico (EI) las ha sometido por el hecho de ser mujeres yazidíes. En el tórrido agosto de 2014, ella y miles de mujeres yazidíes (además de niñas y adolescentes) fueron secuestradas por los hombres del EI en su tierra natal Sinjar –noroeste iraquí− para convertirse en sus esposas forzadas o esclavas sexuales. El resto de la comunidad yazidí capturada fue ejecutada o sometida a otras barbaries que explicaremos más adelante. 

Nadia Murad En el Parlamento Europeo en 2016 tras recibir el premio Sakharov// European Parliament News

Tras escapar de su captor y del EI gracias, en parte, a la ayuda de una familia musulmana,  Nadia acumuló el coraje suficiente para relatar al mundo este calvario y convertirse en una activista para el reconocimiento del genocidio practicado por el EI sobre su pueblo, con las consecuencias penales que esto implica para los líderes e integrantes del grupo terrorista.  

La sociedad yazidí y su identidad

Los yazidíes representan una minoría étnico-religiosa en Irak que, a falta de datos rigurosos y previamente a la invasión por  el EI de la región de Sinjar en agosto de 2014, se estimaba en una población de entre 300.000 y 700.000 personas en este país. Esto, en un país de cerca de 40 millones de personas supone una proporción menor al 2%. Repartidos entre las provincias norteñas de Nínive y Duhok (esta última bajo el control del Gobierno Regional del Kurdistán), la gran mayoría se concentraba en la región de Sinjar, limítrofe con Siria al oeste y norte. Además, una minoría de los yazidíes puebla la región nororiental de Siria, Jazira, aunque también tienen una presencia minoritaria en la provincia de Alepo, Armenia, Georgia, y en la Europa Occidental –sobre todo en Alemania, la mayoría de los cuales emigraron de Turquía.

La región de Sinjar se encuentra en el noroeste de Irak, al oeste de Mosul y cerca de la frontera con Siria. La ciudad homónima se encuentra en la parte sur del distintivo monte de Sinjar// Mapa de Toronto Star Graphic

La organización social de los yazidíes es tribal y fuertemente jerarquizada. En la región de Sinjar, la economía (de subsistencia) había estado siempre ligada a la producción agrícola y ganadera. Con la política de arabización de los 70 de Saddam Hussein, poblados yazidíes fueron destruidos y sus habitantes forzosamente desplazados a complejos urbanos en las llanuras, uno de ellos la ciudad de Sinjar. Con esta política se controlaba a la minoría yazidí −que en ocasiones apoyaba a los militantes kurdos conocidos como peshmerga y su lucha de liberación nacional respecto a Irak− se garantizaba la provisión de recursos públicos, pero también se facilitaba el establecimiento de relaciones clientelares y se generaban relaciones de dependencia con Bagdad para el racionamiento de alimentos y la provisión de empleo público. 

Después de la intervención americana en el 91 con razón de la (segunda) Guerra del Golfo, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) – histórico partido nacionalista kurdo liderado por la familia Barzani− establecería también relaciones de patronazgo y ofrecería empleo burocrático. Desde entonces la región ha supuesto un punto de confrontación entre Erbil (la capital kurda) y Bagdad para la cooptación de los yazidíes, algo que como veremos sigue en la actualidad aunque en distintos términos. Tras la caída del régimen de Saddam, Sinjar ha sido controlado de facto por el Gobierno Regional del Kurdistán. Antes de los ataques genocidas del EI en 2014, la región había experimentado algunas mejoras materiales gracias, entre otras cosas, a las remesas de los yazidíes emigrados (muchos de ellos en la región del Kurdistán), y la provisión de servicios públicos básicos como la educación también había mejorado. No obstante, y en general, los yazidíes han arrastrado décadas de marginación económica y represión, algo que explica los bajos niveles de educación, alfabetismo, empleo y provisión de recursos públicos que además afectan negativamente de una manera desproporcionada a niñas y mujeres.

Étnicamente, a la comunidad yazidí se le considera a menudo como una minoría kurda, pues su lengua es el kurmanji – la lengua mayoritaria de los kurdos y uno de los elementos más importantes que determinan su identidad -. No obstante, su religión es diferente de la de la mayoría de kurdos, el islam suní. La identidad étnica o nacional de los yazidíes supone un tema complicado y no exento de controversia. Mientras que en tiempos del Imperio Otomano la religión era la base de la identidad comunal, y por tanto yazidíes y kurdos (musulmanes) se consideraban comunidades distintas, no fue hasta la emergencia y popularización del nacionalismo kurdo a lo largo del siglo anterior –en el momento de la explosión de los nacionalismos en Oriente Medio, entre los que destacan el árabe o el turco− que los yazidíes empezarían a estar presentes en los discursos sobre la identidad nacional kurda. Como prueba de ello encontramos en estos el reconocimiento recurrente del yazidismo como la forma moderna de la religión original de los kurdos, el Zoroastrismo. 

La kurdicidad de los yazidíes es, como se ha dicho, complicada, y ha dependido de factores como la exposición al discurso nacionalista kurdo –que ha afectado más a yazidíes residentes en el Kurdistán iraquí que no en Sinjar−, los intentos de arabización por el régimen de Saddam, o la clase social –donde las nuevas clases medias han adoptado un discurso más pro-kurdo debido a las redes clientelares establecidas por el Partido Democrático Kurdo de Barzani. Aunque hoy en día la mayoría de yazidíes se identifiquen, al menos en parte, como kurdos, existe un creciente número de los que se niegan a hacerlo. Esto tiene que ver más bien con las dinámicas políticas que se han dado desde el ascenso del EI, que involucran a distintos actores políticos y militares kurdos –el Gobierno Regional del Kurdistán y su ejército regular de los peshmerga, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y su homólogo sirio, las milicias del YPG.  Unas dinámicas que, como veremos, han provocado divisiones entre los yazidíes, y que se pudo comprobar con una cuestión política tan relevante como lo fue el referéndum de independencia del Kurdistán –celebrado en la región kurda de Irak en septiembre del 2017. De todos modos, el factor primordial en cuanto a la identidad de los yazidíes, sin ignorar la relevancia del sentimiento de opresión histórica –por los otomanos, kurdos musulmanes, el régimen árabe nacionalista de Saddam Hussein, y más recientemente por los yihadistas−, es sin duda su religión y las prácticas culturales en las que ha derivado.

El Yazidismo, la religión del pueblo yazidí

Según el historiador kurdólogo David McDowall en  A Modern History of Kurds, el Yazidismo es una religión que nace de la síntesis de antiguos elementos paganos, zoroastrianos y maníqueos –del Zoroastrismo y Maniqueísmo, ambas religiones persas preislámicas−, superpuestos con elementos judíos, cristianos y islámicos. El Yazidismo se define, por tanto, por su sincretismo, es decir, por la combinación de elementos culturales y doctrinas filosóficas y religiosas. Lo que ha provocado que desde el islam más ortodoxo sea considerado como una religión herética.

El nombre de la religión proviene probablemente de la palabra Dios en kurdo −Yezdan−, aunque existen otras explicaciones como la supuesta descendencia del pueblo yazidí de los seguidores del Califa Omeya Yazid I. Entre sus características principales destacan la creencia en el monoteísmo, la no-dualidad (refiriéndose a la inexistencia del mal, y por tanto del Diablo y el infierno), la reencarnación y una preocupación por la pureza religiosa.  Para ser más específicos con la naturaleza monoteísta de esta religión, según la tradición yazidí Dios creó el universo y lo confió a siete ángeles que son a su vez emanaciones del mismo, y que en consonancia con la creencia de los yazidíes en la metempsicosis, vienen reencarnándose periódicamente en cuerpos humanos. 

El primer ángel, el que cubrió el mundo de flora y fauna, es también la figura más importante y venerada del Yazidismo. Lo llaman Melek Taus, lo representan como a un pavo real, y es reconocido por muchos musulmanes como Satán, motivo por el cual consideran a los yazidíes herejes. A pesar de las coincidencias con el demonio de las religiones abrahámicas, los yazidíes, que no creen en el maligno y tienen prohibido pronunciar su nombre, defienden un relato muy diferente respecto a este personaje. Según algunos relatos (contradictorios, debido a la preeminencia de la tradición oral yazidí), Melek Taus fue el ángel rebelde que se negó a postrarse ante la creación de Dios, Adán, y que por este motivo fue expulsado al infierno, pero que logró apagar con sus lágrimas y así reconciliarse con Diosꓼ otros explican que Melek Taus se negó a postrarse ante Adán ya que sólo podía hacerlo ante Dios, superando así la prueba del creador y convirtiéndose en el ángel supremo.

El ángel y figura principal que los yazidíes veneran, se le representa como a un pavo real.

Otra figura importante que demuestra la conexión con elementos islámicos, es la del Jeque sufí Adi ibn Musafir (muerto en el siglo XII). Este es considerado como una especie de profeta y reformador de la religión, e incluso como la propia reencarnación de Melek Taus. Su tumba se encuentra en Lalish (al norte de Mosul) y representa un punto de peregrinación yazidí.  Por último, la preocupación por la pureza religiosa se expresa en la rigidez de ciertas prácticas socialesꓼ un sistema de castas –en la cúspide de la pirámide se encuentra el Príncipe Tahseen Said, reglas y prohibiciones respecto al consumo de alimentos,  la endogamia y la existencia de múltiples tabús.

Tahseen Said. Príncipe de los yazidíes, un puesto hereditario, en una entrevista// VOA news

El genocidio yazidí

El 3 de agosto de 2014 el autoproclamado Estado Islámico consumó el ataque planificado a la región de Sinjar, y como resume el informe de la Oficina para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OHCHR), «vinieron a destruir». Usaron una de sus técnicas recurrentes, movilizar a un gran número de militantes para atacar desde varios frentes –desde Mosul y Tal Afar al este, y desde Al-Shaddadi al suroeste y Tel Hamis al noreste en Siria. En aquel momento el control territorial y la protección del lugar recaían sobre los peshmerga leales al KDP de Barzani, el presidente del Gobierno Regional del Kurdistán. Pero huyeron de sus puestos sin previo aviso, sin resistencia y llevándose sus armas consigo, abandonando a los yazidís a su propia suerte, según confirman testimonios supervivientes.

Los yazidíes improvisaron como pudieron,  se organizaron para conformar pequeños grupos de resistencia y dar así más tiempo para que aquellos que pudieran escaparan. Mientras que alrededor de 400.000 personas, la mayoría yazidíes, escaparon a la región del Kurdistán u otros territorios de Iraq, de los que entre 40.000 y 50.000 sólo pudieron refugiarse en la montaña de Sinjar. Los que no pudieron escapar acabaron capturados por el EI, y su porvenir dependió según su sexo y edad, aunque muchos fueron ejecutados indiscriminadamente. En líneas generales, las mujeres y niñas fueron tomadas como esclavas sexuales, los hombres (y ancianas) que no se convirtieron al Islam fueron ejecutados, y quienes lo hicieron, fueron obligados a trabajos forzados. Los niños fueron secuestrados para ser adoctrinados y convertidos en  soldados del pseudo-califato. Ante la incomprensión y perplejidad del mundo frente a estas atrocidades, el EI las justificaba basándose en sus interpretaciones totalitarias y pervertidas de los escritos sagrados del Islam, tal como se puede comprobar en su revista propagandística Dabiq. Según ellos, los yazidíes son adoradores del diablo que no forman parte de ninguna de las religiones que el Corán manda tolerar.

Ante los ataques del EI al norte y sur del monte de Sinjar, los yazidíes que pudieron escaparon a la región del Kurdistán, a otras zonas de Irak al norte, y al propio monte// Mapa elaborado por OCHA el 4 de agosto de 2014.

La respuesta internacional no se hizo esperar, a pesar de que la comunidad internacional no hubiese hecho prácticamente nada para prevenir este ataque anunciado. Fuerzas aéreas occidentales lideradas por EEUU lanzaron agua, comida y demás provisiones de primera necesidad a los yazidíes refugiados en la montaña de Sinjar. EEUU inició también bombardeos contra posiciones del EI alrededor de la montaña así como de Erbil para frenar el avance de los yihadistas. Los que escaparon a la montaña y sobrevivieron  al asedio del EI, al hambre, deshidratación y un calor inhumano durante semanas, fueron rescatados por las milicias kurdas del PKK y las YPG –la guerrilla kurda siria emparentada  con el PKK− que abrieron un corredor humanitario para liberarlos. Muchos acabaron refugiándose al otro lado de la frontera siria y turca o fueron escoltados de nuevo hacia zonas más seguras en Irak. A finales de 2014, militantes kurdos afiliados al PKK o alguna de sus ‘franquicias territoriales’, algunos de ellos yazidíes entrenados por los primeros y organizados bajo el nombre de las Fuerzas de Resistencia de Sinjar (YBŞ), así como también efectivos de los peshmerga, y ayudados por los bombardeos de la coalición internacional liderada por los EEUU, lograron liberar la zona norte de Sinjar. Un año más tarde (finales del 2015) los mismos grupos consiguieron retomar la zona sur de Sinjar  incluyendo la ciudad homónima y forzar la retirada de los yihadistas hacia posiciones más al sur.

La cuantificación del horror provocado por el EI según estimaciones conservadoras, ya que aún no se han podido identificar todas las víctimas ni descubrir todas las fosas comunes, se resume en más de 3.000 víctimas mortales (al menos la mitad de los cuales ejecutadas) y alrededor de 7.000 personas secuestradas, de las que aproximadamente un tercio, sobre todo mujeres, siguen aún presas. Según el informe de este año sobre el estado de Sinjar realizado por la fundación de Nadia Murad, sólo 70.000 personas han vuelto a su tierra, mientras que la mayoría, unos 300.000, se encuentran en campos de refugiados en la región del Kurdistán.

Militantes de las YBŞ, o Unidades de Resistencia de Sinjar, la facción yazidí del PKK//ANF News

La gestión post-EI del conflicto

Las razones por las que la mayoría de yazidíes han optado por no volver a Sinjar son básicamente dos. Por un lado, el estado de destrucción generalizado en el que se encuentran las poblaciones de Sinjar y, por tanto, la imposibilidad de ofrecer servicios y recursos básicos a todas las personas con derecho al retorno. Por otro, la inseguridad generada por los conflictos posteriores a la expulsión del EI.

Sinjar después de la expulsión del EI//Imagen de Al Jazeera

Las tensiones étnicas y políticas entre los habitantes se suman a la lucha por el poder que han librado las distintas facciones militares en el terreno. A nivel político, primero tuvo lugar el enfrentamiento intra-kurdo entre los peshmerga del Gobierno Regional del Kurdistán y el PKK incluyendo su facción yazidí. Después llegaron desde el sur y del recién liberado Mosul, eliminando las últimas bolsas de resistencia del EI, las Unidades de Movilización Popular (PMUs). Estas son grupos paramilitares pro-Bagdad mayoritariamente chiíes, que expulsaron a los peshmerga de la zona  bajo órdenes del presidente iraquí tan sólo algunas semanas después del referéndum independentista del gobierno kurdo en setiembre de 2017. Finalmente, la presencia del PKK ‘provocó’ las amenazas y una intervención limitada por parte de Turquía, que acabarían forzando al PKK a abandonar la región, aunque las milicias afiliadas yazidíes (YBŞ) permanecerían. Los conflictos librados entre éstas élites han fragmentado y militarizado a la población retornada, politizando y complicando los esfuerzos por la reconstrucción de la zona.

[Mapa de la región de Sinjar en enero de 2018 con los movimientos de los principales grupos armados//Mapa de International Crisis Group

Por último, a parte de las tensiones sociales por motivos políticos, también se encuentran a flor de piel los recelos por motivos étnicos y religiosos. En este caso son muchos los árabes sunníes que se han negado a volver para evitar la hostilidad de algunos yazidíes con sed de venganza por el apoyo de algunos líderes tribales al EI. La reconciliación parece, de este modo, lejos de materializarse, más cuando aún no se ha presenciado un atisbo de justicia y reparaciones que el pueblo yazidí exige.

En definitiva, debido al cóctel de conflictos sociales y políticos, a la ausencia de instituciones, y a la destrucción generalizada, el retorno completo de los yazidíes a su hogar es de momento imposible. El futuro de los yazidíes y de su tierra debe volver, si alguna vez lo estuvo, a sus manos. Si no, Sinjar, no será. Si no, el Estado Islámico, habrá ganado.

 

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LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA.

LA PROYECCIÓN DE LOS RECURSOS DE PODER DEL EI EN OCCIDENTE: IDEOLOGÍA

Por Airy Domínguez

Al igual que La proyección de los recursos de poder del EI en Occidente: el territorio, el presente texto nace del estudio de las 15 entregas de la revista en lengua inglesa más importante de la Organización del Estado Islámico: Dabiq. Este forma parte de un conjunto de tres artículos en los que se analizará, basándose en el marco teórico de la sociología del poder, el modo en el que el Estado Islámico (EI) plasma su recurso territorial; ideológico y de la violencia en dicho soporte, una idea que se desarrolla de manera más profunda en la Tesis de Máster La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente: un recurso para mostrar y ganar poder. 

 Esta segunda entrega se va a centrar en la ideología, entendiéndola como un recurso en manos del grupo que le permite acumular poder. En Dabiq quedan reflejadas cinco características fundamentales de la ideología del grupo, a saber, la vinculación entre política y religión, la concepción bipartita del mundo, la superioridad y pureza ideológica, el antinacionalismo y el antioccidentalismo. Líneas que serán analizadas a continuación.

1. Vinculación entre política y religión

Uno de los puntos clave de la ideología del EI es la vinculación entre política y religión (Domínguez, A., 2017: 18). Una idea que queda reflejada en el primer número de DabiqEl retorno del Califato, donde tras mostrar una serie de narraciones sobre el Profeta, el EI señala que estas son una evidencia de que “[…] the meaning of imamah – that it includes both political and religious leadership equally – is correct” (Dabiq 1: 23). Asimismo, aluden a la necesidad de que “los ostentadores de la verdad” alcancen un imamato (imamah) político comprensivo sobre el territorio y la gente para su establecimiento en cuestiones religiosas. En línea con lo anterior, defienden que el imamato concedido a Ibrahim es tanto político como religioso, al tiempo que señalan que “Ibrahim´s  fulfillment of Allah´s commands is the direct reason he achieved imamah, so it would only be fitting that these same commands become the reason for his descendants after him to attain this temendous position” (Dabiq 1: 26).

2. Concepción bipartita del mundo

Junto a la vinculación entre política y religión, el grupo defiende una concepción bipartita del mundo. Se puede estar con o contra ellos, con el islam o contra él (Domínguez, 2017: 18). En este sentido, Dabiq recurre al discurso de al-Baghdadi – referido como el Amirul-Mu’minin – donde defiende que “[…] the world today has been divided into two camps and two trenches, with no third camp present: The camp of Islam and faith, and the camp of kufr (disbelief) and hypocrisy – the camp of the Muslims and the mujahidin everywhere, and the camp of the jews, the crusaders, their allies, and with them the rest of the nations and religions of kufr, all being led by America and Russia, and being mobilized by the jews” (Dabiq 1, 2014: 10). En esta línea, en la portada de la segunda entrega, recurriendo a la da´wah del Profeta Noe, el EI advierte: “Es el Estado Islámico o el diluvio”.

DABIQ 2
Portada Dabiq 2

En este contexto, recurren a la creencia en la legalidad de la Mubahalah y defienden que “[…] is a matter raised to Allah so that He judges between two parties and exposes the deceitful party that claims it is upon truth when in fact it is upon falsehood and lies” (Dabiq 2: 28). Para explicarlo, hacen referencia a su recurso en la historia del islam y, tras respaldar su posición atendiendo tanto a cuestiones históricas como a religiosas, afirman que de acuerdo con los académicos el resultado se materializa “[…] within a year from the day of mubāhalah. The materialization of the mubāhalah may consist of a disgraceful demise (which does not include the honorable death of shahādah), disease, exodus, or poverty. When it occurs between two parties, then triumph for one party and defeat for the other are obvious outcomes. This outcome shows more clearly which party is the deceitful party, than merely having an individual member of one of the two parties demise in a condition of disgrace” (Dabiq 2: 22). Se apoyan así en la religión para manifestar que sólo un bando será salvado y advertir que el mundo se ha dividido en dos campos “[…] one for the people of faith, the other for the people of kufr, all in preparation for the final malhamah” (Dabiq 4 : 44).

Esta maniquea concepción del mundo permite la creación de uno de los pilares conceptuales del discurso ideológico del grupo, la llamada greyzoneEsta hace referencia a los musulmanes en tierras “cruzadas” y quienes son objeto de recurrentes ataques. En este sentido, desde el EI advierten que Alá está de su parte y que “[t]his crusade against the Islamic State is the greatest testimony from Allah for the proper manhaj of this Khilāfah [the caliphate]. Anyone who says otherwise now should review his faith before death suddenly takes him while he stands with one foot in the trench of the crusaders and the other in the trench of the hypocrites whilst claiming he is in the grayzone! The mujāhid knows no grayzone. As the liar Bush truthfully said, ‘Either you are with us or you are with the terrorists’” (Dabiq 4: 43)

Junto a lo anterior, recuerdan que con la llegada del Califato la posibilidad tanto de emigrar a él como de luchar contra los cruzados, los Nusayriyyah, los Rafidah y los distintos regímenes, se encuentra al alcance de todo musulmán, al igual que el disfrute de una vida bajo la sharía. Así, anuncian que la greyzone ha sido destruida gracias a la existencia de un lugar no gobernado por los infieles (Dabiq 7: 61 y 62). Una idea que llega a dar nombre a la séptima entrega de la revista, De la hipocresía a la apostasía: La extinción de la zona gris.

En consonancia con lo anterior, una de las manifestaciones más claras del rechazo hacia los musulmanes que se oponen a sus prácticas lo encontramos tras los atentados del Charlie Hebdo. En la entrega de Dabiq que sucede al ataque, se refieren a quienes lo condenan acusándolos de Kufr [1].

 

Portada Dabiq 7

3. Superioridad ideológica

Uno de los pilares fundamentales del autorretrato ofrecido por el EI en Dabiq es su superioridad ideológica, la presentación de sí mismo como el único actor puro a nivel ideológico. Esta idea se encuentra relacionada con su división del mundo en dos bandos y le permite, a partir de la edificación de un discurso basado en la demonización del otro, mostrarse por encima de aquellos a quienes considera sus competidores (Domínguez, 2017: 16-18). Con lo anterior, el grupo da vida a un discurso donde conceptos como kufr, apostasía[2], traición, hipócrita[3], incapacidad de implementación de la sharía[4], falta de seguimiento del islam[5], etc., se presentan como centrales.

Esta lucha por mostrar superioridad frente a otros grupos queda resumida de manera clara en la octava entrega. En ella se diseccionan el campo de batalla sirio y las facciones militares presentes antes de la expansión del EI. En este sentido, afirman que existían facciones islámicas con agenda internacional, facciones islámicas con agenda nacionalista, facciones nacionalistas con agenda islámica y facciones secularistas con agenda democrática. Es decir, les adjudican adjetivos que hacen referencia a todo aquello que es objeto de crítica en sus publicaciones.

Junto a lo anterior, una vez diseccionadas las características de los distintos grupos, advierten que fundamentalmente la segunda y la tercera categoría han sido financiadas de manera tanto pública como privada por los regímenes árabes, Occidente, Turquía, la Coalición Nacional Siria, el Ejército Libre de Siria (FSA por sus siglas en inglés), los Hermanos Musulmanes, los Sururiyyah y los intelectuales del palacio Saudí.

Igualmente, hacen referencia a la vinculación de algunos de los líderes de las facciones nacionalistas e islamistas con el SNC (Syrian National Council), el FSA ( Free Syrian Army o Ejército Libre de Siria), y los Hermanos Musulmanes. Además, advierten que gran parte de las facciones estaban infectadas por bid’ah (algunas de las cuales eran kurfī) a nivel interno, aunque no estaba en sus credos oficiales. Aseguran que las facciones islámicas estaban infectadas de Sururiyyah; Jamiyyah – pro-Saudi “Salafiyyah”-; y Irja, mientras que las nacionalistas con Jahmiyyah – Irja’ extrema y negación de los atributos de Alá-; Ikhwaniyyah –Metodología de los Hermanos musulmanes-; sufismo y Quburiyyah – adoración a los muertos – (Dabiq 8: 53 y 54).

 

Enfrentamiento con grupos armados y grupos terroristas

Dentro de la competición por el poder en la que se encuentra, el EI considera distintos rivales. Sin embargo, su destacado objetivo en esta batalla ideológica no es otro que Al Qaeda – y sus aliados –. Ello queda claramente reflejado en la sexta entrega de Dabiq, Al Qaeda de Waziristan: Un testimonio desde dentro, a través de un artículo en el que un supuesto exmiembro, explica la evolución del grupo – especialmente a nivel ideológico –, sus fallas y los motivos que llevaron a que muchos abandonasen sus filas para unirse al EI[6] (Dabiq 6: 40- 55).

Así, desde la organización marcan distancias con Al Qaeda y destacan sus diferencias, encontrándose entre las principales el manifiesto rechazo por parte del EI de todo aquel que no responde a su ideología[7]. Una diferenciación ideológica que les permite presumir de su “pureza”. Junto a lo anterior, Al-Qaeda es criticada por su hipocresía, incoherencia y ‘doble naturaleza’[8].

En esta lucha la referencia y crítica tanto de las distintas ramas de Al Qaeda como de sus alianzas, se presenta como una constante. Entre otras cuestiones, se critican las asociaciones con facciones de tinte nacionalista[9], se evidencia su relación con aquellos que participan en la “religión de la democracia en nombre del islam”[10] y con quienes cuentan con apóstatas entre sus filas[11].

Portada Dabiq 6

Entre los grupos enemigos destacados – relacionados con Al Qaeda – destaca el Frente Jawlani – más conocido como Jahbat al-Nusra o, ahora, Frente Fath al-Sham–. Entre otras cuestiones, esta facción es criticada por su adopción de posiciones previamente criticadas y denunciadas al EI[12], su falsa adopción de la sharía[13], su cooperación con los “cruzados”[14], o su falta de unidad[15]. Junto al Frente Jawlani nos encontramos otros como Ansar Al-Sharia (Libia)[16], Harakat Ash-Shabab [17] o el Frente Islámico[18], donde Ahrar as-Sham[19] representa el bloque más grande (Dabiq 11: 7). 

Por su parte, los talibanes, son igualmente demonizados[20]. Aquí, ante la duda de si el mulá Omar sigue o no vivo, Dabiq se pronuncia ofreciendo argumentos que sostienen por qué independientemente de la muerte o no de este, al-Baghdadi es el Califa. Entre las múltiples razones se menciona la colaboración de Omar con los occidentales y su tinte nacionalista, lo que según la doctrina defendida por el grupo lo alejaría de un gobierno bajo el Islam y la sharía (Dabiq 10: 19-24). El recurso a los talibanes para dinamitar a Al Qaeda se muestra mediante el rechazo a la existencia de una diferencia actual entre ambos. En este sentido, se argumenta que el líder de Al Qaeda, Ayman adh-Dhawahiri, ha dado bay’ah  al que fuera líder talibán Akhtar Mansour recientemente, siendo este último quien da las ordenes. Se informa de que “[b]oth ultimately fall under the authority of the Pakistani intelligence, and both are against the Khilāfah [Caliphate] and its Wilāyah in Khurāsān, and in reality, against Islam” (Dabiq 13: 53).

Otros grupos demonizados son el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Libya Dawn y Jaysh al-Mujahidin. En el caso del PKK, por ejemplo, se pone en evidencia su alianza con Occidente y se destacan las victorias militares sobre el grupo[21]. En cuanto a Lybia Dawn, entre otras cuestiones, se desprestigia su ideología afirmando que “[t]hese former jihād claimants apostatized and joined the religion of democracy by entering into its system and fighting for its upholding ” (Dabiq 8: 26), al tiempo que se afirma que ha entrado en el campo del kufr (Dabiq 8: 26) y se destaca su incapacidad para implementar la sharía[22]. Con respecto al grupo suní Jaysh al-Mujahidin, entre las criticas se encuentra su apoyo al gobierno turco en la lucha contra el EI[23].

Junto con los ejemplos anteriores, se explican y critican tres importantes declaraciones de los aliados de Al-Qaeda en ash-Sham, afirmando que están impregnadas de nacionalismo y democracia. Estas son, en primer lugar, la firmada por las facciones principales aliadas de Al-Qaeda en ash-Sham, así como las facciones pertenecientes a Jaysh al-Fath y Jund al-Malahim (coaliciones que tienen el Frente Jawlani como miembro). Los firmantes incluyen facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin, Al-IttihAd al-Islamili Ajnad ash-Sham,  y Ahrar ash-Sham.

El segundo documento es el de Los Cinco Principios de la Revolución Siria. Se dice que está decorado con la bandera jahili de Sykes-Picot y que fue firmado por las principales facciones aliadas al Frente Jawlani, entre las que se encuentran facciones del Ejército Sirio Libre, Harakat Nur ad-Din Zinki, el Frente Shamiyyah, Faylaq ash-Sham, Jaysh al-Mujahidin y Al-Ittihad al-Islami li Ajnad ash-Sham[24]. En este documento, la atención se pone en el primer punto donde se defiende eliminar a “ […] Bashar al-Asad and all the pillars of his regime and to bring them before a just trial” (Dabiq 12: 13). Aquí, la crítica del EI se fundamenta en su creencia en la obligación de matarlo, ya que lo consideran “[…] a murtadd [apostate] tāghūt belonging to the apostate Nusayrī sect and apostate Baath party” (Dabiq 12: 13). En este sentido, defienden que “[h]is evil is so clear-cut it does not require a trial to prove his apostasy and crimes except in the religion of the crusaders whom these nationalists seek to please” (Dabiq 12: 14).

Por último, se informa sobre la tercera declaración, afirmando que ha sido firmada por los principales aliados del Frente Jawlani en ash-Sham – entre ellos Ahrar ash-Sham –, así como por la Coalición Nacional Siria y algunas de las facciones aliadas con miembros del PKK. Una de las críticas presentes es la inexistencia de wala’ y bara’ en el credo de estas facciones, un rasgo que se extrapola como distintivo de todas las facciones islámicas nacionalistas aliadas del Frente Jawlani. En este sentido, apuntan que son “[…] apostate parties that have no religion except factional interests. If the success of their faction or the preservation of their leadership necessitates worshipping the United Nations, democracy, or nationalism, then they worship these idols”. Además, denuncian la utilización de la religión para atraer a determinados seguidores y su finalidad de establecer “[…] a nationalist, democratic tāghūt” (Dabiq 12: 16).

Enfrentamiento con la esfera política

Junto a los distintos grupos armados, el EI piensa en algunos gobiernos y grupos políticos de la región en calidad de competidores. En este sentido, en el intento por presentarse como la única alternativa posible ante la situación de gobierno presente, una de sus tácticas es la demonización de las Primaveras Árabes. Así, explican el origen de las banderas de la Jahiliyyah – edad de la ignorancia – basándose en el papel que estas han jugado en las Primaveras Árabes[25] (Dabiq 9: 20). Dedican un espacio considerable a relatar su historia y profundizan en su demonización, para con ello sentenciar que “[…] every Muslim should reject any group raising these jāhilī banners and every party cooperating with those who raise them against the Islamic State ” (Dabiq 9: 23).

Fragmento Dabiq 5

Del mismo modo, el EI recurre a las Primaveras Árabes para afirmar su pureza frente a quienes se levantaron en las protestas. Así, en uno de los artículos de la revista, el autor muestra su desengaño ante estas revueltas por considerar que parte importante de los manifestantes no fue impulsada por el islam. En este sentido, defiende que “[m]any secularists, who called for a new tāghūt based in democracy, would repeat ‘Allāhu akbar’ due to the background and culture they were raised in, not because they believed Allah was greater and accordingly alone had the right to legislate. Many of them would attend tarawīh and Friday prayers only to join the protests, otherwise they had nothing to do with prayer and masājid” (Dabiq 12: 30-31). Además, apunta a la existencia de “[…] thoughtless ‘Islamists’ who would admit that Burhān Ghalyūn and the Syrian National Council were kuffār, but would claim it was not the time to declare takfīr of them! (there were also the online jihād [yihad] claimants that said it was not the time for jihād because it would damage the image of the ‘revolution’)” (Dabiq 12: 31).

Junto con lo anterior, se alude a la aparición del EI en medio del aumento de las protestas, del nacionalismo, y del secularismo, lo que, unido a otros factores, defiende como el motor que provocó que secularistas y nacionalistas redireccionaran su ideología hacia el islamismo uniéndose a él – de manera superficial –, o a algunas de las facciones más islámicas (Dabiq 12: 31). Así, el autor explica cómo la nacida polarización ayudó a cambiar el espectro religioso y político, haciendo que las facciones nacionalistas y criminales fingiesen un tono islámico, cuya hipocresía resonaría. Lo que asegura hizo que varias facciones cambiaran su estética hacia un tono más islámico. Defienden que “[e]ven the jihād [yihad] claimants allied to the nationalist and secularist factions changed their tone” (Dabiq 12: 32). Todo con la finalidad de situar al Califato como el verdadero lugar para un musulmán, un espacio que permite ser partícipe de un modo de vida acorde a lo revelado por Alá[26].

Los Hermanos Musulmanes van a ser uno de los grupos más atacados en este campo, hasta el punto que darán nombre a la entrega número 14 (Domínguez, 2017: 21). En ella se afirma que “[i]ts religion was a hodgepodge of deviance bequeathed by the Ottomans combined with the various tenets and rites of democracy, liberalism, pacifism, and socialism borrowed from the pagans of the West and the East” (Dabiq 14: 28). Junto a ello, denuncian que su finalidad era servir, a corto plazo, a los intereses individuales y partidarios de sus líderes y miembros. Al mismo tiempo, se les acusa de librar una guerra contra el islam y los musulmanes mientras que clamaban trabajar para la implementación de la sharía, el resurgimiento de Califato, y el cumplimiento de la yihad. Así, desde el EI se refieren a la Hermandad musulmana como “un cáncer”, asegurando su cooperación con los “tawāghīt” y los cruzados en Iraq, Argelia, Filipinas, Somalia, Yemen, Túnez, Libia, Paquistán, Bangladesh, Indonesia, Malasia, y Egipto, entre otros. Además, inciden en su servidumbre a los cruzados.

Fragmento Dabiq 14

Aluden a la historia de la Hermandad, sus carencias y sus ‘traiciones’, en un intento por demonizar la vía política islamista (Dabiq 14: 28-43). Un ataque a la rama política, queda igualmente patente en la entrevista realizada a Shaykh Abuu Ibraahiim al-Haniif, el amir de los soldados del Califato en Bengal. Aquí, Bangladesh Jamaat-e-Islami se sitúa como uno de los partidos islamistas  deslegitimizado, al advertir que se trata de un partido político que ha cometido actos de kufr shirk, procediéndose a su enumeración (Dabiq 14: 61).

En la esfera religiosa

En el campo de la religión, el islam se presenta como una religión holística, que puede ser abrazada y defendida desde distintos frentes (Dabiq 3:16). Dentro de la lucha por descatalogar a los posibles adversarios de la liga del islam, el odio hacia los chiitas y las minorías religiosas se presenta como una constante (Domínguez, 2017: 19).

Respecto a los chiíes, con el fin de rechazar la relación de estos con el islam, recurre a los Safawiyyah, sus ascendentes, afirmando que su relación con el islam se reduce a su disuasión. Señalan que “[t]heir Rāfidī state left behind a rotten cultural legacy filled with spite, and that hatred was directed to none other than Ahlus-Sunnah” (Dabiq 13:12). Todo para afirmar que este legado con Ahl as-Sunnah como adversario central – por encima de los judíos, los cruzados, o apóstatas – es defendido por iraníes, iraquíes, libaneses y otros “Rafidah” en el presente “[…] in addition to the worship of the dead and other forms of kufr and shirk” (Dabiq 13:12) y, por tanto, para descatalogarlos.

En otras ocasiones volverán a referirse a los rafidah, una de las veces afirmando que ellos y los judíos son la cara de la misma moneda. Denuncian que la religión de Rafd (Chiísmo) era un complot de un judío que seguía los pasos de su predecesor Pablo, “[…] who had corrupted the pure religion of the Messiah, leaving the Christians upon the Pauline deviance and heresies of the cross, original sin, incarnation, atonement, the lordship, divine sonhood, and godhead of the Messiah, and antinomianism (abandonment of the Law of Mūsā )” (Dabiq 13: 33). Asimismo, aprovechan para arremeter contra otros grupos afirmando que pese a las distintas formas de kufr sostenidas y practicadas por los rafidah “[…] various jihād claimants try to portray the Rāfidah as a sect of ignorant ‘Muslims’. These claimants rely upon two major shubuhāt to justify their claim” (Dabiq 13: 37).

En línea con lo anterior, tras exponer la carta de al-Zarqawi a Shaykh Usāmah Ibn Lādin advierten que este “[…] considered the blood of the Rāfidah obligatory to spill, so he did not hesitate in executing operations that lead to their deaths. Every day, the Rāfidī cities and neighborhoods of Iraq were targeted with car bombs and truck bombs. In contrast, adh-Dhawāhirī considers that the filthy blood of the Rāfidah is harām to spill, and so he censures any attempt at reviving jihād against these pagan apostates!” (Dabiq 13: 42). Asimismo, defienden que los rafidah deben ser tratados con la espada contra riddah, distinta de la espada contra kufr, para posteriormente explicar sus siete diferencias[27].

De igual modo, en un intento por justificar su posición, presentarse como víctimas e incitar al odio, el EI recurre en la revista para explicar los crímenes de los Rafidah contra Ahl as-Sunnah. En este sentido, afirman su presencia tras la muerte de al-Husayn, su guerra contra el Califato Abbasi a través del llamado Estado ‘Fatimī’, su apoyo a los mongoles contra los califas Abbassi, y el ofrecido tanto a los francos como a los cruzados en sus invasiones de ash-Sham y Palestina. Además, hacen referencia a su posicionamiento contra Ahl as-Sunnah a través del Estado de Safawi, y la ayuda a los estadounidenses en sus invasiones de Afganistán e Irak, entre otros (Dabiq 13: 44). Todo ello les sirve de apoyo para concluir con su condena, señalando que los Rafidah “[…] not only reject Abū Bakr and ‘Umar, they also rejected Islam and the very basis of the religion. And throughout history, they have never hesitated to cooperate with the Jews, Christians, and pagans against Islam and the Muslims. Thus, the Rāfidah are mushrik apostates who must be killed wherever they are to be found […] ” (Dabiq 13: 44).

Junto al chiísmo, el EI va a enfrentarse contra el judaísmo y, especialmente, en el cristianismo (Dabiq 15: 46-63). En este sentido, uno de los recursos empleados para desarrollar su argumentación es la entrevista a Abu Sa’d at-Trinidadi, un cristiano que se convirtió al Islam y se unió a las filas del Califato. Este pone de relieve el carácter incongruente de los argumentos del cristianismo, explicando por qué no le convencían. Junto a ello, narra cómo a través de un compañero de trabajo comenzó a conocer el Islam, una religión que argumenta sí que tiene sentido. Así, afirma que las creencias de los cristianos son corruptas y se dirige a ellos para decirles que “[…] you have strayed far away from the true teachings of Abraham, Moses, and Jesus. Your book was corrupted long ago by your leaders. I call on you to remember the first two commandments, for they are what led me to Islam and to the true teachings of all the prophets. […] Follow the final messenger, Muhammad, for in doing so you will be following all of the prophets. If you refuse, then we offer you the option to pay jizyah and live under the authority of Islam in humiliation. If you refuse, then the only thing between you and us is the sword” (Dabiq 15: 69).

Imagen publicada en Dabiq 15

Otra de las vías empleadas en esta lucha contra el cristianismo es el recurso a identidades religiosas y a sus mensajes en la sección En palabras del enemigo. Pese a señalar la existencia de antecedentes, sitúan el Concilio de Clermont, como el momento en el que la Iglesia ofreció de manera clara su posición en contra del Islam. Afirman que el Papa Urbano II, reclamándose divinamente inspirado, llamó a destruir a todos los musulmanes que extendieron el gobierno de Alá. De este modo, se señala que se lanzaron las cruzadas que continúan hoy y que, durante siglos, los Papas “[…] overtly and loudly professed their goal of eradicating Islam through war and conversion […]” (Dabiq 15: 74-75).

Por otra parte, indagan en la intención de presentar las religiones como aptas para la convivencia. Defienden que “[w]hile Benedict XVI met public disapproval for quoting a centuries-old Byzantine emperor, Francis continues to hide behind a deceptive veil of “good will,” covering his actual intentions of pacifying the Muslim nation” (Dabiq 15: 75). Esto se ejemplifica con una declaración de Francisco en la que afirmaba que “[…] our respect for true followers of Islam should lead us to avoid hateful generalizations, for authentic Islam and the proper reading of the Quran are opposed to every form of violence” (The Joy of the Gospel)” (Dabiq 15: 75). A continuación, señalan que mientras que los Papas anteriores hablaban contra el Islam basándose en la enemistad mutua, los recientes han abogado por difundir una idea de amistad para alejar a las masas de musulmanes de emprender la yihad contra los no creyentes.

También, recurren a esta sección para reforzar su carácter antidemocrático. Así, emplean las palabras de Benedicto XVI, quien apuntó que la democracia “[…] contradicts the essence of Islam, which simply does not have the separation of the political and the religious sphere that Christianity has had from the beginning (Truth and Tolerance)” (Dabiq 15: 75). Para, a continuación, afirmar que “[d]espite being a liar, he certainly spoke the truth on this issue – democracy undoubtedly contradicts the essence of Islam – showing thereby that the apostates from Islam, like many of the ‘imams’ in the West and teachers at so-called ‘Islamic’ universities, have less of an understanding of Islam than Benedict the Disbeliever has ” (Dabiq 15: 75).

El recurso a occidente para legitimar su posición

En la sección In the words of the enemy, el EI recurre a las palabras de entidades occidentales para con ellas demostrar la veracidad de su discurso. En este sentido, por ejemplo, ponen en evidencia las relaciones entre diversos grupos armados y Occidente, presentándolos como aliados del enemigo, siendo Al-Qaeda el grupo más penalizado (Dabiq 10: 68). Utilizan las palabras de Ahmed Rashid en el artículo ¿Por qué necesitamos a al-Qaeda publicado en New York Review of Books el 15 de junio de 2015, para hablar del acercamiento y la reconciliación entre los Taghut y Al Qaeda. En este artículo se defendía que “[m]embers of the US-led coalition against ISIS, including Turkey and Saudi Arabia, are actively supporting al-Nusra with arms and money [indirect support, through opposition joint operations chambers and military, civilian, and local councils, and with the approval and awareness of the aid-providing countries]. … [M]uch of the Arab world is now essentially siding with AQAP in a Saudi-led war against Houthi rebels in that country. … The truth is that al-Qaeda has evolved in profound ways since the death of Osama bin Laden and the emergence of ISIS. … It also has increasingly set itself apart from ISIS in strategy and aims on battlefields in both Syria and Yemen…” (Dabiq 10: 68).

Asimismo, recurren a Yaroslav Trofimov y su pieza Para los aliados de los EEUU, la filial de Al Qaeda en Siria se convierte en el mal menor – A medida que el Estado Islámico gana terreno, los llamamientos al soporte del Frente al Nusra se intensifican, publicada en el Wall Street Journal el 15 de junio de 2015. En ella, el autor afirmaba que “[t]he three main forces left on the ground [in Syria] today are the Assad regime, Islamic State and an Islamist rebel alliance in which the Nusra Front—an al Qaeda affiliate designated a terrorist group by the U.S. and the United Nations—plays a major role. Outnumbered and outgunned, the more secular, Western-backed rebels have found themselves fighting shoulder to shoulder with Nusra in key battlefields. As the Assad regime wobbles and Islamic State, or ISIS, gains ground in both Syria and Iraq, reaching out to the more pragmatic Nusra is the only rational choice left for the international community, supporters of this approach argue…” (Dabiq 10: 69).

Utopía califal: la emigración al Califato (Hijrah)

Su posicionamiento como el actor más puro, más coherente y cercano al islam, le lleva a argumentar la necesidad de emigrar al Califato. La tercera entrega de Dabiq bajo el título Una llamada a la Hijrah centra su contenido en este concepto, destacando, entre otras cuestiones, la dedicación de dos páginas a una serie de consejos y recomendaciones dirigidos a quienes hayan decidido emprender el camino hacia las tierras del EI (Dabiq 3: 33 y 34).

El EI rechaza la idea de que sean la marginalización y la precariedad lo que lleve a la unión a las filas del EI, y defiende que se trata de una cuestión más profunda. Así, la autora de un artículo destinado a las mujeres afirma que “[t]he opponents often repeat that those who perform hijrah to the Islamic State belong to a marginalized class in their former lands, living in difficult conditions between unemployment, poverty, family problems, and psychological disorders. But I saw something contrary! I saw sisters who divorced the Dunyā and came to their Lord, striving. I saw sisters who abstained from a life of luxury and abundant wealth. I saw sisters who abandoned a beautiful home and luxurious car, and ran for the cause of their Lord, as if they were saying, {“My Lord, build for me near You a house in Jannah”} [At-Tahrīm: 11]. I consider them as such, and Allah is their judge!” (Dabiq 8: 33 y 34). Junto a ello, se dirige a las mujeres que emigran al Califato, dándoles fuerza, explicando la importancia de su papel, y dedicando páginas al valor de quienes se han puesto en marcha (Dabiq 8: 32-37).

Portada Dabiq 3
Portada Dabiq 3

 4. Antinacionalismo

Como se ha ido mostrando a lo largo del presente artículo, otro de los rasgos ideológicos fundamentales del EI es el antinacionalismo (Domínguez, 2017: 18). Este queda reflejado en las críticas a sus adversarios y en acciones como la destrucción del patrimonio histórico. Por ejemplo, tras desplegar un texto del Frente Shamiyyah en el que expone sus bases ideológicas, aseguran que “[…] according to the allies of al-Qā’idah in Syria, there is no difference between Muslim, Christian (Assyrian/Syriac), and Nusrayrī, Rāfidī, Durzī, and Ismā’īlī; Syria is a country for all of them! […] the Syrian National Coalition, the Syrian Interim Government, and the regimes of Turkey, Āl Saud, and Qatar are all their Muslim brothers! […], it is more important to unify upon nationalism and revolution than to divide for the sake of tawhīd and the truth!” (Dabiq 8, 2015: 11). Junto a ello afirman que los que se definen como yihad claimants de Siria y otras regiones están dispuestos a sacrificar los principios de la religión y luchar contra ellos “[…]in defense of a jāhilī nationalism coated with a thin veneer of “Sharī’ah,” knowing full well that should they succeed in taking any territory from the Khilāfah [Caliphate], that territory would no longer be ruled by Allah’s pure Sharī’ah” (Dabiq 10, 2015: 4).

Del mismo modo, en la octava entrega – Sólo la Sharía gobernará África –, encontramos un claro ejemplo en el que la ideología antinacionalista y la destrucción del patrimonio histórico se muestran vinculados. En ella se defiende que “ [t]he kuffār had unearthed these statues and ruins in recent generations and attempted to portray them as part of a cultural heritage and identity that the Muslims of Iraq should embrace and be proud of. Yet this opposes the guidance of Allah and His Messenger and only serves a nationalist agenda that severely dilutes the walā’ that is required of the Muslims towards their Lord. It was not the people of the kāfir nations that the Prophet (sallallāhu ‘alayhi wa sallam) was instructed to revere and identify himself with. Rather, he was instructed to identify with and emulate the example of his father Ibrāhīm (‘alayhis- salām) and those with him”  (Dabiq 8: 22 y 23).

 

Imágenes de destrucción de patrimonio en Dabiq

En línea con lo anterior, afirman que “[t]he scenario of nationalist ‘Islamism’ working together alongside nationalist secularism to set up a nationalist government with elements of ‘Islam’ and democracy within a constitutional framework is the same scenario that Egypt, Libya, and Tunisia have experienced. The crusaders, expecting the eventual division of the two sides over the cake, sit back and wait to support the side more favorable towards their interests against the other. The two sides compete to display more and more apostasy so as to win the favor of the crusaders and their allies – the Arab tawāghīt” (Dabiq 8: 9).

El rechazo al nacionalismo es asimismo empleado como un mecanismo para posicionarse como ganador ideológico frente al resto de miembros de la competición. Así, se afirma que “[…] all nationalist agendas in the Muslims’ usurped lands are ultimately doomed to fail, even those that seek to unite the members of one nation, or even one ethnicity as in the case of the Kurdish murtaddīn. This includes the agenda of “Islamist” nationalists, who would readily sacrifice their religion for the sake of temporary political gain, in contrast with the mujāhidīn of the Khilāfah [Caliphate] who would readily cut off the heads of the murtaddīn from their own people in defense of Allah’s Sharī’ah” (Dabiq 10: 33-34). Junto a ello, aprovechan el antinacionalismo para desvincularse del racismo recurriendo a las palabras de al-Adnani donde afirma que la guerra con los Kurdos no es nacionalista sino religiosa, ya que solo luchan contra los kufār que hay entre ellos, los aliados de los cruzados y los judíos. Aseguran con ello que los Kurdos musulmanes son su gente (Dabiq 10: 34)

5. Antioccidentalismo

El EI cuenta con un marcado carácter antioccidentalista (Dominguez, 2017: 17-19), el cual se ha ido haciendo manifiesto en los distintos apartados del artículo. En este sentido, por ejemplo, se recurre al racismo en Occidente. Para ello, se centran en los incidentes relacionados con la raza en América, asegurando que “[…] racism does not go ignored by the Muslim minority living in the lands of kufr” (Dabiq 11: 19). A continuación, se dirigen a los musulmanes que intentan integrarse en Occidente y aseguran que el modo de enfrentarse al racismo desde una perspectiva islámica es “[…] to reassert the importance and significance of walā’ and barā’, and to state in clear and unequivocal terms that those who wage war against Islam and the Muslims will not be spared on account of their skin color or ethnicity. The fate of a kāfir waging war against the Muslims is one and the same across the entire racial spectrum – slaughter” (Dabiq 11: 19). Junto a ello aseguran que “[t]oday, non-Arab Muslims come to the lands of the Khilāfah [Caliphate] in the heart of the Arab world from all corners of the earth and are received by their Arab brothers with enthusiasm, so they can stand together and wage war against the tawāghīt, both Arab and non-Arab alike” (Dabiq 11: 20), con lo que se desmarcan del racismo. Asimismo, la materialización del antinacionalismo queda plasmada en este número a través de la exposición de la destrucción de los templos de Baalshamin y Bel (Dabiq 11: 33 y 34)

El rechazo a Occidente queda vinculado a los sentimientos y la identidad. En este sentido, se afirma que vivir entre los “cruzados” supone un sentimiento de extrañeza para un musulmán, siendo su realidad diaria la de una lucha constante (Dabiq 12, 2015: 30). Asimismo, advierten que vivir entre los pecaminosos “mata el corazón” y presentan el abandono de la yihad como uno de los peores pecados de los tiempos modernos (Dabiq 3, 2014: 32).

En línea con lo anterior, en la sección destinada a las mujeres, se afirma que tras la eliminación de la sharía “[…] the laws and rulings of the kuffār gained power in the lands of the Muslims, Islam was shamefully abandoned, and faces turned towards promiscuous Europe, the voice of falsehood rose and with it the voices of those hostile towards the people of the religion, and the cancer of those who legislate besides Allah ate away at the Ummah’s body” (Dabiq 12:10). Se asegura que se prohibió lo que Alá permitió y se permitió lo que prohibió, así como que “[…] one of the most manifest things that they ruined and defamed in defense of women and their rights – as they claimed – was polygyny” (Dabiq 12: 20).

Incluso se habla del “fatal destino” de muchos jóvenes musulmanes en Occidente, refiriéndose a su relación con las drogas, el alcohol y el sexo, tildando estas prácticas de enfermedades sociales (Dabiq 12: 33). Frente a ello se ofrece la solución de la huida que consiste en no educarlos al estilo occidental, y evitar la emigración a Occidente, donde afirman hay veneno esperando a los jóvenes (Dabiq 12: 34). Además, apuntan que “[…] the kuffār – whether they are Catholic, Protestant, or Orthodox Christians, whether they are Orthodox, Conservative, or Progressive Jews, whether they are Buddhists, Hindus, or Sikhs, whether they are capitalists, communists, or fascists – they are ultimately allies of one another against Islam and the Muslims” (Dabiq 12: 43). Ello les sirve para destacar la grandiosidad del islam, afirmar su carácter de amenaza para “sus religiones de falsedad”, el temor de las elites de estas religiones a perder el control sobre los que las siguen, y las ganas de “ceguera” de los propios seguidores. Así, definen al islam como la mayor amenaza para los intereses de sus enemigos y sustentan su argumento apoyándose en la unión de varias coaliciones en su contra (Dabiq 12: 43).

En la última entrega de la revista Occidente adquiere un gran peso. Junto al extremado carácter violento de su contenido, en ella se manifiesta de manera clara un esfuerzo por razonar la postura antioccidentalista que caracteriza al EI, pues se hace referencia a las causas que la producen. Así, se ofrecen 6 razones que sustentan esta posición, entre ellas, no ser creyentes; el carácter de sociedades liberales seculares que permiten cosas prohibidas por Alá y prohíben otras que él permite; el asesinato y mutilación de su gente con drones y aviones bomba; la opresión, la tortura y la guerra contra los que llaman a la verdad por sus “títeres” en las tierras usurpadas de los musulmanes; y la invasión de sus tierras (Dabiq 15: 31-32). Asimismo, señalan que la razón principal de su odio no dejará de existir hasta que se abrace el islam (Dabiq 15: 33).

Otro ejemplo lo encontramos en la novena entrega, Ellos conspiran y Alá conspira, donde el rechazo de las teorías conspiranoicas resulta central. Estas se conciben como un intento de exagerar el poder de los kuffar haciendo que “[…] the Muslims become paralyzed by analysis of current events and eventually fear the kuffār more than they fear Allah (ta’ālā). It is a method to ruin a Muslim’s tawakkul (reliance) upon his Lord. Over time, he will find himself being encompassed by the following verses: {Give tidings to the hypocrites that there is for them a painful punishment – those who take disbelievers as allies instead of the believers. Do they seek with them might? But indeed, might belongs to Allah entirely} [An- Nisā’: 138-139]” (Dabiq 9: 19).

NOTAS:

[1] “If merely sitting silently with the kuffār during a gathering of kufr is kufr, how much more so is it to rally on behalf of a newspaper mocking the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or give verdicts in defense of the newspaper, against the mujāhidīn who killed those who mocked the Messenger (sallallāhu ‘alayhi wa sallam)? Or raise banners and slogans with the words ‘Je Suis Charlie’ on them? There is no doubt that such deeds are apostasy, that those who publicly call to such deeds in the name of Islam and scholarship are from the du’āt (callers) to apostasy, and that there is great reward awaiting the Muslim in the Hereafter if he kills these apostate imāms…” (Dabiq 7: 60).

[2] El recurso a la apostasía para denigrar al otro es muy frecuente. En este sentido, por ejemplo, en la primera entrega el EI muestra una lista de militantes – incluso mujahidin –  los cuales afirma que cayeron en apostasía, bien al lado de los ‘cruzados’ o entrando en la religión de los parlamentos y las presidencias taghut  (Dabiq 11: 25-27).

[3] La idea de los hipócritas es una de las principales herramientas empleadas para atacar a las distintas facciones. Se denuncia la no aplicación de la sharía en el territorio “liberado”, así como el establecimiento de comités y tribunales “[…] that were ‘planning’ – for more than two years – to implement the Sharī’ah but would not execute the hudūd, enforce the good, and ban the evil either because the committee claimed it was not the right time to do so or because the court ruled over only certain domains of life (so that it would not clash with the emotions of the masses and not contradict the interests of the other factions)” (Dabiq 8: 54). Junto a ello aseguran que “[t]hese committees and courts consisted of different judges from the various deviant backgrounds mentioned before: the SurūriyyahMurji’ahJahmiyyahIkhwānSūfiyyahQubūriyyah, and even secularist lawyers, and worse yet, secularist judges who only recently abandoned the Baathist regime but never repented from apostasy! All of these – in addition to the jihād [yihad] claimants’ “scholarship” – were tasked with implementing the Sharī’ah together…” (Dabiq 8: 54).

[4] El EI se presenta como el único capaz de llevar a cabo la implementación de la sharía (Domínguez, 2017: 20). En este sentido, el portavoz oficial del EI aconseja a la gente que antes de luchar contra el EI tenga en cuenta que  “[…] there is no place on the face of the Earth where the Sharī’ah of Allah is implemented and the rule is entirely for Allah except for the lands of the Islamic State. Remember that if you were able to capture one hand span, one village, or one city from it, the law of Allah in that area would be replaced with the laws of men. Then ask yourself, ‘What is the ruling on someone who replaces or is a cause for the replacement of the law of Allah with the law of man?’ Yes, you become a kāfir because of that. So beware, for by fighting the Islamic State you fall into kufr whether you realize it or not” (Dabiq 10: 53). Un discurso que induce a comprender que la única salida para seguir a Alá es unirse al grupo.

[5] Aseguran que algunas facciones poseen unidades completas de soldados “[…] who neither pray the five daily prayers nor fast Ramadān and who only kill Muslims and steal their wealth, they would respond that after fifty years of life under the rule of the Baathists one had to excuse these factions for their “mistakes” and rely upon them in fighting the common enemy, the Islamic State!” (Dabiq 8: 56)

[6] El autor señala que “[…] a number of brothers from amongst those who would later go on to sign the declaration of our bay’ah to the Islamic State prior to my hijrah to Shām, resolved to wage war against Tandhīm al-Qā’idah by exposing it after all the paths leading to a resolution with it were closed” (Dabiq 6: 52). Asimismo, afirman que “we – Arabs and non-Arabs, muhājirīn and ansār alike – began by inquiring about what was taking place in the arena, and we made a list of questions for the Tandhīm so that it could respond to them and so that these responses would be the final junction ending our relationship with the Tandhīm” (Dabiq 6: 52). Preguntas que se informa nunca fueron contestadas.

[7] A través de la matanza de doce coptos y del asesinato de cristianos, se pone de manifiesto como estos grupos son considerados por el EI como enemigos mientras que, por otra parte, se clarifica como para Al-Qaeda el enemigo es fundamentalmente EEUU (Dabiq 7: 32).

[8] Entre otras cuestiones, el EI se refiere a la denuncia – por parte de Al-Qaeda – del asesinato de los “huthies murtaddin” en Sanaa por el EI, donde afirmaban que “[…] the Islamic State’s operation was carried out against Sunnis in a public place of gathering not specific to the Houthis, when in reality the opposite was true” (Dabiq 8:19). Una acción que contraponen a la operación de Al-Qaeda contra los Houthi en Tahrir Square en Sanaa, para preguntarse “[I]s it permissible for Al-Qa’idah – according to Dhawāhiri’s feeble guidelines – to bomb a Houthi rally in a public square, but forbidden for the Islamic State to bomb a Houthi gathering in a Houthi temple? Or is this distinction based on blind partisanship?” (Dabiq 8: 19).

[9] Afirman que en “Khurasan” Al-Qaeda está con las facciones de talibanes que “[…] announced their adoption of nationalism and resistance towards walā’ and barā’, lied to the Ummah by attributing their deviant declarations to the deceased Mullā ‘Umar, and shamelessly flaunted their brotherhood with the apostate tawāghīt and the Rāfidah” (Dabiq 12: 5). Además, se informa de su alianza con las facciones nacionalistas de Cachemira en la India, cuyos avances y retiradas son sólo por orden del ejército pakistaní apóstata.

[10] Se refieren por ejemplo a alianzas en el norte de África con las facciones libias

[11] Por ejemplo, en Yemen apuntan al Hadhrami Domestic Council como uno de los principales aliados de Al Qaeda. A partir de diversos recortes de prensa y declaraciones manifiestan que se trata de un consejo cuya misión es “[…] to reestablish the ‘Abd Rabbuh regime in Hadramawt while taking advantage of the partisanship, irjā’, and foolishness of the Yemeni branch of al-Qā’idah […]”. Junto a lo anterior, explican que tras expulsar al taghut en el poder, Al-Qaeda se negó a tomar el control e imponer la sharia, entregándoselo a una selección de Ikhwan, partidarios saudíes, adoradores de los muertos, así como a ex oficiales parlamentarios, militares y de seguridad. A continuación, expresan su distanciamiento y afirman que “[m]eanwhile, as their relationship with the nationalist resistance grows, their enmity towards the Islamic State surges. They are not able to fathom takfīr and war against both the Rāfidī Houthis and the murtadd [apostate] regime forces together. And if matters carry on as they had in Shām, the common enemy between the Yemeni Qā’idah and the nationalist resistance will become the Khilāfah [Caliphate]. May Allah guide the soldiers in the ranks of al-Qā’idah out of the ranks of partisanship and into the ranks of the Jamā’ah before they follow the footsteps of the apostate Jawlānī front” (Dabiq 12: 7). Otro ejemplo lo encontramos en la sección Los aliados de Al-Qaeda en Sham: el final, donde afirman que “[s]ince the de-‘Islamization’ of the nationalist ‘Islamic’ sahwāt began – those factions having loyalty towards the Arab and Turkish tawāghīt – not a month passes without a declaration of nationalism and democracy being released by the allies of al-Qā’idah in Shām” (Dabiq 12: 11). Así, apuntan que “[t]he tawāghīt are ordered by the crusaders to pressure the sahwāt into announcing more and more concessions for continued military and non-military aid to reach them as well as for them to gain international political support and air cover from the crusaders” (Dabiq 12: 11). Estas concesiones son empleadas para evidenciar su apostasía.

[12] Desde el EI afirman que “[…] they adopted positions which they formerly criticized the Islamic State on, including the targeting of armed opposition that operate like gangsters plundering the wealth of the Muslims, and declarations censuring military and political organizations directly and indirectly belonging to the nationalist opposition including the “shar’ī” commissions. These are things the Islamic State had done for a long me while being denounced by the Jawlānī Front for changing the direction of the “revolution” and jihād [yihad], which – according to them before – should only be against the nusayriyyah” (Dabiq 2: 26).

[13] Se manifiesta, por ejemplo, mediante la condena por parte del Frente al asesinato de más de veinte drusos. Se afirma que de acuerdo con ellos y sus aliados “ […] spilling the blood of the apostate and treacherous Druze is oppression! And if it is proven that a person has done so, then he must be punished according to the ‘shari’ah’ they follow! The only matter left is whether or not handing over those involved to the ‘neutral shar’i’ court of their allies is part of the ‘shari’ah’ and if they do not submit to this court, have they abstained from submitting to the ‘shari’ah?’ ”(Dabiq 10: 12).

[14] Recurren al artículo Las consecuencias mortales de la discriminación de los revolucionarios de Siria, escrito por el jefe de asuntos exteriores de Ahrar al-Sham – un grupo sirio que se autodenomina suní –, publicado por el Washington Post el 15 de julio de 2015, para demonizar tanto a este grupo como al Frente Jawlani. Así, afirman que “[…] he disavows ‘al-Qaeda’ and its so-called ‘ideology’ and announces they are willing to cooperate openly now with the crusaders against the Islamic State after almost two years of indirect cooperation through their tāghūt allies. And this faction was supposedly the most ‘Islamic’ faction according to the Jawlānī front, who themselves aided them against the Islamic State despite their extreme deviance!” (Dabiq 10:13). Asimismo se señala que “[…] it is known to every impartial person with vision that those who fight as proxies on behalf of the dog of the White House and his puppets as well as those who ally with the proxy factions against the Islamic State while falsely claiming that they are fighting for the cause of Allah and His Sharī’ah yet you don’t find them implementing this Sharī’ah in any span of territory over which Allah has given them control, and their only concern is to please ‘the people’ even at the expense of angering Allah, as is the case with the Jawlānī front – it is known that all such groups are Sahwāt (may Allah destroy them)” (Dabiq 10: 42).

[15] Se recurre a la exposición de un texto publicado por Abu Firas as Suri, ex militante de Al-Qaeda y uno de los entonces líderes del Frente. En este, el propio autor es quien encabeza una crítica, que será utilizada para hacer eco de su colapso, apuntar a la existencia de una lucha y de críticas internas, y poner de manifiesto las relaciones del Frente y las reuniones a puerta cerrada con los líderes de Sahwah. Así, defienden que “[i]ts top leaders publically denounce the extreme deviance of their closest allies, criticize each other, and accuse each other of lies, disobeying orders, and not respecting nor abiding by shūrā ” (Dabiq 12: 54).

[16] Entre otras cuestiones, se asegura que muchos de los líderes y soldados del grupo fueron los primeros en proclamar bay’ah en Libia al Estado Islámico, y que continúa teniendo hombres que desean implementar la sharía. Asimismo, se le reprocha la preferencia de los grupos por la división que por la unidad, su decisión de no prestar juramento de lealtad al EI y su unidad con movimientos revolucionarios vinculados al régimen apóstata de Tarabulus (Trípoli) en algunas regiones. Además, se señala que en algunas regiones reciben ayuda sospechosa de “manos manchadas”. Con todo, muestran una falta de unidad ideológica, la cual se dice varía en función de la región debido a las diferentes orientaciones de sus dirigentes y a las alineaciones de sus soldados. Al mismo tiempo se defiende que muchas de las contradicciones ideológicas responden a la cercanía de algunos de sus líderes con los de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Dabiq 11: 62).

[17] El entrevistado Abu Muharib as Sumali, un ‘muyahidín’ asentado en Somalia (Dabiq 12: 54) se refiere a la decisión del grupo yihadista de África del Este, Harakat Ash-Shabab, de continuar con Al-Qaeda. A continuación alude al descontento que la decisión ha supuesto para muchos de sus soldados, a las defecciones masivas y agitación política, lo que asegura es fruto de “ […] the leadership contradicting its official rhetoric of working for the revival of khilāfah [caliphate]. It did this by refusing advice and ignoring the appeals of its soldiers to give bay’ah when the Khilāfah was finally established” (Dabiq 12: 60). Asimismo, Abu Muharib denigra la ideología del grupo afirmando que lo sucedido “[…] has reinforced the notion that the jihād [yihad] of the Shabāb leadership was more for the sake of hizbiyyah and taqlīd rather than fighting for the clear shar’ī objective” (Dabiq 12: 60). Además, se dirige a los “hizbiyyīn” bajo el estandarte de Al-Qaeda, a los talibanes, y a otras facciones para que teman a Alá con respecto a su yihad, invitándoles a cuestionarse quién es el verdadero estandarte a seguir e induciéndoles, a través de preguntas retóricas, a pensar en el EI como única respuesta (Dabiq 12: 62)

[18] Tras exponer fragmentos de una entrevista realizada a Zahran Alloush – líder del Frente Islámico –  en Turquía por los “cruzados” del proveedor de noticias estadounidense McClatchy, afirman que “[h]e believes in self-determination, a cornerstone of democracy. He believes in freedom of religion and religious coexistence, a cornerstone of secularist nationalism. And he compromises religious fundamentals, meets with Jewish leaders part of the crusade against Islam, and raises banners of secularist jahiliyyah for the sake of obtaining aid”. Añaden que “[…] Alloush has been one of the top allies of ‘al-Qa’idah’ in Syria (the Jawlani front) – openly having praised both Jawlani and al-Harari (a major leader of the Jawlani front) in interviews released officially by his ‘Army of Islam’. He himself has been praised by al-Harari via internet tweets” (Dabiq 10: 7).

[19] Los islamistas salafistas de Ahrar ash-Sham quedan incluidos en la coalición contra el EI, y afirman “[…] has extended its hand agrantly to the apostate regime and army of Turkey and nominated itself to be their agents in Syria” (Dabiq 11: 9). Este grupo es aprovechado para atacar al Frente Jawlani, quien se afirma se esforzó por retratar a Ahrar ash Sham como “mujāhidīn”, hasta que “[…] the Jawlānī front and its ‘ideologues’ sitting back in the shade of the Jordanian tāghūt were embarrassed by shameless articles released by Labib al-Nahhas – Foreign Affairs Director at ‘Ahrār ash-Shām’ (Dabiq 11: 7). Tras ello, aluden al artículo Soy sirio y lucho contra el ISIL todos los días. Se necesitarán más que bombas de Occidente para derrotar esta amenaza de Telegraph para, entre otras cosas, señalar que “[…] uses a nationalist, democratic dialect supporting self- determination, power for the majority, protection of the minorities (who include the Rāfidah, the Nusayriyyah, the Druze, and the Ismā’īliyyah ), and the preservation of nationalist borders” , y que se presentan “[…] as a moderate ‘alternative’ to the Islamic State, an ‘alternative’ willing to cooperate with the West in the crusade against the Islamic State” (Dabiq 11: 8 y 9).

[20] Por ejemplo, en la entrevista al wali de “Khurasan”, Shaykh Hafidh Sa’id Khan, estos son demonizados a partir de la explicación de las actuaciones del sucesor del Mulla ‘Umar, Akhtar Mansour. Entre otras cuestiones, el entrevistado afirma que este ocultaba la noticia de la muerte de Mulla ‘Umar porque “[…] his goal was to sideline some people and promote his friends and likes to rule ‘Afghanistan’ and manage the war in accordance with what he himself desires and in accordance with what is desired by Pakistani intelligence, which stands behind him, working in the shadows” (Dabiq 13: 52). Con estos ‘engaños’ afirma que pudo hacer lo que su shaytān le dictó, refiriéndose a su reconocimiento del nacionalismo, de las fronteras cruzadas, la apertura de una oficina en Qatar, el recurso a negociaciones escandalosas, y el desarrollo fuertes lazos con la inteligencia paquistaní en el inicio de una guerra contra el Califato. Todo lo que apunta, haría en nombre del Mullā ‘Umar (Dabiq 13: 52). Junto a ello, aprovecha para equiparar a los talibanes de Pakistán y Afganistán, afirmando que ninguno aplica la sharía en la actualidad.

[21] Por ejemplo se muestra la victoria de EI en Zur Maghar, cerca de Jarablus, donde aseguran que mataron a unas veinte personas. Igualmente, hacen gala del botín obtenido tras la operación (Dabiq 2: 12 y 13).

[22] Afirman que Lybia Dawn hace la guerra contra el Islam, sin tener en cuenta las leyes de la sharía y sustituyéndolas por leyes artificiales, al tiempo que se ponen de relieve “sus” ataques al pueblo tawhid (Dabiq 11: 60).

[23] Un gobierno que apuntan “[…] legislates, executes, and judges by manmade laws. Its army is assembled in defense of the Turkish tāghūt and their crusader allies” (Dabiq 11: 6).

[24] Junto a ello se mencionan otros firmantes, entre ellos el Consejo Nacional Sirio, los consejos regionales provinciales pertenecientes a la Coalición Nacional Siria, Khalid Khawjah (jefe de la Coalición Nacional Siria), Abdul-Jabbar al-‘Akidi (antiguo régimen Coronel, ahora aliado del ateísta PKK), George Sabra y Michel Kilo (políticos cristianos de oposición) (Dabiq 12: 13).

[25] Señalan que “[…] a number of military factions in the lands of the so-called ‘Arab Spring’ raise banners of a jāhilī origin, and because a number of jihād [yihad] claimants have permitted and justified the raising of these banners in their supposed territories, even supporting the carriers of these banners from amongst the apostate Sahwah against the Islamic State […]” (Dabiq 9: 20).

[26] Lo anterior queda especificado en el párrafo en el que se defiende que “[a]fter almost twenty years of living under the persecution of the crusaders and the apostates, one could finally live an Islamic life with safety and security. He was able to practice his faith in jihād [yihad] without worry of the kāfir intelligence agencies suddenly raiding his home. He could pronounce takfīr of the tawāghīt and the murtaddīn without fear of imprisonment. He could raise his children away from the school systems of the kuffār without fear of the social services kidnapping his children. And he was no longer a stranger inside his own community” (Dabiq 12: 32).

[27] La primera consiste en que el murtadd puede ser asesinado una vez se le ha hecho prisionero aunque declare su arrepentimiento; la segunda es que este no puede pagar jizyah para convertirse en un dhimmi; en tercer lugar, no se puede firmar un tratado con el murtaddin; en cuarto, los hombres murtadd no pueden ser esclavizados; en quinto, un murtadd no puede ser liberado para el rescate; en sexto lugar, este no puede ser liberado por clemencia; y, por último, un murtadd puede ser obligado a regresar al Islam (Dabiq 13: 43).

BIBLIOGRAFÍA:

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Dabiq 11, 2015. From the Battles of Al-Ahzāb to the War of Coalitions. Dabiq, 9 septiembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Issue%2011%20-%20From%20the%20battle%20of%20Al-Ahzab%20to%20the%20war%20of%20coalitions.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

Dabiq 12, 2015. Just Terror. Dabiq, 18 noviembre. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/islamic-state-isis-isil-dabiq-magazine-issue-12-just-terror.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

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Dabiq 14, 2016. The Murtadd Brotherhood. Dabiq, 13 abril. Disponible en: http://clarionproject.org/wp-content/uploads/Dabiq-Issue-14.pdf [Consultado: 20 marzo 2017]

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Domínguez, A., 2017. La estrategia de comunicación de Estado Islámico en Occidente [Tesis inédita]. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

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El Estado Islámico, más allá de la violencia

El Estado Islámico, más allá de la violencia

Por Airy Domínguez 

El Estado Islámico fue proclamado el 15 de octubre de 2006, ocho días después de la muerte del líder de Al-Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi, tras un ataque aéreo conjunto de las fuerzas estadounidenses e iraquíes a ocho kilómetros de Baquba – ciudad situada a unos 65 kilómetros al norte de Bagdad -. El último deseo del líder era la implantación del Estado del Islam y su muerte sería decisiva para la puesta en marcha de lo que se convertiría, por un corto periodo de tiempo, en una especie de Estado.

Baquba//Fuente: BBC

Tras la muerte de Zarqawi, el adjunto de Osama bin Laden, Al Zawahiri, envió a Irak a un comisario político de nacionalidad egipcia, Abu Hamza al Muhayer. Una imposición de la dirección central que sería rechazada por la rama iraquí de Al Qaeda. Meses después se acordaría una dirección bicéfala donde Abu Hamza al Muhayer sería el jefe de un Estado Islámico, mientras que Abu Omar al-Baghdadi sería proclamado califa. A su muerte, Abu Omar sería sucedido por Abu Bakar al-Baghdadi, quien iría distanciándose progresivamente de Al Qaeda hasta conseguir su autonomía con respecto a la dirección central. En este sentido, tras el asesinato de Bin Laden en 2011 y la ocupación del cargo por al-Zawahiri, al-Baghdadi se negó a jurar lealtad al nuevo “emir” de Al Qaeda porque, como defiende Jean Pierre Filiu, “[…] pretendía convertir su “Estado islámico en Irak” en el eje central del movimiento yihadista mundial”. Todo dentro de un idílico contexto marcado por la impopularidad del Gobierno chií del primer ministro Maliki y de Al Qaeda entre los suníes.

Portada primera entrega de Dabiq: "El regreso del Califato"

En verano de 2014, al-Baghdadi reorganizaría el ejército del Estado Islámico de Irak logrando la incorporación del cinturón de Bagdad a un nuevo Estado. La llamada «operación cinturón de Bagdad» fue ideada por Zarqawi y perseguía la conquista de Bagdad mediante el aislamiento de la capital a través de la conquista de ciudades circundantes. Así, como explica Loretta Napoleoni en El Fénix Islamista, desde los inicios el EI buscará la vuelta al califato de Bagdad por medio de una guerra de conquista contra quienes considera sus enemigos cercanos, es decir, las élites chiíes de Siria e Iraq. Siendo esta una de la principales diferencias con Al Qaeda, cuyo enemigo fundamental es EEUU.

Con todo el 29 de junio de 2014 el grupo proclamaba el Califato islámico, declarando su soberanía en los territorios de Siria e Iraq entonces bajo su control. A partir de ese momento se pondría en marcha toda una maquinaria que permitiría que el grupo funcionase de manera similar a un estado constituyéndose, tal y como señala Napoleoni, como un «Estado caparazón» – por carecer de autodeterminación -. Esto demuestra que no nos encontramos sólo ante un grupo violento, sino que su brutalidad ha ido acompañada de una serie de rasgos y herramientas que lo definen perdurando incluso en un momento en el que parece derrotado.

Recientemente la periodista Rukmini Callimachi, junto con un grupo de expertos, ha publicado The ISIS Files un artículo en el que se muestran los resultados del análisis de más de 15.000 páginas de documentos pertenecientes al Estado Islámico, a partir de los que queda patente el carácter estatal que lo caracterizó. Así, Callimachi apunta que los documentos muestran que

[...] el grupo, aunque por un periodo de tiempo concreto, cumplió su sueño: el establecimiento de su propio Estado, una teocracia que ellos consideraron un califato, el cual funcionaba de acuerdo con su estricta interpretación del islam”.

Su carácter estatal ha sido así mismo reconocido por representantes internacionales como Douglas A. Ollivant, ex director del Consejo de Seguridad de la ONU en Irak, y Brian Fishman, ex director del departamento de investigación del CTC de West Point. Estos se han referido al grupo como Estado  en el artículo State of Jihad: The Reality of the Islamic State in Iraq and Syria, una pieza que será empleada por el propio EI para refutar sus argumentos, tal y como se muestra en la primera entrega de Dabiq – principal revista en inglés del grupo-. Otras voces han llegado incluso a definirlo como un nuevo estado revolucionario.

La puesta en marcha del nuevo “Estado” fue posible gracias a una calculadora maquinaria ideológica motorizada por sus élites, siendo el recurso a la violencia, a la propaganda y a la colaboración de civiles militantes herramientas fundamentales. Aquí, cabe señalar la presencia de una impuesta encrucijada en la que muchos habrían de decidir ente la colaboración, la vida o la muerte. Asimismo, resulta necesario distinguir entre militantes civiles – que realizaban el trabajo social- y combatientes donde, en palabras de Abdel Bari Atwan, los primeros se encontraban inclinados hacia la protección de la población, mientras que los segundos respondían a otro tipo de intereses que les permitían expoliar a la población cuando lo considerasen oportuno.

Administración del territorio

Más allá del ya conocido carácter violento del grupo, resulta interesante atender al proyecto político que este supone, así como a la voluntad de permanencia del mismo. En este sentido, Xavier Servitja advierte que deberíamos aproximarnos a este proyecto no como un intento de crear un Estado-nación, sino a través de la asimilación del concepto de Califato con el de Imperio, pues el objetivo del grupo era y es edificar un Califato global que, como ellos mismos defienden, ha venido para quedarse. Lo anterior motivaría la construcción de una organización administrativa con una estructura central, provincial, sectorial y local. Esta le permitió ejercer la soberanía sobre la población del territorio controlado, poseer el monopolio de la violencia y de la administración de justicia, así como presentarse ante sus ciudadanos como proveedor de bienes y servicios. Todo enmarcado en un contexto de caos, decepción y conflicto.

En definitiva, puede decirse que una vez se hizo con el control territorial el EI ofrecía un contrato social con el que, como señalaba Servitja, buscaba ofrecer a la población servicios, orden y estabilidad a cambio de que esta se sometiese a su autoridad e ideario. Una lección aprendida de su desplome entre 2007-2011, cuando el grupo logró ser penetrado y debilitado por sus enemigos americanos e iraquíes fundamentalmente, que sin duda ha dejado huella.

Imagen extraída de Dabiq (revista del EI)

El EI se encontraba dividido en provincias (wilayat), cada una de las cuales estaba dirigida por un gobernador (wali), lo que se replicaba a nivel sectorial (distritos), en las provincias de mayor tamaño como Raqqa, y a nivel local. Bajo el califa al-Baghdadi había consejos asesores y varios departamentos, dirigidos por comités, que supervisaban diversos aspectos del estado, formando el líder de cada departamento parte del “gabinete” del califa. Aquí, el cuerpo asesor de mayor peso sería el Consejo de la Shura, encargado de notificar las directrices de al-Baghdadi a través de la cadena de mando. Junto a éste estaba el Consejo de la Sharia, encargado tanto de la elección del Califa como de la implementación de las juzgados de la Sharia. Aquí, las Cortes de la Sharia se presentaron como la herramienta a través de la cual el EI buscaba ejercer el monopolio de la administración de justicia basado en las escuelas del Islam clásico como fuente del derecho.

Por otra parte, existían toda una serie de “ministerios” como el Consejo de Seguridad e Inteligencia; el Consejo Militar; el Consejo de Educación; el Consejo de Servicios; y la Institución del Estado Islámico para la Información Pública, entre otros. 

Financiación

Desde sus inicios, el petróleo se ha presentado como una de las principales fuentes de ingresos del Estado Islámico, junto a ésta estaría la financiación proveniente del exterior; saqueos; ventas de obras de arte y patrimonio cultural; tráfico de drogas y tráfico de personas, entre otros. Aquí cabría mencionar el apoyo por parte de Arabia Saudí a corrientes religiosas radicales que comparten ideología con el EI. Pese a lo anterior, la autofinanciación del califato se ha ido apoyando en otro pilares que parecen haber sido desatendidos donde la recaudación de impuestos y la agricultura se presentan como centrales.

Fuente: elPeriodico

Entre 2013 y 2014 el EI se apoderó de territorios importantes de la región de Jazira en Siria y la provincia de Nínive en Irak, dos importantes graneros. Al igual que ocurría con el petróleo, el grupo decidió aprovechar las infraestructuras alimentarias, entendiendo la agricultura como una herramienta para garantizar el suministro de alimentos y como una fuente de ingresos tributarios. Así, tras la disminución de otros ingresos como los del petróleo, los saqueos y los rescates, y ante la supuesta reducción de las donaciones extranjeras, los beneficios económicos procedentes de la agricultura irían adquiriendo más importancia.

En este sentido, los documentos analizados por Callimachi ponen de manifiesto cómo lograron monetizar cada metro del territorio conquistado y gravar cada producto vendido en los mercados bajo su control. La investigadora defiende que “[e]ran el comercio diario y la agricultura – no el petróleo – lo que motorizó la economía del califato”, una idea fruto de la estratégica conquista de zonas cultivables que hicieron que en junio de 2015 el 15% de las tierras de cultivo de Irak y el 34% de las tierras de cultivo de Siria se encontraran dentro de las zonas bajo mandato del grupo.

Las tierras de aquellos grupos religiosos que fueron expulsados del “Califato” se presentarían como el capital inicial. Es decir, los terrenos pertenecientes a chiíes cristianos, nusairies, yazidíes y “apóstatas”, pasarían a ser del Estado, para posteriormente alquilarse a los granjeros. Aquí, por ejemplo, los suníes que eran demasiado pobres para pagar la renta podrían quedarse en la tierra a cambio de dar un tercio de la futura cosecha.

Sin embargo, los impuestos no quedarían reducidos a este campo, sino que dentro de los territorios del grupo estos se extenderían a otros ámbitos como la recogida de basura, electricidad, agua y licencias de matrimonio, entre otros. Por ejemplo, a modo de IVA, en 2015 los comercios de las ciudades se veían obligados a guardar un porcentaje de sus ventas (del 2% al 5%) para entregárselo al Estado Islámico. Junto a ello, estaban los ingresos derivados de las tasas de actividad, es decir, los impuestos que debían abonar ciertos colectivos profesionales. Ello unido a un tipo medio del 10% en el Impuesto sobre la Renta, del 15% en el Impuesto de Sociedades y las tasas de aduanas en las carreteras. Aquí el zakat – parte de la riqueza personal destinada a los pobres que ha de pagarse anualmente – se presentó como uno de los impuestos más lucrativos, así, como afirma Callimachi el Ministerio del Zakat “[…] actuaba más como una versión de Servicio de Impuestos Internos”.

Ingresos EI//Fuente: CNN en Español

Educación, sanidad y servicios públicos

Los territorios bajo dominio del EI han contado con una serie de servicios que han facilitado su funcionamiento así como la aceptación, por un sector de la población, del pacto ofrecido por el grupo. Por ejemplo, en el campo educativo, ofertaban estudios que iban desde la guardería hasta la educación universitaria, todos ellos bajo el control del Departamento de Educación del Califato. Aquí, en primaria y secundaria destacan materias como educación islámica, lengua árabe, matemáticas, biología, historia, inglés, francés, ciencias sociales, ciencias de la salud, física y química, geografía o economía.

Algunas asignaturas y grados universitarios fueron suspendidos debido a que se consideraban contrarios a la interpretación del Islam del grupo, entre ellos aquellos relacionados con democracia, cultura y derechos civiles, religión cristiana, entre otras. De igual modo, se cerraron los departamentos de ciencias políticas, traducción, bellas artes, arqueología, filosofía, psicología, educación física y gestión de turismo y hoteles.

 

Fuente: Dabiq (revista EI)

Resulta destacable la existencia de escuelas de acogida con enseñanza en inglés-árabe y francés-árabe para los hijos de personas que emigraban al Califato desde Estados occidentales y no tuvieran nociones previas de árabe. Por otra parte, estarían las escuelas militares y los campos de entrenamiento.

 

En el campo de la salud,  contaban con hospitales y los Centros de Atención Primaria (CAP), así como sus plantillas de trabajadores. Aunque los recursos eran escasos tal y como ellos mismos afirman en su comunicación, donde anuncian la necesidad de personal cualificado. Finalmente cabría mencionar la existencia de toda una serie de servicios públicos, entre los que se encontrarían la limpieza, electricidad, agua, etc.

Monopolio de la violencia

El funcionamiento del Estado queda asimismo expresado en su promoción como un territorio de ley y orden, con castigos para aquellos que no lo cumplan. Así, junto a todo lo anterior, la clave se encuentra en el monopolio de la violencia. Este queda expresado en un conjunto de fuerzas, mecanismos e instituciones que fueron desarrolladas para garantizar el cumplimiento de su ley, su interpretación de la sharía. Aquí destacan la hisba o policía religiosa – relacionada con el Departamento de las Cortes de la Sharia – cuya función consistía en supervisar y asegurar el estricto cumplimiento de la Sharia. Dentro estaba la Oficina de inspección y control, centrada en los procesos productivos y en la calidad del producto en los sectores industrial, agrícola y ganadero, así como de los puntos de venta final, balanzas de pesos y el precio del producto en algunos sectores.

Por otra parte, destaca el departamento de Policía que se encargaría de la seguridad pública de las provincias. En este sentido, realizarían patrullas diurnas y nocturnas, así como controles de carretera para mantener el orden y la seguridad. Junto a lo anterior, tenían potestad para detener a personas no relacionadas con delitos competencia de la Hisbah.

A la izquierda se ejecuta el castigo a un ladrón y a la derecha la destrucción de artículos prohibidos //Fuente: Dabiq

Conclusiones:

Con todo, durante su apogeo el Estado Islámico mostró una capacidad administrativa similar a la de otros Estados, lo que le permitió presentarse como un actor con territorio propio capaz de ofrecer servicios; administrar justicia y orden; proveer seguridad; autofinanciarse y ejercer el monopolio de la violencia. Una cuestión peligrosa si tenemos en cuenta, por un lado, lo que esto supone en términos de orden dentro del contexto de caos y conflicto en el que se ha enmarcado la estrategia del grupo y, por otro, su alcance global gracias a la propia estrategia de comunicación del grupo que, además, ha servido como una prueba imborrable de lo que desde el EI consideran que fueron.

Quizá el peligro de la organización no esté tanto en su carácter violento y sus combatientes, sino en su capacidad para gobernar y en las huellas que dejó su periodo de esplendor. Una cuestión que difícilmente ha podido ser resuelta mediante el exclusivo recurso a la violencia que ha caracterizado la lucha internacional contra el EI y su aparente retirada.

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